Hoy en día la patata es considerada uno de los alimentos imprescindibles en nuestras cocinas, gracias a que es un alimento versátil, nutritivo y accesible. Pero hubo un tiempo en que en Europa se la conocía como a un extraño tubérculo.
La patata es originaria de América del Sur, se conoce que en los Andes ya se cultivaba desde hace unos 7.000 años. Fue cuando los españoles llegaron al continente en el siglo XV, que descubrieron este nuevo tubérculo subterráneo.Al principio creyeron que se trataba de una trufa.
Durante las expediciones marítimas, la patata fue transportada en barcos como alimento de largo recorrido, gracias a su buena conservación. Y a mediados del siglo XVI, entre 1565 y 1570, se introdujo en España, por lo que poco después apareció en jardines de Italia como especie ornamental más que como alimento.
Sin embargo, su destino cambió hacia finales del siglo XVIII, cuando el científico agrónomo Antoine Parmentier impulsó su cultivo en Francia y la convirtió en alimento popular en toda Europa. Desde entonces, la patata participa en la dieta diaria de muchos países.
La patata es un alimento indispensable en nuestra dieta, a continuación explicamos el origen, curiosidades y detalles sobre el alimento que protagoniza muchos de nuestros platos a diario.
ORIGEN DE LA PATATA
Es originaria de América del Sur y actualmente se cultiva en casi todo el mundo por sus tubérculos comestibles. Aunque ya era cultivada en el Altiplano Andino por sus habitantes hace unos 7000 años, no fue hasta el siglo XV que los españoles la conocieron. Esto fue en su llegada a América en una expedición española dirigida por Cristóbal Colón, por mandato de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Aquí encontraron éste extraño tubérculo, que nace y se desarrolla bajo tierra. Por esa misma razón, en un principio los españoles creyeron que se trataba de una especie de trufa.
Los indígenas que vivían en los Andes lo llamaban batata, es de ahí de donde deriva su nombre actual. Los españoles se dieron cuenta pronto de las propiedades alimenticias de este nuevo descubrimiento, además de la facilidad con la que se podía conservar. Es por ello que empezaron a consumirla en sus navíos y, algunos años después, la patata fue introducida por estos navegantes en España, aproximadamente entre los años 1565 y 1570. Unos diez años después, se pudo ver cómo la patata se comenzaba a cultivar en los jardines italianos.
CURIOSIDADES DE LOS ORÍGENES DE LA PATATA
Curiosamente, no sólo se encontraban cultivadas en los huertos o los campos, también en los jardines. Como hemos comentado, se introdujeron en los jardines italianos, pero también en el resto de Europa. Fue considerada durante mucho tiempo como una planta exótica que sólo cultivaban unos pocos botánicos y que no siempre era para consumo. Su planta frondosa y con bonitas flores hizo que fuese un elemento ornamental durante esta época.
Fue ya a finales del siglo XVIII, en Francia, cuando el galo Antoine Parmentier, agrónomo y naturista, extendió por toda Europa la costumbre de usarla como alimento. Desde entonces, éste alimento tan presente en nuestra lista de la compra, tuvo una importancia cada vez mayor en nuestra base alimentaria. Como ya sabemos, a día de hoy constituye uno de los alimentos principales en nuestra dieta y en la de otros muchos países del mundo.
DESCUBRIMIENTO DE LA PATATA
Como hemos visto, era cultivada desde hacía mucho tiempo por las poblaciones locales en sus países de origen, Chile y Perú. Los españoles la conocieron en su viaje a América y la trajeron a Europa. Pero tuvieron que pasar muchos años hasta que se reconociera su importancia alimenticia, a finales del siglo XVIII. Gracias principalmente a Luis XVI, se produjo el cultivo de la patata a gran escala.
La patata es una planta de tallo herbáceo, con unos sesenta centímetros de altura. Tiene hojas ovaladas y de color blanquecino en su parte inferior. Al contrario de lo que se pueda pensar en un primero momento, lo que nosotros consumimos no es el fruto. La patata es el tallo subterráneo de la planta, que recibe el nombre de tubérculo, abultado y convertido en almacén de sustancias de reserva.
