La gastronomía en la literatura a lo largo de la historia
Más allá de los antecedentes más o menos remotos que ya hemos citado, en la cultura occidental deberemos esperar hasta la época griega pre-clásica para encontrar los primeros tipos de literatura y textos literarios en los que la gastronomía juega un papel significativo, para encontrar ejemplos fehacientes de gastronomía en obras literarias. Este será el caso de La Ilíada, de Homero, en donde se explican, por ejemplo, los banquetes a base de cerdos y carneros asados al espeto que disfrutaban los soldados.
Aunque quizás el primero texto en el que la literatura tenga la gastronomía como su tema principal sea el Calendario de Ananio, un texto poético del S.VI a.C., que en versos yámbicos describe un calendario gastronómico en el que no faltan alusiones a recetas como la gamba en hoja de higuera, los pescados en salsa de ajo y a ingredientes muy valorados en aquel entonces como el atún, la cabra o el buey cebado.
A partir de esta época, la cocina y la gastronomía jugarán un papel relevante en la historia de la literatura universal, con una primera etapa de oro durante la era imperial romana, en la que abundan obras de temática gastronómica, como el De Re Coquinaria de Apicius y otras, como el Satiricón, considerada la primera novela de la literatura occidental y atribuida a Petronio, en las que lo culinario tiene una importancia particular.
Será también en época romana cuando nos encontremos con un uso extendido de lo gastronómico como un elemento de descripción, como una caracterización de los personajes, lugares o pueblos descritos. Dentro de una cultura que contraponía lo civilizado a lo bárbaro, la descripción de los pueblos del norte de la Península Ibérica, recién conquistados por los romanos, es un buen ejemplo de metáforas culinarias en la literatura. Mientras los romanos se caracterizan por alimentarse con trigo, aceite de oliva, vino o garum, los pueblos cántabros y galaicos que Estrabón describe en el Libro III de su Geografía se alimentan con pan de bellotas, prefieren la manteca al aceite y consumen zythos, una bebida similar a la sidra o a la cerveza, en lugar de vino, una diferencia que permite apreciar el simbolismo de la comida en libros.
La alimentación de los seres humanos ha ido cambiando a lo largo del tiempo.
En un inicio, nuestros antecesores eran cazadores-recolectores, comiendo frutas y frutos junto a carne de caza. Hace 800.000 años se domesticó el fuego. Hay que tener en cuenta que la cocción facilitó la masticación y la extracción de nutrientes de alimentos vegetales y animales, además de eliminar toxinas, alargar la vida útil de un alimento y mejorar su sabor.
Entre los años 8.000 a 1.000 a.C. se inició el desarrollo de la agricultura y la ganadería, con el predominio en la dieta de cereales integrales complementados escasamente con legumbres, verduras, lácteos, carne, pescado y frutas estacionales.
Los cereales destacan por su alto contenido calórico y se convirtieron en el principal producto de consumo en las distintas civilizaciones (maíz en América, trigo en Europa y arroz en Asia).
También empezó la transformación de alimentos, siendo los productos lácteos o la cerveza algunos de los ejemplos más tempranos.
Aunque la dieta neolítica estaba basada en alimentos de origen vegetal, las proporciones no siempre serían las adecuadas ni existiría la diversidad necesaria. Ello propició la aparición, en algunos casos, de deficiencias nutricionales como escorbuto (déficit de vitamina C), anemia (deficiencia de hierro), bocio (deficiencia de yodo), etc. Por ser poblaciones agrícolas, a veces, padecieron carestías y hambrunas por fenómenos climáticos adversos o conflictos bélicos.
Con el desarrollo de las civilizaciones, el ser humano formulará diferentes tipos de dieta, casi siempre con los cereales integrales como base, aunque seguirá siendo difícil tener una alimentación diversificada por las limitaciones del sistema productivo y el reparto desigual de recursos alimentarios en los estratos sociales.
A partir de la Revolución industrial, en el siglo XIX, se va a producir una oferta más abundante de alimentos y los productos de origen animal serán más consumidos. Poco a poco disminuirán la inseguridad alimentaria y los problemas endémicos de malnutrición. Progresivamente irán apareciendo productos procesados con la finalidad fundamentalmente de garantizar la seguridad de los mismos (pasteurización, esterilización,..).
Ya a lo largo del siglo XX se fue configurando la nutrición como una ciencia y se iniciaron los estudios epidemiológicos que relacionan tanto la virtud de ciertas dietas para promover la salud, como es el ejemplo de la dieta de los países mediterráneos o los efectos perjudiciales de una alimentación insana.
