Huevos sin gallinas, leche sin vacas y carne sin sacrificio. En Singapur, la venta de carne cultivada en laboratorio está autorizada desde 2020. La ciudad-estado es un centro global de tecnología alimentaria. Con menos del 1% de su superficie agrícola, el país debe importar el 90% de sus alimentos. El objetivo: producir el 30% de sus necesidades alimentarias para 2030.
El Gobierno de Singapur está invirtiendo, las startups están despegando y los productos cultivados en laboratorio aparecen en los menús.
Más allá de la innovación, este es un desafío de independencia y diplomacia
