La inflamación silenciosa: El enemigo invisible que controlas con tu plato

La inflamación es una respuesta vital del cuerpo ante una lesión o infección. El problema surge con la inflamación crónica de bajo grado, una inflamación que no se nota con dolor intenso, pero que persiste en el tiempo y está en la raíz de casi todas las enfermedades modernas: diabetes, problemas cardíacos e incluso depresión.

¿Qué causa esta inflamación silenciosa? La dieta es la principal responsable. El consumo habitual de alimentos que el cuerpo percibe como agresivos dispara esta respuesta constante. Los principales culpables son: el exceso de azúcar, las grasas trans y aceites vegetales muy refinados, el consumo muy alto de carnes procesadas y la falta de fibra y antioxidantes.

Alimentos que actúan como «extintores» Una dieta antiinflamatoria no es una dieta restrictiva, sino una dieta rica en alimentos protectores. Aquí brillan los Omega-3 (salmón, sardinas, nueces), el Aceite de Oliva Virgen Extra (rico en oleocantal, con efectos similares al ibuprofeno), las especias (cúrcuma, jengibre) y las frutas y verduras de hoja verde. Estos alimentos aportan fitoquímicos que calman la respuesta inflamatoria.

La microbiota como regulador Un intestino sano es un intestino no inflamado. Una dieta rica en fibra y alimentos fermentados (como mencionamos en el Blog 8) fomenta bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que son mensajeros antiinflamatorios que viajan por todo el cuerpo, protegiendo las arterias y el cerebro.

Etiquetas: Inflamación Crónica, Enfermedades, Dieta Antiinflamatoria Enlace de referencia: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMra1809779

Más ultraprocesados, más riesgo: confirman la relación con el cáncer colorrectal de inicio temprano

El consumo de alimentos ultraprocesados (alimentos listos para consumir que suelen contener altos niveles de azúcar, sal, grasas saturadas y aditivos alimentarios) ha aumentado paralelamente al incremento de los casos de cáncer colorrectal de inicio temprano (CCRIT).

En un estudio realizado con casi 30.000 enfermeras menores de 50 años, un grupo de investigadores de Estados Unidos, descubrió que un alto consumo de alimentos ultraprocesados se asociaba con un mayor riesgo de pólipos de colon que pueden ser precursores de cáncer colorrectal. En concreto, estas mujeres tenían un 45% más de riesgo de desarrollar este problema.

En promedio, los participantes consumieron 5,7 porciones de alimentos ultraprocesados por día, lo que representó el 35% de sus calorías diarias totales.

A partir de la endoscopia, los investigadores identificaron a 2787 participantes que desarrollaron pólipos precursores del cáncer colorrectal. Las mujeres que consumian la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados (promedio de 10 porciones diarias) presentaban un riesgo de 45% mayor de desarrollar cáncer colorrectal, en comparación con aquellas que consumían la menor cantidad (promedio de 3 porciones diarias).

En el estudio se tenía en cuenta también información detallada sobre otros factores de riesgo de cáncer colorrectal en los participantes, como el índice de masa corporal, la diabetes tipo 2 y la baja ingesta de fibra. Aún así se mantuvo la asociación del desarrollo de esta enfermedad con los alimentos ultraprocesados.

Pero se debe destacar que los alimentos ultraprocesados no explican completamente el aumento del cáncer colorrectal de inicio temprano, y los investigadores trabajan para identificar otros factores de riesgo. También buscan la manera de clasificar mejor los alimentos ultraprocesados, ya que algunos de ellos podrían ser más dañinos que otros.


Bibliografía

https://www.infosalus.com/nutricion/noticia-mas-ultraprocesados-mas-riesgo-confirman-relacion-cancer-colorrectal-inicio-temprano-20251114074950.html



Riesgos de la obesidad para la salud

Obesidad significa pesar más de lo que es saludable para una determinada estatura. La obesidad es una enfermedad grave y crónica. Puede llevar a otros problemas de salud, incluyendo diabetes, enfermedad cardíaca y algunos cánceres.

