Los alimentos antioxidantes ayudan a reducir el riesgo de enfermedades como Alzheimer, aterosclerosis, accidentes cerebrovasculares (ACV) y cáncer, al proteger el organismo contra los posibles daños causados por el exceso de radicales libres.
1. Frutas rojas
Las frutas rojas, como la sandía, el açaí, la fresa y la uva, son alimentos antioxidantes porque son ricas en vitamina C, antocianinas y resveratrol, compuestos con propiedades antioxidantes.
Debido a su acción antioxidante, las frutas rojas ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades como diabetes, cáncer, aterosclerosis, infarto y derrame cerebral.
2. Té verde
El té verde es una bebida antioxidante porque contiene compuestos fenólicos, flavonoides y cafeína, bioactivos que ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
3. Chocolate amargo
El chocolate amargo es rico en catequinas y epicatequinas, flavonoides con efecto antioxidante, que contribuyen a la salud de los vasos sanguíneos y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infarto o derrame cerebral.
4. Tomate
El tomate es un alimento antioxidante porque contiene vitamina C, licopeno, vitaminas y carotenoides que ayudan a prevenir el estrés oxidativo.
5. Frutas cítricas
Las frutas cítricas, como el limón, la naranja, la mandarina y el kiwi, son alimentos antioxidantes porque son ricas en vitaminas y compuestos bioactivos como flavonoides, vitamina C, vitamina K y betacarotenos.
6. Cereales integrales
Los cereales integrales, como el arroz integral, la avena, el centeno y el maíz, son considerados alimentos antioxidantes porque contienen compuestos fenólicos, carotenoides y tocoferol.
7. Aceite de oliva
Por ser rico en vitamina E, omega 3, omega 6 y omega 9, el aceite de oliva es un alimento antioxidante que ayuda a reducir el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer.
8. Atún
El atún es un alimento antioxidante porque contiene buenas cantidades de omega 3 y selenio, nutrientes que ayudan a combatir el exceso de radicales libres en el organismo.
Además del atún, otras buenas opciones de pescados antioxidantes son el salmón, el arenque y la sardina.
9. Semilla de girasol
La semilla de girasol contiene selenio, colina y vitamina E, nutrientes que ayudan a regular los niveles de colesterol en la sangre y a promover la salud cerebral, por lo que es considerada un alimento antioxidante.
10. Cúrcuma
La cúrcuma, también conocida como azafrán de la tierra, es un alimento antioxidante debido a su contenido de curcumina, demetoxicurcumina y bisdemetoxicurcumina, compuestos bioactivos.
Por estos compuestos, la cúrcuma puede ayudar a aliviar dolores y prevenir enfermedades alérgicas y neurológicas.
Se trata de una bacteria altamente resistente y puede ser peligrosa para ciertos grupos de población, no obstante, la posibilidad de que nos afecte es baja si se atiende a las normas de seguridad recomendadas.
Hace unos días se notificó una alerta alimentaria que preocupó a mucha gente. Es lógico, si se tiene en cuenta que afectó a siete productos diferentes de consumo cotidiano como la mortadela, chóped y demás, que se vendían en dos cadenas de supermercados muy conocidas (Aldi y DIA). Además estaba involucrada una bacteria que arrastra merecida mala fama por la grave crisis que causó hace pocos años: la Listeria monocytogenes.
Afortunadamente, en esta ocasión de momento no ha afectado a ninguna persona. Pero esta alerta puede servirnos para hablar de dos temas importantes que todo el mundo debería conocer: la dichosa bacteria (y cómo evitarla) y las alertas alimentarias (y cómo actuar cuando se producen).
NO ES SOLO SALMONELA
Si hablamos de comida y bacterias patógenas, lo primero que nos suele venir a la cabeza es la salmonela. No es para menos porque las autoridades sanitarias y varias personas, llevan años haciendo hincapié en ella para advertir sobre sus riesgos y prevenir la salmonelosis. Pero esta bacteria no es la que provoca más casos de gastroenteritis transmitida por alimentos: ese honor corresponde a Campylobacter, que se asocia, sobre todo, al consumo de carne de pollo contaminada. Provocó 148.200 casos en la Unión Europea durante el año 2023 (frente a 77.500 casos de salmonelosis).
