El Intercambio Colombino

“En mil cuatrocientos noventa y dos, Colón zarpó por océano azul”. Así comienza el poema popular infantil, que muchas generaciones han recitado en escuelas mientras estudian los viajes del explorador italiano Cristóbal Colón (1451-1506). Pero ahora sabemos que los europeos, incluidos los vikingos, habían llegado a Europa primero. ¿Entonces por qué los viajes de Colón se consideran tan relevantes?

La llegada de Cristóbal Colón a Norteamérica creó conexiones de gran escala entre Eurasia, África y América que aún existen en la actualidad. También comenzó una cadena de eventos que drásticamente cambió el entorno, los sistemas económicos y la cultura a través del mundo. Esta transferencia de mercancía, personas, microbios1 e ideas a menudo es mencionado como el Intercambio Colombino. Este intercambio dio paso a nuevas redes globales y moldeó radicalmente las comunidades en América.

El Intercambio Colombino conectaba a casi todo el mundo a través de nuevas redes de comercio e intercambio. La transferencia intercontinental de plantas, animales, conocimiento y tecnología cambió el mundo, ya que las comunidades interactuaban con especies, herramientas e ideas completamente nuevas. El Intercambio Colombino marcó el comienzo de un periodo de rápido cambio cultural.

Map shows the goods traded between The Americas and Europe, Africa, and Asia. There are goods such as fruits and vegetables, grains, and livestock, but also diseases.

A medida que nuevos mercados y productos entraron en la economía mundial, también surgieron nuevos patrones de producción, distribución, consumo y comercio. Por ejemplo, el auge de la agricultura de plantación y los cultivos comerciales prácticamente reinventaron la economía. Estos patrones cambiaron la organización social y económica de América. Esto contempló el alza del comercio atlántico de esclavos y otros regímenes laborales.

El Intercambio Colombino también tuvo algunas consecuencias devastadoras, aunque no intencionales, debido a la transmisión de enfermedades. Horribles epidemias, algunas mucho peores que la Peste Negra tanto en su gravedad como en sus efectos duraderos, fueron posibles gracias al intercambio. Particularmente en América, fallecieron millones. Estas epidemias dieron paso a masivos cambios demográficos (población). A cambio esto afectó a los sistemas ambientales y económicos. La transferencia de plantas y animales también afectó el medio ambiente al introducir nuevas especies que compitieron y, en ocasiones, desplazaron a las plantas nativas.

Más información en: https://www.oerproject.com/OER-Materials/OER-Media/HTML-Articles/Origins/Unit6/The-Columbian-Exchange/Spanish

La historia del chocolate: desde su origen hasta la actualidad


La historia del chocolate es un viaje que arranca desde los antiguos tiempos de las civilizaciones mesoamericanas y llega hasta las sofisticadas y modernas creaciones que disfrutamos hoy en día. Imagina el cacao, un ingrediente mágico que ha encantado a generaciones y culturas a lo largo de los siglos.

Este recorrido no solo nos muestra la transformación de un simple fruto en un lujo global, sino que también revela cómo el chocolate ha sido un símbolo de innovación y refinamiento culinario.  En Just Royal, estamos encantados de sumergirnos en esta fascinante historia que destaca cómo el chocolate se ha transformado en el lujo global que es hoy.

Breve resumen de la historia del chocolate

La historia del chocolate es un relato lleno de sabor, innovación y cultura. Desde sus humildes comienzos en las antiguas civilizaciones mesoamericanas hasta convertirse en una de las delicias más apreciadas globalmente, el chocolate ha recorrido un largo camino.

Originalmente, el chocolate no era el dulce ni el postre que conocemos ahora, sino una bebida espesa y amarga. Su historia comienza en las civilizaciones de Mesoamérica, donde el cacao era mucho más que un simple ingrediente: era un elemento central en la vida espiritual y ceremonial.