Las personas con obesidad tienen una mayor probabilidad de sufrir estos problemas de salud:

Tres factores se pueden usar para determinar si el peso de una persona la pone en mayor riesgo de presentar enfermedades relacionadas con la obesidad:

  • El índice de masa corporal (IMC)
  • La medida de la cintura
  • Otros factores de riesgo que la persona tenga (un factor de riesgo es cualquier elemento que incremente sus probabilidades de padecer una enfermedad)

Obesidad y salud

Índice de masa corporal

Los expertos a menudo recurren al IMC para determinar si una persona tiene sobrepeso. El IMC calcula el nivel de grasa corporal usando la estatura y el peso.

Empezando en 25.0, cuanto más alto es su IMC, mayor es su riesgo de presentar problemas de salud relacionados con la obesidad. Estos rangos de IMC se usan para describir niveles de riesgo:

  • Sobrepeso (no obesidad), si el IMC es de 25.0 a 29.9
  • Obesidad clase 1 (de bajo riesgo), si el IMC es de 30 a 34.9
  • Obesidad clase 2 (riesgo moderado), si el IMC es de 35 a 39.9
  • Obesidad clase 3 (de alto riesgo), si el IMC es igual o mayor a 40

Hay muchos sitios web que cuentan con herramientas que calculan su IMC cuando usted ingresa su peso y estatura.

Para las personas, el IMC es una herramienta de detección, sin embargo, no diagnostica grasa corporal ni salud física. Su proveedor de atención médica puede evaluar su estado de salud y riesgos. Si tiene dudas acerca del IMC, hable con su proveedor.

Otros métodos para medir la grasa corporal incluyen mediciones del espesor de los pliegues cutáneos (con plicómetro), pesaje bajo el agua, impedancia bioeléctrica, absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) y dilución de isótopos. Sin embargo, estos métodos no siempre están disponibles.

Factores de riesgo

Tener un factor de riesgo de una enfermedad no significa que usted contraerá la enfermedad. Pero sí aumenta la probabilidad de que esto suceda. Algunos factores de riesgo, como la edad, la raza o los antecedentes familiares de una persona no se pueden modificar.

Cuantos más factores de riesgo tenga usted, mayor será su probabilidad de presentar la enfermedad o el problema de salud.

Su riesgo de desarrollar problemas de salud como enfermedades del corazón, accidente cerebrovascular y problemas renales aumenta si tiene obesidad y estos factores de riesgo:

  • Presión arterial alta (hipertensión)
  • Colesterol o triglicéridos altos en la sangre
  • Glucosa (azúcar) alta en la sangre, un signo de diabetes

Estos otros factores de riesgo de enfermedades del corazón y accidente cerebrovascular no son causados por la obesidad:

  • Tener un miembro de la familia menor de 50 años con enfermedad cardíaca
  • Estar físicamente inactivo o tener un estilo de vida sedentario
  • Fumar o consumir productos del tabaco de cualquier tipo

Usted puede controlar muchos de estos factores de riesgo cambiando su estilo de vida. Si tiene obesidad, su proveedor le puede ayudar a comenzar un programa de pérdida de peso. Una meta inicial de bajar del 5% al 10% de su peso actual reducirá considerablemente su riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la obesidad.

Las intoxicaciones alimentarias y el verano

Las intoxicaciones alimentarias, con el verano se ven favorecidas ya que el calor favorece la creación de microorganismos. A continuación os proporciono diferentes reglas que son aconsejables para evitar las numerosas enfermedades que puede provocar la inadecuada conservación y manipulación de los alimentos.

DESDE: https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/noticias_y_actualizaciones/temas_de_interes/campania_verano.htm

1. Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente.

No se debe consumir leche cruda sin tratamiento térmico previo. Las carnes, pescados y productos de repostería deben estar refrigerados o congelados. En los establecimientos de restauración es obligatorio el empleo de ovoproductos en la elaboración de platos a base de huevo crudo en los que no se alcancen al menos 70 °C durante dos segundos en el centro del producto o 63 °C durante veinte segundos en el centro del producto si se sirve para su consumo inmediato. Si preparas estos alimentos en casa, debes consumirlos inmediatamente, no aprovechar las sobras y, de no consumir de inmediato, conservarlos en frío. El lavado de los huevos no está recomendado, pero si lavas los huevos antes de utilizarlos porque estén muy sucios, debes hacerlo inmediatamente antes de su uso.