Los incas conocían más de 60 variedades de patatas adecuadas a los distintos climas. De esta manera, se llegaron a cultivar tanto junto a desiertos costeros como a 4000 metros de altitud, en las zonas cercanas al lago Titicaca. Si tienes curiosidad por conocer sus variedades y cuáles de ellas son las más aptas para cada tipo de plato, puedes consultar nuestro artículo anteriormente publicado «La patata: ¿cuántas variedades podemos encontrar?«.
Además de como hortaliza, la planta de la patata se utiliza también en la actualidad para la producción de almidón, harina de fécula, dextrina y alcohol.
CURIOSIDADES DE LA PATATA
La patata sólo nace de otra patata. Para que haya más probabilidad de éxito en su cultivo, es adecuado que tengan algún grillo, no es necesario que tengan gran cantidad de ellos. Si no los tienen, es recomendable cortar la patata por la mitad. Pero que esto no nos condicione, si todavía no tiene grillos los echará cuando la plantemos. Es fundamental que la tierra disponga de un estado y nutrientes adecuados para que se pueda nutrir la planta. Se planta en la tierra, a unos ocho o diez centímetros de profundidad. Pasado un tiempo, de ella saldrá un brote que crece hacia arriba hasta sobresalir del terreno, dando origen a una pequeña planta.
En la parte subterránea, el brote principal origina otros brotes que, a su vez, producen un grupo de nuevas patatas. Así sucesivamente, hasta conseguir una rica recolecta. La forma que puedan adoptar los tubérculos puede ser muy variada. Estos pueden ser redondos, ovalados o muy alargados. En su parte externa se pueden observar hoyuelos en los que despuntan pequeñas yemas. Por dentro, su pulpa puede encontrarse de color blanco o amarillo.
Como señalamos en nuestro artículo «Los 10 beneficios de la patata«, las propiedades de ésta son muy numerosas. Es un alimento sano y energético, además de contener mucho almidón, azúcares y proteínas. También podemos encontrar en ella cierta cantidad de vitamina B, vitamina C y sustancias minerales que adquieren de la tierra. Es por ello por lo que, entre otras cosas, se ha convertido en un alimento indispensable en nuestras cocinas.
En consecuencia a la sucesión de culturas que han habitado la Península Ibérica, contamos con una inmensa variedad en lo que respecta a: la música, arte, idioma y como no podía ser menos, la gastronomía.
La situación geográfica de España, ha hecho que determinados productos sean principales en nuestras comidas, por la gran variedad que se nos ofrece. Uno de estos casos es el pescado, al ser una península y por lo tanto estar rodeado casi completamente por agua, este alimento, se ha podido consumir mediante la pesca desde tiempos muy lejanos. Gracias a la gran extensión de valles y caudalosos ríos que filtran el agua con el objetivo de sustentar el regadío, podemos contar con multiplicidad de verduras y fruta fresca en cada temporada. O los reconocidos jamones españoles, que se curan en las montañas de la Península.
Desde el asentamiento de colonizaciones fenicias, griegas o cartagineses hasta nuestros tiempos, la gastronomía española ha evolucionado constantemente con el paso de los siglos.
Los fenicios y griegos, difundieron el cultivo de la vid, trigo y cebada y por lo tanto se comenzó a producir vinos, pan y cerveza (que por esos entonces era una especie de zumo de cebada) ya que vieron la necesidad de dar salida a los excedentes de grano que de no ser consumidos, se estropearían. Los romanos, siguieron sus pasos .Hasta el s.II a.C, la cocina romana se basaba en alimentos básicos: guisantes, queso de leche de oveja, carne de cordero, col, frutas. Pero, a principios del siglo II a.C , los romanos entraron en Asia Menor y descubrieron el refinamiento de las cortes griegas de Oriente. A partir de ese momento, la preparación de las comidas se empezó a hacer larga y costosa. Los servicios de los cocineros, trabajo desempeñado por esclavos, se comenzó a pagar mucho más.
