La comida como relato en el cine italiano

En el cine italiano, la comida nunca es un simple elemento escenográfico: es símbolo de afecto, identidad, memoria y cambio. A través de las imágenes del acto de comer, el público puede redescubrir la historia de Italia, sus contradicciones y sus transformaciones.

Este breve artículo explora cómo, desde la posguerra hasta la actualidad, la relación entre comida y cine ha contribuido a definir no solo relatos cinematográficos, sino también la identidad cultural del país.

Identidad cultural y memoria

El cine italiano utiliza la mesa como símbolo de pertenencia, de raíces regionales y de historia colectiva. La comida aparece vinculada a los afectos familiares, a la infancia y a los ritos cotidianos del convivir. Es una forma de contar Italia a través de sus sabores y tradiciones.

Transformaciones sociales

Desde los años difíciles del periodo de posguerra hasta la abundancia del “boom económico”, las imágenes del alimento cambian de significado: de la necesidad y la escasez a la ostentación y la modernidad. El modo en que se come refleja los cambios económicos, sociales y culturales del país.

El contraste pobreza-opulencia

El cine italiano ha sabido jugar con el contraste entre la pobreza y la abundancia. En muchas películas, el alimento sirve para mostrar desigualdades o aspiraciones de movilidad social. El plato vacío o el banquete exagerado se convierten en metáforas visuales del país y de su evolución.

Comedia y vida cotidiana

Incluso en las comedias más ligeras, el acto de comer es parte esencial de la narración. Las escenas en torno a la mesa muestran relaciones, gestos de hospitalidad y costumbres. La comida une a los personajes y, al mismo tiempo, los define.

Observar una escena de mesa en el cine italiano es mirar un espejo cultural. En cada plato y en cada gesto se condensa una historia: la de un pueblo que ha hecho del comer un arte, un rito y una forma de identidad.

La comida en el cine italiano no solo alimenta el cuerpo, sino también la memoria y la mirada colectiva.

Bibliografía

https://www.taccuinigastrosofici.it/ita/news/contemporanea/semiotica-alimentare/rapporto-tra-cinema-italiano-e-cibo.htm

La razón por la que el ‘chocolate blanco’ no es realmente chocolate

La razón por la que el ‘chocolate blanco’ no es realmente chocolate está en lo que llamamos cacao. Y es que, cuando hablamos de ‘chocolate’, realmente nos referimos a un producto que contiene sólidos de cacao, que es la parte oscura y aromática del grano donde viven el sabor, los polifenoles y la teobromina. Sin embargo, lo que llamamos chocolate blanco se elabora con manteca de cacao (que es la grasa del grano) que ha sido mezclada con azúcar y lácteos, sin rastro de los sólidos de cacao, por eso, cuando lo comemos, nos sabe más a leche y vainilla que a cacao.

El chocolate blanco es chocolate? | Gastro | Ocio y cultura | Cadena SER

Pero no debemos verlo como un producto ‘trampa’, sino una expresión más dentro de la familia chocolatera. La manteca de cacao le da textura sedosa y un punto de fusión agradable, pero al no llevar sólidos carece de notas tostadas y amargas, ni aporta los antioxidantes típicos del chocolate negro. De ahí que la mayoría de reposteros se refieran al chocolate blanco como una grasa de sabor lácteo que se aromatiza y se tiñe y no como un ‘chocolate’ al uso.

Legalmente el nombre está permitido si cumple ciertas condiciones. En la Unión Europea puede llamarse chocolate blanco con al menos 20 % de manteca de cacao, al menos 14 % de sólidos lácteos y un mínimo de 3,5 % de grasa láctea; en Estados Unidos se exigen esos mínimos y, además, un máximo del 55 % de azúcares y que el producto esté libre de colorantes.

Por eso, el debate sobre el ‘chocolate blanco’ es más cultural que jurídico, debido a que contiene cacao en forma de grasa, pero no los sólidos del ‘cacao’.