2. Cocinar correctamente los alimentos de origen animal.

Los alimentos pueden estar contaminados por microorganismos, los cuales pueden ser destruidos por el calor. La temperatura a la que debe someterse el alimento debe ser suficiente para que este alcance un mínimo de 70 °C en el centro del producto, al menos durante 2 minutos. Es posible guiarse por el cambio de color que se produce en el centro de la carne o del pescado.

3. Consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados.

Evita dejar los alimentos cocinados a temperatura ambiente. Es la mejor manera de que no proliferen los gérmenes.

4. Conservar correctamente los alimentos cocinados.

Los alimentos que no puedan ser consumidos inmediatamente o las sobras que se quieran guardar, deben mantenerse bajo la acción del calor, por encima de 60 °C, o del frío, a 5 °C como máximo.

Con el fin de prevenir la anisakiasis, si vas a preparar en casa pescado crudo o poco cocinado (preparaciones culinarias como los boquerones en vinagre), hazlo después de haberlo mantenido congelado durante cinco días a una temperatura de -20 °C o inferior. Esta temperatura solo se alcanza en frigoríficos de tres estrellas (***) o más. Si tu frigorífico tiene menos de tres estrellas, compra el pescado ya congelado.

5. Calentar suficientemente los alimentos cocinados.

Para conservarlos después de su preparación, puedes mantener caliente hasta su consumo aquellos alimentos que lo permitan (sopas, purés, guisos…). Otro tipo de alimentos que no puedan ser sometidos a calor (ensaladas, gazpachos, etc.), deben ser refrigerados inmediatamente. Las sobras de comidas deben refrigerarse lo antes posible, no debiendo estar más de 2 horas a temperatura ambiente.

No siempre es posible aprovechar sobras de una comida anterior, pero si decides hacerlo, calienta dichas sobras a la temperatura máxima antes de consumirlo (70 °C durante dos minutos). Si utilizas microondas para cocinar o recalentar los alimentos, sigue las instrucciones del fabricante para elegir el tiempo y potencia adecuados, asegurando que se alcanza la temperatura mencionada anteriormente.

6. Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.

Un alimento cocinado puede volver a contaminarse por contacto con los alimentos crudos o con objetos que anteriormente hayan contactado con un alimento crudo (cuchillos, tablas, superficies, trapos, etc.).

El trapo de cocina o la bayeta puede ser un excelente vehículo de contaminación. Es preferible usar papel de cocina.

7. Asegurar una correcta higiene de la persona que va a manipular los alimentos y una limpieza adecuada en todas las superficies de la cocina.

La persona que manipule alimentos, debe observar unas estrictas prácticas higiénicas. Es imprescindible que tenga las manos siempre limpias, que se las lave cada vez que haga falta y siempre que haga uso del servicio.

Las superficies donde se manipulan los alimentos (tablas de cortar, encimeras), así como los utensilios de cocina, deben mantenerse limpios. Se debe tener especial cuidado en almacenar la basura en recipientes lisos, lavables y cerrados y que estos no se encuentren cerca de los alimentos.

8. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía.

No hay que olvidar que los animales pueden ser portadores de gérmenes patógenos y parásitos que originan enfermedades de transmisión alimentaria.

9. Utilizar exclusivamente agua potable.

El agua potable no es sólo imprescindible para beber, sino también para preparar los alimentos. Las aguas envasadas o aguas de la red pública de distribución en la población son potables. No se debe beber ni usar agua procedente de pozos que no esté potabilizada.

10. No consumir alimentos perecederos que estén expuestos a temperatura ambiente.

En bares, cafeterías, restaurantes, etc., todos los alimentos perecederos deben estar protegidos por vitrinas y conservados en condiciones sanitarias adecuadas. Deben estar refrigerados siempre que sea preciso. Estas medidas deben ser exigidas por el consumidor, y cuando se observe que no se cumplen, los alimentos deben ser rechazados.