Nutrición personalizada, ¿el futuro de las dietas?

¿Habéis notado alguna vez que unas dietas funcionan para algunas personas y para otras no? Esto podría ocurrir por las diferencias genéticas. Para solucionar esto existe la nutrición personalizada.

¿Qué es?

La nutrición personalizada estudia cómo responde tu genética a lo que comes para recomendarte comer unos alimentos u otros para conseguir distintos objetivos. Aparte de eso puede revelar cosas como tu forma de metabolizar ciertos nutrientes o predisposición a enfermedades relacionadas con la dieta.

¿Cómo funciona?

Primero se estudian varios factores:

-Se hace un test genético para identificar variables relacionadas con el metabolismo, intolerancias…

-El estilo de vida como los horarios, la actividad física…

-Microbiota intestinal

¿Merece la pena?

Lo primero en lo que piensa la gente antes de hacer este tipo de cosas es el precio. Este tratamiento a día de hoy es muy nuevo por lo que el precio es bastante elevado para la mayoría de personas. Pero una gran ventaja que tiene es que va a ser mucho más eficaz que otras dietas al adaptarse al cuerpo de cada uno.

https://mejorconsalud.as.com/dieta/nutricion/que-es-la-nutricion-personalizada/

La verdad sobre los alimentos ultraprocesados

En el supermercado, la mayoría de los productos empaquetados son ultraprocesados. Estos productos industriales están diseñados para ser deliciosos, baratos y duraderos, pero su impacto en nuestra salud es alarmante. Diferenciarlos de la comida real es el primer paso para cuidarse.

¿Qué diferencia un procesado de un ultraprocesado? Un alimento procesado puede ser saludable (como unas verduras congeladas, aceite de oliva o un yogur natural). Un ultraprocesado, en cambio, es una formulación industrial que contiene 5 o más ingredientes, muchos de los cuales son aditivos, azúcares añadidos, harinas refinadas y aceites de baja calidad. Básicamente, son productos comestibles, no comida real.

¿Por qué son tan adictivos? La industria alimentaria diseña estos productos para ser «hiperpalatables». Combinan la cantidad exacta de azúcar, grasa y sal para estimular el sistema de recompensa del cerebro, superando los mecanismos naturales de saciedad. Por eso es tan difícil comer solo una galleta, mientras que es raro darse un atracón de brócoli. Engañan a tu cerebro para que sigas comiendo.

¿Cómo afectan a tu salud a largo plazo? El consumo habitual de ultraprocesados se ha relacionado directamente con tasas más altas de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e inflamación crónica. Al ser muy densos calóricamente pero pobres en nutrientes (fibra, vitaminas, minerales), nos sobrealimentan pero nos dejan desnutridos a nivel celular.

Enlace de referencia: https://sciencemediacentre.es/reacciones-al-estudio-que-relaciona-la-comida-ultraprocesada-con-32-efectos-sobre-la-salud-con

La alimentación en las largas travesías marítimas del siglo XVIII

Vicente Ruiz, historiador y autor de ‘Cocina a bordo’, nos habla en Más de uno de su libro, una investigación sobre cómo se abastecían y cómo se alimentaban los marinos que hacían travesías en el siglo XVIII.

En el siglo XVIII la alimentación a bordo en las largas travesías marítimas constituyó uno de los mayores desafíos a los que se enfrentaron los marinos de toda una época, que soportaron una dieta monótona basada en alimentos perecederos conservados de forma rudimentaria.

Vicente Ruiz nos cuenta que sin embargo, si observamos con detenimiento los víveres embarcados, además de los habituales salazones, descubrimos productos frescos y de temporada, animales vivos para consumir en la travesía y conservas de carne, pescado y verduras en aceite y escabeche.

El empleo de cítricos, cereales, hortalizas y legumbres, con el aceite de oliva como grasa principal; el consumo de pescado fresco capturado en la travesía, o el empleo del ajo, la cebolla o el pimentón, convirtieron al menos a los buques de la Armada española y a los mercantes de la Carrera de Indias en precedentes y paradigmas de la cocina sostenible y la dieta mediterránea.

