Efectos de diversos alimentos en niños y adolescentes

Actualmente hay muchos alimentos que se encuentran en auge y que incitan a los más pequeños a consumirlos ya que los ofrecen de forma atractiva y llamativa en el mercado. Muchos de estos productos pueden tener efectos negativos en el funcionamiento natural del cuerpo, incluso pudiendo llegar a producir problemas de salud.

En este blog me voy a centrar en los efectos de las bebidas energéticas en los niños y en posibles alternativas saludables, ya que son un producto muy presente actualmente y con muchos posibles efectos secundarios.

Las bebidas de alto contenido en cafeína y azúcares son cada vez más populares entre adolescentes y niños y hay un gran desconocimiento sobre los posibles efectos adversos en la salud, sobre todo por parte de los padres, los cuales les permiten el consumo sin importar la edad. Generalmente, lo que se desconoce es que su consumo contribuye a una ingesta elevada de calorías, escaso aporte de nutrientes y una elevada cantidad de azúcares.

Los síntomas físicos y psicológicos pueden ser diversos. Por ejemplo, debido al alto contenido de azúcares pueden aparecer enfermedades como obesidad, problemas dentales, entre otras patologías. También los adolescentes suelen consumir bebidas energéticas, las cuales representa un riesgo para la salud en la población joven: “Aportan niveles elevados de cafeína, taurina y otros estimulantes, con repercusiones negativas como irritabilidad, alteraciones del sueño, neurológicas y cardiovasculares”.

La infancia y la juventud son períodos críticos del desarrollo del metabolismo en los cuales hay que evitar este tipo de productos para evitar condicionar los patrones de vida saludable en el futuro. Por todo esto debería estar regulada su venta, así como su publicidad.

La neuropsicóloga Patricia Fernández Cabeza señala que en los niños, estas bebidas, favorecen desequilibrios en el estado de ánimo y la atención. “Las bebidas energéticas pueden provocar insomnio, taquicardia, ansiedad e incluso riesgos cardiovasculares severos. Según dice, detrás de su consumo frecuente se encuentra la fácil adquisición en el hogar y en tiendas cercanas y el “efecto imitación” de los padres. “Reducir la disponibilidad de bebidas azucaradas en casa y dar ejemplo consumiendo otras bebidas está asociado con niveles de ingesta significativamente más bajos. Medidas como etiquetado de advertencia y educación para padres han demostrado cambiar percepciones, reducir la voluntad de compra y disminuir la toma”, comparte Fernández.

Las posibles opciones saludables se basan en la búsqueda de otras bebidas refrescantes y saludables, como:

  • Agua con gas y unas rodajas de limón o, dependiendo de la edad y del caso, podrá optarse por alguna versión zero de algún refresco (intentando evitar los de cola).
  • Agua con gas y frutas (como limón, sandía y hierbas como menta para hacer una limonada de sandía y menta), agua de coco, aguas saborizadas o infusiones sin teína.
  • Refrescos caseros con agua con gas o agua natural y rodajas de limón, naranja, pomelo u otra fruta; rodajas de pepino, hierbas como menta o albahaca y más.

Otros ejemplo pueden ser infusiones frías, batidos caseros de frutas naturales, kombucha, etc.

En definitiva, se debe tener conciencia y responsabilidad sobre los productos que consumimos, o en el caso de los padres investigar sobre que le están ofreciendo a sus hijos en el día a día. Después estos se deben eliminar o buscar un equilibrio dependiendo los efectos adversos que pueden causar. Además de buscar soluciones para poder ofrecerles productos similares con un valor nutricional mucho mayor.

Bibliografía

https://elpais.com/mamas-papas/actualidad/2025-09-02/los-efectos-de-las-bebidas-energeticas-en-los-ninos-y-algunas-alternativas-saludables.html