Cuando pensamos en malnutrición, usualmente relacionamos el término con hambruna y falta de alimentos. Sin embargo, el principal causante de muertes a nivel mundial tiene otra cara menos conocida: consumir en exceso. Además de la desnutrición y la deficiencia de micronutrientes, la malnutrición también comprende fenómenos como la obesidad y el sobrepeso. De hecho, a diferencia de lo que la mayoría de la gente piensa, a nivel mundial hay más muertes relacionadas con el sobrepeso y la obesidad, que son responsables de más de 2,8 millones muertes al año, según la OMS.
Esta realidad es aún más marcada en América Latina, donde el 23% de los adultos y el 7% de los niños en edad preescolar sufren de sobrepeso u obesidad (el porcentaje va en aumento), hecho que supone un grave problema de salud pública, ya que dichas condiciones están asociadas a enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes o padecimientos cardiovasculares, que causan grandes costos sociales y gastos en salud.
¿Qué podemos hacer entonces para revertir esta tendencia? Una respuesta común ha sido promover el consumo más consciente de alimentos a través del etiquetado nutricional o «food labeling», práctica que consiste en colocar información sobre el contenido nutricional del alimento y otras propiedades de interés como valor energético y contenido de proteínas, grasas, entre otros.
Sin embargo, diversos estudios han encontrado impactos bajos o incluso nulos en el uso de etiquetado nutricional. Los principales motivos: los ciudadanos no le prestan atención a la información o, aun leyendo las etiquetas, no cambian su conducta debido a que no saben cómo interpretarlas.
Es aquí donde la ciencia, y en particular la Economía Conductual, entran en acción. Aprovechando los nuevos descubrimientos sobre el comportamiento humano, un conjunto de estrategias innovadoras han sido utilizadas para inducir cambios en el comportamiento de las personas y así promover elecciones más saludables. Una de ellas es la es llamada «choice architecture» o arquitectura de la elección planteada por Richard Thaler y Cass Sunstein en su libro » Nudge», a través de la cual se busca influenciar nuestras decisiones de tres maneras: simplificando la presentación de las opciones, evocando asociaciones automáticas y haciendo algunas opciones más notorias o atractivas que otras.
La simplicidad de esta estrategia esconde un gran potencial. Para el caso particular del etiquetado nutricional, los efectos en la promoción de un consumo alimenticio más saludable pueden ser inmensos. Un excelente ejemplo de ello son las «etiquetas semáforo» o «traffic light system», donde se complementa o coloca la misma información que en las etiquetas nutricionales pero de una manera más atractiva, intuitiva y fácil de entender.
Estudios como el liderado por Anne Thorndike o Lilian Sonnenberg han hallado efectos importantes en variables deseables para la mayoría de los consumidores como reducción de grasas, calorías y selección de alimentos considerados más saludables.

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