La nutrición de los atletas olímpicos ha cambiado enormemente desde los primeros Juegos de la era moderna, celebrados en Atenas en 1896. Este es el tema central de la tesis de Xavi Santabàrbara, desarrollada en el doctorado de Salud y Psicología de la UOC.
De la anécdota al enfoque científico
La investigación repasa todos los informes del Comité Olímpico Internacional (COI) desde 1896 hasta 2020. En las primeras ediciones, los atletas eran amateurs, no existían las villas olímpicas y persistían creencias heredadas de la Grecia clásica, como comer pata de cabra para ganar fuerza. Hoy la realidad es muy distinta: se preparan alrededor de 50.000 comidas diarias, se ofrece información nutricional rigurosa y se incluyen opciones vegetarianas y sostenibles.
El estudio destaca cómo la nutrición deportiva ha pasado de basarse en mitos a convertirse en una disciplina científica consolidada. A principios del siglo XX se priorizaban las proteínas; a mediados de los años cuarenta las investigaciones ya señalaban a los hidratos de carbono como principal fuente de energía, y este cambio se reflejó en los Juegos de Helsinki.
Gastronomía y Juegos: del kimchi al arroz con pescado
Santabàrbara también analiza cómo cada país ha utilizado su gastronomía en las distintas ediciones. En Seúl 1988, la organización impulsó el kimchi como símbolo nacional, un ejemplo claro de gastrodiplomacia. En Japón, la percepción de la dieta local cambió tras el oro de la selección femenina de voleibol en 1964, cuando se popularizó su alimentación basada en arroz y pescado.
Más allá del deporte
El autor subraya que grandes eventos como los Juegos Olímpicos pueden contribuir al desarrollo social, económico y ambiental si forman parte de políticas sostenibles a largo plazo. Su trabajo abre la puerta a seguir investigando cómo la alimentación deportiva refleja, y a veces impulsa, los cambios de cada época.
BIBLIOGRAFÍA:
https://www.uoc.edu/es/news/2024/la-historia-alimentaria-de-los-juegos-olimpicos
