El término «marisco» es ampliamente utilizado en la gastronomía para referirse a los alimentos provenientes del mar, como los crustáceos y moluscos. Sin embargo, pocos conocen su origen y cómo ha evolucionado a lo largo de la historia. Es interesante explorar el significado y las connotaciones que este término ha adquirido a lo largo del tiempo.
El origen del término «marisco» se remonta a la antigüedad, cuando los seres humanos comenzaron a recolectar y consumir alimentos del mar.
La palabra «marisco» proviene del latín «mariscum«, que se utilizaba para referirse a los animales marinos y a las zonas costeras donde se encontraban. Este término derivaba a su vez del latín «mare«, que significa «mar», y «iscum«, que indica «pertinencia» o «pertenencia». Por lo tanto, «mariscum» se traduce literalmente como «lo que pertenece al mar».
El marisco ha tenido un significado cultural y culinario importante en muchas sociedades a lo largo de la historia. En algunas culturas, el marisco ha sido considerado como un manjar y se ha asociado con la riqueza y la abundancia. En otros lugares, el marisco ha sido una fuente básica de alimento y ha sido utilizado como una forma de subsistencia.
Además de su importancia como alimento, el marisco también ha tenido un impacto significativo en la economía de muchas regiones costeras. La pesca y la recolección de marisco han sido actividades económicas importantes, proporcionando empleo y sustento a muchas comunidades.
El informe titulado ‘Psiquiatría nutricional: tu cerebro en la comida’, elaborado por los investigadores de Harvard, arroja luz sobre esta conexión tan subestimada.
Según sus hallazgos, los alimentos no solo proveen energía al cuerpo, sino que también suministran los nutrientes esenciales que el cerebro necesita para funcionar de manera óptima. Desde vitaminas y minerales hasta otros compuestos presentes en ciertos alimentos, cada ingrediente desempeña un papel vital en la regulación de nuestro estado de ánimo.
Un dato destacado que emerge de esta investigación es que una parte significativa de la serotonina, el neurotransmisor asociado con la felicidad y el bienestar, se produce en el tracto gastrointestinal.
Dicho descubrimiento sugiere una estrecha conexión entre lo que comemos y cómo nos sentimos, con implicaciones profundas para nuestra salud mental. Así, cuidar de nuestra dieta no solo implica atender las necesidades físicas del cuerpo, sino también nutrir nuestro bienestar emocional desde adentro.
Sin embargo, el vínculo entre la alimentación y el estado de ánimo no es unidireccional. La investigación también revela que nuestras emociones pueden impactar negativamente en nuestra salud digestiva, creando un ciclo de retroalimentación que puede ser difícil de romper. La tristeza, la ira o la ansiedad, cuando son persistentes, pueden desencadenar problemas digestivos que, a su vez, afectan nuestro estado de ánimo, generando un ciclo perjudicial para nuestra salud general.
Ante este panorama, encontrar el equilibrio se vuelve crucial. Cuidar de nuestra alimentación no solo implica satisfacer nuestras necesidades físicas, sino también cultivar una relación armoniosa entre lo que comemos y cómo nos sentimos.
En la actualidad, la gran mayoría de los productos alimenticios que consumimos presentan algún grado de procesamiento. Desde hace milenios, se vienen utilizando diferentes técnicas de procesamientos de los alimentos (secado, salazón, fermentación y ahumado), que se han complementados con otras mas actuales como la congelación, pasteurización y el envasado. El objetivo de estos procedimientos ha sido aumentar la conservación de los alimentos, mejorar su seguridad y ampliar su disponibilidad. El problema puede presentarse cuando este procesamiento se lleva hasta un nivel de mayor complejidad dando lugar a los llamados alimentos “ultra-procesados”.
Un aspecto importante es definir qué se entiende por un alimento “ultra-procesado”.
En la actualidad, aún no se ha establecido una definición legal, clara y unificada para el concepto de alimentos ultra-procesados. La definición más aceptada es la que estableció Monteiro y colaboradores en 2010. Según ellos, los alimentos ultra-procesados se forman a partir de alimentos o sustancias derivadas de alimentos a los que se somete a múltiples procesos industriales, y se le añade un elevado numero de aditivos e ingredientes.