Hoy en día, el chocolate ha evolucionado desde una bebida ceremonial hasta una bebida moderna, mostrando su importancia cultural y económica a lo largo de los siglos. En Just Royal, valoramos profundamente esta rica historia y la forma en que ha influido en las experiencias gastronómicas contemporáneas.

¿Cuál es el origen del chocolate?

Para entender la historia del chocolate, primero debemos conocer su origen. El cacao, el ingrediente esencial del chocolate, tiene sus raíces en las regiones tropicales de América Central y del Sur. Los pueblos indígenas de Mesoamérica, como los mayas y aztecas, fueron los primeros en cultivar y utilizar el cacao.

El cacao era un componente integral en las ceremonias y la vida diaria de estas culturas. Los mayas, alrededor del año 250 d.C., ya preparaban una bebida llamada “xocolātl”, que era una mezcla de granos de cacao tostados, agua y especias. Esta bebida espumosa y amarga era más una experiencia ritual que una simple bebida, y se utilizaba en ceremonias religiosas y eventos sociales.

¿Quién descubrió el chocolate?

La historia del chocolate en Europa comenzó en el siglo XVI. Cristóbal Colón fue uno de los primeros europeos en entrar en contacto con el cacao durante sus viajes al Nuevo Mundo. Sin embargo, fue Hernán Cortés, el conquistador de México, quien trajo el cacao a Europa en 1528.

Cortés reconoció el valor cultural y económico del cacao para los aztecas y decidió llevarlo de vuelta a España. Al principio, el chocolate fue recibido en las cortes europeas como una bebida exótica. Los españoles comenzaron a modificar la receta original, añadiendo azúcar y leche para adaptarla a sus gustos. Esta transformación marcó el inicio del chocolate en su forma moderna.

BIBLIOGRAFÍA (artículo completo): https://www.justroyalbcn.com/historia-del-chocolate/

La miel y su historia: del Neolítico a nuestros días

La miel y el Antiguo Egipto

De la simple búsqueda de enjambres silvestres para recolectar miel se pasó gradualmente a su cría. Existen registros fidedignos de esta práctica en la época del Antiguo Egipto, unos 3000 años antes del nacimiento de Cristo. En aquella época se utilizaban colmenas cilíndricas de terracota dispuestas horizontalmente, de las que se extraían panales llenos de miel. Fue también durante este periodo cuando se desarrolló la primera forma de apicultura nómada: los egipcios trasladaban sus colmenas a lo largo del curso del Nilo para seguir la sucesión natural de las floraciones y explotar todo su potencial. En el Antiguo Egipto, la miel era un alimento destinado únicamente a las castas más altas, pero también tenía un valor ritual y se utilizaba en medicina. Durante las excavaciones arqueológicas se encontraron tarros de miel en las tumbas de los faraones y se sabe que también se utilizaba durante los ritos de momificación. También se utilizaba para tratar trastornos digestivos, quemaduras y heridas.

Sumerios, babilonios y asirios

Los sumerios utilizaban la miel con fines cosméticos, mientras que los babilonios y asirios habían descubierto sus propiedades beneficiosas para curar afecciones cutáneas, oculares, genitales y digestivas. También se utilizaba para preparar sabrosos platos. La miel era tan importante que incluso el Código de Hammurabi contenía artículos específicos para proteger a los apicultores que sufrían robos. No es de extrañar, ¿no crees? Sumerios, babilonios y asirios y la miel.

La miel en la época griega y romana

En la época de griegos y romanos se menciona ampliamente la miel. La miel y las abejas aparecen a menudo en la mitología, en relatos como el del nacimiento de Zeus, alimentado por ninfas con leche de cabra y miel. Verdadero «alimento de los dioses», la miel se utilizaba tanto en la cocina como en los ritos religiosos y funerarios. Alimento muy consumido por los deportistas, Pitágoras la consideraba un elixir que aseguraba una vida larga y sana. Los romanos importaban grandes cantidades de miel de Chipre, España, Creta y Malta, que parece haber tomado su nombre del preciado alimento. Es también durante este periodo cuando empiezan a surgir importantes datos sobre el mundo de las abejas.

