Virus transmitidos por los alimentos: medidas de prevención y control

Medidas de prevención y control 

La revisión se centró en las combinaciones virus-alimento consideradas de máxima prioridad en la Parte 1: los norovirus humanos y el virus de la hepatitis A en mariscos, vegetales frescos y congelados, alimentos preparados y listos para el consumo (RTE), y el virus de la hepatitis E en la carne de cerdo y la caza silvestre.

Las principales fuentes de contaminación por norovirus y virus de la hepatitis A son la materia fecal humana y el vómito de personas infectadas. En toda la cadena de suministro de alimentos, las principales vías de contaminación vírica son las aguas contaminadas con heces, los manipuladores de alimentos portadores de virus transmitidos por los alimentos y las superficies contaminadas.

Las medidas de prevención y control recomendadas son:

Mariscos (moluscos bivalvos)

Los mariscos (moluscos bivalvos) están contaminados con virus principalmente al cultivarse en aguas contaminadas por heces, que pueden surgir de aguas residuales comunitarias, fallas de tanques sépticos, contaminación difusa etc. La monitorización del nivel de contaminación de las aguas donde se cultivan los mariscos puede prevenir la comercialización de producto contaminado.

El procesamiento a alta presión es eficaz para la inactivación de virus, aunque las propiedades organolépticas pueden verse afectadas.

La depuración (<48 horas) no elimina ni inactiva adecuadamente los virus de los productos contaminados, pero su reubicación en agua de mar limpia durante >21 días es eficaz.

El tratamiento térmico inactiva los virus a temperaturas internas muy altas (>90º C) mantenidas durante 90 segundos, pero esto puede resultar en un producto inaceptable.

Vegetales frescos y congelados

Los vegetales frescos y congelados suelen estar contaminarse antes de la cosecha por fuentes de agua afectadas por heces humanas (por ejemplo, utilizadas para riego, lavado, pesticidas, protección contra heladas), así como por manipuladores de alimentos infectados (recolectores/empaquetadores). Los productos congelados (particularmente las bayas) predominan como causa de brotes, un fenómeno facilitado por el hecho de que la congelación preserva la infectividad del virus. La prevención se basaría en aplicar buenas prácticas agrícolas, de manipulación y de higiene, poniendo énfasis en la calidad del agua utilizada en todos los eslabones de la producción.

La pasteurización de zumos puede proporcionar cierta inactivación, pero es posible que se necesiten tiempos más prolongados y/o temperaturas más altas para eliminar las cepas resistentes al calor.

El lavado de productos como lechugas y cebollas sólo con agua elimina <1 log10 de patógenos víricos transmitidos por los alimentos. La adición de bajas concentraciones de desinfectantes a base de cloro puede aumentar la eficacia, pero también puede causar problemas a nivel de normativa y organolépticos.

La esterilización comercial (mermeladas y jaleas) es efectiva para la inactivación del virus.

Alimentos preparados y listos para el consumo

En el caso del norovirus y el virus de la hepatitis A, los alimentos preparados y listos para consumir generalmente se contaminan debido a la manipulación por parte de manipuladores de alimentos infectados. La prevención se centra en excluir del trabajo a los manipuladores de alimentos infectados, utilizar guantes, desinfectar las superficies y prestar atención a la higiene personal, incluido el lavado de manos.

  • La inactivación de virus mediante productos químicos en este grupo de productos se centra en la desinfección de superficies y el saneamiento de manos. Para obtener la máxima eficacia, las superficies se deben limpiar antes de desinfectar. 
  • La mayoría de los desinfectantes solo proporcionan una inactivación parcial del norovirus. Existe una variabilidad significativa en el rendimiento del producto según la(s) sustancia(s) activa(s) y la formulación.

