La revolución de la cocina vegetal más allá de la tendencia

En los últimos años, la gastronomía ha experimentado una transformación considerable con el auge de la cocina basada en las plantas. Empezó como una alternativa para veganos y vegetarianos pero se ha convertido en una corriente principal que influye en chefs, restaurantes y consumidores de todo el mundo.

Además, la cocina vegetal no solo responde a preocupaciones éticas y medioambientales, sino que ofrece también una gran de creatividad culinaria. Ingredientes como el jackfruit, el tempeh o el aquafaba han pasado de desconocidos a ser protagonistas de platos gourmet. Además, la investigación científica respalda sus beneficios: una dieta rica en vegetales se asocia con menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.

Y es que múltiples estudios y artículos afirman que adoptar una alimentación basada en plantas puede mejorar la salud general y contribuir a la sostenibilidad del planeta. Paralelamente a esto, los chefs de alta cocina están reinventando platos típicos y tradicionales con ingredientes vegetales, elevando esta cocina a niveles de sofisticación nunca antes vistos.

Fuentes:

Harvard: Healthy plant-based diets and environmental impac

https://www.finedininglovers.com/explore/recipes/vegan-pappardelle-bolognese

https://www.finedininglovers.com/explore/articles/michelin-chefs-cook-6-vegan-recipes-veganuary

‘Hunger’, la película que triunfa en Netflix a base de alta cocina, noodles y lucha de clases

Dirigida por Sitisiri Mongkolsiri, se estrenó el pasado mes de abril y en pocas semanas se ha convertido en una de las más vistas en la plataforma de streaming

 Le traen la cuenta y comprueba que el restaurante la está insultando en el ticket: «Indignante»

En un caldo con ideas de El Menú sobre cocineros tóxicos y esnobismo de alta cocina servimos una generosa porción de street food al estilo de The Bear. Sazonamos generosamente con estrés recién exprimido de Hierve, emplatamos y ya tenemos Hunger.

Reducir una película a la suma de tramas o ideas vistas en otras es muy simplista y seguramente una falta de respeto para los creadores. Pero esta improvisada receta a partir de recientes éxitos del cine gastronómico puede ayudar a entender de qué va Hambre. Y también el inesperado éxito de esta película tailandesa en Netflix.

Dirigida por Sitisiri Mongkolsiri, se estrenó el pasado mes de abril y en pocas semanas se ha convertido en una de las más vistas en la plataforma de streaming. A poco que uno haya visto otras sobre el tema o algunos de los documentales para foodies que abundan en Netflix, es muy posible que aparezca bien arriba en las sugerencias personalizadas.

¿Pero de qué va Hunger? Sin spoilers que arruinen una trama que, por otro parte, resulta bastante predecible, Aoy, una joven con un puesto de cocina callejera, acaba trabajando en Hunger, el restaurante más aclamado del país y dirigido por Paul. Para sorpresa de nadie, él chef en cuestión es un auténtico cretino que representa de una forma un tanto extrema esa toxicidad laboral en hostelería de la que tanto se ha hablado.

Todos los estereotipos de la alta cocina sobre el lujo, los clientes encaprichados con el chef de moda, o los ingredientes prohibitivos se suceden uno tras otro. Al otro lado, la cocina de la calle, la familia, las personas… Un chef despiadado y traumatizado en la infancia al que sólo ella, nuestra particular heroína, se atreve a poner en su sitio. De primero de drama gastronómico.

Pese a que la película se llega a hacer bastante larga -le sobran al menos 45 minutos, si Mongkolsiri nos permite el apunte- hay que reconocerle que la parte social ocupa un lugar destacado en la trama y le da cierto interés al asunto. Porque más allá de dar hambre y contar una historia que ya hemos visto muchas veces, Hunger no esquiva las cuestiones morales, económicas y políticas. Son casi lo más interesante, pese a ser presentadas a veces de forma un tanto burda.

Vaya, que si la pretensión era hacer una película a lo Ken Loach pero entre fogones, ha salido regular. Pero si la idea era más sencilla y se trataba de reírse un poco de los ricos -añadir un poco de El triángulo de la tristeza a la receta mencionada antes- y de cierta denuncia social -acompañar de un par de cucharadas de Parásitos– al final ha quedado un plato resultón.

Pero poco más. Porque el resultado recuerda a esos platos con demasiadas elaboraciones e ínfulas, pero en los que, al meter la cuchara, nada parece ligar del todo bien. Se entiende la idea, se ven las buenas intenciones e incluso la técnica es más que correcta. Pero seguramente al salir por la puerta del restaurante ya nos habremos olvidado de él. O nos estaremos preguntando donde nos habían servido algo parecido antes.

Pese a todo ello, se agradecen un par de bofetadas de lucha de clases en un momento el que todavía parece incomodar a muchos que se recuerde que la cocina y el hambre también son política. Alta cocina frente a humildes puestos callejeros. Ricos contra pobres. Caviar o noodles.

Pero volvamos a lo meramente culinario. ¿Las películas sobre gastronomía tienen que dar hambre? Ocurre con The Bear, por ejemplo. Pero en Hierve (Boiling Point) o The Menu no se contempla esta opción. La cocina es protagonista, pero lo que sale de ella o da igual o casi pretende ser una sátira del mundillo gastronómico de altos vuelos.

En Hunger el único plato que tiene cierto protagonismo y que apetece comer -los del chef Paul no pintan muy bien- son los fideos que prepara la protagonista en su humilde puesto de comida callejera. La misma cocinera que quema kilos de kobe hasta conseguir hacerlo perfecto, luego es la diosa del wok cuando se trata de hacer unos noodles.

Pero volvamos a lo meramente culinario. ¿Las películas sobre gastronomía tienen que dar hambre? Ocurre con The Bear, por ejemplo. Pero en Hierve (Boiling Point) o The Menu no se contempla esta opción. La cocina es protagonista, pero lo que sale de ella o da igual o casi pretende ser una sátira del mundillo gastronómico de altos vuelos.

En Hunger el único plato que tiene cierto protagonismo y que apetece comer -los del chef Paul no pintan muy bien- son los fideos que prepara la protagonista en su humilde puesto de comida callejera. La misma cocinera que quema kilos de kobe hasta conseguir hacerlo perfecto, luego es la diosa del wok cuando se trata de hacer unos noodles.

¿Veremos en España también estos noodles versionados por Dani García como ya ocurrió con el bocadillo de The Bear? Seguramente no, pero ahí queda la idea por si se anima.

Bibliografía: Moran, I. (11 de Septiembre, 2023). ‘Hunger’, la película que triunfa en Netflix a base de alta cocina, noodles y lucha de clases. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/comer/tendencias/20230511/8956755/hunger-pelicula-triunfa-netflix-base-alta-cocina-noodles-lucha-clases.html