Bibliografía: http://20minutos.es/cultura/blogs/yaestaellistoquetodolosabe/razon-por-que-chocolate-blanco-no-es-realmente-chocolate_6663756_0.html

El tartar🥩👩🏻‍🍳

El tartar, también conocido como steak tartare en su versión clásica, es una preparación de carne o pescado crudo finamente picado, condimentado y servido en frío. Su origen está envuelto en leyendas: se dice que los jinetes tártaros ablandaban la carne colocándola bajo sus monturas, aunque esta historia no tiene en verdad alguna evidencia histórica sólida.

Historia y evolución:

  • Origen europeo: popularizado en Francia a finales del siglo XIX, el steak tartare se servía con salsa tártara, de ahí su nombre.
  • Expansión internacional: hoy existen versiones con salmón, atún, venado, buey, e incluso vegetales como tomate o remolacha.
  • Alta cocina: chefs como Jordi Cruz han reinterpretado el tartar con ingredientes como cerezas, espuma de patata o emulsiones cítricas.

Técnica de preparación:

  • Selección del ingrediente principal: debe ser de máxima frescura y calidad, ya que se consume crudo.
  • Corte a cuchillo: nunca se tritura, se pica finamente para preservar textura.
  • Condimentación: suele incluir yema de huevo, alcaparras, cebolla, mostaza, salsa Worcestershire, sal y pimienta.
  • Montaje: se sirve moldeado, acompañado de tostadas, chips o guarniciones frescas.

Variantes destacadas:

  • Tartar de salmón con eneldo y cítricos
  • Tartar vegetal de remolacha y nueces
  • Tartar de ciervo con manzana salteada

El tartar representa la sofisticación de lo crudo, una técnica que exige precisión, respeto por el producto y equilibrio en los sabores. En la gastronomía contemporánea, es símbolo de elegancia y minimalismo, Aparte de ser un platillo delicioso.

¿Por qué estas hamburguesas ‘mundialmente famosas’ se cocinan en grasa de hace 100 años?

¿Sabías que hay un restaurante icónico que lleva más de 100 años cocinando sus hamburguesas en el mismo aceite? Se trata una tradición que comenzó en 1912 cuando Elmer «Doc» Dyer fundó su famoso establecimiento en Memphis. Todo empezó con un pequeño accidente culinario: un cocinero olvidó cambiar el aceite de la sartén, lo que dio como resultado un sabor único que encantó a los comensales. Desde entonces, ese «oro líquido» ha sido el secreto detrás de las irresistibles hamburguesas de Dyer’s. Hoy, bajo la dirección de Kendall Robertson,se sigue utilizando el aceite original, manteniéndose cuidadosamente en cacerolas de hierro fundido que preservan su esencia histórica.

El proceso para preparar estas hamburguesas incluye un detalle de lo más peculiar: comienzan como pequeñas albóndigas que luego se aplastan con un mazo de madera. Suelen ser tan finas que muchos clientes optan por pedir versiones dobles o triples. Con una producción que alcanza los 1.000 kilos de carne molida semanalmente, Dyer’s continúa sirviendo a generaciones de amantes de la buena comida, quienes buscan experimentar el inigualable sabor que combina historia, tradición y creatividad culinaria.

https://okdiario.com/curiosidades/este-restaurante-lleva-100-anos-mismo-aceite-freir-sus-hamburguesas-sigue-triunfando-14075159

Un libro que desafía la historia oficial de la pizza porteña y la identidad culinaria argentina

¿Y si la pizza no llegó lista desde Italia? ¿Y si los fideos con tuco no son herencia directa de la península?

Después del éxito de Alfajor argentino, historia de un ícono (2017), el gestor gastronómico e investigador Jorge D’Agostini presenta La Boca, pizza, cocina, identidad (Ediciones O juremos con gloria comer), un trabajo que invita a revisar los grandes relatos sobre la cocina porteña y su verdadera genealogía. Una obra que cuestiona el mito de la “herencia italiana pura” y pone en valor la capacidad criolla de transformar, adaptar y reinventar los sabores.

Con una investigación que abarca más de dos años y se despliega en 400 páginas ilustradas con fotografías, mapas, recortes y piezas artísticas, D’Agostini propone que la identidad culinaria argentina no puede entenderse sin el papel fundacional del barrio de La Boca. Un territorio que, mucho antes de ser postal turística, fue cuna de trabajadores, inmigrantes, artistas y cocineros anónimos que moldearon el gusto de todo un país.“Está claro que la pizza nacida en La Boca no proviene de una tradición inventada. No es un estilo creado para aprovechar el nombre de un barrio famoso, sino una cultura viva, con una receta gestada en su propio territorio”, afirma el autor.

