Alterar alimentos para hacerlos saludables: científicos de Lleida crean comida para reducir la obesidad

Equipos de investigadores de la Universitat de Lleida-Agrotecnio y la IRB Lleida buscan estrategias nuevas para reducir los efectos de la obesidad.

El estudio se centra en tres líneas de investigación para modular la microbiota, que se cree clave en la lucha contra esta enfermedad: introduciendo a la dieta probióticos, fibras dietéticas o el betacaroteno.

Primera línea de investigación: con probióticos  
En el IRB Lleida se estudió la introducción de probióticos, levaduras y bacterias en la alimentación de ratas obesas.
Los resultados mostraron que los animales tratados presentaban menor inflamación.
Además, tenían niveles de glucosa y colesterol en plasma significativamente más bajos que aquellos que no recibieron la suplementación, evidenciando un efecto positivo sobre su metabolismo.

La investigadora del IRB Lleida destaca que se ha visto que el hecho de introducirlos en la dieta «puede ser un gran beneficio para prevenir la obesidad o para ayudar a paliar los efectos de esta enfermedad», recordando que la obesidad se asocia a otras enfermedades más graves como el cáncer o la diabetes tipo II.

Fibras dietéticas de alcachofa y zanahoria  
Otra línea de investigación ha consistido en añadir a la dieta fibras de frutas y hortalizas como alcachofa, pimiento, pepino o manzana.
En modelos in vitro que simulan la digestión humana y la fermentación en el colon, se observó que la alcachofa y la zanahoria aumentaban considerablemente las poblaciones de bacterias beneficiosas para la salud intestinal, como «Lactobacillus» y «Bifidobacterium».

Nuevos alimentos con menos grasas  
La última línea de investigación, la más compleja y llamativa, se centra en transportar el betacaroteno hasta el intestino sin que se descomponga antes.
Aunque abundante en las zanahorias, este antioxidante es difícil de absorber y de actuar sobre la microbiota.

Se ha logrado encapsular el betacaroteno en gotas de aceite mediante óleo geles, elaborados con ingredientes naturales de frutas, hortalizas y aceites saludables, protegiéndolo hasta llegar a la flora intestinal.

El objetivo es que estos óleo geles, con textura similar al flan, puedan sustituir grasas saturadas en productos como hamburguesas, embutidos vegetales o yogures.

Según la investigadora principal del proyecto, de este modo se pueden elaborar productos, como los yogures griegos, con la misma textura sensorial pero con menos calorías y grasa. «Solo así ya se contribuye a prevenir la obesidad y todavía más si podemos introducir compuestos beneficiosos para la salud, como el betacaroteno», apunta la investigadora.

La última fase del proyecto se llevará a cabo en el IRB Lleida, donde se introducirán estos nuevos óleo geles con betacaroteno en la dieta de las ratas para estudiar sus beneficios para la salud.

Bibliografía: https://www.cope.es/emisoras/catalunya/noticias/alterar-alimentos-hacerlos-saludables-cientificos-lleida-crean-comida-reducir-obesidad-20251124_3258414.html

Estos son los alimentos que ayudan a vivir más años, según la ciencia

Aceite de oliva virgen extra
El aceite de oliva virgen extra (AOVE) es un pilar de la dieta mediterránea, consistentemente asociado con la longevidad. Es una fuente rica en antioxidantes, polifenoles y grasas saludables, lo que ayuda a reducir la inflamación corporal. Su consumo diario previene la aparición de enfermedades cardiovasculares y, según estudios de Harvard, se vincula con un menor riesgo de dolencias neurodegenerativas, cáncer y muerte prematura.

Frutos secos
El consumo de frutos secos, ricos en grasas saludables, fibra y antioxidantes, reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. Las nueces son especialmente recomendadas por su contenido de Omega-3 y magnesio, que bajan la inflamación. Un estudio de Harvard de 2021 asocia su ingesta habitual con una menor mortalidad y mayor esperanza de vida.

Legumbres
Las legumbres son una fuente vegetal excelente de proteínas, fibra, hierro y antioxidantes. Ayudan a controlar el colesterol y tienen un bajo índice glucémico. Su consumo habitual se relaciona con el buen estado nutricional de poblaciones longevas, como los centenarios de Rugao (China), sugiriendo un vínculo con la longevidad global.

