
El precio del cacao, que experimentó una subida histórica cercana al 380% entre 2023 y finales de 2024 (alcanzando máximos de 12.565 dólares por tonelada), ha revertido su tendencia en 2025 con una caída que ya supera el 50%. Esta corrección, que devuelve la materia prima a niveles más consistentes con la normalidad, es el resultado de la alineación de factores de oferta, demanda y regulación.
El principal motor de este descenso ha sido el ajuste en la oferta global. Mientras las cosechas en los mayores productores africanos (Ghana y Costa de Marfil) han mostrado una ligera mejoría tras las malas condiciones climáticas y las epidemias, el grueso de la recuperación proviene del aumento de la producción en países sudamericanos como Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela. Estos países reaccionaron a los altos precios impulsando su oferta, lo que ha contribuido a una sobreproducción global estimada en 186.000 toneladas para la cosecha 2025-2026.
Simultáneamente, la fuerte subida de precios generó un deterioro en el consumo a nivel mundial. El encarecimiento de los derivados del cacao provocó que el procesamiento de la materia prima en regiones clave como Europa, Asia y Estados Unidos cayera a mínimos de la última década, llevando a la industria chocolatera a buscar alternativas y reducir su contenido en los productos finales. Finalmente, la estabilidad se ha visto reforzada por la política europea: la Comisión ha propuesto un segundo retraso en la implementación de la polémica ley antideforestación. Esta demora elimina una fuente de presión alcista que amenazaba con restringir gravemente la importación de cacao al continente, contribuyendo así a la normalización de los precios de mercado.
