Videojuegos: la comida como herramienta narrativa.

La gastronomía en los videojuegos no es solo un concepto decorativo sino que desempeña un papel fundamental tanto en la jugabilidad como en la construcción del mundo. Puede usarse como una herramienta de storytelling sutil, y aportarle al jugador información sobre el mundo ficticio de manera natural.

En muchos juegos, comer es simplemente una mecánica para recuperar salud o energía, pero hay casos en que transmite sensaciones y emociones. En Monster Hunter: World, por ejemplo, el diseño de los alimentos va más allá de la estética: los creadores trabajan la textura, el brillo, el vapor o el rebote de la carne para sugerir ternura, calidez o jugosidad, incluso si no podemos saborearlos literalmente.

La representación de la comida también sirve como herramienta de narrativa y world-building. En Dishonored: Death of the Outsider, el tipo de ingredientes que aparecen en cada región refleja su clima, su economía y su cultura: en zonas frías se consumen verduras de invierno, mientras que en zonas más cálidas higos o los melocotones. Además, la comida es un símbolo de clase social: algunos personajes tienen acceso a manjares exóticos, mientras que otros solo pueden permitirse alimentos humildes.

En ciertos juegos de ciencia ficción o sátira, los alimentos se usan como metáforas. Por ejemplo, en The Outer Worlds, la comida cultivada en las colonias es cada vez menos nutritiva, y compañías usan técnicos del sabor (“flavorists”) para mejorar artificialmente los productos y que los colonos sigan consumiéndolos. Esa degradación alimentaria se convierte en una crítica al capitalismo y al deterioro de las sociedades coloniales. Además, la comida es un vehículo emocional: en una parte de la historia, un personaje prepara una comida casera para demostrar cariño, lo que refuerza su vínculo con su pareja.

Hay muchos otros ejemplos donde la comida forma parte esencial de la experiencia: videojuegos como The Legend of Zelda: Breath of the Wild permiten cocinar, mezclar ingredientes y personalizar platos, mientras que en títulos como Persona 5 la cocina tiene una gran carga simbólica, evocando recuerdos, confort o lazos entre personajes.

En resumen, la comida en los videojuegos no es un simple recurso funcional. Tiene en mente provocar sensaciones, contar historias y reflejar mundos ficticios con mucha más profundidad de lo que podría parecer a primera vista.


BIBLIOGRAFÍA – REFERENCIAS: https://www.theguardian.com/games/2020/dec/07/food-and-drink-in-video-games

¿Por qué no es buena idea comer mientras ves la televisión?

Comer frente a la pantalla se ha convertido en algo tan habitual como encender el mando de la tele o echar un vistazo al móvil durante la comida. En España, más del 30 % de las personas menores de 30 años admiten que almuerzan o cenan frente al televisor.
Y aunque parezca inofensivo, los expertos señalan que este hábito puede jugarle una mala pasada a nuestro cuerpo y nuestra mente.

🍽️ Lo que ocurre cuando comemos distraídos

Cuando estamos pendientes de la televisión, de Instagram o de revisar el móvil mientras comemos, dejamos de prestar atención a lo que estamos ingiriendo. Eso tiene varias consecuencias:

  • Perdemos parte de la señal que envía nuestro estómago al cerebro para decir “ya estoy lleno”, lo que hace que, sin que nos demos cuenta, comamos más de lo necesario.
  • Al no saborear bien los alimentos —porque nuestra atención está en otro sitio— el disfrute se reduce. Y cuando disfrutamos menos, podemos tender a comer más para compensar.
  • Comer rápido, sin masticar lo necesario y sin pausa, favorece digestiones más pesadas o molestias como aerofagia (tragar aire al comer).

📊 ¿Por qué importa “estar presente”?

La atención plena durante la comida —es decir, comer con calma, saboreando cada bocado, siendo consciente del plato— ayuda a regular mejor cuánto comemos y a disfrutar más del momento. En cambio, comer distraído rompe ese vínculo natural entre cuerpo y alimento. Un estudio mostró que, al comer mientras se jugaba un juego simple frente al ordenador, los participantes sentían menos saciedad y más tarde comían el doble en un pequeño aperitivo respecto a quienes comieron sin distracción.
La conclusión es clara: no basta con qué comemos, también cómo lo hacemos importa.

✅ Consejos para comer con más conciencia

Puedes empezar hoy mismo a darle un giro sencillo a tu relación con la comida:

  • Haz de la comida (almuerzo o cena) un momento libre de pantallas. Apaga la televisión, guarda el móvil y presta atención al comer.
  • Sirve tu porción en el plato y evita “picotear” directamente del envase o de un bol grande mientras ves la tele.
  • Mastica despacio, saborea texturas y sabores, y deja al menos 20-30 minutos para disfrutar la comida —el cuerpo tarda un rato en darse cuenta de que está lleno.
  • Pregúntate antes de comer: “¿realmente tengo hambre, o es sólo hábito o aburrimiento?” Esto ayuda a distinguir el hambre emocional del físico.
  • Y si por circunstancias debes ver algo en pantalla mientras comes (por ejemplo, con niños o en momentos poco flexibles), al menos sé consciente de que la comida es la protagonista: acompáñala de conversación, intenta que sea una pausa real.

En definitiva: disfrutar de la comida es mucho más que nutrirnos. Es un momento para conectar con nosotros mismos, con nuestra familia o quienes estén a la mesa, saborear y cuidar. Cuando una pantalla se interpone, ese momento puede perder valor —y además puede favorecer hábitos menos saludables. Apagar la tele, aunque solo sea uno o dos días a la semana, puede significar mucho.

Fuente: https://www.eldiario.es/consumoclaro/no-buena-idea-comer-ves-television_1_12029114.html