Pescado azul
Pescados como el salmón, la caballa, las sardinas y el atún son ricos en Omega-3, proteínas y vitaminas. Su consumo reduce la inflamación y el riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. El pescado azul es una alternativa saludable a las carnes rojas, asociadas a mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2. Además, la OMS recomienda consumir un mínimo de cinco porciones diarias de frutas o verduras.

Verduras crucíferas y verduras de hoja verde oscuro
Las crucíferas (brócoli, coliflor, etc.) son ricas en antioxidantes y contienen glucosinolatos, asociados a la prevención del cáncer. Las verduras de hoja verde oscura (espinacas, kale, etc.) son altas en vitaminas A, C, K y fibra. Ambas categorías de verduras se vinculan con la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares y la prevención del deterioro cognitivo.

Frutos rojos
Los frutos rojos (arándanos, fresas, etc.) deben su color a los flavonoides, compuestos asociados a la reducción del deterioro cognitivo y la mejora de la salud cerebral. Poseen un alto contenido antioxidante. Expertos destacan el consumo de arándanos por sus vitaminas y antioxidantes, que protegen contra infecciones y se relacionan con la prevención del cáncer y el aumento de la longevidad. Todos estos alimentos, base de la dieta mediterránea, son clave para una buena salud.

Bibliografía: https://www.ondacero.es/noticias/salud/estos-son-alimentos-que-ayudan-vivir-mas-anos-segun-ciencia_2025100668e38bf19c028a4cad254b18.html

Dietas sostenibles: ¿de dónde vienen y hacia dónde van?

Las dietas sostenibles fueron definidas en 2010 por la FAO y Bioversity International como las que tienen un bajo impacto ambiental, garantizando la seguridad alimentaria y nutricional, y promoviendo una vida saludable para las generaciones tanto actuales como futuras. Han de respetar la biodiversidad, ser accesibles, aceptables culturalmente , seguras, saludables y utilizar eficazmente los recursos. En 2019, la FAO y la OMS ampliaron la definición señalando que las dietas saludables sostenibles deben promover el bienestar, teniendo un bajo impacto ambiental y siendo accesibles, equitativas y seguras.

Los sistemas alimentarios sostenibles (SAS) son los que aseguran la seguridad alimentaria para todos sin comprometer la base ambiental, social y económica de futuro. Incluyendo todos los procesos relacionados con la producción, distribución, preparación y consumo de alimentos. Los sistemas alimentarios influyen en las elecciones dietéticas mediante la disponibilidad, precio, conveniencia y publicidad de los alimentos. Actualmente, los sistemas industrializados basados en monocultivos y alimentos ultra procesados generan efectos negativos para la salud, así como pérdida de biodiversidad, contaminación y uso excesivo de agua.

La evidencia muestra que las dietas más basadas en plantas generan menor impacto ambiental que las ricas en productos animales, que aportan la mayoría de las emisiones y uso de recursos, pese a proveer menos calorías. Sin embargo, la sostenibilidad no debería de comprometer a la seguridad alimentaria, ya que en países de bajos ingresos los alimentos de origen animal pueden ser importantes para obtener ciertos micronutrientes y como fuente económica.

Las estrategias deben adaptarse al contexto tanto cultural como social, asegurando equidad y aceptación. Los entornos urbanos y las políticas públicas (etiquetado, impuestos, mercados locales, cadenas cortas) son clave para promover dietas sostenibles. En conjunto, las dietas sostenibles y los sistemas alimentarios sostenibles están estrechamente conectados: las primeras ayudan a transformar los sistemas alimentarios, y estos a su vez condicionan las dietas.

https://www.cambridge.org/core/journals/journal-of-nutritional-science/article/sustainable-diets-where-from-and-where-to/D120B9DD55604E7F5B3B45C538951AFE

La evolución de la demanda alimentaria

En los últimos años, la demanda mundial de alimentos ha cambiado significativamente. La población ha pasado de priorizar la cantidad de alimentos disponibles a preocuparse por su calidad nutricional, buscando productos que favorezcan la salud y prevengan enfermedades.