Bibliografía: https://www.ondacero.es/podcast/programas/mas-de-uno/historia-mas-uno/alimentacion-largas-travesias-maritimas-siglo-xviii_20220308622742aede84b0e47db70b85.html

El impacto de los alimentos ultraprocesados

Una reciente revisión de estudios, publicada en la revista The Lancet, ha puesto de manifiesto la escala del impacto que los alimentos ultraprocesados (UPFs) ejercen sobre la salud pública global. El consenso científico subraya que el consumo masivo de estos productos no solo deteriora la calidad de la dieta, sino que desplaza activamente a los alimentos frescos y mínimamente procesados, incrementando el riesgo de múltiples enfermedades crónicas. Este trabajo se suma a la evidencia previa, como la revisión de The BMJ de 2024, que asoció la ingesta elevada de UPFs con hasta 32 resultados adversos, incluyendo un 50% más de riesgo de muerte relacionada con enfermedades cardiovasculares, un aumento del riesgo de ansiedad y, en general, un 21% más de riesgo de muerte por cualquier causa.

El desafío es de naturaleza global, tal como revelan los datos de consumo revisados, que muestran que la proporción de UPFs en la dieta puede variar drásticamente (del 9% en Irán a más del 60% en EE. UU.), pero con una tendencia al alza en todos los niveles de ingresos, destacándose un aumento del 60% en ventas per cápita en Uganda entre 2007 y 2022. Ante esta escalada, los investigadores enfatizan que la industria alimentaria es la principal responsable de este consumo masivo y señalan la necesidad crítica de una respuesta global y coordinada para contrarrestar las estrategias de comercialización de estas empresas.

Expertos españoles, como Esther López-García, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UAM, refuerzan el llamado a la acción, indicando que estos estudios respaldan firmemente la implementación de políticas de salud pública destinadas a reducir la exposición y el consumo de ultraprocesados, como las ya aplicadas en España para su eliminación en comedores escolares. Para el consumidor, la identificación de estos productos sigue siendo esencial: los UPFs son formulaciones industriales con alto contenido de azúcares, grasas refinadas, sal y aditivos, y baja densidad nutricional. La recomendación práctica clave es revisar la lista de ingredientes, ya que un producto es generalmente más saludable cuanto menos ingredientes incluya y de mayor calidad sean.

En definitiva, esta revisión consolida el argumento de que la mejora de la calidad de la dieta es fundamental para reducir la alta prevalencia de problemas de salud en la sociedad, haciendo de la regulación de los alimentos ultraprocesados una prioridad urgente a nivel mundial.

Más información: https://www.lasexta.com/bienestar/alimentos-ultraprocesados-punto-mira-nuevos-estudios-alertan-impacto-devastador-salud-mundial_20251119691d75aaeba8bc0ece082342.html

Una tesis de la UOC revela cómo ha evolucionado la alimentación en los Juegos Olímpicos

La nutrición de los atletas olímpicos ha cambiado enormemente desde los primeros Juegos de la era moderna, celebrados en Atenas en 1896. Este es el tema central de la tesis de Xavi Santabàrbara, desarrollada en el doctorado de Salud y Psicología de la UOC.

De la anécdota al enfoque científico

La investigación repasa todos los informes del Comité Olímpico Internacional (COI) desde 1896 hasta 2020. En las primeras ediciones, los atletas eran amateurs, no existían las villas olímpicas y persistían creencias heredadas de la Grecia clásica, como comer pata de cabra para ganar fuerza. Hoy la realidad es muy distinta: se preparan alrededor de 50.000 comidas diarias, se ofrece información nutricional rigurosa y se incluyen opciones vegetarianas y sostenibles.

El estudio destaca cómo la nutrición deportiva ha pasado de basarse en mitos a convertirse en una disciplina científica consolidada. A principios del siglo XX se priorizaban las proteínas; a mediados de los años cuarenta las investigaciones ya señalaban a los hidratos de carbono como principal fuente de energía, y este cambio se reflejó en los Juegos de Helsinki.

