La canela bajo sospecha: la Comisión Europea detecta posibles problemas de seguridad, pero el estudio tiene luces y sombras

La Comisión Europea ha publicado un estudio que pone en duda la calidad y seguridad de parte de la canela que se consume en Europa. Según los resultados del Centro Común de Investigación (JRC), más del 66% de las 104 muestras analizadas en 13 países no cumplían los estándares internacionales de calidad. En algunas se detectaron incumplimientos de la legislación alimentaria, en otras posibles fraudes, y varias contenían niveles excesivos de cumarina, una sustancia natural que puede ser tóxica para el hígado, especialmente en niños.

El informe revela que un 9% de las canelas vendidas como “de Ceylán” eran en realidad del tipo cassia, una variedad más barata, de sabor más fuerte y con mayor cantidad de cumarina. Esta diferencia es importante, ya que consumir una cucharadita de algunas muestras de cassia podría superar la dosis diaria tolerable incluso para adultos de 60 o 80 kilos. En el caso de los niños, una pequeña cantidad —incluso media cucharadita— bastaría para sobrepasar el límite recomendado. Aunque un consumo puntual no supone un peligro inmediato, se aconseja preferir la canela de Ceylán, que apenas contiene cumarina.

Además, casi el 10% de las muestras analizadas presentaba niveles de plomo superiores a los permitidos por la normativa europea, lo que apunta a problemas de contaminación o falta de control en el proceso de producción.

El JRC concluye que las irregularidades en el mercado de la canela son elevadas y recomienda mejorar los controles, aumentar la transparencia y considerar límites legales para la cantidad de cumarina natural. Sin embargo, advierte que el número de muestras es demasiado pequeño para representar el mercado europeo en su conjunto, ya que la Unión Europea importó más de 13.000 toneladas de canela en 2023. Aun así, el estudio sirve como una señal de alerta sobre la necesidad de reforzar la seguridad y la autenticidad de este producto tan popular.

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La canela bajo sospecha: la Comisión Europea detecta posibles problemas de seguridad, pero el estudio tiene luces y sombras

Dos tercios de las muestras de canela analizadas (más del 66%) no cumplieron los estándares internacionales de calidad. Esto es lo que nos dice la Comisión Europea con respecto a un reciente estudio que acaba de hacer público. El problema no se asocia a un solo motivo, sino a varios. Según la Comisión, algunas muestras no cumplían con la legislación de seguridad alimentaria de la Unión Europea y otras eran sospechosas de fraude. Además, es posible que excedieran los límites seguros de cumarina, un compuesto presente de forma natural en algunos tipos de canela que es potencialmente tóxico para el hígado y que puede resultar especialmente preocupante para los menores de 10 años. Aunque el estudio aporta información valiosa, el análisis de tan solo 104 muestras en 13 países no permite extraer conclusiones sólidas. Pero veámoslo en profundidad:

¿Qué dice el estudio?

El estudio es obra del Centro Común de Investigación (Joint Research Centre o JRC), un organismo de la Comisión que realiza investigaciones para proporcionar evidencias científicas independientes que permitan asesorar las decisiones a la hora de desarrollar políticas en la Unión Europea.

En él, analizaron 104 muestras de canela adquiridas en tiendas de trece países: diez de la Unión Europa, además del Reino Unido, Serbia y Sri Lanka.

El principal objetivo era luchar contra el fraude, algo que cobra mucha importancia en productos como la canela. Y es que las especias son muy tentadoras para los estafadores, debido a su elevado precio y a que es relativamente fácil cometer fraude, dado que muchas se comercializan en polvo.

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