Desafíos tecnológicos en la fabricación de nuevos alimentos

El desarrollo de alimentos con alto valor nutricional supone múltiples retos tanto tecnológicos como de producción.
Las tecnologías actuales para obtener nuevos nutrientes eficaces aún son limitadas. Además, los equipos de fabricación presentan problemas como consumo excesivo de agua y energía.
Estos obstáculos frenan el crecimiento del sector y dificultan llegar a las nuevas exigencias nutricionales de la sociedad.

Investigaciones sobre ingredientes activos en los alimentos

Diversos estudios recientes han profundizado en el mecanismo regulador de los ingredientes activos y en la aplicación de tecnologías en la industria alimentaria.

  • Li Y. et al. fermentaron brócoli con cepas de Lactobacillus, obteniendo péptidos de brócoli con propiedades antiinflamatorias, al reducir la secreción de factores inflamatorios.
  • Jiang S. et al. hidrolizaron colágeno de piel de cerdo, descubriendo que sus péptidos quelados con hierro ayudan a prevenir la anemia al interactuar con bacterias intestinales y citocinas.
  • Xu et al. fermentaron leche de maíz con probióticos, aislando péptidos con actividad antioxidante (IGGIGTVPVGR y LTTVTPGSR).
  • Li X. et al. extrajeron manoproteínas de levadura (Saccharomyces cerevisiae), que demostraron tener un efecto antiobesidad, asociado al aumento de Parabacteroides distasonis y la reducción de Lactobacillus en el intestino.

Estudios sobre polisacáridos y compuestos naturales

Otros investigadores han evaluado los efectos de los polisacáridos de diferentes especies vegetales y hongos:

  • Zhang et al. confirmaron que los polisacáridos del hongo Craterellus cornucopioides tienen actividad inmunomoduladora.
  • Jiang W. et al. demostraron que los polisacáridos de Zingiber striolatum ayudan a reducir la obesidad inducida por dietas altas en grasa.
  • Liu et al. identificaron propiedades antioxidantes en los polisacáridos de Houttuynia cordata.

Estos resultados sugieren que los polisacáridos naturales podrían utilizarse como ingredientes funcionales en alimentos destinados a mejorar la salud metabólica e inmunológica.

Avances en la tecnología de procesamiento alimentario

La tecnología de procesamiento también ha sido objeto de estudio:

  • Li C. et al. demostraron que el secado con aire caliente a 80 °C mejora la esporulación de Bacillus subtilis, aumentando la eficacia de agentes ecológicos microbianos.
  • Zhao et al. investigaron el pretratamiento con explosión de vapor en tubérculos de chufa (Cyperus esculentus), logrando mejorar su digestibilidad enzimática y su potencial de aprovechamiento industrial.

https://www.frontiersin.org/journals/nutrition/articles/10.3389/fnut.2023.1177158/full?utm_

Los principales avances científicos en la alimentación

En Unika ponemos el foco de atención en la seguridad alimentaria y el análisis de los alimentos, solo así estarás 100% seguro. ¿Quieres conocer los últimos avances científicos en alimentación?

Los avances científicos en el sector de la alimentación están desarrollándose de forma vertiginosa. Gracias a las nuevas tecnologías tenemos muchísimas más posibilidades para avanzar en lo que a la ciencia se refiere. No te pierdas a continuación los avances más importantes.

fruta seguridad alimentaria

1. Envases activos

Estos envases interactúan con los alimentos que están depositados en su interior. Es decir, es capaz de aumentar el tiempo de conservación gracias a que modifica las condiciones existentes dentro del recipiente. Con estos envases activos la seguridad alimentaria estará asegurada.

2. Envases inteligentes

Estos envases cuentan con unos sensores, pero cumplen con una función diferente a los de los envases activos. Principalmente, estos informan sobre cómo está el alimento.

3. Películas biodegradables

Este avance tiene muchas cosas en común con el anterior. Estas películas se convierten en una barrera entre el alimento y lo que rodea a este para que no se contamine. Además, al ser biodegradables se descomponen fácilmente.

