¿Alguna vez has tirado a la basura verduras pochas que compraste con buena intención? El desperdicio de alimentos es un problema económico y ambiental grave, y empieza en la forma en que planeamos nuestras compras. Ser «inteligente» en el supermercado puede mejorar tu dieta y tu bolsillo.
El mito de «más es mejor» Las ofertas tipo «3×2» en alimentos perecederos suelen terminar en la basura. Comprar en función de las necesidades reales de la semana, planificando 2-3 comidas clave, es más eficaz que llenar el carro por impulso. La estrategia es priorizar alimentos frescos en pequeñas cantidades y congelar inmediatamente lo que no se vaya a consumir pronto.
El orden de la compra importa Casi todos los expertos en nutrición recomiendan empezar la compra por las secciones frescas que están en el perímetro del supermercado (frutas, verduras, carnes magras, pescados) y dejar el centro para los productos de larga duración (legumbres, granos, especias). Si llenas la cesta con comida real desde el inicio, habrá menos espacio (y menos presupuesto) para los ultraprocesados del centro.
Aprender a leer etiquetas de forma rápida El truco es buscar listas de ingredientes cortas. Si el primer ingrediente es azúcar, grasa saturada o harina refinada, déjalo. Si tiene más de cinco ingredientes o contiene nombres que no puedes pronunciar, suele ser una señal de ultraprocesado. Una compra inteligente se basa en ingredientes, no en calorías o promesas de marketing.
Enlace de referencia: https://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/1316664/