A través de diez capítulos, el libro rastrea los orígenes de platos icónicos como la fugazza o los fideos con tuco, revelando que más que “herencias” traídas intactas desde Europa, fueron construcciones criollas marcadas por el trabajo industrial, los conventillos, los bodegones y las adaptaciones populares. Así, la cocina porteña deja de ser una réplica y se vuelve una creación genuina, forjada entre hornos de barro, harina criolla y ollas colectivas. A través de fuentes históricas, referencias demográficas, material pictórico y recetas, el autor construye una obra que no solo desafía mitos, sino que emociona, informa y embellece. Un material pensado para investigadores, cocineros, periodistas, docentes y lectores curiosos que buscan redescubrir lo nuestro con otra mirada

Un libro que desafía la historia oficial de la pizza porteña y la identidad culinaria argentina

La apasionante historia detrás de las facturas o bollerías argentinas

En Argentina, hay algo que está a la misma altura del fútbol y del asado, y no es otra cosa que la tradición de juntarse a desayunar los domingos con facturas recién horneadas. Estas deliciosas porciones de masa esponjosa y colorida son parte fundamental de la cultura gastronómica del país. Acompañados de un rico mate  o de un café con leche bien caliente, las facturas argentinas son un placer que pocos pueden resistir. En este viaje a través de la historia de las facturas argentinas, te contaremos cómo nacieron, las variedades más populares y los ingredientes que les dan su inigualable sabor.

El origen de las facturas: una tradición que cruza el atlántico

Para entender por qué las facturas argentinas se convirtieron en una tradición tan arraigada, es necesario retroceder en el tiempo y cruzar el océano Atlántico. La historia de estas delicias se remonta a las influencias gastronómicas europeas, especialmente a las del siglo XIX, con la llegada de inmigrantes europeos, en su mayoría de España e Italia, trajo consigo no solo sus culturas, sino también sus recetas y tradiciones culinarias. Entre estos tesoros se encontraban las recetas para hacer masas dulces y hojaldradas, que se adaptaron y se convirtieron en las facturas que conocemos hoy en día.

Durante el auge del movimiento anarquista en Argentina a principios del siglo XX, los trabajadores comenzaron a luchar por sus derechos laborales. En medio de las huelgas y protestas, los panaderos anarquistas encontraron en las facturas una forma creativa de expresar sus opiniones. Dieron a las facturas nombres provocativos, como «cañoncitos» y «bombas», para llamar la atención sobre sus causas. Estos nombres subversivos se volvieron populares y se han mantenido hasta hoy, aunque con un significado completamente diferente.

Elaboraciones clásicas: cañoncitos, medialunas, vigilantes y más

  1. Medialunas de manteca o de grasa: las medialunas son quizás las facturas más emblemáticas de Argentina. Su forma característica de media luna y su textura hojaldrada y ligeramente crujiente en el exterior, pero tierna en el interior, las hacen irresistibles. Su sabor a manteca y leves toques cítricos las convierte en el compañero perfecto de un buen café.
  2. Cañoncitos: estos pequeños tubos rellenos de dulce de leche son una verdadera delicia. La masa hojaldrada seca contrasta perfectamente con el relleno suave y dulce.
  3. Vigilantes: las facturas vigilantes son simples pero deliciosas. Están cubiertas con una fina capa de azúcar y su nombre se relaciona con los vigilantes o policía durante las protestas anarquistas.
  4. Bolas de fraile o berlinesas rellenas: de origen Alemán, es una masa dulce redonda frita en grasa o aceite y rellena de mermelada o algún tipo de crema, ​ parecido al profiterol. En Argentina se le puso este nombre como burla de cierta parte de la iglesia y el poder que ejercía.
  5. Miguelitos: en esencia, son un pan de leche, suave y esponjoso, normalmente relleno de dulce de leche y cubierto con azúcar impalpable o azúcar glas.
  6. Facturas de dulce de membrillo y crema pastelera: Para los amantes de las combinaciones clásicas, las facturas rellenas de dulce de membrillo son una opción irresistible. La unión de la masa dulce con el relleno frutal es simplemente perfecta.

