Desde bien pequeño, Miguel Galino recuerda su infancia “mezclando la vinagreta con la aceitera a la abuela”. Esto producía unos estrepitosos “fuegos artificiales en la cocina” cuando su familia arrojaba el líquido en la sartén. A día de hoy, es la única persona que dirige y trabaja en el Asador Galino Pueyo, en Tardienta, donde prima la cocina de leña y el mejor producto nacional.
Su pasión por la cocina no menguó, a pesar de estudiar el grado de Magisterio en Zaragoza bajo el ruego de sus padres “si estudias, la vida te irá mejor”. Ya sea por “rebeldía” o hacer su “sitio personal”, en julio de 2016, decidió tomar rumbo a Puerto de Santa María para aprender el oficio de chef “desde cero”.
Oriundo de Tardienta, emprendió su negocio en su tierra hace tres años y ahora está “empezando a explotar”. El producto kilómetro cero es uno de los sellos identitarios del asador. A 1 kilómetro de su casa, admite, tiene la ganadería de buey de pura con el que ha ido “muy de la mano”.
Miguel Galino destaca la dificultad de no siempre tener reservas debido a que, admite, es un espacio gastronómico del que todavía no se tiene el concepto muy asentado: “Hay que ir educando poco a poco a a las personas, tanto gastronómicamente como culturalmente y ofrecer el mejor producto, que es lo que estoy intentando atraer a mi casa cada día”
A pesar de las dificultades de montar un negocio de este calibre en un lugar alejado de grandes urbes, el motivo por el que decidió volver a casa fue “de forma sencilla” el amor propio. Como él afirma, a 1.300 kilómetros de casa no se puede “ejecutar con tanto cariño, pasión ni amor”.
Pese al incesante afecto de sus seres queridos, Asador Galino Pueyo es un proyecto unipersonal, anteponiendo una atención especializada e indiviualizada: “Yo llevo la cocina, la sala, limpiar la vajilla y las seis habitaciones que tengo también en el negocio de turismo rural”. “El cliente que viene a mi casa ya sabe que lo que se va a encontrar es a mí delante del peligro”, revela Galino.
Tras su experimentado recorrido, Miguel sigue considerando la cocina como un hobby: “Para mí es diversión y estoy todos los días feliz cocinando”. Aunque, también admite que son importantes las habilidades innatas: ”Yo tengo la suerte de que, con no quemar el producto de vez en cuando, sacamos cosas buenas al comensal”.
Su visión de futuro continúa siendo Tardienta, aunque esta esboza una familia con su recién prometida, desde la semana pasada, al son de las fiestas de su pueblo. Su aspiración es poder formar una familia: “Poderlos llevar al colegio del pueblo de la mano a las 9 de la mañana e ir a buscarlos para comer. Eso no está pagado”.
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