En la Edad Media

A lo largo de la Edad Media, la miel siguió desempeñando un importante papel en la alimentación y comenzó a utilizarse como conservante. Durante el reinado de Carlomagno, la apicultura se desarrolló enormemente, gracias también a una adecuada regulación de la apicultura y a un incentivo para la producción de miel e hidromiel. También durante este periodo, la apicultura se extendió a conventos y abadías.

El siglo XX y las mieles monoflorales

Sólo a partir de principios del siglo XX se empezó a prestar más atención a la miel y sus diferentes tipos. Hasta entonces, las distinciones se basaban en observaciones visuales o en el gusto. En la década de 1920, el concepto de miel unifloral y la necesidad de distinguir la miel según el tipo de flor de la que procedía empezaron a ganar terreno en Italia. Sin embargo, no fue hasta la década de 1970 cuando empezaron a realizarse los primeros análisis melisopalinológicos y de residuos de polen para conocer la flor de la que procedía la miel. El interés por la miel y sus especificidades era tan grande que llevó a la creación de cursos especiales de análisis sensorial y concursos a escala nacional para identificar las mieles de mejor calidad.

Más información en: https://blog.3bee.com/es/miele-storia-es/

LA GASTRONOMÍA EN LA LITERATURA

Cuando las palabras se mezclan con los sabores, las descripciones culinarias cobran vida en la literatura. Descubra a los autores que han utilizado la comida como un elemento esencial para tejer historias o para despertar el apetito por la lectura.

“El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón… con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con el óxido de lata”. Así inicia la novela El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez. Hace algún tiempo, una querida amiga me decía que para ella esa era la mejor descripción de la miseria: la falta de café en una cocina. Los pequeños rituales domésticos de preparación de los alimentos, los aromas, las texturas, los colores y los sabores han encontrado siempre su espacio en la literatura. Recetas, semillas mágicas, cenas magníficas, mesas elegantes, ingredientes misteriosos aparecen de un modo u otro en novelas, cuentos y poemas. La gastronomía es un elemento fundamental para crear universos, para describir prácticas y relaciones culturales y para experimentar con el lenguaje.

Los clásicos y la comida

La literatura puede ser un testimonio de las tradiciones alimentarias de otras épocas. Sobre la comida en la literatura clásica, Adolfo Egea Carrasco, en su investigación La poesía gastronómica latina, hace un recorrido por las recetas de la cultura grecorromana. Aunque la dieta mediterránea tuviera su eje en los cereales, la vid y la oliva, el poeta heleno Ananio, quien escribió un Calendario gastronómico, también describe peces y diferentes tipos de carnes que se consumían según la estación:

Agradable es comer a fines de otoño carne de cabritilla,
y comerla de lechón cuando se pisa y machaca la uva…
Después viene del mar el atún, alimento no malo,
sino eminente entre todos los peces en salsa myttõtós.

Los romanos, admiradores de la literatura griega, no tardaron en crear sus propios poemas gastronómicos. El comediógrafo Plauto, en su Rudens, presenta un catálogo de productos del mar en el que se mencionan “erizos, lapas, ostras, bálanos, conchas, ortiga marina, mejillones y plagusias estriadas”.

Aunque la comida que aparecía en la mesa de ricos y pobres en Roma era bastante distinta, el pescado era un denominador común. Juvenal, en el libro V de sus Sátiras, dice que los mares romanos se estaban quedando vacíos de tanto pescado que se consumía y debían importarlo desde Córcega.