En poco más de un siglo se ha producido un cambio en los trastornos vinculados a la alimentación: desde los derivados de la escasez y las dietas monótonas a los causados por el exceso y por la amplia oferta de alimentos insanos.
Uno de los cambios más significativos en la alimentación humana es la introducción en el mercado del consumo de productos procesados y ultraprocesados. El consumo de los productos ultraprocesados ha aumentado en España en el siglo XX y XXI siendo el 11% en 1990, el 24,6% en 2000 y el 31,7% en 2010 del total de la cesta de la compra.
Una de las preocupaciones más destacadas en la actualidad en relación con la alimentación es el sobrepeso y la obesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo. La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas.
Historia del pan
Por ser la forma más importante en la que en nuestra civilización europea-mediterránea se ha consumido el cereal a lo largo de la historia, presentamos una breve historia del pan.
Desde el inicio de la agricultura se empezó a preparar pan. Un antepasado del hombre conoce ya las semillas y cereales, y sabe que una vez triturados y mezclados con agua, dan lugar a una papilla. Este hombre olvida la papilla en una especie de olla y al volver encuentra una torta granulada, seca y aplastada: el primer pan acaba de tomar forma.
Los egipcios, los griegos y los celtíberos preparaban pan y era un alimento muy consumido. En la época romana el pan de harina blanca era más valorado que el pan moreno (integral), que lo comían pobres y esclavos. En la Edad Media, las ciudades comienzan a tener importancia y surgen los primeros gremios de artesanos, entre ellos el de panaderos. El pan blanco sigue siendo signo de prestigio social, sólo accesible para clases ricas.
A finales del siglo XVIII aumenta la producción del trigo, se mejora la técnica del molino y se consigue una harina mejor. El precio del pan baja al aumentar la oferta y el pan blanco llega a toda la población.
Ya en el siglo XX se empieza a estudiar y difundir que es más saludable consumir los cereales con todas sus capas (salvado, germen y endospermo), como granos integrales. Y se realizan investigaciones que asocian el consumo de pan integral con beneficios para la salud y relacionan el pan blanco con enfermedades como la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2.
Aunque el higo es considerado una fruta por su sabor dulce y su apariencia atractiva, en realidad, lo que se consume no es un fruto en el sentido tradicional. El higo es una flor invertida, una estructura botánica que fascinó a numerosas culturas a lo largo de la historia. Su singularidad no solo radica en su sabor, sino también en su proceso de crecimiento y polinización, donde intervienen factores naturales poco conocidos.
El higo pertenece al género Ficus y su nombre científico es Ficus carica. A diferencia de las frutas que se desarrollan a partir de una sola flor, el higo proviene de una inflorescencia, es decir, un conjunto de muchas flores pequeñas agrupadas dentro de una estructura carnosa llamada siconio. Esta peculiaridad lo convierte en una flor invertida porque, a diferencia de las flores convencionales que se abren hacia el exterior, las flores del higo se desarrollan hacia adentro, en el interior del siconio.
El curioso origen del higo
Pero la singularidad de los higos no se detiene ahí. Su proceso de polinización es tan especial como su estructura. Para que las flores internas se fecunden, el higo depende de unas diminutas avispas conocidas como avispas de los higos, de la familia Agaonidae. La hembra de estas avispas ingresa en el siconio a través de un pequeño orificio y, al hacerlo, transporta polen de otros higos, lo que permite la polinización de las flores internas.En este proceso, las avispas también depositan sus huevos dentro del siconio, garantizando la continuación de su ciclo de vida. Una vez polinizadas, las flores se transforman en pequeños frutos llamados aquenios, que son las pequeñas semillas crujientes que se encuentran en el interior de cada higo maduro.
Esta relación simbiótica entre el higo y la avispa es esencial para la existencia del higo tal como lo conocemos. Sin la polinización realizada por estas avispas, el higo no podría desarrollarse por completo y no adquiriría su característico sabor ni textura. Es por eso que la avispa del higo es una pieza fundamental para la producción de esta flor invertida que muchos consideran una fruta.
Los beneficios del higo
A lo largo de los siglos, el higo fue valorado no solo por su sabor dulce y su versatilidad en la cocina, sino también por sus beneficios nutricionales. Es una excelente fuente de fibra dietética, vitaminas y minerales como el calcio, el potasio y el hierro. Además, en la antigua Grecia, el higo era símbolo de fertilidad y abundancia, mientras que en varias culturas orientales representaba la unidad y la prosperidad.