Estos productos se caracterizan por tener muchas calorías en una porción pequeña de alimentos, ser ricos en azúcares, grasas saturadas y sal, tener una baja calidad nutricional, ya que son pobres en fibra dietética, proteínas, vitaminas y minerales, y llevar muchos aditivos. Todas estas modificaciones hacen que sean alimentos muy sabrosos, listos para consumir, duraderos y baratos.
Por todas estas razones, su consumo está en constante aumento. Según un estudio de la Organización de las Naciones unidas (FAO) (2019), la ingesta de ultra-procesados en España se ha triplicado en los últimos años. Se estima que un tercio de las calorías ingeridas proceden de alimentos ultra-procesados.
Múltiples estudios realizados en diferentes países europeos y EE.UU, que han evaluado la relación que hay entre la ingesta elevada de ultra-procesados y el riesgo de diabetes tipo 2 han concluido que una ingesta alta de ultra-procesados aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 entre un 30% y un 80%. Además, ese mayor riesgo es dosis dependiente. Es decir, aumentos absolutos del 10% en la ingesta de ultra-procesados se asocian con entre un 15% a un 25% del aumento del riesgo. Las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora, no establecen una relación entre el consumo de ultra-procesados y un mayor riesgo de desarrollas diabetes tipo 1.
Cuatro de cada diez niños en España tienen sobrepeso u obesidad. Esta patología, que se define por la acumulación excesiva de grasa corporal, no pasa por una cuestión estética o de imagen; va mucho más allá. La obesidad dispara el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, problemas locomotores y diabetes tipo 2. También entre los niños. Se trata de una patología que provoca dificultades respiratorias, un mayor riesgo de fracturas e hipertensión, resistencia a la insulina y marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares. La “enfermedad de enfermedades”, como es conocida, favorece que los niños padezcan dolencias de adultos.
La obesidad, por supuesto, no es nueva, pero su incidencia se ha extendido y agravado en la infancia. Si en 1985 el 15 % de los niños españoles presentaba sobrepeso, hoy son casi 5 de cada 10. Según el último informe Aladino, publicado en 2020, el 40 % de los pequeños de entre 6 y 9 años tiene sobrepeso, su prevalencia aumenta con la edad y afecta especialmente a los hogares con menos recursos. Pero no solo a ellos.
La evolución creciente de la obesidad infantil en nuestro país acompaña una tendencia global que se observa en casi todas las regiones del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay más de 380 millones de niños y adolescentes con este problema, y cifra en 41 millones los menores de 5 años que presentan obesidad, un dato que podría casi duplicarse para 2025 de continuar como hasta ahora.
¿Qué hacer para remediarlo? ¿Cómo se ataja y corrige un problema que ha sido catalogado por la propia OMS como “la pandemia del siglo XXI” debido a su alcance y su gravedad? ¿Se conocen estrategias que hayan dado resultado? Estas son solo algunas preguntas que nos hemos hecho y que han marcado el punto de partida de un proyecto periodístico exhaustivo en el que contaremos con la opinión de los principales expertos de todos los sectores implicados, incluso el ministro de Consumo, Alberto Garzón
Todo empieza en casa: los adultos somos conscientes de la amenaza, pero no siempre aplicamos este libreto a la hora de elaborar su menú: el ritmo de vida y el engorro de decidir cómo alimentar día a día a los menores nos lleva a conformarnos con darles productos socorridos y –a veces– poco saludables.
Esa mala alimentación y la falta de ejercicio son los precursores más conocidos, pero no los únicos. El poder adquisitivo, el tiempo para cocinar, el barrio o pueblo en el que vivimos y las relaciones sociales, el acceso a especialistas en dietética y nutrición, los comedores escolares, la publicidad de alimentos insanos dirigida a los más pequeños, la oferta creciente de productos ultraprocesados, el sedentarismo, la genética, los modelos de ocio y los ejemplos que damos los adultos son también factores que inciden en esta patología.
España es uno de los países con mayor tasa de obesidad infantil. Por eso, y porque lo que está en juego es la salud presente y futura de los niños, a lo largo de 2021 descubriremos las principales causas y conoceremos cuáles podrían ser las soluciones.
La carne roja es aquella carne que presenta un color rojo o rosado cuando aún está cruda. Esta definición excluye a las carnes denominadas blancas, entre las que se encuentran el pollo y los pescados. Lo que determina el color rojizo de la carne es la concentración de mioglobina. La carne blanca del pollo no llega al 0.05 % de mioglobina mientras que el cerdo y el filete de vaca llegan al 0.1 % y la de ternera alcanza el 1.0 %.