Gastronomía y Juegos: del kimchi al arroz con pescado

Santabàrbara también analiza cómo cada país ha utilizado su gastronomía en las distintas ediciones. En Seúl 1988, la organización impulsó el kimchi como símbolo nacional, un ejemplo claro de gastrodiplomacia. En Japón, la percepción de la dieta local cambió tras el oro de la selección femenina de voleibol en 1964, cuando se popularizó su alimentación basada en arroz y pescado.

Más allá del deporte

El autor subraya que grandes eventos como los Juegos Olímpicos pueden contribuir al desarrollo social, económico y ambiental si forman parte de políticas sostenibles a largo plazo. Su trabajo abre la puerta a seguir investigando cómo la alimentación deportiva refleja, y a veces impulsa, los cambios de cada época.

BIBLIOGRAFÍA:

https://www.uoc.edu/es/news/2024/la-historia-alimentaria-de-los-juegos-olimpicos

Dieta keto: lo que sugiere un nuevo estudio a largo plazo

La dieta cetogénica, alta en grasas y muy baja en carbohidratos, se ha popularizado como una estrategia eficaz para perder peso. Sin embargo, un nuevo estudio en ratones realizado por la Universidad de Utah indica que, mantenida durante largos periodos, podría asociarse a ciertos efectos metabólicos y hepáticos.

Resultados principales del estudio

Los investigadores alimentaron a ratones con diferentes dietas durante casi un año, un periodo equivalente a gran parte de su vida. Aunque la dieta cetogénica ayudó a controlar el peso, también se observaron niveles elevados de lípidos en sangre, acumulación de grasa en el hígado y dificultades para manejar la glucosa.

Un punto interesante es que el problema no parecía estar en la acción de la insulina sobre los tejidos, sino en la capacidad de las células del páncreas para liberarla. También se detectaron señales de estrés en las estructuras celulares que procesan proteínas, lo que podría afectar a esa función.

¿Son efectos permanentes?

Algunos ratones que abandonaron la dieta cetogénica y pasaron a una alimentación más equilibrada recuperaron su tolerancia a la glucosa en pocas semanas. Esto sugiere que ciertos efectos podrían revertirse al dejar la dieta.

Qué puede significar para las personas

Aunque los resultados son robustos, el estudio se realizó en ratones y con una versión muy extrema de la dieta keto, más intensa que la que suelen seguir las personas. Aun así, los autores señalan que estos datos invitan a estudiar con más detalle los efectos metabólicos del enfoque cetogénico a largo plazo.

En resumen

El estudio indica que una dieta cetogénica muy estricta mantenida durante mucho tiempo puede generar alteraciones metabólicas en ratones, algunas reversibles y otras potencialmente persistentes. Todavía se necesitan más investigaciones en humanos, pero los datos subrayan la importancia de aplicar este tipo de dietas con moderación y con seguimiento profesional.

BIBLIOGRAFÍA:
https://www.webconsultas.com/noticias/dieta-y-nutricion/seguir-una-dieta-keto-puede-causar-problemas-metabolicos-y-hepaticos

Más ultraprocesados, más riesgo: confirman la relación con el cáncer colorrectal de inicio temprano

El consumo de alimentos ultraprocesados vuelve a ponerse en el punto de mira de los expertos en nutrición y salud intestinal. Un estudio reciente, realizado con casi 30.000 mujeres menores de 50 años, confirma la relación entre este tipo de productos y el riesgo de desarrollar adenomas colorrectales, esos pólipos que pueden evolucionar a cáncer de colon si no se detectan a tiempo. Lo que llama especialmente la atención es que la investigación destaca cómo la alimentación puede afectar la salud intestinal incluso en personas jóvenes, no solo en adultos mayores.

Según los datos del estudio, las participantes que consumían unas 10 porciones diarias de ultraprocesados tenían un 45 % más de riesgo de desarrollar estos adenomas en comparación con quienes consumían solo tres porciones al día. Este hallazgo es significativo porque demuestra que no hace falta esperar a la edad adulta para que la dieta empiece a influir en el riesgo de problemas intestinales graves. Además, los resultados se mantuvieron incluso al ajustar otros factores de riesgo, como el índice de masa corporal, la presencia de diabetes tipo 2 o el consumo de fibra, lo que refuerza la idea de que los ultraprocesados por sí mismos representan un riesgo independiente.

