La apasionante historia detrás de las facturas o bollerías argentinas

En Argentina, hay algo que está a la misma altura del fútbol y del asado, y no es otra cosa que la tradición de juntarse a desayunar los domingos con facturas recién horneadas. Estas deliciosas porciones de masa esponjosa y colorida son parte fundamental de la cultura gastronómica del país. Acompañados de un rico mate  o de un café con leche bien caliente, las facturas argentinas son un placer que pocos pueden resistir. En este viaje a través de la historia de las facturas argentinas, te contaremos cómo nacieron, las variedades más populares y los ingredientes que les dan su inigualable sabor.

El origen de las facturas: una tradición que cruza el atlántico

Para entender por qué las facturas argentinas se convirtieron en una tradición tan arraigada, es necesario retroceder en el tiempo y cruzar el océano Atlántico. La historia de estas delicias se remonta a las influencias gastronómicas europeas, especialmente a las del siglo XIX, con la llegada de inmigrantes europeos, en su mayoría de España e Italia, trajo consigo no solo sus culturas, sino también sus recetas y tradiciones culinarias. Entre estos tesoros se encontraban las recetas para hacer masas dulces y hojaldradas, que se adaptaron y se convirtieron en las facturas que conocemos hoy en día.

Durante el auge del movimiento anarquista en Argentina a principios del siglo XX, los trabajadores comenzaron a luchar por sus derechos laborales. En medio de las huelgas y protestas, los panaderos anarquistas encontraron en las facturas una forma creativa de expresar sus opiniones. Dieron a las facturas nombres provocativos, como «cañoncitos» y «bombas», para llamar la atención sobre sus causas. Estos nombres subversivos se volvieron populares y se han mantenido hasta hoy, aunque con un significado completamente diferente.

Elaboraciones clásicas: cañoncitos, medialunas, vigilantes y más

  1. Medialunas de manteca o de grasa: las medialunas son quizás las facturas más emblemáticas de Argentina. Su forma característica de media luna y su textura hojaldrada y ligeramente crujiente en el exterior, pero tierna en el interior, las hacen irresistibles. Su sabor a manteca y leves toques cítricos las convierte en el compañero perfecto de un buen café.
  2. Cañoncitos: estos pequeños tubos rellenos de dulce de leche son una verdadera delicia. La masa hojaldrada seca contrasta perfectamente con el relleno suave y dulce.
  3. Vigilantes: las facturas vigilantes son simples pero deliciosas. Están cubiertas con una fina capa de azúcar y su nombre se relaciona con los vigilantes o policía durante las protestas anarquistas.
  4. Bolas de fraile o berlinesas rellenas: de origen Alemán, es una masa dulce redonda frita en grasa o aceite y rellena de mermelada o algún tipo de crema, ​ parecido al profiterol. En Argentina se le puso este nombre como burla de cierta parte de la iglesia y el poder que ejercía.
  5. Miguelitos: en esencia, son un pan de leche, suave y esponjoso, normalmente relleno de dulce de leche y cubierto con azúcar impalpable o azúcar glas.
  6. Facturas de dulce de membrillo y crema pastelera: Para los amantes de las combinaciones clásicas, las facturas rellenas de dulce de membrillo son una opción irresistible. La unión de la masa dulce con el relleno frutal es simplemente perfecta.

https://goxonela.com/blog/el-blog-de-goxonela-2/la-apasionante-y-deliciosa-historia-detras-de-las-facturas-argentinas-4?srsltid=AfmBOopS_jy4rkSKN2epki_o4jlN7Cg5U_IcpfpRmGOw3YHqW7Zb6ohI