Carnes rojas vs. carnes blancas
Las carnes rojas incluyen las carnes de caza, vacuno, cerdo caballo, toro, buey, cordero y cabra. También se pueden clasificar así algunas carnes exóticas, como la de avestruz.
En cuanto a las carnes blancas encontramos las aves de granja, como el pollo o el pavo, así como el conejo de granja. El conejo o la liebre de caza no entran en esta categoría.
Las carnes rojas que tienen más hierro son la vaca, el buey y el toro. En el caso del cordero y el cerdo, su clasificación como carne roja o blanca depende de la edad del animal. Las piezas más jóvenes son más claras y, por eso, se clasifican como blancas, mientras que las piezas adultas adquieren el color rojizo propio de las carnes rojas.
Las carnes rojas se pueden preparar de muchas formas, pero es importante que esté bien cocinada, por seguridad alimentaria. Pero no significa que tengan que estar muy hechas. Con que en el centro de la carne se llegue a los 60º o algo más, será suficiente.
Beneficios de consumir carnes rojas
Las carnes rojas son un alimento que nos aporta muchos nutrientes si lo consumimos correctamente. La carne roja contiene grandes fuentes de hierro, que son necesarias para nuestro organismo. Y aporta buena parte de los elementos que nuestro cuerpo necesita a diario: proteínas, creatina, minerales como el zinc y el fósforo, vitaminas como la niacina y B12, tiamina y riboflavina. Asimismo, en pequeñas cantidades aporta vitamina D y E a la dieta.
Un consumo excesivo de carnes rojas no es beneficioso para nuestra salud, la mayor parte de los estudios se realiza con cantidades de 300 gramos o más de carnes rojas a diario, es decir, dos o más porciones de carne al día.
Lo ideal es consumir unas dos porciones de carnes rojas unas tres veces por semana, para que idealmente, podamos incluir otro tipo de carnes a la dieta tales como pescado, aves, cerdo…
Cómo incluir carnes rojas a la dieta
Las carnes rojas consumidas con moderación, pueden contribuir a la salud del organismo. Para incluir carnes rojas a la dieta sin descuidar la salud y beneficiándonos con su ingesta, recomendamos además de cuidar la cantidad y la frecuencia, poner en práctica los siguientes consejos:
Preferir las carnes al horno, a la plancha o a la parrilla.
Evitar cortar la carne en trozos pequeños. Al hacerlo es mayor la pérdida de nutrientes como vitaminas y minerales buenos para el organismo.
Alcanzar los 65-70º en el interior de la carne durante la cocción.
Escoger cortes de carnes magras con el fin de reducir los riesgos asociados a la presencia de grasas saturadas y colesterol de las carnes.
Retirar la grasa visible de las carnes.
Combinar carnes rojas con vegetales para hacer el plato un poco más saludable.
Ya sabes cuáles son las carnes rojas y todos sus beneficios. Podrás prepararlas de diversas maneras. Elige los mejores cortes de carne para barbacoa, prepara riquísimos chuletones de buey y goza de una buena salud junto con una excelente comida.
La manzana es muy popular, pero ¿sabes qué variedad estás comiendo? Mira cuál es tu favorita y los beneficios que aporta a tu salud.
La manzana es un fruto comestible muy popular. Es una fruta pomácea, es decir, carnosa y redonda. Hay diferentes escalas de dulzor, ya que existen variedades de manzanas para todos los gustos.
Se han reconocido hasta 7500 variedades con colores entre rojo, verde y amarillo. Sin embargo, solo un número reducido es comercial.
Desde la perspectiva nutricional, los beneficios para la salud son notorios en este producto, ya que contiene antioxidantes, fibra, vitaminas y minerales. En este artículo te explicamos en detalle las ventajas de ingerir manzanas y las variedades que puedes hallar.
Características nutricionales de la manzana
Nutricionalmente, los valores entre cada variedad de manzana no cambian demasiado. Lo que sí varía es su acidez, la forma y el color.