El poeta Horacio, en el segundo libro de sus Sátiras, presenta las partes de una cena romana y lo que se servía: para entrada, huevos, col, setas, moras y mariscos. De plato fuerte, animales de caza como el jabalí, el cabrito, la liebre. Para el postre, los vinos, los remedios para la ebriedad y las frutas. Mención aparte merece De re coquinaria, de Marco Apicio, un recetario completo que brinda gran información sobre la alimentación en la antigua Roma. Aunque su intención no fue crear literatura como la de Ananio, Juvenal, Horacio o Virgilio, sí ha permitido que cocineros actuales, como Paolo Magnanimi, elaboren sus recetas al estilo de la Roma imperial.

Platillos de ficción en la vida real

Algunas de las recetas que encontramos en la ficción se han trasladado a la vida real. Por ejemplo, las delicias culinarias de la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel: la tortita de Navidad, las codornices en pétalos de rosa, el mole de guajolote con almendra y ajonjolí, han sido recreadas por el chef mexicano Rómulo Mendoza, quien las ofrece en su restaurante Roldán 37.

Lo mismo sucede con la famosa sopa de la reconciliación, que aparece en Afrodita, y que tiene la propiedad de apaciguar a los amantes. Este guiso se hace con tres variedades de hongos, y su receta y preparación la presenta la chef Julissa Pieter.

A propósito de sopas, uno de los más célebres potajes literarios es la caldereta de almejas o clam chowder, de la novela Moby Dick de Herman Melville. En el capítulo XV, el narrador y su compañero Queequeg llegan a la posada Las Marmitas, donde les recibe la patrona, y les pregunta si quieren almeja o bacalao. El protagonista piensa que se le ofrece una sola almeja para dos, pero recibe una sorpresa:

«Un cálido vapor apetitoso que salió de la cocina logró desmentir las perspectivas en apariencia tan lúgubres para nosotros. Cuando la humeante cazuela llegó, el misterio quedó deliciosamente resuelto. ¡Oh, dulces amigos, escuchen esto! Estaba hecha de pequeñas almejas jugosas, apenas más grandes que una avellana, mezcladas con galleta marinera desmenuzada, cerdo salado, el conjunto enriquecido con manteca y espléndidamente condimentado con sal y pimienta».

Aunque la caldereta de almejas ya era un plato tradicional de Nueva Inglaterra, Kate Young, escritora y chef, creó una versión al estilo Melville, que se puede ver.

En la literatura infantil los alimentos están siempre presentes. Clásicos como la casita de chocolate de Hansel y Gretel o Huevos verdes con jamón del Dr. Seuss contienen preparaciones divertidas, deliciosas o indeseables. Algunas de las preparaciones pueden elaborarse en casa, como Las riquísimas recetas repulsivas de Roald Dahl, un libro que instruye paso a paso en la preparación de platillos tomados de las obras del autor de Charlie y la fábrica de chocolate. Y si lo que se quiere es crear una comida de cuento de hadas.

J. K. Rowling, autora de Harry Potter, llenó su universo mágico con comida maravillosa: ranas de chocolate, caramelos Bertie Botts, cerveza de mantequilla. Esta última, al parecer, existió en realidad, en la época de los Tudor, en Inglaterra. Ahora hay muchas versiones, algunas contienen crema de soda, jarabe de caramelo de mantequilla, extracto de mantequilla y crema batida.

Para cocinar elegantes cenas u hornear pastas para tomar con el té, una gran fuente de inspiración son las novelas de Jane Austen. Por ejemplo, Pen Vogler ha escrito el libro Cena con el Sr. Darcy, un compendio de recetas tomadas de las obras de la escritora británica: sopa blanca, cerdo asado y bollos. Siguiendo sus instrucciones, se pueden preparar algunas delicias para salir a un día de campo de inspiración victoriana.

Alejandro Dumas, además de escribir grandes clásicos de la literatura como Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, era un amante de la buena mesa. No solo incluyó las referencias culinarias en sus novelas, sino que dedicó sus últimos días a producir el Gran diccionario de cocina, publicado en 1873, después de su muerte. Este libro incluye recetas, descripción de productos, chismes sociales y recomendaciones para ser un buen anfitrión, escritos en un lenguaje ameno y brillante, lo que le convierte en una verdadera obra literaria.