https://goxonela.com/blog/el-blog-de-goxonela-2/la-apasionante-y-deliciosa-historia-detras-de-las-facturas-argentinas-4?srsltid=AfmBOopS_jy4rkSKN2epki_o4jlN7Cg5U_IcpfpRmGOw3YHqW7Zb6ohI

La comida en Harry Potter: magia que alimenta la narración

Las comidas de las que Harry Potter va a disfrutar en Hogwarts se caracterizan por su excelencia y su abundancia. La evolución del personaje se mantiene paralela, curiosamente, a los alimentos que tiene a su disposición. El Harry flaco y escuchimizado que llevaba una vida miserable con sus tíos, recibiendo una alimentación claramente insatisfactoria, va a tener una vida mejor (y va a comer mejor, con lo que su bienestar moral y espiritual estará acompañado ―si no causado― por un bienestar alimenticio) cuando llegue al mundo mágico. La idea se podría expresar simplistamente con la ecuación Harry en el mundo muggle = mala comida; Harry en el mundo mágico = excelente comida.

  1. Harry en el tren

La escena en la que Harry se encuentra por primera vez en el Hogwarts Express dice mucho sobre la importancia que la autora da al papel de las comidas en la serie. Tras su primera confrontación con el mundo mágico en compañía de Hagrid, Harry se encuentra solo en el tren que lo ha de llevar al nuevo colegio, y el primer elemento destacado de esa otra realidad que va a conocer son las provisiones con que va equipado el carrito de comida (HP1, p. 101):

…he was ready to buy as many Mars Bars as he could carry ― but the woman didn’t have Mars Bars. What she did have were Bertie Bott’s Every Flavor Beans, Drooble’s Best Blowing Gum, Chocolate Frogs, Pumpkin Pasties, Cauldron Cakes, Licorice Wands, and a number of other strange things Harry had never seen in his life.

Prueba de la mejora del estatus social de Harry en este nuevo mundo mágico es que el niño cuenta con suficiente dinero para comprar de todo, e incluso para compartir con su nuevo amigo, Ron. El almuerzo de Ron, en cambio, un prosaico bocadillo de carne en conserva, queda relegado como ejemplo de un mundo del que Harry se desliga rápidamente (HP1, p. 102):

…(the sandwiches lay forgotten).

  1. Las cenas de Hogwarts

Una vez en el colegio, las abundantes cenas de Hogwarts son otra prueba de que la llegada de Harry al mundo mágico se encuentra marcada por la abundancia y sabrosura de las buenas comidas (HP1, p. 123): carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, pudín, guisantes, zanahorias, salsa de carne, salsa de tomate, bombones de menta…

He had never seen so many things he liked to eat on one table: roast beef, roast chicken, pork chops and lamb chops, sausages, bacon and steak, boiled potatoes, roast potatoes, fries, Yorkshire pudding, peas, carrots, gravy, ketchup, and, for some strange reason, peppermint humbugs.

Y justo a continuación se refuerza nuevamente la idea de que la vida entre muggles había implicado hasta entonces para Harry escasez de comida. Queda patente la idea de que esa falta de comida repercutió en su falta de desarrollo físico y de madurez como persona:

The Dursleys had never exactly starved Harry, but he’d never been allowed to eat as much as he liked. Dudley had always taken anything that Harry really wanted, even if it made him sick.

Una vez terminados los primeros platos, la autora dedica unas líneas a la morosa enumeración de los postres (HP1, p. 125): helados, pasteles de manzana, tartas de melaza, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, bizcochos borrachos, fresas, jalea, arroz con leche…

Blocks of ice cream in every flavor you could think of apple, pies, treacle tarts, chocolate éclairs and jam doughnuts, trifle, strawberries, Jell-O, rice pudding…

Otros detalles que subrayan adicionalmente la importancia de la comida colegial desde esa primera noche en Hogwarts son la escena con el fantasma Nick Casi Decapitado y la mención del bienestar físico que provocan el estómago lleno y la sensación de saciedad. Una vez cenado y satisfecho, la nueva vida de Harry Potter como colegial de Hogwarts ya puede empezar.