Carne de cerdo y caza silvestre

El virus de la hepatitis E transmitido zoonóticamente se introduce en la cadena alimentaria mediante la infección de cerdos y animales de caza silvestre. La exposición humana puede ocurrir por el consumo de carnes crudas o mal cocidas de estos animales (por ejemplo, hígado, intestino y músculo), el contacto directo con animales infectados en granjas y mataderos (contaminación cruzada de superficies) o con sus heces. La prevención debería centrarse en evitar la infección animal (medidas de bioseguridad y desinfección) y en las intervenciones durante el procesado (prevención de la contaminación cruzada, inactivación de virus por calor, etc).

  • En la carne, el virus de la hepatitis E es muy resistente al calor. 
  • Evitar el uso de tejidos contaminados de alto riesgo (hígado o sangre) en productos porcinos crudos o poco cocidos puede reducir el riesgo de transmisión a través de los alimentos.

BIBLIOGRAFÍA:https://higieneambiental.com/virus-en-los-alimentos

10 alimentos del nuevo mundo que triunfaron en Europa

Entre las consecuencias de la llegada de Colón a América, una de las que pasan más desapercibidas a pesar de su enorme importancia es la introducción de muchos alimentos nuevos en la gastronomía de Europa, especialmente cuando empezó la era de los conquistadores. El contacto con las culturas precolombinas les hizo descubrir muchos cultivos que no conocían porque eran especies que no existían en el Viejo Mundo.

Este fenómeno fue tan importante que se lo conoce como “intercambio colombino”. Tuvo un impacto significativo y duradero en la gastronomía de muchos países, hasta el punto de que algunos de estos alimentos que no existían en Europa hace apenas cinco siglos se han convertido en distintivos de la cultura culinaria nacional.

La introducción de estos nuevos ingredientes no solo aportó más variedad de sabores, sino que mejoró mucho la salud de gran parte de la población y la seguridad alimentaria. Algunos cultivos fueron de gran ayuda para evitar hambrunas, mejorar la alimentación y solventar el déficit de nutrientes que sufrían las capas más humildes de la población.

Desde productos de dieta básica como el maíz, las patatas o los tomates, hasta delicatessen como el cacao y la vainilla, la llegada de estos nuevos alimentos revolucionó la gastronomía europea. Estos son 10 alimentos de las Américas que triunfaron en Europa.

Maíz

El maíz era uno de los cultivos más importantes y un pilar básico de la alimentación en la Mesoamérica precolombina. Después de su introducción en Europa se convirtió en un alimento esencial en muchas regiones, gracias a su capacidad para adaptarse a diversos climas y condiciones de cultivo. También se empleó para muchos productos derivados como harina, aceite e incluso bebidas alcohólicas.

Patatas

Las patatas, originarias de los Andes, se convirtieron en un cultivo fundamental en Europa, especialmente en zonas frías. La patata desempeñó un papel importante en la prevención de hambrunas y mejoró la seguridad alimentaria en Europa, hasta el punto de convertirse en un ingrediente básico de algunas gastronomías como la alemana. Hay cientos de variedades de patata, pero en Europa se cultivaron unas pocas.

Moniatos

El moniato o boniato es otra raíz comestible que se cultivaba en Mesoamérica y en las regiones andinas de América del sur desde el Neolítico. Aunque también se la llama batata o patata dulce, en realidad pertenece a otra familia distinta. Igual que la patata, triunfó gracias a sus grandes propiedades nutricionales y a la facilidad de su cultivo.

Tomates

Los tomates, nativos de América Central y del Sur, se introdujeron en Europa a partir del contacto con los mexicas y se convirtieron en un ingrediente esencial de la cocina mediterránea. Aunque científicamente está catalogado como una fruta, se ha usado siempre como verdura. Al contrario de otros alimentos, el tomate triunfó no por su valor nutricional (que es más bien escaso) sino como condimento, especialmente en salsas y guisos.