Sobre la cocina española, una autoridad literaria fue la polifacética Emilia Pardo Bazán. Entre el siglo XIX y el XX, esta escritora había consagrado su tiempo a editar nueve volúmenes de la Biblioteca de la mujer, una colección de libros con textos feministas.

La obra no tuvo la recepción esperada, ni siquiera suscitó discusión, el desinterés del público contrarió a Pardo Bazán, quien se propuso escribir un libro de cocina como respuesta, porque al parecer era el espacio que la sociedad le permitía a la mujer. En el prólogo de La cocina española antigua, explica con ironía que, ya que el tema del género no le interesa a nadie, se dedicará a contribuir a la economía doméstica. Desde luego, su libro de cocina no era un sencillo compendio de recetas, sino un delicioso texto lleno de referencias filosóficas y literarias, que demostraba la erudición y el brillante estilo de la autora.

En 1973 la poeta y chef Victoria McCabe escribió cartas a los más conocidos poetas de su tiempo, pidiéndoles compartir sus recetas favoritas. Así surgió el libro John Keats’s Porridge: Favorite Recipes of American Poets, en el que aparecen comidas como el borsche, que es una sopa de Europa oriental, cuya receta fue compartida por Allen Ginsberg. También está el pan de Pascua con anís de la escritora Joyce Carol Oates. En la introducción del libro se advierte que la cocina es una metáfora del trabajo poético, pues el poeta es capaz de transformar ingredientes básicos (palabras) en pociones mágicas.

BIBLIOGRAFÍA

La gastronomía en la literatura – Revista Mundo Diners

El consumo del caviar negro en la URSS

Durante gran parte del siglo XX, el caviar negro no era un lujo inaccesible en la Unión Soviética, sino un alimento relativamente común quepodía encontrarse en los hogares de muchos ciudadanos. Contrario a la percepción actual de este producto como un manjar reservado para unos pocos privilegiados, en aquella época era accesible y formaba parte de la dieta cotidiana de muchas familias.

La producción de caviar negro en la URSS estaba concentrada principalmente en las orillas del mar Caspio, de donde se obtenía aproximadamente el 90% del total del país. Desde mediados de los años veinte hasta principios de los ochenta, la abundancia de esturiones permitió un suministro considerable de caviar; y ya en 1929, la URSS exportaba alrededor de 800 toneladas, generando ingresos equivalentes a mil millones de dólares actuales (situando al caviar negro entre las diez principales exportaciones del país).

El consumo doméstico también era notable. Los soviéticos podían adquirir tarros de caviar de varios kilos sin que ello afectara gravemente su presupuesto. Muchos recuerdan tarros de hasta tres kilos que llegaban a los hogares, vendidos a granel en tiendas estatales. Se recomendaba su consumo a niños pequeños como fuente de hierro y otros minerales esenciales, contribuyendo a la prevención de la anemia. Durante la Segunda Guerra Mundial y en años posteriores, el caviar formó parte de las raciones de tripulaciones de submarinos, pilotos y exploradores polares.

El precio del caviar negro era relativamente moderado. En los años cincuenta, costaba aproximadamente el doble que el caviar rojo (el de salmón) y, a finales de los setenta, un tarro pequeño podía adquirirse por 4.5 rublos, similar al precio de una botella de vodka. Sin embargo, esta abundancia comenzó a disminuir a partir de la década de 1980 debido a la caza furtiva, la disminución de los esturiones y las regulaciones estatales que limitaron la pesca, haciendo que el caviar negro se volviera menos accesible para el ciudadano promedio.

En la cultura popular soviética, esta disponibilidad queda reflejada en obras como la película El sol blanco del desierto (1969), donde el protagonista se ve obligado a comer caviar de un gran cuenco, evidenciando que en ciertas regiones el alimento estaba presente de manera cotidiana. Con el tiempo, la percepción del caviar negro cambió, transformándose en un símbolo de lujo y exclusividad que persiste hasta hoy.