4. Recubrimientos comestibles

Este avance tiene una función parecida al anterior, pero, este se puede comer. Se aplican a muchos productos alimenticios para asegurar la calidad. No obstante, también ayudan a mejorar el aspecto o el olor.

5. Alta presión

Este método es utilizado para desinfectar al producto y también para conservarlo. El proceso al que es sometido el alimento no le afecta en absoluto por lo que no tiene inconvenientes este avance.

También, existen otros avances que no guardan relación con la seguridad alimentaria, pero que son muy importantes para el mundo de la alimentación.

1. Calentamiento por infrarrojos y óhmico

El calentamiento mediante infrarrojos ha hecho que sea posible calentar alimentos sin tener un contacto directo con la fuente de calor. No solo sirve para calentar, sino también, para descongelar o incluso tostar.

En cambio, en el calentamiento óhmico los alimentos se calientan cuando pasa la electricidad. Es decir, la energía eléctrica se convierte en calor y este se produce en el interior del alimento en cuestión, este es el verdadero avance.

2. RFID

Este método implica identificar el alimento mediante la radiofrecuencia, es decir, es como en torno un código de barras inteligente, que puede modificar o cambiar por completo los datos de ese producto. Gracias a esto podemos ir cambiando de forma progresiva los días de vida que le quedan al producto.

3. Corte por ultrasonidos

Este método sirve para cortar alimentos mediante ultrasonidos, es decir, sin necesidad de utilizar los mecanismos tradicionales. El corte con este método es más adecuado porque hace los cortes de con mayor precisión. Además, también corta alimentos blandos.

experimento seguridad alimentaria

Gracias a estos avances, el mundo de la alimentación está de enhorabuena. Desde Unika, apoyamos cualquier avance que sea mejor para la seguridad alimentaria y el análisis de los alimentos. Si necesitas nuestra ayuda, siempre estaremos a tu disposición.

Bibliografía: https://www.unikagm.com/avances-cientificos-seguridad-alimentaria/

Un apetito de película¿Por qué comemos tanto en las salas de cine?

Casi como si se tratase de un ritual, antes de sentarse en sus butacas a disfrutar de una película en el cine, la mayoría de los espectadores tiene una regla de oro: comprar palomitas (y si son del tamaño grande, mejor). Una vez comienza la proyección, se activa la cuenta atrás para llegar al final del bote y –seamos claros– también para evitar que tu acompañante te robe más de la cuenta. Pero, ¿por qué se despierta el apetito de manera intensa mientras vemos una película?

El fenómeno de sentir hambre mientras disfrutamos de una película en la pantalla grande tiene mucho que ver con el entorno en el que comemos. Y es que el espacio produce un importante impacto en nuestras elecciones y comportamientos a la hora de comprar comida.alternative text¿Quién inventó las palomitas?El origen de las palomitas se remonta a la Gran Depresión, cuando estos piscolabis de maíz comenzaron a hacerse populares, principalmente por su precio: 5 o 10 céntimos. Pero no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial —contexto en el que fue de los pocos productos a los que no se limitó su producción—  cuando su consumo se vinculó a los cines. En parte, gracias a la estrategia de Julia Braden, una mujer que propuso montar los puestos de palomitas dentro del cine y, a cambio, ofrecía al dueño de la sala un porcentaje de las ventas.

Por eso los cines buscan crear un espacio sensorial ‘prefabricado’ con una iluminación tenue que cree un ambiente relajado y centrado en la pantalla. Es una estrategia que también utilizan los restaurantes de lujo para animar a los comensales a comer más, condicionando su estado de ánimo. Sarah Lefebvre, profesora de marketing en la Universidad Estatal de Murray, en Kentucky, Estados Unidos, destaca que la disminución de la iluminación nos induce a estar más relajados, y en ese estado tendemos a consumir más porque la preocupación por la cantidad de comida que ingerimos se desvanece, no le prestamos atención.

