Performance variables and nutritional status analysis from Moroccan professional and adolescent football players during the competition period: a descriptive study

Introduction: Nutrition plays an integral role in optimizing football players’ performance during training sessions and matches and maintaining their overall health throughout the season. This study aimed to evaluate how well the dietary practices of professional and adolescent football players in Morocco during the competitive period met international macronutrient recommendations, and to explore the relationship between their nutritional status and aerobic performance, as measured by the Yo-Yo IRL1 test.

Methods: A total of 277 footballers from Morocco’s professional league, “Botola-Pro”, were monitored over a seven-day (training microcycle) during the competitive period. The dietary intake was assessed through self-reported methods and 24-hour recalls. Relevant body composition was measured with bioelectrical impedance (BI), and aerobic performance was evaluated using the Yo-Yo IR test.

Results: The results indicated significant variations in performance and nutritional status across different categories and age groups. The nutritional status of the players didn’t match the UEFA recommendations (p < 0.001). We found that higher intake levels of carbohydrates and proteins were positively correlated with the total distance covered by the players (p < 0.001, r = 0.63, R2 = 0.4 for carbohydrates; p < 0.001, r = 0.59, R2 = 0.35 for proteins). Conversely, a higher proportion of energy derived from fats in the diet was negatively correlated with the distance covered (p < 0.001, r = −0.64, R2 = 0.41).

Conclusion: These findings suggest that optimizing carbohydrates and protein intake while managing fat consumption is crucial for enhancing sporting performance. This information is essential for tailoring training programs and nutritional regimens based on the competition level.

For more information:

ORIGINAL RESEARCH article

Front. Sports Act. Living, 28 October 2024

Sec. Sport and Exercise Nutrition

Volume 6 – 2024 | https://doi.org/10.3389/fspor.2024.1372381

Una tesis de la UOC saca a la luz la historia alimentaria de los Juegos Olímpicos

La investigación incluye multitud de anécdotas que reflejan los cambios en la sociedad y en la nutrición deportiva de los siglos XX y XXI


Han pasado casi 130 años desde los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896. En este tiempo, el deporte y la alimentación de los atletas han cambiado mucho. La primera tesis del doctorado en Salud y Psicología de la UOC estudia precisamente la evolución de la nutrición de los deportistas olímpicos desde 1896 hasta la actualidad.

Es una investigación llevada a cabo en el marco de los grupos FoodLab y Epi4Health de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC dirigida por los investigadores F. Xavier Medina y Laura Esquius, repleta de anécdotas que dibujan la historia: «En las primeras ediciones no había villas olímpicas, los atletas eran amateurs, bebían vino y todavía pensaban, como en la antigua Grecia, que si comían pata de cabra tendrían la fuerza de una cabra. Hoy, hay que preparar 50.000 comidas cada día, informar bien, incluir opciones vegetarianas y velar por la sostenibilidad«. Así lo explica el autor de la tesis, Xavi Santabàrbara Díaz, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, y que ha cursado dos másteres en la UOC.

Bajo el título Evolución y cambios en la nutrición deportiva, la provisión de alimentos y la gastronomía en los Juegos Olímpicos de la era moderna (1896-2020), la investigación de Santabàrbara analiza, desde el punto de vista de la nutrición deportiva, los informes del Comité Olímpico Internacional (COI) de todas las ediciones de los Juegos Olímpicos de verano desde el 1896 hasta el 2020, teniendo en cuenta que las guerras hicieron suspender algunas y que la pandemia retrasó la última.

Si bien algún otro grupo de investigación en nutrición ya había revisado estos informes, lo que distingue el estudio de Santabàrbara es su mirada multidisciplinaria: «Habitualmente, las investigaciones se centran en los nutrientes que mejoran el rendimiento, pero se ha analizado poco de dónde venimos y por qué ocurre esto. Los Juegos Olímpicos son el evento por antonomasia del mundo deportivo y queríamos ir más allá: estudiar todos los factores que influyen en la nutrición deportiva en un acontecimiento así«.

