El lado oscuro de Nutriscore: así lo burlan las empresas

El Nutriscore es un sistema de etiquetado frontal destinado a facilitar a los usuarios una información nutricional clara. Este actúa, según palabras de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), “como un semáforo nutricional: es un sistema de clasificación de 5 letras y colores, en el que la A de color verde oscuro es la opción más saludable y la E roja la peor, pasando por la B, C y D”.

El algoritmo en que se basa Nutriscore fue desarrollado en 2005 por científicos de la Universidad de Oxford, con el objetivo inicial de regular la publicidad enfocada al público infantil. En 2017 fue validado por la Food Standards Agency (FSA) de Reino Unido y, poco después, Francia fue el primer país de la Unión Europea que adoptó su uso. Le siguieron Bélgica, Alemania y España (que lo implementó a principios de 2021) y en la actualidad diversos países están debatiendo su introducción.

“El objetivo del Nutriscore es facilitar la compra al consumidor, ya que resume las características nutricionales del producto de forma sencilla. Teniendo en cuenta que en ocasiones tenemos problemas para interpretar las etiquetas, a priori es una buena noticia que diversos países lo hayan adoptado de forma voluntaria para simplificar la toma de decisiones en los consumidores”, explica Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y autor del blog  Gominolas de Petróleo y del libro Que no te líen con la comida (Destino, 2021), una guía que enseña, entre otras cosas, a combatir la desinformación en materia de alimentación.

Sin embargo, la implantación de Nutriscore en España no ha estado exenta de polémica desde el principio, ya que se han dado algunas situaciones difíciles de entender para el consumidor. “En cuanto nació Nutriscore empezamos a ver cosas que nos llamaban la atención: por ejemplo, que un aceite de oliva pudiese llevar una D (una mala puntuación) y una Coca-Cola light tuviese una A, es decir, la mejor puntuación de Nutriscore”, explica Lurueña. Aunque muchos consumidores lo desconocen, esto se debe a que Nutriscore puntúa alimentos de una misma familia, de modo que no sirve para comparar alimentos diferentes. Por tanto, “los creadores de Nutriscore tuvieron que salir a aclarar que una A no significa por fuerza que el producto sea saludable, sino que dentro del grupo al que pertenece es el de mejor composición”, aclara el autor de Gominolas de Petróleo.


El lado oscuro de Nutriscore: así lo burlan las empresas

Tendencias

Hay productos que claramente no son saludables y que sin embargo tienen puntuaciones de A y B (muy buenas) en este sistema

‘Cuánta más agua bebas, mejor’ y otros consejos de nutrición que están completamente desfasados

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Los consumidores de cada vez tienen más presente la tabla Nutriscore a la hora de elegir alimentos iStock
El lado oscuro de Nutriscore: así lo burlan las empresas

Laura Conde

13/03/2023 07:00 Actualizado a 13/03/2023 11:51

El Nutriscore es un sistema de etiquetado frontal destinado a facilitar a los usuarios una información nutricional clara. Este actúa, según palabras de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), “como un semáforo nutricional: es un sistema de clasificación de 5 letras y colores, en el que la A de color verde oscuro es la opción más saludable y la E roja la peor, pasando por la B, C y D”.

El algoritmo en que se basa Nutriscore fue desarrollado en 2005 por científicos de la Universidad de Oxford, con el objetivo inicial de regular la publicidad enfocada al público infantil. En 2017 fue validado por la Food Standards Agency (FSA) de Reino Unido y, poco después, Francia fue el primer país de la Unión Europea que adoptó su uso. Le siguieron Bélgica, Alemania y España (que lo implementó a principios de 2021) y en la actualidad diversos países están debatiendo su introducción.

Mujer mirando una estantería del supermercado
Este sistema se creó inicialmente para facilitar a los consumidores a elegir los productos más saludables iStock

“El objetivo del Nutriscore es facilitar la compra al consumidor, ya que resume las características nutricionales del producto de forma sencilla. Teniendo en cuenta que en ocasiones tenemos problemas para interpretar las etiquetas, a priori es una buena noticia que diversos países lo hayan adoptado de forma voluntaria para simplificar la toma de decisiones en los consumidores”, explica Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y autor del blog  Gominolas de Petróleo y del libro Que no te líen con la comida (Destino, 2021), una guía que enseña, entre otras cosas, a combatir la desinformación en materia de alimentación.

Sin embargo, la implantación de Nutriscore en España no ha estado exenta de polémica desde el principio, ya que se han dado algunas situaciones difíciles de entender para el consumidor. “En cuanto nació Nutriscore empezamos a ver cosas que nos llamaban la atención: por ejemplo, que un aceite de oliva pudiese llevar una D (una mala puntuación) y una Coca-Cola light tuviese una A, es decir, la mejor puntuación de Nutriscore”, explica Lurueña. Aunque muchos consumidores lo desconocen, esto se debe a que Nutriscore puntúa alimentos de una misma familia, de modo que no sirve para comparar alimentos diferentes. Por tanto, “los creadores de Nutriscore tuvieron que salir a aclarar que una A no significa por fuerza que el producto sea saludable, sino que dentro del grupo al que pertenece es el de mejor composición”, aclara el autor de Gominolas de Petróleo.

Los fabricantes no dejan de encontrar recovecos para obtener una puntuación favorable en Nutriscore»

Miguel Ángel LurueñaTecnólogo de alimentos

Esto significa, pues, que un sistema que nació con el objetivo de facilitar al consumidor la información necesaria sobre la calidad de los productos que consume, puede resultar confuso si no se sabe interpretar. De hecho, según señala Lurueña, “es cierto que lo intuitivo es comparar de forma absoluta, de modo que se ha visto que no acaba de funcionar de forma intuitiva”.

Además, como suele ocurrir, hecha la ley, hecha la trampa. De modo que “los fabricantes no dejan de encontrar recovecos para obtener una puntuación favorable en Nutriscore”, cosa que hace que nos encontremos productos que a todas luces no son saludables –tampoco si los comparamos con otros de la misma categoría– y que, sin embargo, tienen puntuaciones de A y B en este sistema. Es el caso, por ejemplo, de algunos cereales de desayuno infantiles, con un altísimo contenido en azúcares, que consiguen buenas puntuaciones en Nutriscore aplicando algunas modificaciones en su composición. Lo explica Lurueña: “Este sistema establece que hay elementos que puntúan de forma negativa. Son calorías, azúcares, grasas saturadas y sal. Por el contrario, los que puntúan de forma positiva son frutas y verduras, fibra, proteínas y frutos secos”. Por tanto, para calcular la puntuación final en Nutriscore se hacen cálculos de la puntuación positiva y negativa y se obtiene una nota final, que es la que da lugar a la letra y el color correspondientes en el semáforo.

Bibliografía: https://www.lavanguardia.com/comer/tendencias/20230313/8815014/posible-empresas-burlar-nutriscore.html#foto-2