El chocolate blanco sí es chocolate: ocho tabletas artesanas que lo demuestran

Durante años ha sido el apestado de la familia chocolatera por sus versiones industriales excesivamente dulces, pero el chocolate blanco está viviendo una merecida redención.

La culpa fue de Milkybar. Esa pequeña tableta extra azucarada que Nestlé creó en 1936 para darle salida al excedente de manteca de cacao tras la Primera Guerra Mundial es la que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en chocolate blanco. Onzas como un juguete que hacían que nos picara la garganta y nos dolieran las encías; demasiadas meriendas con su nombre entre pan y pan. De ahí que siempre lo hayamos considerado algo para la infancia, artificial, el peor de los chocolates o incluso un producto indigno de su nombre.

El problema no es el chocolate blanco, sino lo que nos dieron como si lo fuera. Sus tabletas son de precio más elevado, pero quien las ha probado es incapaz de dar marcha atrás. No solo por todos los matices de su sabor o incluso por sus bondades nutricionales, sino también porque al consumir este tipo de chocolate se pone en valor su origen y las manos que permiten que llegue a nosotros. 

El patito feo

“El chocolate blanco está discriminado”, afirma Nerea Prieto –más conocida como Nerea Chocolate–, catadora certificada de chocolate nivel tres por el IICCT y periodista especializada en el sector desde 2010. “Es como el patito feo del cuento. Hay desconocimiento de su proceso de fabricación y la mayoría de la gente ha probado sólo el chocolate blanco industrial, que suele ser demasiado dulce y mediocre”.

Los chocolateros han salido al rescate. El sector parece tener claro que el chocolate blanco merece que lo defiendan. Casi todas las marcas españolas cuentan con alguna tableta a la que incorporan ingredientes de primera calidad. “La manteca de cacao debe ser de origen y además nos da mucho juego”, explica Mayte Sánchez de Maychoco, quien elabora siete recetas de chocolate blanco: mango, fresas, té, café, lavanda. “La grasa se convierte en protagonista, por eso hay que trabajar manteca que tenga el recuerdo del sabor del grano”, apunta Raquel González, de Kaitxo (Balmaseda, Vizcaya). “He realizado catas de este tipo de chocolate en el que las tabletas no llevaban ningún otro ingrediente y es increíble lo diferentes que pueden llegar a ser. El mundo del chocolate blanco está inexplorado todavía y es súper interesante”. 

¿Puede llamarse chocolate si no lleva cacao? Nerea lo tiene claro: “Para muchas personas (y algunos puristas) el chocolate blanco no es chocolate. Es cierto que carece de la parte sólida del grano de cacao, pero contiene manteca de cacao, que es la parte grasa que está presente en el haba de cacao. En un haba de cacao, la cantidad de manteca de cacao es de un 50% aproximadamente. Si es una parte fundamental del haba de cacao, ¿qué hay de malo en llamarlo chocolate?”. 

Sobre todo, teniendo en cuenta que llevan más manteca de cacao y menos azúcar que algunos chocolates con leche industriales que sí parecen merecer su nombre. Raquel de Kaitxo no duda tampoco en cuanto a la legitimidad del chocolate blanco: “La magia del chocolate, lo que hace que tenga brillo, esa textura, que sea especial, es la manteca. No decir que el chocolate blanco es chocolate es como negar que el aceite forma parte de la aceituna”.

https://elpais.com/gastronomia/el-comidista/2025-09-30/el-chocolate-blanco-si-es-chocolate-ocho-tabletas-artesanas-que-lo-demuestran.html

La historia del chocolate: desde su origen hasta la actualidad


La historia del chocolate es un viaje que arranca desde los antiguos tiempos de las civilizaciones mesoamericanas y llega hasta las sofisticadas y modernas creaciones que disfrutamos hoy en día. Imagina el cacao, un ingrediente mágico que ha encantado a generaciones y culturas a lo largo de los siglos.

Este recorrido no solo nos muestra la transformación de un simple fruto en un lujo global, sino que también revela cómo el chocolate ha sido un símbolo de innovación y refinamiento culinario.  En Just Royal, estamos encantados de sumergirnos en esta fascinante historia que destaca cómo el chocolate se ha transformado en el lujo global que es hoy.

Breve resumen de la historia del chocolate

La historia del chocolate es un relato lleno de sabor, innovación y cultura. Desde sus humildes comienzos en las antiguas civilizaciones mesoamericanas hasta convertirse en una de las delicias más apreciadas globalmente, el chocolate ha recorrido un largo camino.

Originalmente, el chocolate no era el dulce ni el postre que conocemos ahora, sino una bebida espesa y amarga. Su historia comienza en las civilizaciones de Mesoamérica, donde el cacao era mucho más que un simple ingrediente: era un elemento central en la vida espiritual y ceremonial.

Hoy en día, el chocolate ha evolucionado desde una bebida ceremonial hasta una bebida moderna, mostrando su importancia cultural y económica a lo largo de los siglos. En Just Royal, valoramos profundamente esta rica historia y la forma en que ha influido en las experiencias gastronómicas contemporáneas.

¿Cuál es el origen del chocolate?

Para entender la historia del chocolate, primero debemos conocer su origen. El cacao, el ingrediente esencial del chocolate, tiene sus raíces en las regiones tropicales de América Central y del Sur. Los pueblos indígenas de Mesoamérica, como los mayas y aztecas, fueron los primeros en cultivar y utilizar el cacao.

El cacao era un componente integral en las ceremonias y la vida diaria de estas culturas. Los mayas, alrededor del año 250 d.C., ya preparaban una bebida llamada “xocolātl”, que era una mezcla de granos de cacao tostados, agua y especias. Esta bebida espumosa y amarga era más una experiencia ritual que una simple bebida, y se utilizaba en ceremonias religiosas y eventos sociales.

¿Quién descubrió el chocolate?

La historia del chocolate en Europa comenzó en el siglo XVI. Cristóbal Colón fue uno de los primeros europeos en entrar en contacto con el cacao durante sus viajes al Nuevo Mundo. Sin embargo, fue Hernán Cortés, el conquistador de México, quien trajo el cacao a Europa en 1528.

Cortés reconoció el valor cultural y económico del cacao para los aztecas y decidió llevarlo de vuelta a España. Al principio, el chocolate fue recibido en las cortes europeas como una bebida exótica. Los españoles comenzaron a modificar la receta original, añadiendo azúcar y leche para adaptarla a sus gustos. Esta transformación marcó el inicio del chocolate en su forma moderna.

BIBLIOGRAFÍA (artículo completo): https://www.justroyalbcn.com/historia-del-chocolate/