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100 gramos de manzana, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, contienen 48 kilocalorías, 0,27 gramos de proteínas, 0,13 de grasas y 12,8 gramos de carbohidratos. De fibra aportan 2,7 gramos y de azúcares unos 10 gramos. Es su alto contenido de agua lo que la hace jugosa, ya que tiene 86,7 gramos en esta porción.
Es una buena fuente de potasio, ya que posee 90 miligramos. Además, se registran 11 miligramos de fósforo y 4 de magnesio. De vitamina C tiene 4 miligramos, de colina aporta 3,4 miligramos y de vitamina A, 2 microgramos.
Beneficios de las manzanas
Los beneficios de las manzanas son muchos. Van desde su alto contenido de antioxidantes hasta la fibra que contribuye a la salud intestinal. Aquí te explicamos.
1. Contenido de fibra
La manzana contiene fibra soluble e insoluble. La insoluble reduce la absorción de colesterol en el sistema digestivo.
Además, la fibra contribuye con la buena salud intestinal, ya que ablanda las heces, por lo que disminuye el estreñimiento. Si hay heces acuosas, la fibra soluble las solidifica, por lo que también puede reducir la diarrea.
2. Alto contenido de antioxidantes
Esta fruta tiene un alto contenido de antioxidantes, como el betacaroteno, del que contiene 17 microgramos. También criptoxantina, con 13 microgramos. Posee flavanoides como la catequina, la epicatequina y la procianidina B2. Los antioxidantes evitan la oxidación de las células.
3. Previene enfermedades cardiovasculares
En investigaciones se ha demostrado la relación entre el consumo de los flavonoides de las manzanas y la reducción de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Una de las causas de que las manzanas sean capaces de lograr este efecto es que limitan los niveles de colesterol. En estudios en ratones se descubrió que la ingesta de manzanas puede reducir la acumulación de grasa en las arterias del corazón.
Variedades de manzanas
Aunque existen innumerables variedades de manzanas, aquí te describiremos las más comerciales y que seguro has visto en el mercado.
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1. Manzana fuji
Esta manzana tiene origen en la ciudad de Fujisaki. Es una mezcla de la red delicious y la ralls janet. Entre sus características está que es redondeada, de color rojo liso, crujiente, con pulpa firme, jugosa, dulce y con aroma. Su acidez es mínima.
2. Royal gala
Esta variedad tiene origen en Nueva Zelanda. Es de un rojo intenso con variaciones de amarillo a naranja. Su forma es redondeada con un tamaño de mediano a pequeño. Es dulce con un toque de acidez, aromática y con carne jugosa, blanca y cremosa.
3. Honeycrisp
Esta manzana tiene sus orígenes en Minnesota (Estados Unidos). Es una fruta crujiente, con un color entre rojo brillante y verde pálido. Es dulce, con un ligero toque de acidez.
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4. Granny Smith
La manzana de la abuela Smith es una manzana híbrida, salida de la mezcla de dos especies. Apareció en Australia en 1868, luego de que la abuela Mary Ann Smith Sherwood creara el primer injerto.
Tiene un tono verde intenso, aunque pueden ser rosadas. Son redondas, de carne blanca jugosa, ácidas y crujientes. Su aroma es delicado.
5. Red delicious
Se trata de una manzana de piel roja con una escala de dulzor medio. Es aromática y con carne jugosa.
6. Golden delicious
Esta es una manzana muy dulce, con una pulpa blanca y firme. Su cáscara es suave y delgada. De hecho, pocas veces es necesario pelarla.
Algunas variedades de manzanas han surgido de la mezcla y la realización de injertos entre plantas.
7. Empire
La manzana empire también es originaria de Estados Unidos. Su sabor es suave y con una ligera acidez. Se trata de una de las variedades con textura más dura. Es muy jugosa.
8. Winesap
Se trata de la manzana predilecta para hacer la sidra de manzana por su sabor picante. Su textura suele ser suave, de un rojo violáceo y con un tamaño que va de mediano a pequeño.
Después del parón vacacional, recuperar la rutina implica también planificar un menú semanal saludable y económico. Si te preocupa cómo compaginar una alimentación equilibrada con tu ajetreada vida laboral, no estás sola. Aquí aprenderás a preparar comidas para llevar al trabajo que sean fáciles, sanas y transportables. Además, incluimos snacks saludables para evitar los picos de hambre entre comidas.
