¿Por qué un aguacate es más sano que un donut aunque tenga más calorías?

Volver a la rutina después del verano siempre cuesta: toca ahorrar, retomar estudios o trabajo y, cómo no, volver a cuidarse un poco más. Normalmente, cuando pensamos en perder peso lo primero que miramos son las calorías, y por eso mucha gente deja de comer cosas que en realidad son saludables, como los frutos secos o el aguacate, solo porque son “calóricos”.

El aguacate es una fruta súper versátil: lo puedes poner en tostadas, ensaladas, guacamole o incluso en postres. Eso sí, tiene bastantes calorías y grasas. Para que te hagas una idea, un donut de chocolate tiene unas 260 kcal y 15 g de grasa, mientras que un aguacate puede tener unas 300 kcal y 27 g de grasa. Entonces, ¿por qué es más sano el aguacate que el donut?

La respuesta es que no todo son las calorías. Un donut está hecho de azúcares añadidos, harinas refinadas y grasas malas como el aceite de palma. Sí, tiene menos calorías, pero está diseñado para que te apetezca comer más y te deje con hambre enseguida.

En cambio, el aguacate está lleno de grasas buenas (monoinsaturadas), fibra y otros nutrientes que hacen que te sacies más y te aporten beneficios reales para la salud. O sea, lo importante no es solo cuántas calorías tiene un alimento, sino cómo afecta a tu cuerpo.

Beneficios del aguacate:

• Ayuda a reducir el colesterol malo y subir el bueno.

• Regula el azúcar en sangre.

• Tiene vitaminas y minerales como A, C, E, potasio, magnesio y hierro.

• Mejora la digestión.

• Cuida la piel, las uñas y el pelo.

• Incluso ayuda contra problemas como cataratas o inflamación de las articulaciones.

Así que, aunque en números un aguacate “engorde más” que un donut, lo que importa es que el primero realmente nutre y aporta salud, mientras que el segundo es más un capricho vacío.

Mito: “Hacer mucho deporte te permite comer cualquier cosa”

Existe una creencia bastante extendida: si haces mucho deporte, puedes comer lo que quieras. Pero esto es solo un mito. No es lo mismo merendar un plátano o una tortilla con pan que una caja de donuts, por muy tentadores que sean. Darse un capricho de vez en cuando no está mal, pero si se convierte en algo habitual, el ejercicio físico no podrá compensar los efectos negativos de una mala alimentación.

Un entrenador lo resumió con una frase que se me quedó grabada: “Si comes como un cerdo y entrenas mucho, serás un cerdo entrenado”. Se refería a esas personas que, pese a entrenar duro, no cuidan su alimentación pensando que queman todo lo que comen.

Y sí, hacer deporte ayuda a quemar calorías, pero los alimentos no son solo energía: también aportan nutrientes esenciales como proteínas, vitaminas, minerales y grasas saludables, fundamentales para el funcionamiento del organismo. Por ejemplo, la fruta aporta fibra y vitaminas, la tortilla con pan ofrece proteínas de calidad e hidratos de carbono, mientras que la bollería industrial solo suma grasas poco saludables y azúcares refinados.

Hacer deporte no da vía libre para comer mal. No se trata solo de controlar las calorías, sino de cuidar la calidad de los alimentos. Una alimentación desequilibrada, mantenida en el tiempo, puede afectar seriamente a la salud, por mucho ejercicio que hagamos.

Como siempre, la clave está en el equilibrio: darse un gusto de vez en cuando es totalmente válido, pero que sea la excepción, no la norma.


¿Se puede hacer mucho deporte y aun así engordar?

Sí, sin ninguna duda. De hecho, es un error bastante común, especialmente entre quienes empiezan a entrenar. Solemos sobrevalorar las calorías que quemamos y restar importancia a las que consumimos.

Por ejemplo, algunas clases en el gimnasio se anuncian como “quema 1.000 calorías”, pero esto depende de muchos factores: el sexo, la edad, la masa muscular o la intensidad del entrenamiento. Una persona joven, alta y musculosa que se entrega al máximo puede alcanzar esa cifra, pero otra con un metabolismo más lento o menor masa muscular puede quemar solo 300 o 400 calorías.

Si después ambos se comen una palmera de chocolate de 500 calorías, la diferencia será notable: a uno probablemente no le afecte, pero el otro puede engordar.

Webgrafía: https://www.lasexta.com/el-muro/pablo-ojeda/mito-que-haces-mucho-deporte-puedes-comer-todo_2023042464462d277adfa80001c985f6.html