Gastrodiplomacia: el kimchi coreano y el arroz con pescado japonés

Entre estos factores se encuentran las particularidades gastronómicas de cada país y su efecto sobre los alimentos que encontrará el deportista en la villa olímpica. «En 1988, en Seúl, el comité organizador utilizó la gastronomía para potenciar el país. Es un claro ejemplo de gastrodiplomacia. Desde entonces, el kimchi es conocido en todo el mundo», ilustra el autor de la tesis. En cambio, continúa, en el caso de Barcelona se dio más prioridad a transformar la ciudad que a potenciar la gastronomía catalana o española.

U otro ejemplo: Japón siempre había sido reticente a considerar su dieta como interesante para los deportistas, hasta que en los Juegos Olímpicos de Tokio, en 1964, la selección nacional de voleibol femenina ganó la medalla de oro. «Entonces, su entrenador explicó la dieta que hacían las deportistas, centrada en bolas de arroz y pescado. Esto cambió la forma de ver la alimentación japonesa», detalla.

El análisis de Santabàrbara, que abarca desde el suministro de alimentos hasta la restauración y la suplementación deportiva, muestra cómo han evolucionado la sociedad y la alimentación de los atletas a lo largo del siglo XX. «La nutrición deportiva ha pasado de ser anécdota y mito a una especialidad consolidada basada en la evidencia científica. Y los Juegos Olímpicos lo ponen de relieve. Por ejemplo, a principios de siglo se consideraba que las proteínas eran lo más importante. A mediados de los años cuarenta, las investigaciones ya determinaron que lo que da energía es el hidrato de carbono. Y, después de la Segunda Guerra Mundial, en los Juegos Olímpicos de Helsinki, ya se tenía en cuenta la importancia de los hidratos».

Bibliografía: https://www.uoc.edu/es/news/2024/la-historia-alimentaria-de-los-juegos-olimpicos

La dieta de un campeón

Hoy quiero contarles algo que siempre me ha dejado loco sobre Michael Phelps, el nadador estadounidense más condecorado de la historia olímpica. Imagina entrenar nadando 6 horas al día y quemar más de 12.000 calorías… ¡sí, habéis leído bien! Para recuperar tanta energía, su día empezaba con 12 huevos, tostadas y pancakes, y continuaba con enormes almuerzos de pasta, pizza y sándwiches gigantes. Las cenas eran igual de abundantes, con pescado, pasta y verduras.

Lo más curioso no es solo la cantidad, sino cómo cada alimento estaba pensado para darle energía, fuerza y concentración. Me hace reflexionar sobre cuánto puede influir la alimentación en nuestro rendimiento y cómo, detrás de cada campeón, hay mucha disciplina, ciencia y amor propio por cuidar el cuerpo.

No todos podemos (ni debemos) comer así, pero conocer su dieta nos recuerda que la comida puede ser herramienta, cultura y pasión, todo al mismo tiempo.

Bibliografía: https://www.olympics.com/es/noticias/michael-phelps-entrenamiento-dieta-claves-natacion https://www.menshealth.com/es/fitness/a61481294/dieta-10000-calorias-nadador-olimpico-michael-phelps https://as.com/deporteyvida/2018/01/28/portada/1517136588_009651.html

Más de cinco mil calorías diarias: la dieta extrema de los ciclistas en el Tour de Francia

Más de cinco mil calorías diarias: la dieta extrema de los ciclistas en el Tour de Francia

Todo atleta profesional debe llevar una alimentación equilibrada que le ayude a conseguir sus objetivos. Estar durante horas y horas subido a una bicicleta supone que los corredores tengan que asegurarse de que comen lo suficiente como para tener energía en cada etapa. Y, eso implica ingerir más de 5.000 calorías diarias.

La realidad es que el Tour de Francia es una de las competiciones de resistencia más duras que existen, no solo en cuanto al deporte realizado, sino también en el aspecto nutricional.

