Faisandage: el perro gourmet de Camerún

La tribu Vame del norte de Camerún, tiene la costumbre de comer ciertas razas de perro. Cuando un perro va a ser destinado a un festín, en el que se desea ofrecer el mayor placer a los invitados, dejan al perro sin comer varios días, hasta que el pobre animal, ya hambriento, empieza a procurarse la comida hurtada. En ese momento agarran al perro, le ‘juzgan’, le declaran culpable de robo y, como castigo, le fustigan para que huya, con el fin de someterle a persecución y a una serie de crueles castigos durante todo un día. Finalmente, le sacrifican y le dejan ‘faisandar’ cierto tiempo. Esos comensales afirman que existe una notable diferencia entre las suculencias de un perro así tratado, y las de otro que hubiera sido sacrificado en forma menos traumática.

https://es.wikipedia.org/wiki/Faisandage

Dieta «Eurocentrista»

La gente es lo que come; y lo que se come es un reflejo de cada persona: su familia, su historia, sus tradiciones. Sin embargo, para muchas personas que necesitan orientación sobre la alimentación, encontrar un experto con una formación común puede ser un reto. La mayoría de los dietistas –el 81% de ellos, según la agencia de acreditación de la Academia de Nutrición y Dietética– son blancos. Casi el 94% son mujeres. Esa falta de diversidad es un problema, afirma Deanna Belleny Lewis, nutricionista diplomada y profesional de la salud pública en Hartford, Connecticut. ‘La comida forma parte de la cultura, y no se puede extraer la cultura de la comida, al menos no se debería’, afirma Belleny Lewis, cofundadora del grupo sin fines de lucro Diversify Dietetics. ‘Creemos que necesitamos más dietistas que puedan relacionarse con los diversos clientes y las diversas comunidades a las que servimos’. El mundo académico tiende a abordar la nutrición desde un punto de vista eurocéntrico, añadió. La gente de la quínoa y la col rizada se lleva el protagonismo, mientras que los alimentos de las culturas no blancas se pasan por alto.

https://www.heart.org/en/news/2021/04/23/la-alimentacion-la-cultura-y-el-ingrediente-secreto-para-solucionar-la-falta-de-diversidad?

Talo (gastronomía)

El talo es un plato típico de Euskal Herria (País Vasco, Navarra y País Vasco francés) hecho como un taco con una tortilla de maíz grande de México, pero con la diferencia fundamental de que el maíz no se ha nixtamalizado previamente, por lo que la pasta de la que está hecho no alcanza la misma cohesión (su textura es quebradiza y arenosa) y es menos nutritivo. La masa se elabora con harina de maíz tostada, sal y agua, y se hace a la plancha. También se puede añadir harina de trigo. A partir de el se produjo, sobre todo en Guipúzcoa, una gran emigración hacia América, ya que lo ondulado del terreno y las altas precipitaciones impedían sembrar agricultura de secano como el trigo o la cebada. Empezó, por tanto, la elaboración del maíz en forma de talos. El talo solía utilizarse como pan en los caseríos vascos (originalmente en Guipúzcoa y norte de Navarra) y el sobrante se comía untado en leche para cenar, en una especie de sopa. En el País Vasco francés se come generalmente en fiestas u otras manifestaciones (partido de pelota, fiestas de eskolas…) con «xingar» (panceta) o con queso de oveja (AOC Ossau-Iraty). En Cantabria «talo» se denomina a un recipiente de latón o similar utilizado para elaborar la torta de borona, elaborada a partir de harina de maíz, agua y sal. Para elaborar el talo se necesita una cierta cantidad de harina de maíz, que se remoja en agua templada con una pequeña cantidad de sal. Se mezcla la harina, la sal y mantequilla, y se añade poco a poco el agua en el centro mientras se va amasando, hasta formar una masa con la textura adecuada. Al resultado se lo deja reposar un cierto tiempo y se forman bolitas que se van extendiendo desde el centro hacia fuera hasta formar una especie de oblea delgadita que se pone a tostar ligeramente en una plancha por los dos lados. Se sirve acompañada de txistorra, chorizo frito, morcilla, bacon, lomo, tortilla.

https://es.wikipedia.org/wiki/Talo_(gastronom%C3%ADa)

Talo - Gastronomía Vasca: Escuela de Hostelería Leioa

La alimentación como identidad cultural.