En conclusión, el caviar negro pasó de ser un alimento relativamente común en la URSS a un producto de lujo en la actualidad debido a factores ecológicos y económicos. La sobre-pesca de las poblaciones de esturión y las estrictas regulaciones sobre su extracción redujeron drásticamente su disponibilidad. Además: su valor simbólico, su asociación con el prestigio, la exclusividad y su exotismo, aumentaron y eso causa que hoy se perciba como un manjar reservado para pocos, reflejando cómo la escasez y la historia cultural transforman la percepción de un alimento.


BIBLIOGRAFIA: https://es.gw2ru.com/cocina/17026-sovieticos-comian-caviar-negro-cucharadas

La historia de la fresa

Cuando pensamos en una fruta que ha viajado por muchos continentes, que se ha cruzado con muchas especies y ha pertenecido a jardines reales hasta llegar a la fruta que conocemos hoy en día debemos pensar en la fresa.
Desde hace más de 2.000 años ya existían ejemplares de fresas silvestres domesticadas, sobretodo en Europa. Y fue en la Edad Media cuando se conoce que las fresas aparecen en los jardines europeos; se encontraron registros del siglo XIV y XV, y se dice que el rey Carlos V llegó a tener más de mil plantas de estas bayas en los jardines del Louvre.
La especie europea tradicional fue Fragaria vesca, conocida como fresa del bosque o salvaje, y fue usada en Europa con fines culinarios y medicinales.
Con el tiempo, se sumaron otras especies como; Fragaria moschata, fue apreciada por su aroma aunque se presenta con una baja producción, y Fragaria viridis, usada más como ornamento. En paralelo, los europeos empezaron a importar la especie norteamericana Fragaria virginiana, originaria de Canadá / Virginia, que produjo frutos más grandes y color rojo intenso.
Mientras tanto, en Sudamérica crecía la especie Fragaria chiloensis, usada desde hace siglos por pueblos indígenas en Chile. En el siglo XVIII, el capitán francés Amédée Frezier llevó algunas plantas de F. chiloensis desde Chile a Europa; aunque solo sobrevivieron pocas, esas supervivientes fueron plantadas en París para fines de investigación y cruce.

https://grupofragaria.com/articulos/origen-de-la-frutilla-fresa/

El origen y la historia de la patata

Hoy en día la patata es considerada uno de los alimentos imprescindibles en nuestras cocinas, gracias a que es un alimento versátil, nutritivo y accesible. Pero hubo un tiempo en que en Europa se la conocía como a un extraño tubérculo. 

La patata es originaria de América del Sur, se conoce que en los Andes ya se cultivaba desde hace unos 7.000 años. Fue cuando los españoles llegaron al continente en el siglo XV, que descubrieron este nuevo tubérculo subterráneo. Al principio creyeron que se trataba de una trufa.

Durante las expediciones marítimas, la patata fue transportada en barcos como alimento de largo recorrido, gracias a su buena conservación. Y a mediados del siglo XVI, entre 1565 y 1570, se introdujo en España, por lo que poco después apareció en jardines de Italia como especie ornamental más que como alimento.

Sin embargo, su destino cambió hacia finales del siglo XVIII, cuando el científico agrónomo Antoine Parmentier impulsó su cultivo en Francia y la convirtió en alimento popular en toda Europa. Desde entonces, la patata participa en la dieta diaria de muchos países.

https://www.pmonti.com/la-historia-y-el-origen-de-la-patata/

Microorganismos, WHO? 🧪🥛🦠

En 1864, el científico francés Louis Pasteur descubrió que calentar líquidos a una temperatura controlada podía eliminar microorganismos dañinos sin alterar significativamente el sabor o la calidad del producto. Este proceso, llamado pasteurización, fue inicialmente aplicado al vino y la leche, y más tarde se extendió a jugos, cervezas y otros alimentos.