En Argentina, las principales zonas productoras de higos se encuentran en el Noroeste, la región de Cuyo y la provincia de Buenos Aires. En estos lugares, el cultivo de higos se ha adaptado muy bien al clima y las condiciones del suelo, ofreciendo productos de alta calidad y sabor inigualable.
La avena es conocida por ser un alimento versátil y nutritivo, pero ¿qué propiedades específicas hacen de este cereal un favorito entre tantos? En este artículo exploraremos el origen histórico de la avena, su evolución en el uso a lo largo del tiempo, y sus beneficios tanto históricos como actuales en la alimentación humana.
Origen e Historia de la Avena
La avena, científicamente conocida como Avena sativa, es un cereal que se cultiva desde hace miles de años. Su origen se remonta a Asia Central y Europa del Este, donde se utilizaba principalmente como alimento para el ganado. Con el tiempo, su valor nutricional fue reconocido y comenzó a ser consumida por humanos.
Uso Histórico
En la antigüedad, la avena era considerada un alimento básico en la dieta de muchas culturas europeas. Se consumía principalmente en forma de gachas o papillas, proporcionando una fuente energética importante para trabajadores y soldados.
Uso Actual
Hoy en día, la avena se ha popularizado aún más gracias a su perfil nutricional. Es conocida por ser rica en fibra soluble, que ayuda a reducir el colesterol y mejorar la digestión. Además, es una excelente fuente de vitaminas del grupo B, minerales como el hierro y el zinc, y antioxidantes como la vitamina E.
La forma más común es cocinarla como gachas o agregarla a batidos. También se puede utilizar en repostería y como sustituto de la harina en recetas saludables.
La avena no solo es un alimento delicioso, sino que también aporta numerosos beneficios para la salud debido a su contenido nutricional. Desde sus humildes comienzos como alimento para animales hasta convertirse en un superalimento moderno, la avena ha demostrado ser un aliado invaluable en la dieta diaria.
Pocos lo saben, pero la inspiración de los M&M’s surgió en España durante la Guerra Civil, cuando Forrest Mars vio a soldados comiendo chocolate recubierto de azúcar que no se derretía. A partir de esa idea, lanzó los M&M’s en Estados Unidos en 1941, convirtiéndolos en uno de los dulces más famosos del mundo.
Hoy, Mars es una multinacional con 150.000 empleados y 55.000 millones de dólares en ventas anuales. Además de sus golosinas más conocidas (M&M’s, Snickers, Twix, Orbit), también produce alimentos para mascotas (Whiskas, Pedigree, Royal Canin) y gestiona clínicas veterinarias.
La compañía invertirá 1.000 millones de euros hasta 2026 en sus 24 fábricas europeas para fortalecer su liderazgo en el mercado de la confitería. Según Marc Carena, presidente de Mars Snacking para Europa, la región ha crecido a doble dígito en los últimos años, a diferencia de EE. UU.
Mars también espera la aprobación de la Comisión Europea para completar la compra de Kellanova (propietaria de Pringles) por 36.000 millones de dólares, lo que ampliará su presencia en el mercado de snacks y elevará sus ingresos hasta los 70.000 millones.
En España, donde la empresa comercializa Sugus, Solano y Boomer, el crecimiento también es notable. Mars planea aumentar un 60% su inversión en publicidad en 2026, sobre todo en redes sociales y con colaboraciones como la de Aitana Bonmatí. Además, cuenta con una planta en Arévalo (Ávila), donde produce alimentos para mascotas y ha reducido su consumo energético y emisiones.
Con más productos saludables, energía renovable y compromiso ambiental, Mars busca consolidar en Europa el éxito de una marca cuyo origen se remonta a una idea española.
La locura por el matcha se está propagando por todo el mundo. Este té japonés de color verde brillante se puede encontrar en toda clase de alimentos y bebidas.
La moda mundial del matcha está impulsada por las redes sociales, donde los influencers comparten consejos para prepararlo, reseñas y recetas. La etiqueta «Matcha Tok» acumula decenas de millones de visitas.
La creciente popularidad del matcha también está relacionada con el auge del turismo en Japón tras la pandemia, ya que la debilidad de la moneda del país lo convierte en un destino atractivo y aumenta la demanda de productos japoneses.
En medio de todo este revuelo, la demanda por este polvo se está disparando. Lauren Purvis, importadora de té basada en Estados Unidos, le explica a la BBC que sus clientes están viendo cómo lo que antes era el suministro de matcha para un mes se agota en cuestión de días.
Pero esa creciente demanda, combinada con cosechas de té más reducidas debido a las olas de calor y los aranceles estadounidenses sobre Japón, también está haciendo subir los precios del matcha.
