Comidas con cannabis: historia, cultura y creatividad en la cocina 🌿🍫

Cuando la comida y el cannabis se encuentran

La relación entre la cocina y el cannabis es más antigua y compleja de lo que muchos podrían imaginar. Lejos de ser una moda moderna, el uso del cannabis en alimentos y bebidas tiene raíces que se extienden por siglos y continentes. En la India, por ejemplo, se consumía el bhang, una bebida elaborada con hojas y semillas de cannabis, durante festivales religiosos y ceremonias tradicionales, asociada con la espiritualidad y la celebración. En África y otras regiones del mundo, se mezclaba con aceites, especias y alimentos para aliviar dolencias físicas y emocionales, demostrando un profundo conocimiento empírico de sus propiedades.

En Occidente, el cannabis en la cocina comenzó a popularizarse en la segunda mitad del siglo XX, especialmente durante los años 60 y 70. Surgió como un símbolo de contracultura, libertad y experimentación, y los brownies de cannabis se convirtieron en su manifestación más icónica. Estos postres combinaban chocolate, mantequilla y cannabis para crear un efecto recreativo duradero, diferente al de fumar. La preparación de estos alimentos requería precisión: controlar la temperatura y la dosis era crucial, y la paciencia se volvía parte del ritual, ya que los efectos tardaban más en aparecer que al fumar.

Con la legalización del cannabis en distintos países y estados, la relación entre gastronomía y cannabis ha evolucionado y se ha sofisticado. Hoy, la planta no solo es un ingrediente recreativo, sino también un elemento de exploración culinaria. Chefs y reposteros experimentan con aceites infusionados, mantequillas, chocolates, salsas y hasta platos salados, buscando la combinación perfecta de sabor, textura y efecto. Restaurantes especializados ofrecen experiencias gastronómicas donde cada plato es una obra de arte, y la cocina se convierte en un espacio de creatividad total.

Pero más allá de la innovación, las comidas con cannabis enseñan lecciones sobre paciencia, precisión y respeto por los ingredientes. Preparar una galleta o un brownie requiere atención y conciencia: una dosis mal calculada puede arruinar la experiencia, mientras que una preparación cuidadosa convierte cada bocado en un viaje sensorial. Además, estos alimentos muestran cómo la cocina puede ser un acto de cuidado, tanto hacia uno mismo como hacia quienes compartimos la mesa.

La cultura del cannabis en la gastronomía también refleja la historia social de la planta. De rituales religiosos y usos medicinales antiguos, pasó a ser un símbolo de contracultura, y hoy se encuentra en la alta cocina y en la repostería gourmet, adaptándose a los nuevos tiempos y regulaciones. Los alimentos infusionados nos conectan con esa historia y nos permiten experimentar con ella de manera consciente y segura.

Finalmente, los brownies, galletas, chocolates y aceites con cannabis son mucho más que simples alimentos recreativos. Representan creatividad, cultura, historia y un profundo sentido de comunidad. Nos recuerdan que la cocina puede ser un espacio de expresión, ritual y placer, donde la tradición y la innovación se encuentran. Cada plato infusionado nos conecta con siglos de prácticas culturales, y al mismo tiempo nos invita a explorar nuevas formas de disfrutar y comprender la comida.

En un mundo donde la gastronomía se mezcla cada vez más con la cultura, las comidas con cannabis son un ejemplo fascinante de cómo los alimentos pueden trascender lo nutritivo para convertirse en arte, historia y experiencia sensorial.

Una de las heladerías más grandes del mundo se asienta en pleno centro de A Coruña

Amorino, una cadena italofrancesa, ultima los detalles de su apertura en la calle Real

Resulta asombroso y digno de la reinvención de los diferentes modelos de negocio el intenso lavado de cara de la calle Real. La tradicional arteria comercial del centro de A Coruña vive un proceso de adaptación a los usos de 2025 con una dinámica de reformas y aperturas cuya última novedad dejará helados a los amantes de las tendencias. En el sentido más estricto de la expresión. Y es que una de las cadenas de heladerías más grandes del mundo ultima los detalles de su apertura entre la calle Real (número 63) y la avenida de La Marina (28), en la antigua Farmarcia Europea.

Se trata de Amorino, una marca italofrancesa nacida en el corazón de París y con padres italianos. Actualmente está presente en 16 países con más de 300 tiendas. Se caracteriza por presentar sus helados no con las bolas tradicionales, sino en forma de flor. Además, el otro producto objeto de deseo y que vuelve locos a los habituales son los macarons, uno de los postres más típicos de Francia.

La de A Coruña será una boutique de 300 metros cuadrados y con dos plantas, en las que se ofrecerán un total de 30 sabores y dará servicio a unos 60 comensales en tienda. Daniel Díez, director general, dice:  «La estrategia de expansión de la compañía tiene especial interés por crecer en Galicia. Hemos seguido de cerca la constante evolución de A Coruña y su crecimiento turístico, y creemos que era el momento ideal para establecer el buque insignia». La intención, el principio, es abrir alrededor del día 20 de octubre.

Amorino tiene otra particularidad, que recuerda por ejemplo a una de las señas de identidad de Zara: su ubicación privilegiada en las grandes capitales del mundo. Así, en Nueva York, Londres, París o Dubai se codea con las firmas más reconocibles y provoca grandes colas para, muchas veces, tomarse un respiro entre compra y compra. En A Coruña no será menos.

Se trata de la tercera aventura comercial en cuestión de cuatro años en el local de la antigua Farmacia Europea. Entre 2021 y 2024 Tre Parole gozó de cierto éxito, mientras que mucho más efímero fue el paso de La Botica Encantada. Ahora, la magia la pondrá las flores de helado de otra multinacional que ha elegido el centro de A Coruña para seguir creciendo.

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