Cacao

El cacao, utilizado por las culturas mesoamericanas para hacer una bebida tradicional, llegó a Europa casi por casualidad: en su último viaje, Colón se topó con un cargamento maya de cacao y lo llevó de vuelta a Europa, donde se transformó en la bebida de chocolate y luego en productos de chocolate sólido. Al principio no tuvo el éxito esperado, ya que tenía un sabor fuerte y amargo, pero tras experimentar con dulcificantes y aromas se convirtió en una delicia popular en toda Europa.

Vainilla

La vainilla, una especia que proviene de las vainas de una planta nativa de México, fue otra de las delicatessen que los europeos encontraron en América. Los mayas la utilizaban como ingrediente para su bebida de cacao y, copiando este uso, los chefs europeos la usaron para aromatizar alimentos y bebidas, y postres en particular, por lo que revolucionó el mundo de la pastelería.

Pimientos

Los pimientos, que incluyen variedades picantes y dulces, proceden de las zonas tropicales y subtropicales de América. Fue el propio Colón, al regreso de su segundo viaje, quien trajo semillas de pimiento, haciendo de este uno de los primeros alimentos americanos que llegaron a Europa. Los pimientos triunfaron en la cocina de muchas regiones: las variedades dulces se usaron como verdura, y las picantes – como el chile – para salsas y condimentos.

Frijoles y legumbres

Varios tipos de frijoles y legumbres, como los frijoles negros y las habas, eran junto con el maíz el principal alimento de las culturas mesoamericanas. Se trata de una importante fuente de proteínas y por ese motivo se hicieron rápidamente un lugar en la gastronomía de muchos países de Europa: mejoraron mucho la alimentación y la salud de las clases humildes, que no podían permitirse comer carne ni pescado demasiado a menudo.

Calabazas

Igual que el tomate, la calabaza es un fruto al que culinariamente se le ha dado uso como verdura. En la Mesoamérica precolombina era uno de los tres cultivos básicos, junto con el maíz y los frijoles. Las calabazas se hicieron populares en Europa por su sabor, su facilidad de crecimiento y resistencia tanto en climas cálidos como fríos, y por lo bien que casaban con todo tipo de comida: por ese motivo se empezaron a utilizar en una amplia variedad de recetas, desde sopas y estofados hasta dulces y pasteles.

Cacahuetes

Los cacahuetes, también conocidos como maníes, se originaron en América del Sur y se difundieron a Mesoamérica. Varias culturas precolombinas les daban usos muy variados, desde la alimentación – y especialmente la producción de aceite – hasta la elaboración de accesorios. Los españoles conocieron este alimento al llegar a Tenochtitlán, la capital mexica, y llevaron semillas a Europa, donde se popularizó como aperitivo y para la elaboración de mantequilla de cacahuete, muy popular en algunos países.

BIBLIOGRAFÍA: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/10-alimentos-nuevo-mundo-que-triunfaron-europa_20297#

«Oro negro»: el alimento desconocido en España que produce colágeno, protege el corazón y tiene propiedades anticancerígenas

Un estudio realizado por la Universidad de Granada asegura que puede eliminar hasta el 50% de las células cancerígenas en cultivos celulares

En los últimos tiempos, la incorporación de alimentos saludables y nutritivos en la dieta diaria se ha vuelto un aspecto crucial para muchas personas. Tradicionalmente, productos de toda la vida como el aceite de oliva, el conocido «oro líquido», han destacado en los hogares por sus beneficios para la salud.

Sin embargo, la búsqueda de nuevos superalimentos más «modernos» ha llevado a la inclusión de ingredientes exóticos que enriquecen aún más las dietas. Es el caso por ejemplo del té de moda que reduce grasas almacenadas: la kombucha.

Del «oro líquido» al «oro negro»

Entre estos alimentos también se encuentra la mashua negra, llamada «oro negro», un tubérculo andino que está ganando popularidad en España debido a sus excepcionales propiedades nutricionales y terapéuticas.