«En 1989, aquí, en el Pallars, éramos más de 130 ganaderos productores de leche… Hoy nosotros, que somos ya los últimos, echamos el cierre», entre abatido y liberado Jaume Montané, copropietario de la explotación de vacas lecheras que gestiona la sociedad anónima de transformación (SAT) Brams, explica por teléfono las razones que les han llevado a tomar la decisión. No ha sido fácil, confiesa, pero «esta es una producción muy laboriosa, muy entregada, muy de estar siempre al pie del cañón, porque a los animales hay que ordeñarlos cada día, no es una tarea que se pueda dejar para mañana», explica.
Los datos de la Consellera d’Agricultura i Ramaderia de la Generalitat muestran una evolución peculiar del sector de la producción de leche en Catalunya: mientras el número de explotaciones no ha dejado de disminuir en los últimos años (de las 542 censadas en 2018, el año pasado quedaban 412, lo que supone una reducción del 24%), la cifra de cabezas de ganado, en cambio, ha aumentado en torno a un 5%, al pasar de las 118.944 reses de hace seis años a los 125.051 animales de 2024. Esto significa, en suma, que las granjas son ahora más grandes y se concentran en menos manos.
Hoy nos remontamos al pasado para hablar de uno de los alimentos más queridos del mundo: el chocolate. Su historia empieza hace más de 3.000 años en Mesoamérica, donde las civilizaciones maya y azteca lo consideraban un alimento sagrado. Pero no era lo que conocemos hoy: ellos consumían el cacao en forma de bebida amarga, a veces mezclada con especias como chile o vainilla, y lo asociaban con rituales religiosos y ceremonias importantes.
El cacao era tan valioso que incluso se usaba como moneda. Los aztecas lo consideraban un regalo de los dioses y lo ofrecían en ofrendas y celebraciones. Solo las élites podían permitirse beberlo, y se creía que otorgaba energía, fuerza y claridad mental.
Con la llegada de los europeos en el siglo XVI, el cacao se transformó. Se añadieron azúcar y leche, convirtiéndose en la versión dulce que hoy conocemos y que conquistó rápidamente a la aristocracia europea. De ser un alimento ceremonial, pasó a ser un símbolo de lujo y estatus.
Lo curioso es cómo algo que empezó como bebida ritual y símbolo de poder terminó convirtiéndose en un placer accesible para millones de personas alrededor del mundo. Hoy, el chocolate sigue estando presente en la cocina y la repostería: desde bombones y trufas hasta brownies, mousses y bebidas calientes, cada receta nos conecta con su historia y nos permite experimentar su sabor de formas infinitas. Incluso se combina con especias, frutas o frutos secos para reinventar su tradición milenaria.
Este pequeño grano nos recuerda que la comida no es solo nutrición: es historia, cultura y un puente entre civilizaciones. Cada vez que disfrutamos un trozo de chocolate o preparamos una receta casera, estamos conectando, sin saberlo, con miles de años de historia humana.
La gastronomía es un arte que ha evolucionado a lo largo de los años, fusionando culturas y creando sabores únicos. Detrás de cada plato famoso y cada receta tradicional se encuentran historias fascinantes y hechos interesantes que vale la pena descubrir. En este artículo, exploraremos algunas de estas historias y curiosidades que te abrirán los ojos a un mundo de sabores y tradiciones.
Desde la antigüedad, la comida ha sido un elemento central en la sociedad, no solo como una forma de sustento, sino también como una forma de expresión cultural. A través de los siglos, las diferentes culturas han desarrollado sus propias tradiciones culinarias y han dejado su huella en el mundo de la gastronomía. Al sumergirnos en estas historias, podemos no solo apreciar la diversidad de sabores, sino también comprender mejor la historia y las costumbres de diferentes pueblos y civilizaciones.
La Historia de la Pizza Margherita
La pizza es uno de los platos más populares y reconocidos en todo el mundo, pero ¿sabías que la Pizza Margherita tiene una historia fascinante detrás? Se dice que esta deliciosa creación fue creada en honor a la reina Margherita de Italia a finales del siglo XIX. La reina estaba de visita en Nápoles y quería probar algo típico de la región, así que el chef Raffaele Esposito decidió crear una pizza con los colores de la bandera italiana: rojo, blanco y verde. Utilizó tomates, mozzarella y albahaca fresca para representar los tres colores, y así nació la famosa Pizza Margherita.