Qué son los ultraprocesados y por qué cuesta tanto parar de comerlos? |  ObesiMad

Por otro lado, el estudio observó que no había una relación clara entre los ultraprocesados y otro tipo de lesiones precursoras del cáncer, conocidas como “lesiones serradas”, lo que sugiere que los efectos del exceso de alimentos procesados podrían ser más específicos de ciertos tipos de pólipos. Aun así, los expertos recuerdan que esta investigación subraya la importancia de revisar nuestros hábitos alimentarios desde edades tempranas y prestar atención a la calidad de los alimentos que consumimos a diario.

El mensaje es claro: reducir el consumo de ultraprocesados puede ser una de las estrategias más efectivas para prevenir el aumento de casos de cáncer colorrectal en personas jóvenes. Productos como snacks industrializados, refrescos azucarados, bollería empaquetada o comidas preparadas con alto contenido de aditivos y conservantes deberían ser disfrutados con moderación, mientras que una dieta basada en alimentos frescos, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales sigue siendo la mejor aliada para cuidar la salud intestinal.

Aunque la dieta es un factor crucial, los investigadores también recuerdan que no es el único que influye en el riesgo de desarrollar adenomas o cáncer colorrectal. La genética, el estilo de vida, la actividad física y otros factores ambientales también juegan un papel importante. Sin embargo, la ventaja de la alimentación es que es un aspecto sobre el que sí podemos actuar, y hacer cambios desde jóvenes puede marcar una gran diferencia a largo plazo.

Bibliografía: https://www.infosalus.com/nutricion/noticia-mas-ultraprocesados-mas-riesgo-confirman-relacion-cancer-colorrectal-inicio-temprano-20251114074950.html?_gl=1*1bur32g*_ga*OTg1OTI1NjIwLjE3NjIzMzMwODk.*_ga_2HWC8HS3FS*czE3NjMzOTkzODIkbzMkZzEkdDE3NjMzOTk1NTEkajU3JGwwJGgxNjE2MDQ3NDAy

No es tan malo como dicen: aceite de girasol.

Si bien el aceite de girasol es uno de los más utilizados en la cocina cotidiana, su reputación se ha visto cuestionada en los últimos años. No se trata de un aceite “malo” en sí mismo, ya que hay que tener en cuenta que su composición y uso determinan sus efectos sobre la salud.

Existen diferentes tipos de aceite de girasol, y esa distinción es clave (poca gente lo sabe). El aceite refinado, el más común en supermercados, pierde gran parte de los antioxidantes naturales y vitaminas presentes en el aceite virgen. Esto lo hace menos beneficioso que el aceite de oliva, que conserva compuestos como los polifenoles y el ácido oleico, responsables de mejorar la salud cardiovascular. No obstante, el aceite de girasol sigue aportando grasas insaturadas saludables, vitamina E y fitonutrientes que contribuyen al equilibrio nutricional.

Dentro del girasol, una variedad especialmente relevante es el aceite “alto oleico”, que contiene más ácido oleico, similar al de la oliva. Esta versión es más estable al calor, lo que la hace adecuada para frituras y cocciones prolongadas sin degradarse tan rápido como el aceite convencional. Además, al ser más resistente a la oxidación, conserva mejor sus propiedades saludables.

El comportamiento del aceite de girasol al calentarse también es importante. Por ser más poliinsaturado que el aceite de oliva, se oxida más fácilmente cuando se expone a altas temperaturas. Esto no significa que freír con girasol sea automáticamente dañino, pero sí que conviene no reutilizarlo muchas veces: dos o tres frituras es el límite recomendable para mantener su seguridad y sabor.

En la práctica, el aceite de girasol funciona bien para aliños, salsas y preparaciones en frío, mientras que para frituras o cocciones intensas conviene preferir aceites más estables. Su sabor neutro y su versatilidad lo hacen ideal para quienes buscan un aceite ligero que no altere el perfil de otros ingredientes.