  1. Los desayunos

La mesa del desayuno es un importante lugar donde en todos los volúmenes de la serie se producirán eventos importantes y conversaciones de interés. Allí es donde también se recibe el correo. Los desayunos parecen mantenerse dentro de la tradición británica y los componentes que se mencionan en el primer libro son muy clásicos (HP1, p. 135): cereales, mermelada, azúcar…

…Harry asked Ron as he poured sugar on his porridge.

This morning, however, she fluttered down between the marmalade and the sugar bowl and dropped a note onto Harry’s plate.

Los mismos compañeros de Harry parecen reconocer la importancia de comer bien antes de un acontecimiento significativo. Así ocurre durante el desayuno previo al partido de quidditch (HP1, pp. 183-184):

The next morning dawned very bright and cold. The Great Hall was full of the delicious smell of fried sausages and the cheerful chatter of everyone looking forward to a good Quidditch match.

«You’ve got to eat some breakfast.»

«I don’t want anything.»

«Just a bit of toast,» wheedled Hermione.

«I am not hungry.»

«Harry, you need your strength,» said Seamus Finnigan. «Seekers are always the ones who get clobbered by the other team.»

«Thanks, Seamus,» said Harry, watching Seamus pile ketchup on his sausages.

  1. Invitaciones de Hagrid

Las reuniones con Hagrid, que también se cuentan entre los puntos clave de la narrativa en la serie, suelen estar vinculadas a meriendas y tés (HP1, pp. 140 y 192):

The rock cakes were shapeless lumps with raisins that almost broke their teeth…

  1. Las cenas

La autora no desaprovecha la oportunidad de mencionar lo que se come a la hora de cenar: carne y el sempiterno y sorprendente pastel de riñón que ya conocíamos de las aventuras de Los Cinco (HP1, p. 152):

Ron had a piece of steak and kidney pie halfway to his mouth…

  1. Las comidas festivas: Halloween y Navidad

En fiestas destacadas como estas, la descripción de las comidas, subrayada por la importancia del aroma, suele ser aún más minuciosa. Como platos típicos de esa época del año destacan las calabazas y las patatas asadas (HP1, pp. 170 y 172):

On Halloween morning they woke to the delicious smell of baking pumpkin wafting through the corridors.

The feast appeared suddenly on the golden plates, as it had at the start-of-term banquet. Harry was just helping himself to a baked potato…

En el tiempo libre, Harry y Ron no solamente charlan, juegan o buscan información en la biblioteca, sino que también se preparan comida en el fuego de la chimenea de la sala común: pan, buñuelos y melcochas (HP1, p. 199):

They sat by the hour eating anything they could spear on a toasting fork ― bread, English muffins, marshmallows ―and plotting…

La descripción de la comida navideña ocupa, como es de esperar, un destacado lugar en la iconografía culinaria harrypottera. El original se traduce en la versión española como pavos asados, patatas cocidas y asadas, soperas llenas de guisantes con mantequilla, recipientes de plata con una grasa riquísima y salsa de moras, y muchos huevos sorpresa esparcidos por las mesas.

Harry had never in all his life had such a Christmas dinner. A hundred fat, roast turkeys; mountains of roast and boiled potatoes; platters of chipolatas: tureens of buttered peas, silver boats of thick, rich gravy and cranberry sauce ― and stacks of wizard crackers every few feet along the table.

Y el disfrute se prolonga en la merienda de Navidad en la sala común, que consiste en un té a base de bocadillos de pavo, buñuelos, bizcocho borracho y pastel de Navidad (HP1, p. 204):

After a meal of turkey sandwiches, crumpets, trifle, and Christmas cake, everyone felt too full and sleepy to do much before bed…

Más información en: https://lalinternadeltraductor.org/n13/comida-harry-potter.html

El menú’: entretenido ‘thriller’ de cocina en el infierno de la vanidad

El filme, con Ralph Fiennes como chef, es una comedia negra sobre la tontería social contemporánea, y una sátira sobre el engreimiento y la más insana de las venganzas

¿De qué se trata?

La apuesta es un thriller de entretenimiento y suspense, trufado de sátira sobre los restaurantes de lujo, mala uva meta cinematográfica, acerada crítica social y un desafío por el arte como única forma de vivir y hasta de morir.