Los alimentos han formado parte o han estado estrechamente relacionados con determinadas organizaciones de grupos humanos y, en general, no han sido establecidos por razones científicas ni siquiera racionales. Es el caso de personas que mueren antes de comer determinados alimentos prohibidos en sus sociedades. Alimentos que suelen ser consumidos sin restricción alguna en otras latitudes de la Tierra. Esto dice mucho de la función que la alimentación tiene en la identidad individual o de grupo. Hablamos de alimentos tabú y alimentos santificados. En la mayoría de las culturas, comer tiene una función básicamente social. Alrededor de la comida se afianza un conjunto de reglas, a menudo muy estrictas, que dan sentido e identidad a cada grupo. Desde la reunión familiar a la comida de trabajo, todo tiene su ritual con códigos aparentemente invisibles, pero enraizados férreamente en la idiosincrasia de cada grupo humano. Comer supera ampliamente el ámbito de la vida cotidiana y va más allá. Supone una complicada red de pensamientos, actos y emociones.

El Pan nutricionalmente hablando

El pan es un alimento básico que forma parte de la dieta tradicional en Europa, Medio Oriente, India, América y Oceanía. Se suele preparar mediante el horneado de una masa, elaborada fundamentalmente con harina de cereal, agua y sal. La masa suele llevar levaduras para que fermente y sea más esponjosa y tierna. Nutricionalmente hablando, el pan es sobre todo rico en hidratos de carbono de cadena compleja. También aporta en pequeñas cantidades micronutrientes como ácido oleico y linoleico (en los elaborados con aceite), calcio (en los elaborados con leche), hierro, selenio, potasio, fósforo, tiamina y niacina (vitaminas del grupo B presentes en los panes elaborados con harina con germen), ácido fólico y una pequeña cantidad de carotenoides.

https://andreu.shop/blog/25-curiosidades-sobre-el-pan?srsltid=AfmBOopkDAwMyOBl3anDzrztPN5ur8FWryt4e8OYb5GjAK8XoAWvZMQt&utm

El queso y su divinidad

El queso, con su variedad de sabores, texturas y aromas, ha sido un elemento esencial en la dieta de la humanidad durante milenios. Esta delicia láctea ha servido no solo como una fuente sustancial de nutrición, sino también como un componente integral en la gastronomía y cultura de muchas civilizaciones. El queso ha sido enaltecido en la literatura, utilizado como moneda de cambio e incluso como ofrenda divina.

El origen exacto del queso es un tema de debate entre los historiadores. Sin embargo, la mayoría está de acuerdo en que el queso probablemente se originó en el Medio Oriente, en regiones donde la domesticación de animales de granja, como las ovejas y las cabras, era común. La teoría más aceptada es que el queso se descubrió accidentalmente cuando la leche se almacenaba en recipientes hechos del estómago de animales, donde las enzimas naturales harían que la leche se cuajara y fermentara.

El queso tiene una rica y variada historia, que se extiende a través de diferentes civilizaciones y eras. Durante la antigüedad, la producción de queso se había convertido en una práctica común en muchas partes del mundo. En el antiguo Egipto, se encontraron restos de queso en las tumbas de los faraones, lo que indica la importancia que le daban a este alimento. En la antigua Grecia, el queso era un elemento básico en la dieta, y se creía que era un regalo de los dioses.

Durante la Edad Media, la producción de queso se expandió por toda Europa. Los monjes en los monasterios eran conocidos por su habilidad en la elaboración del queso, y muchas de las técnicas y recetas que desarrollaron siguen siendo utilizadas hoy en día. Durante este tiempo, se vio una diversificación en los tipos de queso producidos, con diferentes regiones desarrollando sus propias variedades especializadas.

https://picnik.es/origen-queso

‘Pistachitis’ aguda: por qué el pistacho y su verde fosforito están hasta en la sopa

Hubo un tiempo en que el pistacho era un fruto seco exclusivo, presente solo en helados artesanales, baklavas o turrones. Pero las redes sociales lo convirtieron en una auténtica obsesión. Hoy aparece en todo tipo de productos —desde cafés y postres hasta pizzas y perfumes—, casi siempre teñido de un verde fosforito pensado para destacar en Instagram.

El auge empezó con el “Chocolate Dubai”, una tableta rellena de crema de pistacho que se volvió viral por su aspecto llamativo. A partir de ahí, surgieron versiones cada vez más exageradas: helados, pancakes cubiertos de oro y hamburguesas dulces, símbolos de una moda más estética que gastronómica.