La mashua negra, conocida científicamente como Tropaeolum tuberosum, es originaria de las tierras altas de los Andes, en países como Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. Este tubérculo ha sido cultivado desde tiempos preincaicos y ha sido valorado durante siglos por sus propiedades medicinales. Su aspecto, con un color oscuro y una forma cónica, le ha valido el apodo de «oro negro». La mashua negra no solo llama la atención por su apariencia, sino también por su rico perfil nutricional.

Este superalimento es una auténtica joya en términos de nutrición. Su alto contenido en antioxidantes, especialmente antocianinas, le confiere propiedades antienvejecimiento al combatir la degeneración celular y fomentar la producción de colágeno. Esta producción resulta esencial para mantener la piel joven y saludable, ya que el colágeno aporta firmeza y elasticidad a la piel. Además, la mashua negra es rica en proteínas, carbohidratos, fibra, vitaminas C y B, y minerales como calcio y hierro, lo que la convierte en un alimento altamente nutritivo.

Otros beneficios de la mashua negra

Los beneficios de la mashua negra no se limitan a la salud de la piel. Estudios recientes, como el realizado por la Universidad de Granada y la investigación publicada por la revista Phytochemistr, han demostrado su capacidad anticancerígena. Según estos, los extractos de mashua negra pueden eliminar hasta el 50% de las células cancerígenas en cultivos celulares, y este efecto se potencia cuando se combina con otros superalimentos como la moringa y la chirimoya.

También tiene un impacto positivo en la salud cardiovascular. Su alto contenido en compuestos fenólicos, taninos y fitosteroles contribuye a la salud del corazón. Además, sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas son útiles para aliviar dolores musculares y mejorar la recuperación física, lo que la convierte en un remedio natural muy efectivo para varios tipos de dolor.

A pesar de su desconocimiento, en la cocina resulta extremadamente versátil. Puede consumirse cruda, ofreciendo un sabor picante similar al rábano, o cocida, donde su sabor se suaviza y desarrolla aromas más complejos. Es una opción ideal para añadir a sopas, guisos, y como acompañamiento de carnes o pescados. Incluso puede transformarse en mermeladas, aportando un toque dulce a las recetas.

https://www.larazon.es/salud/oro-negro-alimento-desconocido-espana-que-produce-colageno-protege-corazon-tiene-propiedades-anticancerigenas_20240628667e71800de31e0001ef9420.html

¿Sabías que… los primeros refrescos fueron creados por químicos?

Los refrescos que hoy disfrutamos en cualquier supermercado o restaurante tienen un origen sorprendentemente químico. Mucho antes de convertirse en bebidas populares, las sodas fueron inventadas en laboratorios por farmacéuticos y químicos que buscaban imitar las aguas minerales naturales con propiedades medicinales. Pero, ¿cómo pasamos de remedios farmacéuticos a las bebidas carbonatadas más consumidas en el mundo?

El nacimiento de la soda: Un invento de laboratorio

En el siglo XVIII, los científicos comenzaron a experimentar con la carbonatación artificial del agua, inspirados por las aguas minerales efervescentes que se encontraban en la naturaleza. En 1767, Joseph Priestley, un químico británico, descubrió una manera de disolver dióxido de carbono en agua, creando lo que conocemos hoy como «agua con gas».

Este hallazgo generó una ola de experimentación, ya que se creía que el agua carbonatada tenía propiedades medicinales, aliviando problemas digestivos y mejorando la salud en general. Durante el siglo XIX, farmacéuticos en Europa y Estados Unidos comenzaron a añadir extractos de hierbas y frutas para mejorar su sabor y potenciar sus efectos terapéuticos.