Una experiencia culinaria única. Así se vende el restaurante de la película, solo apto para bolsillos extraordinarios, 1.200 euros por cabeza, situado en una isla privada y apartado de cualquier ciudadanía al margen del propio establecimiento y sus trabajadores. Y hasta allí llega una serie de comensales, todos ellos distintos en formación y objetivos respecto de la comida, y con dos únicos puntos en común: tienen suficiente pasta como para pagar la noche, y en cierto modo han sido elegidos por el chef para poner en ellos su arte, su odio e incluso sus cuchillos. El resultado es una experiencia cercana a lo teatral —aunque con un buen sentido visual por parte de Mark Mylod, de amplia experiencia en la televisión—, sucesivamente inquietante, procaz, graciosa, cruel y macabra. De limitada profundidad, pero efervescente.

¿Ya la has visto? Cuéntame en los comentarios…

https://elpais.com/cultura/2022-12-02/el-menu-entretenido-thriller-de-cocina-en-el-infierno-de-la-vanidad.html?event_log=go

La curiosa dieta inuit

Hoy quiero llevarlos al Ártico para hablar de un pueblo que ha vivido durante siglos en uno de los entornos más extremos del planeta: los inuit. Su alimentación ha sido moldeada por un clima muy frío y con muy poca vegetación, y lo que ellos comen refleja cómo la cultura y la supervivencia van de la mano.

Tradicionalmente, los inuit basan su dieta en proteínas y grasas animales provenientes de la caza y la pesca. Comen salmón, bacalao, trucha ártica, ballena, foca y caribú, y consumen muy pocos carbohidratos, ya que las plantas son escasas y a menudo se consumen en pequeñas cantidades. Las grasas, sobre todo las de pescado y mamíferos marinos, les dan la energía necesaria para soportar el frío extremo.

Algo que siempre me ha fascinado es cómo comen casi todas las partes del animal, incluidos órganos y tejidos que en otras culturas se descartan. Esto les proporciona nutrientes esenciales como vitaminas A y D, omega-3 y minerales, y demuestra una relación de respeto con la naturaleza: aprovechan todo lo que cazan.

Estudios han mostrado que, a pesar de su alto consumo de grasas, los inuit históricos tenían muy bajas tasas de enfermedades cardiovasculares, gracias a los omega-3 de los pescados y mamíferos marinos. Es increíble cómo su cuerpo y su cultura se adaptaron tan perfectamente a su entorno.

Hoy en día, la globalización y los cambios en el estilo de vida han transformado su dieta, reemplazando muchos alimentos tradicionales por productos procesados y azúcares, lo que ha afectado su salud. Esto me hace reflexionar sobre cómo la alimentación no es solo cuestión de nutrición, sino también de historia, cultura y adaptación al lugar donde vivimos.

La dieta de los inuit nos recuerda que la comida es mucho más que energía: es cultura, conocimiento ancestral y estrategia de supervivencia.

Obsesión por la comida.

Posibles causas.

Las causas de una obsesión por la comida son extensas, normalmente derivados de una suma de elementos negativos como es normal en cualquier comportamiento obsesivo, dichos factores dependen de distintas naturalezas:

  • Desequilibrios hormonales, efectos secundarios de medicamentos o adicciones.
  • Factores psicológicos profundos como traumas, soledad o depresión etc.
  • Patrones alimentarios aprendidos, cambios vitales o consumo de drogas.

Cómo afrontarlo.

El primer paso para resolver un comportamiento obsesivo es aceptarlo y tomar consciencia del problema.

El siguiente paso a seguir es consultar a un profesional para que te guíe en el proceso de recuperación dándote nuevos puntos de vista y soluciones.

Definir antes de comer si lo haces por hambre o por ansiedad, aprender a diferenciarlo es vital para encontrar el autocontrol.

Buscar otras fuentes de felicidad es muy recomendable ya que despejan la mente y sustituyen el impulso de comer para buscar bienestar emocional, esto es individual de cada persona pero buscar algo en lo que volcar tu pasión ayuda a la recuperación.

BIBLIOGRAFÍA: https://manmedicalinstitute.com/blog/como-superar-la-obsesion-por-la-comida/