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La disminución de la iluminación nos relaja y, en ese estado, tendemos a consumir más porque la preocupación por la cantidad de comida que ingerimos se desvanece

La iluminación baja no solo influye en la cantidad que comemos, sino también en nuestras preferencias a la hora de elegir. Hay estudios que demuestran que, en ambientes con poca luz, las personas tienden a optar por comidas más ‘indulgentes’ en lugar de saludables. Esta tendencia se amplifica en el cine, donde la distracción con la trama en pantalla juega un papel adicional. Es aquí donde las palomitas de maíz, un snack poco atractivo en otros lugares, se convierten en un capricho reconfortante. Del que siempre queremos más.alternative textLas costumbres cambian, pero no del todo. La preferencia a la hora de ‘pecar’ en el cine está clara. El 54 por ciento de los asistentes son fieles a las palomitas. Aunque otros snacks como los nachos con queso, las patatas fritas o las porciones de pizza ya se encuentran en la segunda posición.

Incluso el sabor de los alimentos se ve influenciado por la iluminación. Lefebvre explora la ‘compensación sensorial’, una teoría que sugiere que la privación de un sentido puede intensificar otro. En un estudio, descubrió que en condiciones de poca luz, los alimentos con un único matiz de sabor, como dulce o salado, saben mejor que cuando están iluminados. Sin embargo, cuando se agrega un segundo elemento de sabor, la diferencia que experimentamos al comerlo en un lugar iluminado u oscuro, disminuye.

Al no ver la comida, los alimentos con un único matiz de sabor, como dulce o salado, nos saben mejor que cuando están iluminados

En el apetito que se nos despierta en el cine también intervienen otros factores ambientales como el aire acondicionado de las salas. Una temperatura baja consigue que queramos comer más, puesto que el frío consume nuestras reservas de energía y hace que el cerebro envíe señales en busca de más calorías. Y los cines, obviamente, aprovechan esta técnica de termostato.

¿Y lo que hay en la pantalla no afecta en el apetito? Evidentemente, las películas en sí mismas desempeñan un papel determinante en nuestro ritual gastronómico en el cine. De hecho, los personajes y la trama pueden moldear nuestro apetito durante la proyección.alternative textEl tipo que más y mejor come en pantalla. Brad Pitt es uno de los actores de Hollywood que más disfruta de la comida en la gran pantalla, pero también de los que más incitan a que tú también lo hagas. Solo ver a alguien disfrutando de la comida activa nuestras neuronas espejo y despierta nuestro apetito.

Seguro que te ha pasado alguna vez que has visto a un personaje comiendo una hamburguesa o cualquier otra apetitosa comida en una escena y has cogido un gran puñado de palomitas. Así lo explica Vivien Shuo Azhou, profesora de estudios de comunicación en la Universidad Bautista de Hong Kong: «Las acciones de los personajes de las películas, particularmente cuando están comiendo, crean patrones en la forma en que come la audiencia».

Se trata de un efecto de imitación –o experiencia vicaria– donde los espectadores comen cuando los personajes lo hacen, a modo de imitación. Aunque no ocurre siempre, solo cuando las personas se identifican con los personajes de la película, aclara Zhuo. Además, añade: «Comer es un comportamiento relacionado con objetivos, y cuando nos preocupamos por un personaje, inconscientemente adoptamos sus objetivos como propios».alternative textUn mundo rosa. Son varias las cadenas de cine que han aprovechado el éxito de Barbie para ofrecer a los espectadores una edición especial (y muy rosa) en su oferta gastronómica: palomitas y vasos de refrescos guardados en las cajas de la muñeca.

Algunos cines en los que se permite cenar dentro de la sala llevan esta relación entre la película y la comida un paso más allá, ofreciendo elementos temáticos del menú que coinciden con la trama de la película. Por ejemplo, ante el fenómeno de la película Barbie, el menú edición limitada de palomitas rosas en las cajas de las muñecas está siendo un éxito rotundo entre los asistentes de todas las edades.

Una temperatura baja hace que queramos comer más, en busca de más calorías. Y eso también explica el uso, y abuso, del aire acondicionado en las salas

Pero la intensidad con la que se devoran las palomitas no es la misma durante toda la película. Las escenas finales son el momento con más posibilidades de que el público deje a un lado su bote de pop corn  y saque su lado más goloso con un aperitivo dulce. Lo demuestra un estudio de 2017 en el que los espectadores que pudieron disfrutar de ambos tipos de snacks –dulces y salados– durante toda la proyección, se decantaron por el dulce hacia el final. «Descubrimos que cuando las personas están expuestas a una escena en la que se está terminando de comer, tienden a elegir más los M&M», explica Zhou. Ya seas de dulce o de salado, la próxima vez que te encuentres en una sala de cine con un apetito insaciable, recuerda que no estás solo en esta experiencia.