El origen de Coca-Cola y Pepsi: De la farmacia al mundo

Dos de las marcas de refrescos más icónicas del mundo nacieron en farmacias, creadas por químicos que experimentaban con diferentes fórmulas:

  • Coca-Cola (1886): John Stith Pemberton, un farmacéutico de Atlanta, desarrolló una bebida con extracto de hoja de coca y nuez de cola. Su intención era crear un tónico revitalizante que ayudara con problemas digestivos y diera energía. Con el tiempo, se eliminó la hoja de coca de la fórmula y se convirtió en la bebida global que conocemos hoy.
  • Pepsi (1893): Caleb Bradham, otro farmacéutico, formuló una bebida con una combinación de agua carbonatada, azúcar, vainilla y aceites de frutas, pensada para ayudar en la digestión. Originalmente llamada «Brad’s Drink», pronto se renombró como «Pepsi-Cola» por su posible efecto en la dispepsia (indigestión).

La química detrás de los refrescos modernos

Hoy en día, la química sigue siendo clave en la industria de las bebidas carbonatadas. Algunas de las sustancias que permiten su producción incluyen:

  • Dioxido de carbono (CO₂): Se disuelve en el líquido bajo presión, creando la característica efervescencia de los refrescos.
  • Acidulantes (como el ácido fosfórico y el ácido cítrico): Aportan un sabor ácido y ayudan a conservar el producto.
  • Edulcorantes (azúcar, aspartame, sucralosa, etc.): Proporcionan el dulzor característico de cada bebida.
  • Colorantes y aromas sintéticos: Usados para darle identidad a cada marca y mejorar la experiencia del consumidor.

BIBLIOGRAFÍA:https://cymitquimica.com/es/noticias/210/sabias-que-los-primeros-refrescos-fueron-creados-por-quimicos/?srsltid=AfmBOooSOMvoXAD_4yBzPoYhmfO5uypWiu38csZfrYOmi9aMxUPP6i1D

Umami: el quinto saber que comes sin darte cuenta

¿Prefieres lo dulce o lo salado? Aunque la mayoría opta por uno de estos dos sabores, existe un tercero que cada vez gana más protagonismo: el umami, conocido como el quinto sabor. Es uno de los primeros que nuestras papilas gustativas perciben y, de hecho, probablemente el primero que todos hemos probado, ya que está muy presente en la leche materna. Pero no se encuentra solo ahí: el umami está en muchos otros alimentos cotidianos. En el programa Ahora o Nunca han explicado cómo reconocerlo, de dónde proviene y qué comidas lo contienen.

El término “umami” proviene del japonés y resulta de la combinación de dos palabras: MI, que significa “sabor”, y UMAI, que quiere decir “sabroso” o “delicioso”. Tal como su nombre sugiere, los alimentos ricos en umami estimulan la salivación y generan una sensación agradable y placentera al paladar.

El descubrimiento del quinto sabor

Puede parecer increíble que se haya identificado un sabor completamente nuevo, pero así fue. En 1908, el científico Kikunae Ikeda, de la Universidad Imperial de Tokio, observó que el caldo resultante de la cocción del alga kombu tenía un gusto distinto a los tradicionales. Ese sabor peculiar era el umami, que se percibe especialmente en la parte central de la lengua.

Cómo reconocerlo

A los sabores dulce, salado, amargo y ácido se suma ahora el desafío de identificar el umami. Aunque no siempre es fácil distinguirlo, saber en qué alimentos se encuentra facilita mucho la tarea. Este sabor está asociado al glutamato monosódico, un aminoácido no esencial presente en productos como los champiñones, los tomates o el queso parmesano. De hecho, combinaciones como tomate y quesoresultan tan apetitosas precisamente por la presencia de este compuesto.

El glutamato también se utiliza como potenciador de sabor en muchos alimentos procesados, como las patatas fritas de bolsa, las aceitunas rellenas o el kétchup. Pero uno de los productos más representativos del umami es, sin duda, el jamón ibérico, cuyo sabor intenso y prolongado lo convierte en un auténtico placer para el paladar.

Así que, ya sabes: explora, prueba y aprende a reconocer el umami… ¡quizá descubras tu nuevo sabor favorito!

Fuente: https://www.rtve.es/television/20230317/umami-alimentos-como-identificar-sabores/2432087.shtml