A pesar de su popularidad, Salmonella tampoco es la bacteria que suele producir más quebraderos de cabeza a la industria alimentaria o a las autoridades sanitarias; Sin embargo, Ese papel sí corresponde a Listeria. No es la que causa más toxiinfecciones –ocupa el quinto puesto en la Unión Europea, con casi 3.000 casos en 2023–, pero estas pueden ser graves, sobre todo en grupos de riesgo, como veremos más adelante. Aunque lo más preocupante de esta bacteria es que es muy escurridiza.
SUPER RESISTENTE Si hacemos caso de la vieja frase “mala hierba nunca muere”, podríamos decir que la listeria es malísima; ya que lo aguanta casi todo. Sobrevive y se multiplica en ambientes poco favorables, donde otras bacterias no pueden hacerlo. Esto además le da ventaja para desarrollarse, porque no tiene que competir con otras. Por ejemplo:
Es capaz de multiplicarse a bajas temperaturas (hasta -2ºC), así que puede desarrollarse, por ejemplo, en un trozo de salmón ahumado o un embutido loncheado, aunque lo tengamos en el frigorífico.
Puede crecer en alimentos muy ácidos: resiste un pH de hasta 3,3. Para orientarnos, es el pH que podemos encontrar, por ejemplo, en alimentos como los pepinillos en vinagre o el zumo de naranja.
Resiste concentraciones muy altas de sal, de hasta un 20%. Para hacernos una idea, los alimentos muy salados, como el jamón curado o el salchichón, contienen un 5% de sal.
Puede desarrollarse en condiciones donde hay poca agua, como por ejemplo en el chorizo curado que todavía está un poco tierno (resiste una actividad de agua de hasta 0,92).
Es capaz de desarrollarse en condiciones de escasez de oxígeno; por ejemplo, en un embutido loncheado envasado.
Puede resistir temperaturas relativamente altas, sobre todo si la carga bacteriana es elevada (por ejemplo, en leche cruda podría sobrevivir a un tratamiento térmico de 74ºC durante un segundo).
¿En qué alimentos se puede encontrar?
Si tenemos en cuenta de dónde puede proceder esta bacteria y las condiciones en las que puede sobrevivir y multiplicarse, es fácil imaginar los alimentos donde se puede encontrar:
Carne y pescados crudos o poco cocinados como carpaccio, tartar, sashimi, ceviche y similares. Frutas y verduras crudas: sobre todo si están troceadas, en forma de zumo natural, macedonia o ensalada. Leche sin pasteurizar y derivados lácteos elaborados con ella, como queso fresco. Alimentos listos para consumir que requieren frío para su conservación y que no se cocinan antes del consumo: fiambres y embutidos loncheados, ensaladas de bolsa, patés o sándwiches.
¿Cómo combatir la listeria?
Hasta ahora, el panorama que se plantea parece descorazonador: una bacteria todoterreno que parece resistir todo lo que le echen, puede causar daños muy graves en población de riesgo y que parece cada vez más presente; pero afortunadamente tenemos herramientas para tratar de combatirla. En la industria se aplica un sistema de gestión de la seguridad alimentaria que se basa en dos puntos: el primero consiste en asegurar que se den las condiciones necesarias para que los alimentos sean inocuos; por ejemplo, que el agua sea segura, que las instalaciones y la maquinaria se encuentren en buen estado y estén limpias y desinfectadas, etc.
El segundo pasa por identificar partes del proceso productivo que son especialmente sensibles y que deben ser controladas para asegurar la inocuidad del producto. Por ejemplo, si hablamos de una planta procesadora de leche, un punto crítico es el tratamiento de esterilización, donde deben controlarse el tiempo y la temperatura para asegurar que se eliminan los microorganismos patógenos (listeria incluida). Además, se verifica con medidas de control; por ejemplo, la toma de muestras para analizar. Así, en caso de que se produzca algún fallo, se puede descartar el producto y tomar medidas para evitar que ese fallo se repita.
Para concluir, aunque su incidencia general es baja si se siguen las normas de seguridad alimentaria, la listeria debe tenerse en consideración y vigilancia por parte de la población. Así las alertas, como la reciente en productos de consumo cotidiano, nos recuerdan la importancia de mantener buenas prácticas de higiene y control en la industria y en el hogar para prevenir riesgos y garantizar alimentos seguros.
La sopa instantánea, venerada y criticada por generaciones, no nació como un capricho de universitarios hambrientos, sino como una respuesta directa a una necesidad urgente, la cual era alimentar a una población que sufría escasez tras la guerra.
El responsable fue Momofuku Ando, un innovador nipón (nacido en Taiwán bajo dominio japonés) que, en 1958, creó los primeros fideos instantáneos bajo la marca Nissin. Los llamó Chikin Ramen.
