Hoy en día ingerimos micro plásticos a través de una amplia variedad tanto de comidas como bebidas, teniendo estos efectos nocivos variados sobre nuestra salud. Estas partículas ínfimamente pequeñas están vinculadas al estrés oxidativo, a alteraciones del sistema endocrino (hormonales) y a problemas en la fertilidad. Aunque su eliminación total no es actualmente posible, sería recomendable reducir la ingesta de estos mediante acciones prácticas y cambios sistemáticos, como los presentados a continuación:

- Minimizar el uso de plástico a la hora de preparar y almacenar alimentos.
Es recomendable evitar calentar alimentos en recipientes de plástico (especialmente en el microondas ya que el calor aumenta significativamente su liberación); optar por alternativas como vidrio, acero inoxidable o cerámica para cocinar y almacenar, y limitar el uso de tablas de cortar hechas de plástico y utensilios antiadherentes (como sartenes que pueden desprender partículas con el uso).
- Priorizar alimentos frescos y evitar precocinados.
Los alimentos procesados y envasados tienen más probabilidades de contener microplásticos ya que estos utilizan una gran variedad de packaging no reutilizable. En los últimos años se han realizado avances al respecto, como la implementación de envasado biodegradable o el uso de plásticos más seguros.
- Reducir el Consumo de Alimentos de Mayor Riesgo
Existen ciertos alimentos que, al originarse en cuerpos de agua (que suelen ser contaminados por la actividad humana) contienen más de estas partículas. Mariscos, especialmente moluscos, sal, y algunas bebidas como el agua embotellada y las bolsas de té, son fuentes comunes de microplásticos.
Preferir agua del grifo filtrada en lugar de agua embotellada puede disminuir la exposición, pero esto depende de la instalación de tuberías del edificio (su antiguedad y materiales: el plomo y cobre son tóxicos), de los filtros en el grifo per sé y del origen del agua.
- Impulsar y Apoyar Soluciones Sistémicas
Es posible respaldar políticas que reduzcan el uso de plásticos de un solo uso y promuevan alternativas biodegradables, favorecer la mejora de los sistemas de tratamiento de aguas residuales y las iniciativas de biorremediación para limitar la contaminación ambiental por microplásticos.
En resumidas cuentas, aunque estos tóxicos se encuentran de manera generalizada en la cadena alimenticia, es posible reducir la exposición individual tomando medidas sencillas en la cocina, eligiendo productos frescos y no envasados, y apoyando soluciones ambientales a gran escala.
Bibliografía: https://dmfoodeng.com/uncategorized/https-dmfoodeng-com-microplasticos/
https://www.ciad.mx/microplasticos-y-salud/
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S016041202400326X