Hay poco tiempo para que los ciclistas se recuperen, y no solo se trata de las calorías ingeridas, también se debe lidiar con la falta de apetito, la fatiga y los problemas gastrointestinales que suelen darse al final de la competición. Todo debe estar perfectamente pensado para cuidar la salud y el rendimiento del deportista.

Pero, teniendo en cuenta el tiempo que los corredores pasan en la bicicleta, el transporte entre ciudades, las horas de sueño y las sesiones con fisioterapeutas, ¿cómo logran ingerir tantas calorías?

Pre Evento 

Antes del evento, los ciclistas deben enfocarse en llenar su cuerpo con reservas de glucógeno. Esto puede suponer comer 800 gramos de este macronutriente en los días previos al inicio del Tour, lo que equivaldría a 30 platos de pasta en un período de 48 a 72 horas. Evidentemente, no todo lo que comen son grandes platos, esas reservas también se llenan con alimentos de poco volumen, como la miel.

Si no hicieran esto, podrían arriesgarse a perder peso de forma extrema y a no ser capaces de competir.

El desayuno

Tres horas antes de la carrera, los participantes deben tomar una comida rica en carbohidratos, como pan, cereales, smoothies o avena. Y, por supuesto, una bebida con cafeína, como el café.

El desayuno se adapta a cada etapa y, al ser el ciclismo un deporte de equipo, al rol que ejerza cada miembro en el día. Si la etapa es de montaña, la comida debe ser baja en fibra, porque no debe causar retención de líquidos. Si es plana, solo los ciclistas que participan en las escapadas tendrán un desayuno bajo en fibra.

También hay que tener en cuenta que se deben incluir verduras y frutas, lo cual se hace, sobre todo, en las etapas más sencillas, para que se digieran mejor.

Antes de la carrera

Los snacks son una parte fundamental de la alimentación en el ciclismo. Antes de la carrera, normalmente durante el traslado al lugar de salida, los ciclistas toman tortas de arroz con miel, barritas y plátanos, acompañados de mucho líquido.

Los estudios muestran que los deportistas cada vez consumen menos alimentos durante la carrera, por lo que es imprescindible asegurarse que ingieren calorías suficientes previamente.

La carrera

La estrategia de alimentación durante la etapa, depende de su duración, intensidad y el clima que haya ese día. Cuanto más dura sea, más geles y bebidas energéticas deben consumir, aunque también se incluyen tortas de arroz, plátanos, pequeños sándwiches con mermelada y barritas.

Los geles, especialmente los que tienen cafeína, se han vuelto un elemento fundamental dentro de este deporte, ya que a altas velocidades es más difícil masticar y tragar alimentos sólidos.

Son los propios corredores quienes deben calcular qué tomar durante la carrera y cuándo tomarlo. Suelen llevar reservas en el maillot, y sus equipos les dan botellas con etiquetas en las que se indica qué tipo de bebida es. El ciclista así sabrá qué tiene y hacer una estimación de la cantidad que necesitan según su rol en la etapa ese día.

La recuperación tras la carrera

El proceso de recuperación es tan importante como la carrera en sí, porque determinará el rendimiento en la siguiente etapa. Los ciclistas toman bebidas proteicas en cuanto terminan la carrera, que también les ayudará para volver a hidratar el cuerpo. La mayoría se preparan al momento, añadiéndoles fruta fresca y hielo.

Según cuanto dure el trayecto hasta el próximo destino, un chef les servirá en el autobús una ensalada de pasta, un wrap, arroz o un sándwich.

La cena

No. La ensalada de pasta del autobús no era la cena. Esta comida se prepara, una vez más, en función del tipo de etapa que haya al día siguiente. Tras la sesión de fisioterapia, los atletas comienzan su cena con una ensalada, una sopa o un zumo, para recargarse de nutrientes. Después, se les suele servir pescado o carne con algún tipo de carbohidrato, por ejemplo, risotto o patatas. Algunos también toman postre, como galletas, fruta o yogur griego.

Para más información: https://www.revistagq.com/articulo/dieta-extrema-ciclistas-tour-de-francia