La idea surgió después de ver largas filas de personas buscando comida caliente en Osaka. Muchas no podían permitirse esperar. Entonces, Ando decidió desarrollar un producto barato, nutritivo, fácil de preparar (con solo agua caliente) y que pudiera almacenarse durante mucho tiempo.
Para lograrlo, trabajó en un cobertizo detrás de su casa. Inspirado tras observar a su esposa freír tempura, dedujo que la técnica de fritura podía eliminar la humedad de los fideos sin cocinarlos por completo: así nacieron los fideos instantáneos (se cocinaban de antemano), que se rehidrataban con agua caliente en cuestión de minutos.
Con el tiempo, Nissin perfeccionó el producto. En 1971 lanzó los primeros Cup Noodles: eran fideos instantáneos presentados en un recipiente de cartón listo para usar siendo práctico, portátil y económico. Con ello, lo que empezó como solución de emergencia, se transformó en icono global de comida rápida.
Pese a su fama de salvavidas económico, la sopa instantánea también tiene un lado oscuro… Su valor nutricional es bajo, y suelen contener mucho sodio (sal) y aditivos como glutamato monosódico; por eso varios organismos advierten sobre su consumo frecuente.
En definitiva, la sopa instantánea nació del hambre, la necesidad y la creatividad. Con los años, su simplicidad y conveniencia la convirtieron en un fenómeno global, pero su éxito viene acompañado de críticas desde el punto de vista de la salud.
La kombucha se hizo popular hace un tiempo por las redes sociales, posteriormente apareciendo en supermercados y tiendas ecológicas. En su producción se puede observar una sustancia que forma una placa sobre el líquido. En este post describiré qué es y sus beneficios.
¿Qué es la kombucha?
La kombucha es un té fermentado por un SCOBY (siglas de symbiotic culture of bacteria and yeast). Esto resulta en una bebida ligeramente efervescente y un sabor ligeramente ácido que se puede saborizar de muchas formas.
Su origen se remonta a hace 2000 años en China donde se le consideraba una bebida para la longevidad. En aquella época se le llamaba de otras maneras pero el nombre que tenemos hoy en día viene de las palabras japonesas kombu (alga) y cha (té)
Beneficios
Es rica en probióticos, vitaminas del grupo B, enzimas, antioxidantes y ácidos orgánicos como el acético que favorecen la salud intestinal. También cabe destacar su contenido en polifenoles que vienen del propio té y son antiiflamatorios.
Una nueva investigación epidemiológica de la Universidad de Cambridge, publicada en JAMA Network Open, sugiere que la estrategia más eficaz para prevenir el aumento de peso y reducir la acumulación de grasa corporal reside en la mejora simultánea de la dieta y la actividad física. Este análisis, realizado sobre 7.256 adultos del Estudio Fenland del Reino Unido y con un seguimiento de siete años, aporta evidencia sobre la importancia de la combinación de hábitos para lograr beneficios sustanciales.
El estudio se centró en medir los cambios en la calidad de la dieta (utilizando la adherencia al patrón mediterráneo como indicador) y el gasto energético mediante sensores portátiles. Los investigadores no solo midieron el peso total, sino también la cantidad y distribución de la grasa corporal mediante la exploración DEXA, diferenciando entre la grasa subcutánea (relativamente saludable) y la grasa visceral (acumulada alrededor de los órganos abdominales y asociada a un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y cardiopatías).
Los resultados indican que, aunque tanto la mejora en la calidad de la dieta como el aumento de la actividad física se asociaron de forma independiente con reducciones o menor aumento de la grasa corporal, los participantes que mejoraron ambos factores de manera simultánea obtuvieron los mayores beneficios. Específicamente, este grupo ganó, en promedio, 1,9 kg menos de grasa corporal total y 150 g menos de grasa visceral durante el periodo de seguimiento. Este hallazgo subraya que mejorar un solo comportamiento conduce a cambios relativamente modestos, mientras que la acción combinada resulta exponencialmente más eficaz.
El doctor Shayan Aryannezhad, primer autor del estudio, enfatiza que la clave no está solo en el número de la báscula, sino en dónde se producen los cambios. La eficacia de la combinación de dieta y actividad física reside en su capacidad para mejorar la cantidad y, crucialmente, la distribución de la grasa, siendo particularmente efectiva en la reducción de la acumulación de la grasa dañina que se localiza alrededor de los órganos.
