Los estantes de los supermercados están llenos de yogures, batidos, leches fermentadas, quesos y otros lácteos enriquecidos con proteínas que se presentan como opciones saludables, especialmente pensados para aquellos que tienen una alimentación con déficit de proteínas o para deportistas.
El nutricionista Mario Ortiz, con miles de seguidores en redes sociales, explica en un vídeo publicado en TikTok, que aunque son alimentos procesados, esto no significa que sean necesariamente malos. «La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) afirma que lo importante es el conjunto de tu alimentación. Este tipo de yogures te aporta una cantidad considerable de proteínas, tienen bajos valores de grasas y bajos valores de azúcares» y añade: «En comparación con la mayoría de los postres que vienen cargados de azúcar, son una mejor opción».
Respecto a los edulcorantes, el nutricionista asegura que las cantidades en estos productos es muy baja y está muy lejos de los límites máximos actuales «tendrías que comer mucha cantidad para que pudiera tener un efecto negativo» y añade: «Sin duda es mejor el yogur natural pero si comiendo estos yogures de proteínas eliminas otros con una gran cantidad de azúcar siempre será mucho mejor». En conclusión, los yogures de proteínas no son un súperalimento, pero tampoco son una basura. Es un buen procesado que puede formar parte de tu alimentación».
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) asegura que la verdadera necesidad de estos productos no está tan clara como parece: el consumo de estos lácteos supone un coste adicional que no siempre justifica una mejora significativa en la salud.
En un comunicado la OCU afirma que a pesar de su importancia nutricional, las proteínas no deberían suponer más del 12 o el 15 % de las necesidades energéticas diarias en un adulto. Esta cantidad cubre las necesidades básicas de la mayoría de las personas y es suficiente para mantener una buena salud y función muscular.
No obstante, algunas personas pueden necesitar más proteínas. Los deportistas suelen tener mayores requerimientos proteicos, no solo por la cantidad de masa muscular, sino porque hay un mayor grado de ruptura de proteínas musculares durante el ejercicio físico.


