Ingredientes a evitar en los alimentos de tus mascotas

Ingredientes a evitar en los alimentos de tus mascotas

No está de más afirmar que es importante educarse sobre la nutrición de tus mascotas. Por ejemplo, aprender a leer las etiquetas de los alimentos. La buena comida para mascotas está compuesta por ingredientes alimentarios completos como carnes con nombre, verduras frescas y frutas, hierbas y aceites saludables.

Pero la mayoría de las dietas comerciales más baratas contienen cosas que su perro o gato no deberían comer, como los subproductos, el maíz, la soya, la carne o las harinas de granos sin nombre, la grasa retenida, los conservantes artificiales y el colorante.

Subproductos
Estos abarcan residuos sobrantes de la producción de animales, más allá de algunos casos en los que contienen carne real. Los subproductos de los alimentos baratos para mascotas a menudo provienen de animales enfermos, muertos, moribundos o discapacitados, y eso no es saludable para su perro o gato.

Conservantes, colores y sabores artificiales
Los tres principales culpables son BHA, BHT y etoxiquina. Lo cual puede causar o exacerbar alergias, que pueden ser cancerígenos. Ya que, una gran cantidad de estos contienen colores y sabores artificiales para que aparenten una leve mejora.

Maíz y soja
El maíz y la soja a menudo cuentan con la utilización de sustitutos proteicos, pero no son adecuadas para perros y gatos. Por ejemplo, el maíz proporciona más carbohidratos que cualquier otra cosa, y puede contribuir a una variedad de problemas de salud, como la diabetes, el aumento de peso y las alergias. 

Por otra parte, la soja es otro alérgeno común en los alimentos para mascotas, y tanto el maíz como la soja generalmente son modificados genéticamente, otro ataque contra ellos. La presencia de ingredientes de maíz y soja, en un alimento, para mascotas significa que contiene más carbohidratos que proteínas y no es una buena opción para su perro o gato.

Harina de grasa y carne procesada
A simple vista, pareciera que fuera algo totalmente inofensivo, sin embargo su contenido presenta una gran magnitud de sustancias totalmente desagradables. La representación implica convertir el tejido animal de desecho en materiales de »valor agregado». 

Dicho agregado, incluye desperdicios de matadero, como tejidos grasos y despojos, grasa de restaurante, carne expirada de las tiendas de abarrotes, carne de animales que han muerto en granjas o en tránsito, y otros productos cuestionables. Estos materiales se trituran y cocinan durante largos períodos para que la grasa se separe de los sólidos. Esta grasa luego se agrega a los alimentos comerciales para mascotas para ayudarlos a hacerlos oler y saborear mejor.

Los sólidos que quedan del proceso de conversión se convierten en «comidas de carne» que se usan como fuentes baratas de proteínas en los alimentos para mascotas de gama baja. Desafortunadamente, las carnes de carne generalmente solo contienen alrededor del 50% de proteínas; el resto está compuesto de ceniza (que en sí misma no es buena para su perro o gato), grasa y humedad.

El encontrarse informado sobre lo que va a ingerir su mascota, será muy capaz de evitar estos dañinos ingredientes de baja calidad. Ello implica un gran paso en la protección de la salud y la longevidad de tu perro o gato.

BIBLIOGRAFÍA:https://www.mascotaplanet.com/blog/ingredientes-a-evitar-en-los-alimentos-de-tus-mascotas-n4777?srsltid=AfmBOorvx_xWGASt6ElEz3RgFC9rTJL2EG2emH4UClW0x2RUt-enCjx9

¿Por qué no es buena idea comer mientras ves la televisión?

Comer frente a la pantalla se ha convertido en algo tan habitual como encender el mando de la tele o echar un vistazo al móvil durante la comida. En España, más del 30 % de las personas menores de 30 años admiten que almuerzan o cenan frente al televisor.
Y aunque parezca inofensivo, los expertos señalan que este hábito puede jugarle una mala pasada a nuestro cuerpo y nuestra mente.

🍽️ Lo que ocurre cuando comemos distraídos

Cuando estamos pendientes de la televisión, de Instagram o de revisar el móvil mientras comemos, dejamos de prestar atención a lo que estamos ingiriendo. Eso tiene varias consecuencias:

  • Perdemos parte de la señal que envía nuestro estómago al cerebro para decir “ya estoy lleno”, lo que hace que, sin que nos demos cuenta, comamos más de lo necesario.
  • Al no saborear bien los alimentos —porque nuestra atención está en otro sitio— el disfrute se reduce. Y cuando disfrutamos menos, podemos tender a comer más para compensar.
  • Comer rápido, sin masticar lo necesario y sin pausa, favorece digestiones más pesadas o molestias como aerofagia (tragar aire al comer).

📊 ¿Por qué importa “estar presente”?

La atención plena durante la comida —es decir, comer con calma, saboreando cada bocado, siendo consciente del plato— ayuda a regular mejor cuánto comemos y a disfrutar más del momento. En cambio, comer distraído rompe ese vínculo natural entre cuerpo y alimento. Un estudio mostró que, al comer mientras se jugaba un juego simple frente al ordenador, los participantes sentían menos saciedad y más tarde comían el doble en un pequeño aperitivo respecto a quienes comieron sin distracción.
La conclusión es clara: no basta con qué comemos, también cómo lo hacemos importa.

✅ Consejos para comer con más conciencia

Puedes empezar hoy mismo a darle un giro sencillo a tu relación con la comida:

  • Haz de la comida (almuerzo o cena) un momento libre de pantallas. Apaga la televisión, guarda el móvil y presta atención al comer.
  • Sirve tu porción en el plato y evita “picotear” directamente del envase o de un bol grande mientras ves la tele.
  • Mastica despacio, saborea texturas y sabores, y deja al menos 20-30 minutos para disfrutar la comida —el cuerpo tarda un rato en darse cuenta de que está lleno.
  • Pregúntate antes de comer: “¿realmente tengo hambre, o es sólo hábito o aburrimiento?” Esto ayuda a distinguir el hambre emocional del físico.
  • Y si por circunstancias debes ver algo en pantalla mientras comes (por ejemplo, con niños o en momentos poco flexibles), al menos sé consciente de que la comida es la protagonista: acompáñala de conversación, intenta que sea una pausa real.

En definitiva: disfrutar de la comida es mucho más que nutrirnos. Es un momento para conectar con nosotros mismos, con nuestra familia o quienes estén a la mesa, saborear y cuidar. Cuando una pantalla se interpone, ese momento puede perder valor —y además puede favorecer hábitos menos saludables. Apagar la tele, aunque solo sea uno o dos días a la semana, puede significar mucho.

Fuente: https://www.eldiario.es/consumoclaro/no-buena-idea-comer-ves-television_1_12029114.html