Este descubrimiento revolucionario fue tan importante debido a las consecuencias buenas que dejo para la salud y calidad de las personas y alimentos

Ya que antes de la pasteurización, la leche era una fuente común de enfermedades como la tuberculosis y la fiebre tifoidea y gracias a este aporte la leche se convirtió en un alimento seguro y accesible para millones de personas.

Tuvo también un impacto en la industria alimentaria moderna, con productos más duraderos, seguros y transportables. Hoy, sigue siendo una técnica esencial en la producción de alimentos a nivel global que todos disfrutamos, en especial en los países Europeos que se caracterizan principalmente por sus ricos quesos y sus añejados vinos.

En conclusión, el descubrimiento de la pasteurización fue un hito que unió ciencia, salud y alimentación. Louis Pasteur no solo cambió la forma en que comemos, sino que sentó las bases de la microbiología y la tecnología alimentaria. Además de crear un nuevo campo de negocios en el que mas adelante muchas personas tomarían liderazgo.

Curiosidades históricas, que tal vez no sabías, sobre los alimentos

La comida es una necesidad vital, tanto como el respirar, pero es mucho más que nutrir nuestro organismo. En la alimentación, de cada individuo, intervienen diferentes factores: biológicospsicológicosculturalessociales históricos. Estos, a lo largo del tiempo, han influido y determinado en la dieta de la sociedad. Es por ello que José Miguel Mulet, catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, hace un análisis de la evolución de la nutrición en su nuevo libro, Comemos lo que somos. Como la cultura y la sociedad han modificado la comida.

La comida es una necesidad vital, tanto como el respirar, pero es mucho más que nutrir nuestro organismo. En la alimentación, de cada individuo, intervienen diferentes factores: biológicospsicológicosculturalessociales históricos. Estos, a lo largo del tiempo, han influido y determinado en la dieta de la sociedad. Es por ello que José Miguel Mulet, catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, hace un análisis de la evolución de la nutrición en su nuevo libro, Comemos lo que somos. Como la cultura y la sociedad han modificado la comida.

¿Por qué en algunos países se comen insectos y en otros no?

Así como en los países occidentales existe un rechazo a la ingesta de insectos, en otras regiones del mundo son considerados como un alimento más de su dieta. Pero los humanos llevan consumiéndolos desde hace miles de años ¿Cómo se explica esta diferencia?

Esto tiene una explicación antropológica, que se remonta a la Prehistoria, y explica José Miguel Mulet: “Los países donde los insectos forman parte de su dieta y su cultura son ecuatoriales tropicales. ¿Por qué? Si vives en un país cálido, le pegas una patada a un tocón podrido y te salen 20.000 larvas. Con eso ya has comido y ya puedes dedicarte el resto del tiempo a pintar las paredes de la cueva o hacer hachas de sílex. Mientras que en un país templado frío si tienes que buscar insectos para comer, echas todo el día. Por lo tanto, era más fácil ponerse todos de acuerdo y cazar un mamut. Y así tenían toda la proteína y todo el alimento que necesitaban”.

Las primeras plantas cultivadas y animales domesticados

Los cultivos primitivos en ser domesticados por el hombre fueron “los que nos siguen dando de comer en la actualidad”: el trigo, la avena y la cebada. Sin embargo, las dos últimos surguieron como una plantación secundaria. “A medida que las poblaciones humanas se iban desplazando hacia climas más fríos, el trigo se moría. Pero, la avena y la cebada, que son más resistentes, eran las que se daban”, explica en los micrófonos de Radio Nacional. Esto ocurrió entre el 10000 a.C y el 6000 a.C Y conforme los poblados se fueron dividiendo en diferentes tipos de sociedades y estos emigraron a distintas regiones, con otro tipo de climas, otras plantas y animales lograron ser amansados. El perro fue el primer animal en ser amaestrado, “lo que pasa es que no fue para comérselo si no fue una domesticación simbiótica”, argumenta.