Bibliografía: https://www.abc.es/xlsemanal/ciencia/por-que-comemos-mucho-en-el-cine-peliculas-palomitas.html

La ciencia aplicada a la alimentación

Cuando pensamos en malnutrición, usualmente relacionamos el término con hambruna y falta de alimentos. Sin embargo, el principal causante de muertes a nivel mundial tiene otra cara menos conocida: consumir en exceso. Además de la desnutrición y la deficiencia de micronutrientes, la malnutrición también comprende fenómenos como la obesidad y el sobrepeso. De hecho, a diferencia de lo que la mayoría de la gente piensa, a nivel mundial hay más muertes relacionadas con el sobrepeso y la obesidad, que son responsables de más de 2,8 millones muertes al año, según la OMS.

Esta realidad es aún más marcada en América Latina, donde el 23% de los adultos y el 7% de los niños en edad preescolar sufren de sobrepeso u obesidad (el porcentaje va en aumento), hecho que supone un grave problema de salud pública, ya que dichas condiciones están asociadas a enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes o padecimientos cardiovasculares, que causan grandes costos sociales y gastos en salud.

¿Qué podemos hacer entonces para revertir esta tendencia? Una respuesta común ha sido promover el consumo más consciente de alimentos a través del etiquetado nutricional o «food labeling», práctica que consiste en colocar información sobre el contenido nutricional del alimento y otras propiedades de interés como valor energético y contenido de proteínas, grasas, entre otros.

Sin embargo, diversos estudios han encontrado impactos bajos o incluso nulos en el uso de etiquetado nutricional. Los principales motivos: los ciudadanos no le prestan atención a la información o, aun leyendo las etiquetas, no cambian su conducta debido a que no saben cómo interpretarlas.

Es aquí donde la ciencia, y en particular la Economía Conductual, entran en acción. Aprovechando los nuevos descubrimientos sobre el comportamiento humano, un conjunto de estrategias innovadoras han sido utilizadas para inducir cambios en el comportamiento de las personas y así promover elecciones más saludables. Una de ellas es la es llamada «choice architecture» o arquitectura de la elección planteada por Richard Thaler y Cass Sunstein en su libro » Nudge», a través de la cual se busca influenciar nuestras decisiones de tres maneras: simplificando la presentación de las opciones, evocando asociaciones automáticas y haciendo algunas opciones más notorias o atractivas que otras.

La simplicidad de esta estrategia esconde un gran potencial. Para el caso particular del etiquetado nutricional, los efectos en la promoción de un consumo alimenticio más saludable pueden ser inmensos. Un excelente ejemplo de ello son las «etiquetas semáforo» o «traffic light system», donde se complementa o coloca la misma información que en las etiquetas nutricionales pero de una manera más atractiva, intuitiva y fácil de entender.

Estudios como el liderado por Anne Thorndike o  Lilian Sonnenberg han hallado efectos importantes en variables deseables para la mayoría de los consumidores como reducción de grasas, calorías y selección de alimentos considerados más saludables.

https://www.caf.com/es/blog/la-ciencia-aplicada-a-la-alimentacion

Las raíces medicinales: ginseng, cúrcuma…

Gracias a la herencia que se ha ido enseñando de padres a hijos o de médicos a aprendices, hasta nuestros tiempos ha llegado un gran repertorio de raíces y plantas que se pueden emplear, si se sabe, en determinadas heridas, para sanarnos o para fortalecer nuestras defensas. En Aquí la Tierra, nuestro experto en ellas es el conocido etnobotánico Juan Plantas, quien es el encargado de hacernos llegar estos conocimientos. Te mostramos algunas de las raíces más importantes que hemos desenterrado junto a él.