Según pasaban los años, el hombre fue descubriendo nuevos alimentos, formas de conservación y maneras de consumirlo. La alimentación pasó de ser una necesidad diaria a una emoción de paladares, puesto que los romanos realizaban festines y banquetes en honor a la comida. Buscaban nuevos animales, mezclas poco usuales y bebidas para despertar sus intereses de primeros gourmets.
Aunque sin duda, fueron los árabes, los que empezaron a dejar un impacto gastronómico más importante en España. Introdujeron condimentos ligeros aplicados a diferentes platos, al igual que empezaron a combinar frutas o frutos secos en los platos de pescados o carnes, creando otros sabores a las comidas. El azafrán, cítricos como las naranjas, limones o pomelos, hortalizas como las berenjenas, alcachofas o el arroz, sandías, melones, pistachos y dátiles son algunas de las muchas aportaciones gastronómicas que nos dejaron hasta nuestros días.
Años después, con la formación de reinos cristianos, se empezó a elaborar platos con cerdo, ya que tanto para judíos como musulmanes este alimento estaba prohibido.
Los cristianos, hicieron completa utilización del animal, no se desprendían de ningún resto, las partes del cerdo que a los ricos no gustaban, a los pobres alimentaban. A esto, hay que sumarle, algunas de las costumbres gastronómicas que conservamos hasta nuestros días, por ejemplo, preparaban platos especiales para la Cuaresma (sin ninguna otra carne animal que no fuese la de pescado) o la invención de las torrijas.
Año 1492, fue un año que cambió la península en muchos sentidos, no solo fue el triunfo de la Reconquista, sino respecto a la gastronomía del país, que dio un giro enorme tras descubrir el nuevo continente: América y por lo tanto, sumarse a nuestras comidas, una gran variedad de productos, especias y nuevas formas de elaborar platos. Poco a poco, se fueron integrando a nuestra dieta española productos como la patata, tomates, vainilla, pimentón, avena, legumbres o el chocolate. Muchos de ellos, productos indispensables en nuestros platos como pueden ser la tortilla de patata, lentejas con chorizo, gazpacho, fabada asturiana o el típico chocolate con churros.
Se presume que el yogurt se originó hace más de 4000 años, en la actual Turquía, ubicada en Medio Oriente. La palabra Yogur, viene del turco yoğurt (yoghhurt) que proviene de yoğurmak que significa amasar, puesto que se amasaba el producto semisólido durante la elaboración.
Por otro lado, también se asocia a Asia Central y a la antigua Tracia (actual Bulgaria) y península Balcánica al menos desde el año 4500 a. C.
Se cree que es anterior a la agricultura, ya que era un alimento básico de los pueblos nómadas ganaderos, puesto que era fácil de transportar, se conservaba por más tiempo que la leche debido a su acidez y era una buena fuente de energía. Catálogo de Yogures
La teoría más extendida sugiere que se originó producto de la fermentación espontánea de la leche que era transportada en sacos de piel de animal, fermentación que ocurre debido al calor y a la presencia de bacterias acidificadoras en los sacos. Debido a su fácil replicación facilitó su consumo, ya que bastaba con rellenar los sacos que contenían residuos anteriores con leche y esperar. La costumbre doméstica turca -aún vigente- consiste en hervir leche, agregar un inóculo de yogurt y dejarla enfriar a temperatura ambiente.
Ya en el antiguo testamento se menciona el yogurt y la longevidad de Abraham es acreditada a la leches fermentadas brindadas por ángeles. Plinio el viejo (latino escritor, naturista, militar, entre otros, del siglo I) lo denominó alimento divino y milagroso. Galeno (siglo II) destacó sus beneficios para la salud estomacal. Se le asocian propiedades saludables, como calmante y regulador intestinal.
Se popularizó mundialmente en el siglo XX gracias al bacteriólogo ruso Méchnikov, ganador del premio Nobel en 1908, quien descubrió los efectos positivos de una leche fermentada, conocida como Yahourth, en campesinos de los Balcanes. Luego, demostró los beneficios de las bacterias del yogurt al disminuir la diarrea en lactantes y descubrió la presencia de vitaminas B en éste. Lo describió como un agente antienvejecimiento, brindando una muy buena imagen y popularidad al producto lácteo.