¿Sientes niebla mental en el trabajo o te cuesta concentrarte al estudiar? Tu cerebro consume alrededor del 20% de la energía total del cuerpo, por lo que el combustible que le das determina su rendimiento. Una nutrición inteligente puede ser tu mejor herramienta de productividad.
¿El azúcar ayuda o perjudica la concentración? El cerebro necesita glucosa para funcionar, pero la fuente importa. El azúcar refinado provoca un pico rápido de energía seguido de una caída brusca (hipoglucemia reactiva), lo que genera fatiga, somnolencia y falta de atención. Para mantener la concentración durante horas, es mejor optar por carbohidratos complejos (granos enteros, legumbres) que liberan energía de forma constante.
¿Qué son los «alimentos para el cerebro» (Brain Foods)? Son alimentos ricos en nutrientes que protegen las neuronas y mejoran la función cognitiva. Los pescados grasos (ricos en Omega-3) son vitales para la estructura de las células cerebrales. Los arándanos y frutos rojos contienen antioxidantes que retrasan el envejecimiento cerebral. Las nueces y semillas aportan Vitamina E, clave para prevenir el deterioro cognitivo a largo plazo.
¿La hidratación afecta al rendimiento mental? Un estudio demostró que incluso una deshidratación leve (del 1-2%) puede afectar negativamente a la memoria a corto plazo, la atención y las habilidades matemáticas. A veces, lo que interpretamos como cansancio mental o hambre es simplemente sed. Mantener una botella de agua en el escritorio es uno de los «hacks» de productividad más simples y efectivos.
En el supermercado, la mayoría de los productos empaquetados son ultraprocesados. Estos productos industriales están diseñados para ser deliciosos, baratos y duraderos, pero su impacto en nuestra salud es alarmante. Diferenciarlos de la comida real es el primer paso para cuidarse.
¿Qué diferencia un procesado de un ultraprocesado? Un alimento procesado puede ser saludable (como unas verduras congeladas, aceite de oliva o un yogur natural). Un ultraprocesado, en cambio, es una formulación industrial que contiene 5 o más ingredientes, muchos de los cuales son aditivos, azúcares añadidos, harinas refinadas y aceites de baja calidad. Básicamente, son productos comestibles, no comida real.
¿Por qué son tan adictivos? La industria alimentaria diseña estos productos para ser «hiperpalatables». Combinan la cantidad exacta de azúcar, grasa y sal para estimular el sistema de recompensa del cerebro, superando los mecanismos naturales de saciedad. Por eso es tan difícil comer solo una galleta, mientras que es raro darse un atracón de brócoli. Engañan a tu cerebro para que sigas comiendo.
¿Cómo afectan a tu salud a largo plazo? El consumo habitual de ultraprocesados se ha relacionado directamente con tasas más altas de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e inflamación crónica. Al ser muy densos calóricamente pero pobres en nutrientes (fibra, vitaminas, minerales), nos sobrealimentan pero nos dejan desnutridos a nivel celular.
A menudo gastamos fortunas en cremas y tratamientos tópicos, olvidando que la piel es el órgano más grande del cuerpo y su estado es un reflejo directo de nuestra salud interna y nutrición. Lo que pones en tu plato es tan importante como lo que pones en tu cara.
¿Cómo afecta el azúcar al envejecimiento de la piel? El consumo excesivo de azúcar y carbohidratos refinados puede provocar un proceso llamado glicación. Esto ocurre cuando el azúcar se une a las proteínas de la piel (colágeno y elastina), volviéndolas rígidas y débiles. El resultado es una piel menos elástica, más propensa a las arrugas y al envejecimiento prematuro. Reducir el azúcar es uno de los mejores tratamientos «anti-aging».
¿La hidratación realmente marca la diferencia? Absolutamente. Una piel deshidratada se ve apagada, tirante y marca más las líneas de expresión. No se trata solo de beber agua, sino de consumir alimentos ricos en agua como pepino, sandía o cítricos. La hidratación adecuada ayuda a eliminar toxinas y mantiene la barrera cutánea fuerte frente a agresiones externas.
¿Qué nutrientes son los mejores aliados de tu dermis? Los antioxidantes son vitales para proteger la piel del daño solar y la contaminación. La Vitamina C (naranjas, pimientos, kiwis) es esencial para la producción de colágeno. La Vitamina E (almendras, aguacate) protege las membranas celulares. Y no podemos olvidar los betacarotenos (zanahorias, calabaza), que ayudan a proteger la piel de la radiación UV y le dan un tono saludable.
