Alterar alimentos para hacerlos saludables: científicos de Lleida crean comida para reducir la obesidad

Equipos de investigadores de la Universitat de Lleida-Agrotecnio y la IRB Lleida buscan estrategias nuevas para reducir los efectos de la obesidad.

El estudio se centra en tres líneas de investigación para modular la microbiota, que se cree clave en la lucha contra esta enfermedad: introduciendo a la dieta probióticos, fibras dietéticas o el betacaroteno.

Primera línea de investigación: con probióticos  
En el IRB Lleida se estudió la introducción de probióticos, levaduras y bacterias en la alimentación de ratas obesas.
Los resultados mostraron que los animales tratados presentaban menor inflamación.
Además, tenían niveles de glucosa y colesterol en plasma significativamente más bajos que aquellos que no recibieron la suplementación, evidenciando un efecto positivo sobre su metabolismo.

La investigadora del IRB Lleida destaca que se ha visto que el hecho de introducirlos en la dieta «puede ser un gran beneficio para prevenir la obesidad o para ayudar a paliar los efectos de esta enfermedad», recordando que la obesidad se asocia a otras enfermedades más graves como el cáncer o la diabetes tipo II.

Fibras dietéticas de alcachofa y zanahoria  
Otra línea de investigación ha consistido en añadir a la dieta fibras de frutas y hortalizas como alcachofa, pimiento, pepino o manzana.
En modelos in vitro que simulan la digestión humana y la fermentación en el colon, se observó que la alcachofa y la zanahoria aumentaban considerablemente las poblaciones de bacterias beneficiosas para la salud intestinal, como «Lactobacillus» y «Bifidobacterium».

Nuevos alimentos con menos grasas  
La última línea de investigación, la más compleja y llamativa, se centra en transportar el betacaroteno hasta el intestino sin que se descomponga antes.
Aunque abundante en las zanahorias, este antioxidante es difícil de absorber y de actuar sobre la microbiota.

Se ha logrado encapsular el betacaroteno en gotas de aceite mediante óleo geles, elaborados con ingredientes naturales de frutas, hortalizas y aceites saludables, protegiéndolo hasta llegar a la flora intestinal.

El objetivo es que estos óleo geles, con textura similar al flan, puedan sustituir grasas saturadas en productos como hamburguesas, embutidos vegetales o yogures.

Según la investigadora principal del proyecto, de este modo se pueden elaborar productos, como los yogures griegos, con la misma textura sensorial pero con menos calorías y grasa. «Solo así ya se contribuye a prevenir la obesidad y todavía más si podemos introducir compuestos beneficiosos para la salud, como el betacaroteno», apunta la investigadora.

La última fase del proyecto se llevará a cabo en el IRB Lleida, donde se introducirán estos nuevos óleo geles con betacaroteno en la dieta de las ratas para estudiar sus beneficios para la salud.

Bibliografía: https://www.cope.es/emisoras/catalunya/noticias/alterar-alimentos-hacerlos-saludables-cientificos-lleida-crean-comida-reducir-obesidad-20251124_3258414.html

Obesidad: cómo la epidemia silenciosa nos afecta a todos

La obesidad no es solo un tema estético; es un problema de salud pública que afecta a millones de personas en todo el mundo. Según la OMS, más de 1.900 millones de adultos tienen sobrepeso, y de ellos, 650 millones son obesos. Pero lo que a menudo pasa desapercibido son las consecuencias reales: diabetes tipo 2, hipertensión, problemas cardíacos y hasta impactos en la salud mental.

Personalmente, he visto cómo esta situación cambia vidas. Conozco gente que lucha con su peso desde la infancia y, más allá de las restricciones de dieta o ejercicio, el verdadero desafío suele ser entender cómo los hábitos, la genética y el entorno interactúan. La obesidad no aparece de la noche a la mañana: es el resultado de factores acumulativos como alimentación procesada, vida sedentaria y estrés, que a menudo se mezclan con predisposición genética.

Lo que también es sorprendente es la influencia del entorno: publicidad de comida ultraprocesada, falta de espacios verdes para moverse y desigualdad económica aumentan el riesgo. Y aunque la educación y la conciencia ayudan, sin políticas públicas que faciliten cambios estructurales, es difícil que muchos logren mantener un peso saludable.

Una de las cosas que más me ha impactado es cómo la prevención temprana marca la diferencia. Pequeños cambios en la dieta, actividad física diaria y hábitos de sueño pueden tener un efecto enorme a largo plazo, especialmente en niños y adolescentes. La obesidad es compleja, pero con información, apoyo y acceso a opciones saludables, se puede abordar de forma efectiva.

En definitiva, hablar de obesidad no es solo hablar de kilos: es hablar de salud, de educación, de políticas y de cómo nuestro estilo de vida moderno moldea nuestro cuerpo y nuestro futuro.

