Por qué no debes guardar la leche y los huevos en la puerta del frigorífico

La forma en que almacenamos los alimentos en el frigorífico puede marcar la diferencia entre consumirlos de forma segura o arriesgar su calidad. Dejar productos como la leche o los huevos en la puerta del frigorífico es un error más común de lo que pensamos. La tecnóloga de alimentos y divulgadora Alba Ramírez explica que este hábito, lejos de ser inocuo, puede comprometer la seguridad alimentaria.

¿Por qué la puerta del frigorífico no es el lugar adecuado?

  1. Cuando abrimos y cerramos el frigorífico, la puerta sufre variaciones de temperatura constantes. Es precisamente en esta zona donde los cambios térmicos son mayores.
  2. Productos como los huevos o la leche son especialmente sensibles a esos vaivenes de temperatura y necesitan una zona estable y fría para conservarse correctamente.
  3. Por ello, colocarlos en la puerta —un lugar con más oscilación térmica— reduce su seguridad y calidad.

¿Dónde ponerlos entonces?

  • Se recomienda situar la leche y los huevos en alguna de las baldas intermedias del frigorífico, donde la temperatura sea más constante.
  • Los huevos, de hecho, deberían sacarlos del cartón original del supermercado y colocarlos en un recipiente plástico adecuado, siempre en una de las estanterías intermedias.

Buenas prácticas adicionales en el frigorífico

  • Mantén la temperatura del frigorífico siempre entre 2 y 6 °C. Esta es una de las normas fundamentales de la conservación de alimentos.
  • Distribuye los alimentos de lo más perecedero (parte inferior) a lo menos perecedero (parte superior).
  • Aplique la regla «primero que entra, primero que sale» al organizar los alimentos recién comprados: colócalos detrás de los que ya tienes.
  • Las carnes y pescados deberían colocarse en la parte más fría del frigorífico (normalmente en la balda inferior) para evitar que los líquidos que sueltan contaminen otros productos.
  • En el congelador, evita la formación de hielo excesiva ya que indica que no se alcanza la temperatura óptima de conservación. Rotula y organiza los alimentos con la fecha de envasado/congelado, y usa recipientes bien cerrados.

¿Y sobre contenedores y plásticos?

El material del recipiente es menos importante que su estado: si los envases plásticos están rajados, deformados, con textura alterada o han perdido su integridad, es hora de sustituirlos. Incluso si se indica que son aptos para lavavajillas, su uso repetido puede deteriorarlos más rápido.

Fuente: https://www.abc.es/bienestar/alimentacion/abci-no-debes-guardar-huevos-y-leche-puerta-nevera-202110270058_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fbienestar%2Falimentacion%2Fabci-no-debes-guardar-huevos-y-leche-puerta-nevera-202110270058_noticia.html

Innovaciones que alargan la vida útil de alimentos y bebidas

La conservación alimentaria se encuentra en un momento clave de transformación. Las técnicas tradicionales siguen siendo útiles, pero ya no cubren por completo las exigencias actuales. Para reducir desperdicios, extender el tiempo de vida de los productos sin sacrificar calidad y ganar competitividad, la industria alimentaria está apostando por nuevas tecnologías de conservación.

Una de las líneas más prometedoras es la de los cultivos protectores o bioconservantes. Estos microorganismos se aplican, sobre todo, en alimentos fermentados como embutidos, quesos o lácteos, con el objetivo de inhibir el crecimiento de bacterias indeseables. En el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) se están identificando cepas que desplazan o inactivan flora no deseada, lo que permite extender la vida útil del producto.

Además, se están explorando tecnologías no térmicas, que permiten tratar alimentos sin alterar sus características sensoriales. Entre ellas destacan:

  • Plasma frío: consiste en la ionización de un gas mediante campos eléctricos intensos, generando especies químicas oxidantes que inactivan microorganismos. Los principales retos son optimizar la composición del gas y asegurar que el tratamiento no modifique el sabor o la textura del alimento.
  • Pulsos eléctricos de alto voltaje (PEAV): aplicación intermitente de campos eléctricos de entre 10.000 y 30.000 voltios durante microsegundos para tratar alimentos líquidos como zumos o caldos. Se trabaja en su adaptación a las líneas de producción y en su uso para extraer compuestos de interés.
  • Luz ultravioleta (UV-C): una longitud de onda específica permite eliminar microorganismos con bajo consumo energético. Su limitación es la penetración, ya que actúa principalmente en la capa superficial, por lo que la investigación busca sistemas que mejoren su eficacia en líquidos.
  • Ultrasonidos (US): ondas sonoras de menos de 100 kHz aplicadas mediante agua u otro fluido para reducir la carga microbiana, especialmente en vegetales de cuarta gama, pescados y alimentos líquidos. Combinados con temperaturas moderadas (alrededor de 40 °C), permiten mantener la calidad del producto.
  • Agua electrolizada: mediante descargas eléctricas en agua se generan compuestos antimicrobianos como radicales oxidantes. Se presenta como alternativa al cloro en el lavado de vegetales, evitando la formación de subproductos no deseados.