El nacimiento de la primera bebida alcohólica

Aunque no se conoce la fecha exacta, el primer resto arqueológico donde se ha localizado una bebida alcohólica es en una vasija, en China, aunque no está claro que bebida contenía. Lo que sí se sabe, con certeza, es el cuál fue de la primera bebida alcohólica: el hidromiel. “Es la más fácil de hacer, básicamente miel y agua y con la levadura que hay en el ambiente, cuando te olvidas y la vuelves a encontrar, ya lo tienes hecho”. Además, “en las lenguas indoeuropeas, todas las raíces relacionadas con vino, con bebida, con borrachera y con fiesta remiten a la raíz de la palabra miel”.

El alimento que ha conquistado al mundo, la pizza

Es considerada una de las comidas más internacionales, conocidas y degustadas por la población.¿Por qué se ha hecho tan popular? Pues por un accidente histórico.

En palabras de José Miguel Mulet, “En la batalla de Montecassino, que fue la conquista de Italia a los alemanes por las tropas aliadas, los soldados americanos estuvieron durante cuatro meses en la zona de Nápoles. Y básicamente comieron pizzas. De repente, cuando vuelven a Estados Unidos, quieren probarlo, y van a buscarlo a los barrios italianos. Como les parece un alimento muy pobre, empiezan a ponerle de todo y a hacer la masa gorda. ¿Y qué pasa? Que, en el resto del mundo, como lo veíamos en las películas, queríamos probarlo”.

Bibliografía

https://www.rtve.es/television/20230506/curiosidades-historicas-alimentos-jose-miguel-mulet/2443837.shtml

Danone refuerza su centro de innovación en Aldaia con una inversión de 60 millones de euros

La planta de Danone en Aldaia (Valencia) se ha consolidado como el principal motor de innovación de la compañía en Europa, después de recibir más de 60 millones de euros de inversión en los últimos cinco años. En dichas instalaciones se fabrican más de 250 productos (desde yogures hasta probióticos) y más de la mitad de ellos se exportan a países como Italia, Francia o Reino Unido.

El complejo, que abrió en 2002 y hoy emplea a unas 300 personas, combina tanto producción como envasado y logística en un mismo espacio. En los últimos años ha aumentado un 60 % su actividad, en parte porque ha absorbido la mayoría de la producción de la planta de Parets del Vallès (Barcelona), vendida a la cadena Bon Preu.

Uno de los aspectos más destacados del hub valenciano es la sostenibilidad. El centro cuenta con más de 5.000 placas solares y produce yogures con un 30 % menos de emisiones de carbono. Además, más de la mitad de la leche utilizada procede de explotaciones cercanas, ubicadas en Bétera, Xilxes o Villena.

Durante la inauguración del centro, el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, subrayó que la Comunidad Valenciana ha facilitado los permisos necesarios para favorecer la inversión. El ministro de Industria, Jordi Hereu, recordó que la industria agroalimentaria representa un 13 % del PIB nacional, mientras que Diana Morant, la ministra de Ciencia, puso en valor el papel de la investigación y la modernización de las granjas proveedoras de Danone.

Según François Lacombe, director general de Danone Iberia, el impacto económico del complejo es notable: cada euro invertido genera 2,1 euros en el entorno y contribuye a mantener unos 1.200 empleos directos e indirectos en la región.

Esto significa que, con marcas como Activia, Actimel, Danacol o YoPro, Aldaia se ha convertido en un buque insignia de la compañía, superando en relevancia a sus centros de Tres Cantos (Madrid) y Barcelona.


BIBLIOGRAFÍA:
https://www.qcom.es/danone/industria-alimentaria/danone-invierte-60-meuro-en-su-centro-de-innovacion-de-aldaia_73793_3074_77250_0_1_in.html
https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2025-09-25/danone-ha-invertido-60-millones-de-euros-en-su-hub-de-innovacion-en-la-planta-valenciana-de-aldaia.html