¿La alimentación puede reducir tu estrés?
El estrés es una respuesta fisiológica normal, pero cuando se vuelve crónico, puede causar estragos en nuestra salud y, curiosamente, en nuestra forma de comer. A menudo recurrimos a la comida como una válvula de escape emocional, pero ¿sabías que lo que comes puede empeorar o aliviar ese estrés?
¿Por qué el estrés nos da hambre de «comida basura»? Cuando estamos estresados, el cuerpo libera cortisol, una hormona que, en niveles altos, puede aumentar el apetito y provocar antojos de alimentos ricos en azúcar y grasas. El cuerpo busca una fuente rápida de energía y placer inmediato (dopamina) para contrarrestar la sensación de malestar. Esto crea un ciclo peligroso: comes mal por estrés, te sientes culpable o con menos energía, y te estresas más.
¿Qué nutrientes ayudan a combatir la ansiedad? Existen nutrientes clave que regulan el sistema nervioso. El magnesio, presente en frutos secos y verduras de hoja verde, ayuda a la relajación muscular y nerviosa. Los ácidos grasos Omega-3 (en pescados azules y nueces) han demostrado reducir los niveles de ansiedad. Además, las vitaminas del grupo B son esenciales para la producción de neurotransmisores como la serotonina, la hormona de la felicidad.
¿Qué alimentos deberíamos evitar en épocas de tensión? El exceso de cafeína y alcohol puede elevar los niveles de cortisol y alterar el sueño, lo que nos hace más vulnerables al estrés al día siguiente. Del mismo modo, los picos de azúcar en sangre provocados por la bollería industrial nos dan un «subidón» momentáneo seguido de una caída brusca de energía que empeora la irritabilidad. Mantener niveles estables de glucosa es clave para una mente tranquila.
Enlace de referencia: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112019000600017