Desde el CNTA destacan que disponen del conocimiento y equipamiento necesarios para acompañar a las empresas en la aplicación y escalado de estas tecnologías. Aunque muchas de ellas aún no están plenamente implantadas en el mercado, su potencial para alargar la vida útil de los alimentos y bebidas es evidente.

Fuente: https://revistaalimentaria.es/industria/conservacion/nuevas-tecnologias-de-conservacion-para-aumentar-la-vida-util-de-alimentos-y-bebidas

El papel esencial de los gases del aire para la conservación de alimentos

Madrid, 25 de febrero de 2025 – Feique, Foro Química y Sociedad y el canal educativo Unicoos, impulsado por el profesor, youtuber y divulgador científico David Calle, vuelven a mostrar el potencial transformador de la química con la publicación del trigésimo octavo vídeo de la colección #UniQoos con Química bajo el título »Cómo los gases nos ayudan a conservar los alimentos».

En esta nueva entrega, David Calle y su equipo han viajado hasta Villaverde, en Madrid, para conocer las instalaciones de Air Liquide y poner en valor algo que, aunque no lo vemos, es pura química, indispensable para la vida: cómo los gases del aire ayudan a conservar los alimentos.

Todos los gases que componen el aire, como el Nitrógeno, el Argón y, aproximadamente, el 21% de Oxígeno, no solo consiguen que podamos respirar, además, hay algo que es muy característico de ellos y es su gran capacidad para mantener los alimentos en perfecto estado para que podamos consumirlos sin peligro, evitar la oxidación de los vegetales y muchos otros productos. Son indispensables para que nos podamos sentar a la mesa y consumir alimentos en perfectas condiciones y hasta son los responsables de las burbujas que hay en los refrescos y bebidas que consumimos.

El vídeo muestra cómo en este centro, se separa el aire en sus componentes principales y se preparan para ser utilizados en diferentes ámbitos de nuestra vida diaria.

Este nuevo capítulo de la serie #UniQoos con Química refuerza el compromiso de Feique, Foro Química y Sociedad y Unicoos de acercar la ciencia y la industria química al público general, mostrando aplicaciones prácticas que combinan tecnología, innovación y sostenibilidad.

Nuevas Tecnologías para Conservar Alimentos sin Químicos

La tendencia del clean label, que promueve ingredientes reconocibles y libres de aditivos químicos, ha impulsado la investigación de nuevas tecnologías para la conservación de alimentos. En este artículo exploraremos tres innovaciones clave: el plasma frío, los recubrimientos naturales y los pulsos eléctricos de alto voltaje.

Plasma Frío

El plasma frío es una tecnología innovadora que utiliza gas ionizado para eliminar bacterias y otros patógenos en los alimentos sin alterar su composición ni sabor.

Cómo funciona: Se genera una descarga eléctrica que ioniza los gases presentes en el aire, creando un plasma con propiedades antimicrobianas.

Aplicaciones: Se ha utilizado en frutas, verduras, carnes y productos lácteos para reducir la carga microbiana sin dañar la calidad del alimento.

Ventajas: No deja residuos químicos y permite una mayor vida útil sin alterar las propiedades sensoriales de los productos.

Recubrimientos Naturales Comestibles

Los recubrimientos naturales son una alternativa efectiva para proteger los alimentos del deterioro sin necesidad de conservantes artificiales.

Materiales utilizados: Se elaboran a partir de compuestos naturales como polisacáridos (almidones y celulosa), lípidos (ceras naturales) y proteínas (gelatina y suero de leche), a menudo combinados con antioxidantes y antimicrobianos naturales.

Beneficios: Crean una barrera contra la humedad y el oxígeno, retardando la maduración y reduciendo el crecimiento microbiano.

Ejemplos de aplicación: Frutas como la palta y banana se benefician de estos recubrimientos, lo que permite reducir las pérdidas por deterioro y minimizar el desperdicio alimentario.

Pulsos Eléctricos de Alto Voltaje

Esta tecnología consiste en aplicar descargas eléctricas de corta duración para inactivar microorganismos sin afectar la estructura del alimento.

Mecanismo de acción: Los pulsos eléctricos perforan las membranas celulares de bacterias y hongos, eliminándolos sin afectar las células de los alimentos.

Ventajas: Es una alternativa no térmica, lo que permite conservar el sabor, la textura y los nutrientes.

Aplicaciones: Se ha utilizado con éxito en jugos, productos lácteos y cárnicos, logrando una mayor vida útil sin necesidad de pasteurización térmica.

Más información en: https://www.redalimentariafoodtech.com/nota/598966-nuevas-tecnologias-para-conservar-alimentos-sin-quimicos