El pistacho, antes sinónimo de sabor natural y elegancia, se ha convertido en un recurso para dar apariencia de lujo. Muchos de los productos actuales usan colorantes y aromas artificiales, mientras el verdadero pistacho —más caro y con sabor sutil— queda relegado. Incluso en perfumería se ha puesto de moda su aroma sintético, asociado con sofisticación y placer inmediato.

Esta “pistachitis” resume cómo funcionan las tendencias alimentarias en la era digital: un ingrediente se vuelve viral por su aspecto, no por su calidad. Como toda moda, acabará pasando, pero deja una lección clara: lo auténtico no necesita filtros ni colorantes para brillar.

Por qué las salsas hacen un flaco favor a un plato, en principio, saludable

Bibliografía: https://maldita.es/malditaciencia/20220615/salsas-no-saludables/

Las salsas se han empleado desde tiempos inmemoriales no sólo para aportar palatabilidad al plato, sino también para conservar e incluso enmascarar otros sabores o materias primas que no eran frescas. Aunque, afortunadamente, este último problema no es el motivo principal de su consumo en la actualidad, “hemos acostumbrado al paladar a alimentos sabrosos y que tienen alta palatabilidad, además de utilizar las salsas incluso para decorar el menú”, explica a Maldita.es Mónica Pérez, miembro del Consejo General de colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y Presidenta de la Asociación Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Extremadura (AEXDN). 

De hecho, la compra de salsas en los hogares españoles durante 2020 creció un 16,9 % con respecto al año anterior, según el Informe del Consumo de Alimentación en España 2020, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El perfil del consumidor principal se corresponde con parejas con hijos (independientemente de la edad), así como parejas jóvenes sin hijos y hogares monoparentales. “Los hogares más intensivos son aquellos de clase socioeconómica alta y media alta, pero también son intensivos aquellos de clase media y media baja, cuyo responsable de las compras tienen una edad que no supera los 49 años”, indica el informe. 

En 2019, el trío triunfador del sector de las salsas estuvo formado por el tomate frito (57% de la cuota de mercado), la mayonesa (20%) y el kétchup (8%). Otras salsas que se situaron en los primeros puestos de venta fueron la mostaza y las salsas para cocinar.

Ahora bien, hay ocasiones en las que el aliño y las salsas con las que complementamos el plato llegan a ser más calóricas que el plato en sí. Por lo tanto y como añade Pérez, tanto quesos muy grasos, como productos ricos en mantequilla, manteca, nata, exceso de aceite (aunque sea de oliva), etc. pueden convertir un plato saludable en una bomba calórica con un alto contenido en grasas, azúcares y sal. 

Por qué las salsas no son saludables

En general, y aunque todas tienen mucha sal, podemos clasificar las salsas comerciales en dos tipos: aquellas cuya base es el aceite o la grasa (como el caso de la mayonesa, el alioli, la salsa césar, el pesto, la salsa cheddar, la salsa cocktail, la salsa de mostaza o la salsa de yogur que, de yogur, tiene bastante poco. Como es de suponer, este tipo de aderezos “tiene un alto contenido de grasa, un gran aporte calórico y, además, no aportan otros nutrientes”, señala a Maldita.es Ana Belén Ropero, profesora de nutrición y bromatología en la Universidad Miguel Hernández y maldita que nos ha prestado sus superpoderes.

Por otro lado, encontramos las salsas dulces (es el caso del kétchup, la salsa barbacoa, la salsa agridulce o la salsa de Módena. Estas “tienen gran cantidad de azúcares libres” y, como en las grasas, “tampoco aportan otros nutrientes”, apunta Ropero.

Kétchup, mayonesa, mostaza… Dentro de lo malo, ¿cuál?

Si, pese a todo lo anterior, queremos añadir salsas a las comidas, es importante tener en cuenta sus ingredientes, así como la tabla de composición nutricional a la hora de comprarla. Dentro de que no son productos saludables, la mejor opción para María Merino, dietista-nutricionsita, es escoger aquellas en las que el azúcar esté por debajo de los 5 gramos por cada 100 de producto, en los que el contenido en sal sea igual o inferior a un gramo por cada 100 y en los que el contenido en grasas saturadas sea bajo, según explica a Maldita.es

“A pesar de todo esto, también será muy importante la cantidad y frecuencia de consumo: por ejemplo, que comamos 20 gramos de la peor salsa del mundo una vez cada tres semanas (por poner un ejemplo), es realmente irrelevante”, recuerda la experta.