A partir de ese momento, la Pizza Margherita se convirtió en un símbolo de la cocina italiana y se popularizó rápidamente en todo el mundo. Fue la primera vez que se utilizó el término «pizza Margherita» para referirse a este tipo específico de pizza, y hasta el día de hoy es una de las pizzas más amadas y consumidas en todo el mundo.
La Influencia de la Comida Mexicana en el Mundo
La comida mexicana es famosa en todo el mundo por sus sabores audaces y picantes. Pero ¿sabías que muchos ingredientes y platillos mexicanos tienen su origen en la antigua civilización azteca? Los aztecas eran expertos agricultores y utilizaban ingredientes como el maíz, los frijoles, los chiles y el tomate en su cocina. Estos ingredientes fueron llevados a Europa por los conquistadores españoles después de la conquista de México, y comenzaron a formar parte de la cocina tradicional de otros países.
Uno de los platos más emblemáticos de la cocina mexicana es el mole, una salsa compleja y abundante que se prepara con una mezcla de chiles, especias y chocolate. Se dice que el mole fue creado por las monjas mexicanas en la época del Virreinato como una forma de impresionar a los obispos y gobernantes españoles. Desde entonces, el mole se ha convertido en un plato tradicional y muy apreciado en México, pero también ha ganado reconocimiento en otros países alrededor del mundo.
La Historia de la Comida Frita
La comida frita es amada por muchas personas en todo el mundo, pero ¿sabías que tiene una historia muy antigua? El método de cocinar alimentos sumergiéndolos en aceite caliente se ha practicado durante miles de años en diferentes culturas. En la antigua Mesopotamia, se cree que los babilonios fueron los primeros en freír alimentos, utilizando una mezcla de grasa animal y aceite vegetal. Incluso tenían recetas escritas en tablillas de arcilla que describían cómo freír diferentes alimentos.
Con el tiempo, la comida frita se fue extendiendo por todo el mundo. En Asia, se desarrolló la técnica del wok, que permitía freír alimentos de manera rápida y uniforme. En Europa, los romanos también disfrutaban de alimentos fritos, como los buñuelos. Durante la Edad Media, la comida frita se volvió especialmente popular en los países árabes, donde se desarrollaron técnicas avanzadas para freír alimentos en sartenes y en hornos.
La Revolución de la Comida Fast Food
En la sociedad moderna, la comida rápida se ha convertido en una parte omnipresente de nuestras vidas. Pero ¿sabías que su origen se remonta al siglo XIX? Los primeros establecimientos de comida rápida surgieron en Estados Unidos a principios del siglo XIX, en respuesta a la creciente demanda de comida rápida y conveniente. Uno de los primeros ejemplos de comida rápida fueron las «chop houses» en Nueva York, donde los clientes podían disfrutar de carne asada y bebidas alcohólicas en un ambiente informal.
A medida que la industria alimentaria se desarrollaba, surgieron nuevos conceptos de comida rápida. En 1921, White Castle abrió su primer restaurante de hamburguesas en Wichita, Kansas, convirtiéndose en la primera cadena de comida rápida en Estados Unidos. Luego, en 1940, los hermanos McDonald abrieron su primer restaurante en San Bernardino, California, y desarrollaron el concepto de la cocina de servicio rápido que conocemos hoy en día.
Hákarl, en Islandia. Consiste en carne de tiburón peregrino o tiburón de Groenlandia, que una vez cazado, es trozado en partes uniformes, se entierra durante el largo y helado invierno islandés para bajarle el contenido de ácido úrico. Luego, con la llegada de la primavera, es colgado y oreado hasta el final del verano, cuando queda listo para ser consumido, o bien, conservado. Es de aspecto pardo a marrón, con costras sobre la superficie, se sirve en unos inocuos daditos de carne tierna que huelen y saben a amoníaco.
El curado del hákarl tiene como finalidad eliminar la cantidad de ácido úrico en los tejidos, no obstante es un lento y largo proceso que comienza con el lavado y despiece del tiburón, del que se eliminan los órganos internos y la cabeza. Debido al fuerte olor que despide se suele excavar un hoyo en el suelo, algo alejado de las zonas habitadas y se entierra allí con piedras durante mes y medio si es verano o tres meses si es invierno. Tras esta operación se deja secar en un sitio oscuro y bien aireado durante tres o cuatro meses.
Se sirve generalmente cortado en cubitos de color marrón de uno o dos centímetros. Se trata, en parte, de un alimento de gusto adquirido que necesita de tiempo para acostumbrarse, se aconseja a los principiantes taparse la nariz cuando se ingiere un trozo para evitar así los fuertes olores cuando se acerca a la boca. Se suele servir con un aguardiente típico denominado brennivín.