Riesgos de la obesidad para la salud

Obesidad significa pesar más de lo que es saludable para una determinada estatura. La obesidad es una enfermedad grave y crónica. Puede llevar a otros problemas de salud, incluyendo diabetes, enfermedad cardíaca y algunos cánceres.

Las personas con obesidad tienen una mayor probabilidad de sufrir estos problemas de salud:

Tres factores se pueden usar para determinar si el peso de una persona la pone en mayor riesgo de presentar enfermedades relacionadas con la obesidad:

  • El índice de masa corporal (IMC)
  • La medida de la cintura
  • Otros factores de riesgo que la persona tenga (un factor de riesgo es cualquier elemento que incremente sus probabilidades de padecer una enfermedad)

Obesidad y salud

Índice de masa corporal

Los expertos a menudo recurren al IMC para determinar si una persona tiene sobrepeso. El IMC calcula el nivel de grasa corporal usando la estatura y el peso.

Empezando en 25.0, cuanto más alto es su IMC, mayor es su riesgo de presentar problemas de salud relacionados con la obesidad. Estos rangos de IMC se usan para describir niveles de riesgo:

  • Sobrepeso (no obesidad), si el IMC es de 25.0 a 29.9
  • Obesidad clase 1 (de bajo riesgo), si el IMC es de 30 a 34.9
  • Obesidad clase 2 (riesgo moderado), si el IMC es de 35 a 39.9
  • Obesidad clase 3 (de alto riesgo), si el IMC es igual o mayor a 40

Hay muchos sitios web que cuentan con herramientas que calculan su IMC cuando usted ingresa su peso y estatura.

Para las personas, el IMC es una herramienta de detección, sin embargo, no diagnostica grasa corporal ni salud física. Su proveedor de atención médica puede evaluar su estado de salud y riesgos. Si tiene dudas acerca del IMC, hable con su proveedor.

Otros métodos para medir la grasa corporal incluyen mediciones del espesor de los pliegues cutáneos (con plicómetro), pesaje bajo el agua, impedancia bioeléctrica, absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) y dilución de isótopos. Sin embargo, estos métodos no siempre están disponibles.

Factores de riesgo

Tener un factor de riesgo de una enfermedad no significa que usted contraerá la enfermedad. Pero sí aumenta la probabilidad de que esto suceda. Algunos factores de riesgo, como la edad, la raza o los antecedentes familiares de una persona no se pueden modificar.

Cuantos más factores de riesgo tenga usted, mayor será su probabilidad de presentar la enfermedad o el problema de salud.

Su riesgo de desarrollar problemas de salud como enfermedades del corazón, accidente cerebrovascular y problemas renales aumenta si tiene obesidad y estos factores de riesgo:

  • Presión arterial alta (hipertensión)
  • Colesterol o triglicéridos altos en la sangre
  • Glucosa (azúcar) alta en la sangre, un signo de diabetes

Estos otros factores de riesgo de enfermedades del corazón y accidente cerebrovascular no son causados por la obesidad:

  • Tener un miembro de la familia menor de 50 años con enfermedad cardíaca
  • Estar físicamente inactivo o tener un estilo de vida sedentario
  • Fumar o consumir productos del tabaco de cualquier tipo

Usted puede controlar muchos de estos factores de riesgo cambiando su estilo de vida. Si tiene obesidad, su proveedor le puede ayudar a comenzar un programa de pérdida de peso. Una meta inicial de bajar del 5% al 10% de su peso actual reducirá considerablemente su riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la obesidad.

Obsesión por la comida.

Posibles causas.

Las causas de una obsesión por la comida son extensas, normalmente derivados de una suma de elementos negativos como es normal en cualquier comportamiento obsesivo, dichos factores dependen de distintas naturalezas:

  • Desequilibrios hormonales, efectos secundarios de medicamentos o adicciones.
  • Factores psicológicos profundos como traumas, soledad o depresión etc.
  • Patrones alimentarios aprendidos, cambios vitales o consumo de drogas.

Cómo afrontarlo.

El primer paso para resolver un comportamiento obsesivo es aceptarlo y tomar consciencia del problema.

El siguiente paso a seguir es consultar a un profesional para que te guíe en el proceso de recuperación dándote nuevos puntos de vista y soluciones.

Definir antes de comer si lo haces por hambre o por ansiedad, aprender a diferenciarlo es vital para encontrar el autocontrol.

Buscar otras fuentes de felicidad es muy recomendable ya que despejan la mente y sustituyen el impulso de comer para buscar bienestar emocional, esto es individual de cada persona pero buscar algo en lo que volcar tu pasión ayuda a la recuperación.

BIBLIOGRAFÍA: https://manmedicalinstitute.com/blog/como-superar-la-obsesion-por-la-comida/