En definitiva, el aceite de girasol no es perjudicial si se elige con cuidado y se usa correctamente. Su valor nutricional depende de la variedad, la calidad y el tipo de cocinado, y puede formar parte de una dieta equilibrada sin problemas, siempre que se combine con hábitos saludables y con aceites más ricos en antioxidantes cuando la preparación lo requiera. No hay que demonizarlo.


BIBLIOGRAFÍA – REFERENCIAS:

LA VANGUARDIA: https://www.lavanguardia.com/comer/materia-prima/20201103/790768/aceite-girasol-malo-dicen.html

La doble carga de la dieta moderna: Salud personal y salud planetaria

Las investigaciones más recientes indican que los sistemas alimenticios actuales representan una de las principales amenazas a los límites del planeta. Un nuevo informe de la Comisión EAT-Lancet, que agrupa a científicos de diversas partes del mundo, afirma que si no realizamos cambios importantes, no podremos cumplir con los objetivos en materia de clima, biodiversidad y seguridad alimentaria.

La información positiva es que hay opciones viables. El mismo estudio destaca que un cambio mundial hacia una «dieta de salud planetaria» – que se centre mayormente en productos vegetales y limite el ingreso de proteínas de origen animal (sobre todo la carne roja) – podría prevenir cerca de 15 millones de muertes cada año debido a enfermedades evitables y disminuir las emisiones agrícolas de gases de efecto invernadero en un 15%. Esto ilustra una fuerte interrelación: lo que beneficia la salud humana también favorece al planeta.

¿Por qué nos resulta tan difícil resistirnos a los ultraprocesados?
Mientras debatimos sobre las mejores dietas, hay un problema persistente con los productos que ocupan los estantes de los supermercados. El médico e investigador británico Chris van Tulleken hace una advertencia sobre los alimentos ultraprocesados, que describe como aquellos que contienen ingredientes que no se podrían encontrar en una cocina convencional.

Van Tulleken, autor del libro más vendido «Gente Ultraprocesada», va más allá de la crítica a los nutrientes individuales como grasas, azúcares y sal, y pone su atención en el propio proceso industrial. En una entrevista, señala que «numerosos científicos en la industria alimentaria admiten que crean los alimentos de tal manera que se hace difícil dejar de consumirlos». Además, establece una comparación válida con la industria del tabaco, destacando que no solo son similares, sino que en muchos casos se trata de las mismas corporaciones y grupos, que emplean moléculas y técnicas de mercadotecnia similares para comercializar productos perjudiciales y adictivos.

Fuentes:

Consultorio de nutrición; errores comunes en nuestra alimentación diaria

Sostener una dieta equilibrada parece simple, pero en la práctica muchos de nosotros cometemos pequeños errores que, repetidos cada día, pueden alterar nuestro metabolismo y favorecer la inflamación. Según el nutricionista Javier Fernández Ligero, uno de los fallos más comunes está en modular mal las cargas de hidratos de carbono a lo largo del día.

El especialista detalla que el error comienza muchas veces en el desayuno, cuando optamos por alimentos con alta carga de hidratos (como tostadas o cereales) que provocan un pico glucémico elevado. A media mañana, al añadir una pieza de fruta, se mantiene ese entorno inflamatorio, que puede acentuarse aún más en la comida si se incluyen productos con gluten y poca proteína.

Distribución de los macronutrientes de forma correcta
Ante tal situación, el nutricionista recomienda aprender a distribuir los macronutrientes de forma adecuada: incluir proteínas en cada comida, priorizar los hidratos de carbono de buena calidad (como legumbres o tubérculos) y ajustar su cantidad según el nivel de actividad física.

“En definitiva —concluye—, comer bien no es solo elegir alimentos saludables, sino también saber cuándo y cómo combinarlos para mantener una buena salud metabólica”.

Fuente: Noticias de Navarra Consultorio de nutrición | ¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos en nuestra alimentación diaria? Consultado el 16/11/2025