Las comidas de las que Harry Potter va a disfrutar en Hogwarts se caracterizan por su excelencia y su abundancia. La evolución del personaje se mantiene paralela, curiosamente, a los alimentos que tiene a su disposición. El Harry flaco y escuchimizado que llevaba una vida miserable con sus tíos, recibiendo una alimentación claramente insatisfactoria, va a tener una vida mejor (y va a comer mejor, con lo que su bienestar moral y espiritual estará acompañado ―si no causado― por un bienestar alimenticio) cuando llegue al mundo mágico. La idea se podría expresar simplistamente con la ecuación Harry en el mundo muggle = mala comida; Harry en el mundo mágico = excelente comida.
- Harry en el tren
La escena en la que Harry se encuentra por primera vez en el Hogwarts Express dice mucho sobre la importancia que la autora da al papel de las comidas en la serie. Tras su primera confrontación con el mundo mágico en compañía de Hagrid, Harry se encuentra solo en el tren que lo ha de llevar al nuevo colegio, y el primer elemento destacado de esa otra realidad que va a conocer son las provisiones con que va equipado el carrito de comida (HP1, p. 101):
…he was ready to buy as many Mars Bars as he could carry ― but the woman didn’t have Mars Bars. What she did have were Bertie Bott’s Every Flavor Beans, Drooble’s Best Blowing Gum, Chocolate Frogs, Pumpkin Pasties, Cauldron Cakes, Licorice Wands, and a number of other strange things Harry had never seen in his life.
Prueba de la mejora del estatus social de Harry en este nuevo mundo mágico es que el niño cuenta con suficiente dinero para comprar de todo, e incluso para compartir con su nuevo amigo, Ron. El almuerzo de Ron, en cambio, un prosaico bocadillo de carne en conserva, queda relegado como ejemplo de un mundo del que Harry se desliga rápidamente (HP1, p. 102):
…(the sandwiches lay forgotten).
- Las cenas de Hogwarts
Una vez en el colegio, las abundantes cenas de Hogwarts son otra prueba de que la llegada de Harry al mundo mágico se encuentra marcada por la abundancia y sabrosura de las buenas comidas (HP1, p. 123): carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, pudín, guisantes, zanahorias, salsa de carne, salsa de tomate, bombones de menta…
He had never seen so many things he liked to eat on one table: roast beef, roast chicken, pork chops and lamb chops, sausages, bacon and steak, boiled potatoes, roast potatoes, fries, Yorkshire pudding, peas, carrots, gravy, ketchup, and, for some strange reason, peppermint humbugs.
Y justo a continuación se refuerza nuevamente la idea de que la vida entre muggles había implicado hasta entonces para Harry escasez de comida. Queda patente la idea de que esa falta de comida repercutió en su falta de desarrollo físico y de madurez como persona:
The Dursleys had never exactly starved Harry, but he’d never been allowed to eat as much as he liked. Dudley had always taken anything that Harry really wanted, even if it made him sick.
Una vez terminados los primeros platos, la autora dedica unas líneas a la morosa enumeración de los postres (HP1, p. 125): helados, pasteles de manzana, tartas de melaza, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, bizcochos borrachos, fresas, jalea, arroz con leche…
Blocks of ice cream in every flavor you could think of apple, pies, treacle tarts, chocolate éclairs and jam doughnuts, trifle, strawberries, Jell-O, rice pudding…
Otros detalles que subrayan adicionalmente la importancia de la comida colegial desde esa primera noche en Hogwarts son la escena con el fantasma Nick Casi Decapitado y la mención del bienestar físico que provocan el estómago lleno y la sensación de saciedad. Una vez cenado y satisfecho, la nueva vida de Harry Potter como colegial de Hogwarts ya puede empezar.
- Los desayunos
La mesa del desayuno es un importante lugar donde en todos los volúmenes de la serie se producirán eventos importantes y conversaciones de interés. Allí es donde también se recibe el correo. Los desayunos parecen mantenerse dentro de la tradición británica y los componentes que se mencionan en el primer libro son muy clásicos (HP1, p. 135): cereales, mermelada, azúcar…
…Harry asked Ron as he poured sugar on his porridge.
This morning, however, she fluttered down between the marmalade and the sugar bowl and dropped a note onto Harry’s plate.
Los mismos compañeros de Harry parecen reconocer la importancia de comer bien antes de un acontecimiento significativo. Así ocurre durante el desayuno previo al partido de quidditch (HP1, pp. 183-184):
The next morning dawned very bright and cold. The Great Hall was full of the delicious smell of fried sausages and the cheerful chatter of everyone looking forward to a good Quidditch match.
«You’ve got to eat some breakfast.»
«I don’t want anything.»
«Just a bit of toast,» wheedled Hermione.
«I am not hungry.»
«Harry, you need your strength,» said Seamus Finnigan. «Seekers are always the ones who get clobbered by the other team.»
«Thanks, Seamus,» said Harry, watching Seamus pile ketchup on his sausages.
- Invitaciones de Hagrid
Las reuniones con Hagrid, que también se cuentan entre los puntos clave de la narrativa en la serie, suelen estar vinculadas a meriendas y tés (HP1, pp. 140 y 192):
The rock cakes were shapeless lumps with raisins that almost broke their teeth…
- Las cenas
La autora no desaprovecha la oportunidad de mencionar lo que se come a la hora de cenar: carne y el sempiterno y sorprendente pastel de riñón que ya conocíamos de las aventuras de Los Cinco (HP1, p. 152):
Ron had a piece of steak and kidney pie halfway to his mouth…
- Las comidas festivas: Halloween y Navidad
En fiestas destacadas como estas, la descripción de las comidas, subrayada por la importancia del aroma, suele ser aún más minuciosa. Como platos típicos de esa época del año destacan las calabazas y las patatas asadas (HP1, pp. 170 y 172):
On Halloween morning they woke to the delicious smell of baking pumpkin wafting through the corridors.
The feast appeared suddenly on the golden plates, as it had at the start-of-term banquet. Harry was just helping himself to a baked potato…
En el tiempo libre, Harry y Ron no solamente charlan, juegan o buscan información en la biblioteca, sino que también se preparan comida en el fuego de la chimenea de la sala común: pan, buñuelos y melcochas (HP1, p. 199):
They sat by the hour eating anything they could spear on a toasting fork ― bread, English muffins, marshmallows ―and plotting…
La descripción de la comida navideña ocupa, como es de esperar, un destacado lugar en la iconografía culinaria harrypottera. El original se traduce en la versión española como pavos asados, patatas cocidas y asadas, soperas llenas de guisantes con mantequilla, recipientes de plata con una grasa riquísima y salsa de moras, y muchos huevos sorpresa esparcidos por las mesas.
Harry had never in all his life had such a Christmas dinner. A hundred fat, roast turkeys; mountains of roast and boiled potatoes; platters of chipolatas: tureens of buttered peas, silver boats of thick, rich gravy and cranberry sauce ― and stacks of wizard crackers every few feet along the table.
Y el disfrute se prolonga en la merienda de Navidad en la sala común, que consiste en un té a base de bocadillos de pavo, buñuelos, bizcocho borracho y pastel de Navidad (HP1, p. 204):
After a meal of turkey sandwiches, crumpets, trifle, and Christmas cake, everyone felt too full and sleepy to do much before bed…
Más información en: https://lalinternadeltraductor.org/n13/comida-harry-potter.html