Recetas Fáciles y Sanas: La Clave del Éxito
Comidas combinadas para llevar al trabajo Preparar platos combinados saludables es la solución ideal para que tus comidas sean prácticas y completas. Para ello:
Base vegetal: Ocupa la mitad del plato con verduras frescas o cocinadas.
Cereales y proteínas: Añade a partes iguales carbohidratos complejos (arroz integral, patata, quinoa) y proteínas (legumbres, pollo, tofu, pescado).
Cocina en lote: Aprovecha al máximo tu cocina. Usa el horno y guisos para preparar varias raciones a la vez, congelando porciones para los días más ocupados.
Ejemplos de platos combinados saludables para tuppers:
Wok de verduras con espaguetis integrales y solomillo en tiras.
Ensalada de quinoa con atún y aguacate.
Pasta boloñesa casera con carne picada fresca y tomate natural.
Si te preocupa incluir carbohidratos por miedo a ganar peso, te recomiendo el vídeo gratuito “¿Por qué no adelgazo?”.
Snacks Saludables: Mantén la Energía Todo el Día
Entre las preguntas más frecuentes que recibo está: “¿Qué puedo comer entre horas para no llegar con hambre voraz a la comida?”
Mi respuesta es clara: elige alimentos saludables, no te obsesiones con las calorías.
Opciones prácticas de snacks saludables:
Fruta fresca (manzanas, plátanos, frutos rojos).
Frutos secos al natural (almendras, nueces).
Hummus con bastones de zanahoria o pepino.
Yogur natural con semillas o frutas.
Pescados en conserva (mejillones, atún).
Si no tienes tiempo para preparar algo elaborado, elige opciones como huevos cocidos (ya vienen listos en muchos supermercados) o panes integrales para acompañar tus alimentos favoritos.
Consejos para una Alimentación Saludable y Práctica
Piensa en grande: Diseña tu menú semanal con antelación y cocina para varios días.
Organiza tus snacks: Lleva siempre algo saludable para evitar recurrir a opciones procesadas.
Adapta tu alimentación a ti: No temas experimentar con nuevos ingredientes o recetas que se adapten a tu estilo de vida.
Preparar comidas para llevar al trabajo no tiene por qué ser complicado ni aburrido.
Con planificación, puedes comer sano, equilibrado y sin sacrificar tu tiempo o tu presupuesto.
La gente es lo que come; y lo que se come es un reflejo de cada persona: su familia, su historia, sus tradiciones. Sin embargo, para muchas personas que necesitan orientación sobre la alimentación, encontrar un experto con una formación común puede ser un reto. La mayoría de los dietistas –el 81% de ellos, según la agencia de acreditación de la Academia de Nutrición y Dietética– son blancos. Casi el 94% son mujeres. Esa falta de diversidad es un problema, afirma Deanna Belleny Lewis, nutricionista diplomada y profesional de la salud pública en Hartford, Connecticut. ‘La comida forma parte de la cultura, y no se puede extraer la cultura de la comida, al menos no se debería’, afirma Belleny Lewis, cofundadora del grupo sin fines de lucro Diversify Dietetics. ‘Creemos que necesitamos más dietistas que puedan relacionarse con los diversos clientes y las diversas comunidades a las que servimos’. El mundo académico tiende a abordar la nutrición desde un punto de vista eurocéntrico, añadió. La gente de la quínoa y la col rizada se lleva el protagonismo, mientras que los alimentos de las culturas no blancas se pasan por alto.
Un nuevo estudio liderado por el Instituto de salud Carlos III (ISCIII) ha revelado que las recomendaciones de este consumo deberían aumentarse.
El Instituto de salud Carlos III (ISCIII) de España ha liderado un estudio que ha revelado que los beneficios ya conocidos de las frutas y las verduras podrían ser mayores si este consumo va más allá de las recomendaciones dietéticas actuales. Como sabemos, la Organización Mundial de la Salud recomienda comer cinco raciones diarias, pero, este nuevo análisis explica que comer más de cinco raciones protegería aún más la salud.
La investigación que ha arrojado estos resultados ha sido publicada en ‘Public Health’ y en ‘RepiSalud’ del Gobierno de España, y pertenece al Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII y el Área de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII).
Un estudio del ISCIII que ha incluido datos de 66.933 participantes de encuestas nacionales de salud en España vinculados al registro nacional de mortalidad, tal y como informa ‘Europa Press’. Estos registros han sido proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y gracias a estos se ha confirmado que el consumo de frutas y verduras seasocia con una «notable protección» contra la mortalidad general y cardiovascular.