Rico en micronutrientes y compuestos bioactivos, ayuda a reducir los niveles de triglicéridos cuando se consume de forma habitual
Un estudio reciente sugiere que no siempre es necesario transformar por completo el estilo de vida para mejorar la salud del corazón. Además de hacer ejercicio, perder peso o dejar de fumar, incorporar más setas a la dieta podría aportar beneficios cardiovasculares apreciables.
Un grupo de investigadores analizó 22 estudios en humanos para evaluar cómo el consumo de setas se relaciona con la salud cardiometabólica e inmunitaria. En ellos se midieron marcadores como triglicéridos, glucosa, presión arterial, indicadores de inflamación y los niveles de inmunoglobulina A.
Las setas tienen un perfil nutricional muy particular: pocas calorías, casi nada de grasa saturada, poca sal y una alta presencia de micronutrientes y compuestos bioactivos. Estudios previos ya habían mostrado que incorporarlas con frecuencia aumenta la ingesta de vitaminas y minerales sin elevar mucho las calorías.
Con esta base, los autores de la revisión buscaron comprobar si este alimento cotidiano podía generar mejoras mensurables en la salud cardiometabólica. En muchos de los estudios, a los participantes solo se les pidió añadir una cantidad concreta de setas a su dieta habitual, sin modificar de forma drástica el resto de su rutina.
El hallazgo más consistente fue una reducción de los triglicéridos al consumir setas de forma habitual. Estos lípidos, normales en cierto rango, se asocian a mayor riesgo de infarto, ictus y pancreatitis cuando están elevados.
No es un alimento milagroso La evidencia mostró que otros tipos de grasa en sangre apenas cambiaban: ni el colesterol total ni el LDL variaron de forma relevante al añadir setas a la dieta sin más modificaciones. En resumen, las setas parecen ayudar a reducir triglicéridos, pero no actúan como una solución milagrosa para bajar el colesterol.
Desde el pasado 1 de octubre de 2025, restaurantes y supermercados del Reino Unido han dejado de ofrecer rellenos ilimitados de bebidas azucaradas a sus clientes, una medida que busca frenar la creciente epidemia de obesidad infantil en el país. Entre los productos afectados se incluyen refrescos de cola, chocolate caliente y cafés con moca, mientras que las versiones sin azúcar, como Coca-Cola Zero, Coca-Cola Light, Fanta Zero o Pepsi Max, siguen permitiendo el relleno ilimitado.
Cadenas de comida rápida y establecimientos de precio accesible, como Toby Carver, conocido por su popular Sunday Roast en la Inglaterra rural, o Nando’s, especializado en pollo asado portugués, han suspendido la oferta de relleno ilimitado durante las comidas. La medida ha generado malestar entre los consumidores, especialmente los jóvenes, que han expresado su enfado en redes sociales, publicando comentarios irónicos sobre supuestas sanciones a clientes y camareros por repetir sus bebidas de forma gratuita.
El Ministerio británico de Sanidad ha defendido la norma, argumentando que la obesidad infantil impide un crecimiento adecuado y puede generar graves problemas de salud en la vida adulta, generando además un gasto millonario para el sistema sanitario. “Se trata de una medida fundamental para reorientar la estrategia del tratamiento hacia la prevención, y garantizar que cada niño tenga un comienzo saludable y feliz en la vida”, señaló un portavoz del ministerio.
Esta legislación fue redactada originalmente en 2020 por el Gobierno conservador, pero la pandemia y la inestabilidad política provocaron que se pospusiera su aplicación. Su entrada en vigor ahora ha colocado al Ejecutivo laborista de Keir Starmer frente a una polémica en redes sociales, donde algunos usuarios critican la medida y otros la interpretan como una “batalla política” por la eliminación de un privilegio popular entre los jóvenes.
Según los estudios previos del Gobierno, las promociones de relleno ilimitado afectan directamente las preferencias alimenticias de los consumidores, sobre todo de los menores, y su ubicación estratégica en tiendas y restaurantes potencia aún más su consumo. La ley establece además criterios para que los establecimientos estén sujetos a la norma, incluyendo un mínimo de 50 empleados y una lista amplia de productos azucarados cuya promoción debe limitarse, más allá de las bebidas.
A pesar de la polémica y la resistencia de algunos clientes, el Ejecutivo defiende la medida como un paso esencial en la prevención de la obesidad infantil y en la promoción de hábitos alimenticios más saludables desde la infancia, esperando que con el tiempo contribuya a reducir los problemas de salud asociados y el gasto público en sanidad.