Líos con el ultraprocesamiento, acusaciones de pertenencia a la secta de la ‘satisfryer’, pelos de gallina y ensaladillas con restos de hamburguesas: la vuelta del consultorio tras el verano no ha sido fácil.
A CONTINUACIÓN TE DEJO UNA CONTESTACIÓN EN UN CONSULTORIO SOBRE ALIMENTACIÓN
Ginés: A estas alturas de curso todos sabemos ya que los ultraprocesados son el demonio, pero me surgen algunas dudas al respecto. El hummus de Mercadona es evidentemente procesado, pero ¿es ultra? ¿Y el tomate frito estilo casero (azúcar aparte) y la pizza Tarradellas? ¿Qué la hace más ultra que la de la pizzería de la esquina?
Querido Ginés, leyendo tu pregunta me he imaginado a la pizza Tarradellas afiliándose a Vox y yendo a Torre Pacheco a cazar pizzas demigrantes. Pasado el delirio, no me sorprende que tengas dudas, porque no hay un consenso universal que defina estrictamente qué es un ultraprocesado, sino varios métodos de clasificación de los alimentos que usan este término con distintos criterios. Esto no significa que el término no sea útil para nombrar cierto tipo de comestibles, que comparten características muy claras y cuyo consumo es manifiestamente perjudicial para la salud, como demuestran cada vez más estudios. Además, es un palabro que no gusta nada a la industria de la comida insana, motivo más que suficiente para seguir usándolo.
Yendo al grano: el hummus de Mercadona (y los demás hummus de supermercado) caerían en el saco de los ultraprocesados según algunas clasificaciones. Sin embargo, no cumplen algunas de las condiciones clásicas de los mismos. No están elaborados con tratamientos imposibles en una cocina doméstica (extrusión, molturación o similares). No llevan una larga lista de ingredientes difícilmente presentes en la misma, con potenciadores de sabor, edulcorantes y colorantes que intenten hacer más atractivo el producto: como mucho incluyen algún aditivo para mantener sus propiedades o reducir el riesgo de contaminación microbiana. Tampoco están regados con cantidades ingentes de sal, azúcar y grasas, ni son escasos en ingredientes poco procesados: el principal, en su caso, son unos simples garbanzos cocidos.
Sobre la salsa de tomate, te digo más o menos lo mismo: si solo le han añadido un poco de azúcar (cosa que se ha hecho en las casas toda la vida), y no cumple los anteriores requisitos (es decir, la mayoría de sus ingredientes son verduras y, como mucho, algún aditivo para alargar su vida útil), yo no le llamaría “ultraprocesado”, sino más bien “procesado”. Y, de igual manera que al hummus envasado, podría añadir el adjetivo “saludable” sin grandes problemas.
Respecto a la pizza de Casa Tarradellas, una pregunta: ¿tú en tu cocina usarías jarabe de glucosa, lactosa, trifosato pentasódico, carragen, ascorbato sódico, citrato trisódico y nitrito sódico para preparar una pizza, como hacen ellos en las suyas? Pues ahí tienes la respuesta. Si tienes dudas con otros productos, puedes acudir al artículo Cómo distinguir los buenos procesados de los ultraprocesados.