Más de cinco frutas y verduras al día
Los resultados del estudio sugieren que los beneficios de las verduras aumentan si se consumen hasta cinco porciones diarias, mientras que los beneficios del consumo de frutas se consiguen con dos o tres porciones al día. Por otro lado, el estudio explica que el consumo combinado de frutas y verduras muestra una mayor protección frente a enfermedades cardiovasculares cuando se comen hasta 10 raciones diarias.
«Estos resultados son especialmente significativos si tenemos en cuenta que la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda entre los hombres en España», ha apuntado Adela Castelló, del CNE-ISCIII y el CIBERESP-ISCII e investigadora principal del proyecto.
10 piezas de frutas y verduras al día
Paloma Martínez, primera autora de este estudio, también ha destacado que si se consumen más frutas y verduras que cinco al día, la recomendación actual, se protege más la salud. «Como nutricionista, animo a la población a aumentar el consumo de frutas y verduras y a adoptar hábitos alimenticios que prioricen la salud», ha detallado.
Ingredientes a evitar en los alimentos de tus mascotas
No está de más afirmar que es importante educarse sobre la nutrición de tus mascotas. Por ejemplo, aprender a leer las etiquetas de los alimentos. La buena comida para mascotas está compuesta por ingredientes alimentarios completos como carnes con nombre, verduras frescas y frutas, hierbas y aceites saludables.
Pero la mayoría de las dietas comerciales más baratas contienen cosas que su perro o gato no deberían comer, como los subproductos, el maíz, la soya, la carne o las harinas de granos sin nombre, la grasa retenida, los conservantes artificiales y el colorante.
Subproductos Estos abarcan residuos sobrantes de la producción de animales, más allá de algunos casos en los que contienen carne real. Los subproductos de los alimentos baratos para mascotas a menudo provienen de animales enfermos, muertos, moribundos o discapacitados, y eso no es saludable para su perro o gato.
Conservantes, colores y sabores artificiales Los tres principales culpables son BHA, BHT y etoxiquina. Lo cual puede causar o exacerbar alergias, que pueden ser cancerígenos. Ya que, una gran cantidad de estos contienen colores y sabores artificiales para que aparenten una leve mejora.
Maíz y soja El maíz y la soja a menudo cuentan con la utilización de sustitutos proteicos, pero no son adecuadas para perros y gatos. Por ejemplo, el maíz proporciona más carbohidratos que cualquier otra cosa, y puede contribuir a una variedad de problemas de salud, como la diabetes, el aumento de peso y las alergias.
Por otra parte, la soja es otro alérgeno común en los alimentos para mascotas, y tanto el maíz como la soja generalmente son modificados genéticamente, otro ataque contra ellos. La presencia de ingredientes de maíz y soja, en un alimento, para mascotas significa que contiene más carbohidratos que proteínas y no es una buena opción para su perro o gato.
Harina de grasa y carne procesada A simple vista, pareciera que fuera algo totalmente inofensivo, sin embargo su contenido presenta una gran magnitud de sustancias totalmente desagradables. La representación implica convertir el tejido animal de desecho en materiales de »valor agregado».
Dicho agregado, incluye desperdicios de matadero, como tejidos grasos y despojos, grasa de restaurante, carne expirada de las tiendas de abarrotes, carne de animales que han muerto en granjas o en tránsito, y otros productos cuestionables. Estos materiales se trituran y cocinan durante largos períodos para que la grasa se separe de los sólidos. Esta grasa luego se agrega a los alimentos comerciales para mascotas para ayudarlos a hacerlos oler y saborear mejor.
Los sólidos que quedan del proceso de conversión se convierten en «comidas de carne» que se usan como fuentes baratas de proteínas en los alimentos para mascotas de gama baja. Desafortunadamente, las carnes de carne generalmente solo contienen alrededor del 50% de proteínas; el resto está compuesto de ceniza (que en sí misma no es buena para su perro o gato), grasa y humedad.
El encontrarse informado sobre lo que va a ingerir su mascota, será muy capaz de evitar estos dañinos ingredientes de baja calidad. Ello implica un gran paso en la protección de la salud y la longevidad de tu perro o gato.