La mandrágora

Esta planta la conoceréis por grandes películas o novelas históricas como La Odisea. Se ha utilizado desde los inicios de la historia de las plantas medicinales como una hierba anodina, ya que tiene propiedades narcóticas y soporíferas, además de por su uso emético y laxante. También es anti infecciosa pero, ¡ojo! sin el uso adecuado puede llegar a ser extremadamente tóxica.

Ginseng

Su uso tiene origen en la medicina tradicional china. Tiene un alto contenido en vitaminas, aminoácidos y posee propiedades hidratantes y desintoxicantes. También era usada antiguamente para incrementar la libido tanto en hombres como en mujeres.

La cúrcuma

Además de dar colorido y sabor a nuestros platos, la cúrcuma posee muchos beneficios para la salud: es un activo antiinflamatorio, antioxidante, antiséptico, antitumoral y antibacterial. Sí, sí, ¡todo eso! Aparte, favorece la circulación de la sangre y protege al hígado

https://www.rtve.es/television/20210118/raices-importantes-medicina-plantas/2067207

Entomofagia (comer insectos)

Se especula mucho sobre el futuro alimentario y cada cual dispara su teoría distópica. Los más adictos a la ciencia ficción aseguran que con pastillas de colores nos bastará; los más catastrofistas auguran que solo una clase muy privilegiada, con huertos electrificados, tendrán comida fresca todo el año y el resto nos alimentaremos de sus basuras; o bien, repiten como grillos otras voces, los insectos serán la alimentación del futuro.

Los comen más de 2.000 millones de personas en el 80% de los países del mundo. Pero no, no se trata de los menús de ninguna conocida cadena de hamburgueserías. Si añadimos que su consumo ha formado parte de nuestra dieta durante miles de años, queda claro que hablamos de otro tipo de alimento. Y a pesar de su larga historia, en las sociedades occidentales hemos prescindido de una fuente de nutrientes que podría ser la solución del futuro de la alimentación; siempre que seamos capaces de dejar de lado nuestra aversión a comer bichos.

Antes de mediados de este siglo, la Tierra contará con más de 9.000 millones de bocas humanas que alimentar. Y no es sencillo que la producción de alimentos pueda crecer al mismo ritmo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 26% de la superficie seca del planeta se dedica a pastos para el ganado, y un 33% de las tierras cultivables producen cosechas para la ganadería. Esta actividad es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y prescindir de más bosques para abrir espacios a la agricultura aumentaría el problema del cambio climático.

Con nuestro sistema actual, los números no cuadran. Pero hoy son muchos quienes piensan que es posible salir de esta difícil encrucijada sin renunciar al alimento de origen animal; se trata simplemente de variar el menú de especies que comemos. En occidente ya estamos acostumbrados al consumo de artrópodos, pero sólo acuáticos, como cangrejos o langostas. En cambio, hasta 3.000 grupos étnicos de Latinoamérica, África, Asia y Oceanía incluyen los insectos como parte de su dieta.

La Universidad holandesa de Wageningen mantiene una lista que recoge 2.111 especies comestibles de insectos y arácnidos, sobre todo escarabajos, orugas, hormigas, abejas, avispas, saltamontes, langostas y grillos, pero también moscas, arañas y cucarachas. En la exaltación de las virtudes nutritivas de estos animalitos ha desempeñado un papel crucial la FAO, que lleva años promoviendo la entomofagia como solución a la inseguridad alimentaria.

En Singapur, la comida del futuro se cocina en un laboratorio

Huevos sin gallinas, leche sin vacas y carne sin sacrificio. En Singapur, la venta de carne cultivada en laboratorio está autorizada desde 2020. La ciudad-estado es un centro global de tecnología alimentaria. Con menos del 1% de su superficie agrícola, el país debe importar el 90% de sus alimentos. El objetivo: producir el 30% de sus necesidades alimentarias para 2030.

El Gobierno de Singapur está invirtiendo, las startups están despegando y los productos cultivados en laboratorio aparecen en los menús.

Más allá de la innovación, este es un desafío de independencia y diplomacia

https://www.france24.com/es/programas/en-foco/20250923-en-singapur-la-comida-del-futuro-se-cocina-en-un-laboratorio