Pero pongamos nombre y apellidos. Para Pérez, la mejor opción son aquellas en cuya composición se prioricen los vegetales. Algunos ejemplos podrían ser el guacamole, elaborado principalmente con aguacate; la vinagreta; la salsa de tomate o de pimientos (u otro vegetal); el tahini, una pasta hecha con semillas de sésamo o el hummus, cuya base son los garbanzos. 

La dietista-nutricionista Verónica de la Fuente añade a la lista la salsa de mostaza pura y la salsa de soja sin azúcares añadidos. Eso sí, “en pequeñas cantidades y diluida, ya que contiene mucha sal”.

Si de verdad buscamos la alternativa más saludable y evitar ese plus de sal, azúcar, grasa y calorías, “podemos optar por un blend (mezcla) de hierbas y especiashechas en casa”, como sugiere Noelia Vierling, dietista-nutricionista y maldita que nos ha prestado sus superpoderes. “Algunos ingredientes pueden ser ajo en polvo, cebolla en polvo, nuez moscada, pimienta blanca y negra, orégano, albahaca, tomillo, romero y laurel. La idea es jugar con las mezclas de sabores hasta encontrar el que en verdad nos gusta”.

Además de las especias, Merino propone el jugo de limón o técnicas como la del marinado. Por su parte, Ropero añade el aceite de oliva (eso sí, con moderación). La clave está en “tratar de evitar o reducir la cantidad de sal en las recetas de forma progresiva”. 

La recomendación culinaria de De la Fuente es el curry. “Contiene cúrcuma y pimienta, potentes antiinflamatorios si se consumen juntas y que aportan un gran sabor, llevándonos a la cocina asiática”.

Por qué deberías desayunar papaya según los expertos y 3 recetas para empezar el día

Son muchas las frutas que conocemos y algunas de las más conocidas son las “tropicales”. El aguacate, la fruta de la pasión, la guayaba, la granada, el mango, la chirimoya… Estas frutas son muy populares en España ya que son ideales para controlar el peso y cuidar el corazón, dentro de estas frutas tan populares también tenemos la papaya.

Su característico sabor le permite disfrutarla de numerosas formas, desde sola hasta como parte de un bol de yogur con granola, por ejemplo. Además, contiene numerosos beneficios para la salud, incluidas las semillas que hay en el interior.


Beneficios y propiedades de la papaya 

Después de hablar con especialistas, para conocer los beneficios y propiedades de la papaya sabemos que, es una fruta tropical rica en vitamina C, vitamina A (betacarotenos), ácido fólico y potasio, nutrientes clave en la etapa de la menopausia para el cuidado de la piel, la inmunidad y la salud cardiovascular, también se sabe que contiene enzimas digestivas como la papaína, que favorecen la digestión de proteínas y pueden ayudar a reducir la sensación de pesadez o distensión abdominal, un síntoma frecuente en esta etapa.
También hay que recalcar que aporta fibra soluble e insoluble, que contribuye a la salud intestinal y al control del colesterol y es rica en antioxidantes (licopeno, flavonoides) que protegen frente al estrés oxidativo, el cual aumenta en la menopausia y está vinculado con el envejecimiento celular y enfermedades crónicas.

https://www.20minutos.es/gastronomia/recetas/razon-desayunar-papaya-expertos-3-recetas-empezar-dia_6369558_0.html

La lata de conserva: nace la dieta industrial

A finales del siglo XVIII, en plena era de guerras y exploraciones, los ejércitos y marinos europeos enfrentaban un problema vital: cómo conservar los alimentos durante largos viajes sin que se estropearan. La necesidad llevó a la innovación.

El francés Nicolas Appert descubrió que, si se colocaban alimentos en frascos herméticamente sellados y luego se calentaban en agua, podían mantenerse en buen estado durante meses. Su método, publicado en 1810, fue el primer sistema eficaz de conservación y le valió el reconocimiento del gobierno francés.

Poco después, Peter Durand, en Inglaterra, perfeccionó la idea sustituyendo los frascos de vidrio por latas de hojalata, más resistentes y fáciles de transportar. La primera fábrica de conservas abrió en 1813, marcando el inicio de la industria alimentaria moderna.

Las conservas transformaron la alimentación mundial: los alimentos dejaron de depender del lugar y la temporada, y pudieron producirse, almacenarse y distribuirse en masa. La dieta pasó a ser industrial y global, con ventajas logísticas pero también consecuencias nutricionales que todavía se sienten hoy.

Bibliografia: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/lata-conserva-nace-dieta-industrial_11258