¿Son peligrosas las golosinas? Esto es lo que debes saber sobre sus ingredientes

Las golosinas o “chuches” son un clásico en cumpleaños, meriendas y celebraciones, especialmente entre los más pequeños. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar qué contienen realmente estos productos, cómo se fabrican y qué impacto pueden tener en la salud. Aunque están reguladas y autorizadas, muchas de sus sustancias pueden generar preocupación, sobre todo si se consumen en exceso o con frecuencia.

¿Qué llevan las golosinas? Ingredientes más comunes

Las golosinas son productos ultraprocesados, es decir, alimentos elaborados industrialmente con múltiples ingredientes que no se encuentran de forma natural. En su composición se utilizan sustancias con diferentes funciones: saborizantes, edulcorantes, colorantes, gelificantes y conservantes, todos diseñados para lograr el sabor, la textura y el aspecto tan característicos que las hacen tan atractivas.

1. Azúcares y jarabes
Son la base de la mayoría de las golosinas. Ingredientes como la dextrosa, la glucosa líquida o el azúcar invertido se utilizan no solo para dar dulzura, sino también para modificar la textura y conservar el producto.

2. Gelificantes
Permiten conseguir esa textura gomosa o blandita que tienen muchas chuches. Los más utilizados son la gelatina (de origen animal) y la pectina (de origen vegetal). La elección del gelificante depende del tipo de golosina que se quiera fabricar.

3. Reguladores de acidez
El ácido cítrico, el ácido láctico y el citrato trisódico son empleados para ajustar el sabor, equilibrar el dulzor y controlar el pH del producto.

4. Colorantes
Son probablemente los ingredientes más polémicos. Muchos caramelos y gominolas contienen colorantes sintéticos como los colorantes azoicos (E102, E110, E122, E129, E133), que dan colores intensos y brillantes.
Estos aditivos están autorizados en la Unión Europea, pero deben incluir una advertencia en el etiquetado si se utilizan: “pueden tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños”. Por esta razón, su uso está disminuyendo. Además, la legislación europea (Reglamento CE Nº 1333/2008) establece límites específicos, como un máximo de 50 mg/kg para ciertos colorantes en caramelos o chicles.

5. Conservantes y agentes de recubrimiento
Sustancias como el sorbato potásico (E202) se añaden para prevenir la aparición de moho o bacterias. También se utilizan ceras y abrillantadores (E901 a E904) para mejorar el aspecto visual y dar ese brillo característico.

¿De dónde sale la gelatina? El lado oculto del colágeno animal

Uno de los ingredientes esenciales en la fabricación de muchas golosinas es la gelatina. Este compuesto proviene del colágeno, que se extrae de pieles, huesos y cartílagos de animales (vacas y cerdos, principalmente). El proceso industrial de obtención de gelatina incluye varios pasos:

  • Selección de materia prima: se eligen tejidos ricos en colágeno, como pieles y huesos provenientes de mataderos.
  • Pretratamiento:
    • Ácido (Tipo A): se aplica en pieles de cerdo.
    • Alcalino (Tipo B): se usa para pieles y huesos de bovinos.
  • Extracción del colágeno: se calienta entre 50 y 80°C para disolver la gelatina en agua.
  • Filtrado y purificación: se eliminan impurezas y se mejora la calidad del producto.
  • Secado: se obtiene la gelatina en forma de láminas o polvo.

Aunque es un ingrediente seguro y aprobado, no es apto para personas vegetarianas o veganas, lo cual no siempre está claramente indicado en el etiquetado. Algunas marcas han empezado a utilizar alternativas vegetales como pectina de frutas o agar-agar para sustituir la gelatina animal.

Según la tecnóloga de alimentos Alba Ramírez, esto no es algo que la industria “oculte”, sino que no se suele destacar, ya que no es una información que los niños entiendan o valoren. Es un caso similar al de otros productos como nuggets o salchichas, cuyo proceso de producción no suele comunicarse abiertamente por la misma razón.

¿Existen golosinas más saludables?

Aunque muchas chuches comerciales tienen un perfil nutricional poco favorable, sí es posible encontrar opciones más saludables si se sabe qué buscar. Alba Ramírez recomienda fijarse en:

  • Menor contenido de azúcar y edulcorantes naturales: algunas marcas utilizan menos azúcar o recurren a ingredientes como miel, jarabes naturales o edulcorantes vegetales como la estevia o el eritritol.
  • Colorantes naturales: productos que emplean colorantes a base de frutas o vegetales, como remolacha (rojo), cúrcuma (amarillo) o espirulina (azul), son preferibles a los sintéticos.
  • Menos conservantes y aditivos artificiales: una lista de ingredientes más corta y comprensible suele indicar un producto más natural.
  • Presencia de ingredientes reales: algunas chuches incluyen jugos de frutas, pulpa, fibra vegetal o incluso vitaminas, lo cual mejora su valor nutricional.

Fuente: https://www.abc.es/bienestar/alimentacion/ingredientes-golosinas-chuches-peligrosas-salud-20250227172630-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fbienestar%2Falimentacion%2Fingredientes-golosinas-chuches-peligrosas-salud-20250227172630-nt.html

El Gobierno garantiza que los comedores escolares ofrezcan cinco comidas saludables a la semana

El Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto de comedores escolares saludables y sostenibles para garantizar el derecho de todos los niños a una alimentación sana y de calidad con independencia del nivel de renta de sus familias.

El ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha destacado que el objetivo de la norma es asegurar que los centros escolares sirvan cinco comidas a la semana «que sean nutritivas, equilibradas, saludables y conformes a los estándares de la Organización Mundial de la Salud o de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y de Nutrición».

En este sentido, Bustinduy ha resaltado que el real decreto impulsa el consumo diario de frutas y verduras frescas, de legumbres, de pescado y de carne de calidad, a la vez que limita los alimentos ultraprocesados, los platos precocinados y el exceso de frituras. Además, elimina las bebidas azucaradas, las energéticas y la bollería industrial de las máquinas dispensadoras y de las cafeterías de los centros educativos.

El ministro ha incidido en que otros objetivos de la norma son «garantizar la equidad social y la igualdad de oportunidades» y que los menores adquieran hábitos alimenticios saludables para el resto de su vida. A este respecto, Pablo Bustinduy ha recordado que los datos del último estudio Aladino reflejan que uno de cada dos niños de familias con ingresos anuales inferiores a los 18.000 euros al año tiene exceso de peso debido a que no pueden permitirse consumir más alimentos frescos a diario ni realizar desayunos completos.

El comedor escolar es, a juicio del ministro, una herramienta para reducir la desigualdad: «La norma busca que los centros educativos sean espacios de garantía de oportunidades y de garantía del derecho a una alimentación saludable independientemente de variables como la clase social».

Asimismo, Bustinduy ha afirmado que la norma apuesta «por un modelo más sostenible, más eficiente y más racional que implique menos envases, menos plásticos, menos residuos y menos desperdicio».

El real decreto también busca impulsar el consumo de cercanía, los productos de temporada y la producción local, agrícola, pesquera y ganadera. «Queremos apostar por conectar el campo y la huerta con los comedores escolares y que sean nuestros agricultores, pescadores y ganaderos quienes provean productos de calidad para la alimentación de los niños y niñas del país en los comedores escolares», ha remarcado el ministro.

El titular de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha concluido su intervención expresando la apuesta del Gobierno por «un modelo más justo, que cuide no solo los derechos de la infancia, sino también el medio ambiente y los sectores estratégicos de nuestra economía».

https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/resumenes/paginas/2025/150425-rueda-de-prensa-ministros.aspx