Cada vez más jóvenes están empezando a comer con auriculares puestos, no solo para ver vídeos o escuchar música, sino para crear su propio ambiente sensorial mientras comen. Puede sonar raro, pero tiene sentido: vivimos rodeados de ruido, distracciones y prisas, y muchos usan el audio como una forma de reconectar con la comida… o de desconectarse del mundo.
Lo interesante es que esta tendencia está empezando a estudiarse seriamente. Resulta que el sonido influye muchísimo en cómo percibimos los sabores. Por ejemplo, los tonos más agudos hacen que la comida parezca más dulce, mientras que los graves resaltan lo amargo. Por eso hay gente que se pone música suave o sonidos relajantes cuando quiere comer más despacio, o playlists “crujientes” para disfrutar snacks o comida callejera.
Pero también hay otra cara: algunos jóvenes sienten que comer sin auriculares les produce ansiedad porque se han acostumbrado a “aislarse” mientras comen. Para otros, es simplemente un truco para concentrarse y desconectar del móvil, del ruido o de conversaciones que no quieren escuchar.
Lo cierto es que esta manera de comer dice mucho sobre cómo estamos cambiando nuestra relación con la alimentación. Ya no se trata solo de sabores, sino de crear un pequeño espacio propio incluso en algo tan cotidiano como una comida rápida.
¿Está bien? ¿Está mal? Depende. Si te ayuda a disfrutar, a comer más tranquilo y a desconectar, es una herramienta increíble. Pero si te impide compartir la mesa, conversar o estar presente, quizá sea momento de revisar el hábito.
En cualquier caso, es un reflejo perfecto de la generación actual: buscamos experiencias… incluso cuando nos sentamos a comer.
La obesidad no es solo un tema estético; es un problema de salud pública que afecta a millones de personas en todo el mundo. Según la OMS, más de 1.900 millones de adultos tienen sobrepeso, y de ellos, 650 millones son obesos. Pero lo que a menudo pasa desapercibido son las consecuencias reales: diabetes tipo 2, hipertensión, problemas cardíacos y hasta impactos en la salud mental.
Personalmente, he visto cómo esta situación cambia vidas. Conozco gente que lucha con su peso desde la infancia y, más allá de las restricciones de dieta o ejercicio, el verdadero desafío suele ser entender cómo los hábitos, la genética y el entorno interactúan. La obesidad no aparece de la noche a la mañana: es el resultado de factores acumulativos como alimentación procesada, vida sedentaria y estrés, que a menudo se mezclan con predisposición genética.
Lo que también es sorprendente es la influencia del entorno: publicidad de comida ultraprocesada, falta de espacios verdes para moverse y desigualdad económica aumentan el riesgo. Y aunque la educación y la conciencia ayudan, sin políticas públicas que faciliten cambios estructurales, es difícil que muchos logren mantener un peso saludable.
Una de las cosas que más me ha impactado es cómo la prevención temprana marca la diferencia. Pequeños cambios en la dieta, actividad física diaria y hábitos de sueño pueden tener un efecto enorme a largo plazo, especialmente en niños y adolescentes. La obesidad es compleja, pero con información, apoyo y acceso a opciones saludables, se puede abordar de forma efectiva.
En definitiva, hablar de obesidad no es solo hablar de kilos: es hablar de salud, de educación, de políticas y de cómo nuestro estilo de vida moderno moldea nuestro cuerpo y nuestro futuro.
Las bebidas energéticas están por todas partes: en el gym, en la biblioteca, en el metro a primera hora y hasta en las noches de estudio desesperado. Parecen inofensivas, casi un aliado cotidiano, pero lo cierto es que la relación que tenemos con ellas es más compleja de lo que parece.
El gran gancho es la promesa: más concentración, más energía, más rendimiento. Y sí, la cafeína hace su trabajo. El problema llega cuando ese “empujón” se convierte prácticamente en una muleta diaria. Muchos jóvenes terminan tomando dos o tres latas al día sin darse cuenta de que el cuerpo va acumulando efectos secundarios: insomnio, ansiedad, palpitaciones… incluso problemas digestivos que nadie asocia a la bebida que parecía tan inocente.
Lo irónico es que nuestras necesidades reales suelen ser mucho más básicas: dormir más, hidratarnos mejor, o simplemente descansar la mente. Pero es más fácil abrir una lata que parar un momento y escuchar al cuerpo. Por eso es tan importante entender qué estamos consumiendo: cantidades enormes de azúcar (aunque diga “zero”), estimulantes extra, vitaminas añadidas que no siempre necesitamos y un chute de cafeína pensado para mantener despierto a un búho.
Eso no significa que haya que demonizarlas. No pasa nada por tomarlas de forma puntual. El problema comienza cuando se vuelven parte de la rutina, un parche rápido que tapa el cansancio pero no lo resuelve. Y sí, pueden encajar en un estilo de vida equilibrado, pero solo si entendemos sus límites y no las convertimos en nuestra fuente principal de energía.
Al final, lo que tu cuerpo intenta decirte es que la energía de verdad no viene en una lata. Y cuanto antes lo escuchemos, mejor.
Bajo el título «Tradición y regeneración», se presenta el XXVII número de San Sebastián Gastronomika 2025 en el artículo. Se enfoca en la manera en que la cocina vasca conserva sus raíces mientras se proyecta hacia el futuro, con un énfasis particular en la riqueza del mar y la sostenibilidad.
Gastronomika 2025, una edición más de su famoso congreso culinario, se llevó a cabo en San Sebastián. Este evento resalta la posición de la ciudad como un referente internacional. El congreso, bajo el lema «Tradición y Regeneración», tiene como objetivo balancear la necesidad de innovar y mirar hacia el futuro con el respeto a las raíces de la cocina vasca. En esta ocasión, el enfoque se centra particularmente en el mar: no solo como una fuente esencial de productos deliciosos, sino también por la necesidad urgente de proteger los ecosistemas marinos y fomentar métodos tradicionales y sostenibles de pesca.
Es fundamental mirar hacia atrás para entender el espíritu de Gastronomika. La identidad de la cocina vasca se formó en el contacto histórico entre la montaña y el mar, en la vida simple de los caseríos y en las operaciones portuarias. Esta cocina surgió a partir de una necesidad y emplea ingredientes locales y sencillos, usando métodos orientados a sacar el máximo provecho de todo. El bacalao al pil-pil y el marmitako —elaborado con atún, cebolla y patatas en los barcos pesqueros— son ejemplos de cómo la autenticidad, la sencillez y la resistencia se transformaron en sinónimo de calidad culinaria.
La filosofía del congreso es una continuación directa de la Nueva Cocina Vasca, que surgió en los años setenta. Esta corriente, promovida por chefs con visión de futuro, marcó un antes y un después: recuperó recetas del pasado, defendió la importancia de los productos locales y de temporada e impulsó la innovación técnica en la cocina. Esta misma filosofía de búsqueda y mejora permanente es la que motiva a los chefs que hoy participan en Gastronomika, generando un vínculo evidente entre la creatividad contemporánea y la historia culinaria.
Gastronomika no solamente festeja lo local, sino que también se alimenta de una perspectiva global. En esta edición, sobresale que Río de Janeiro es la ciudad invitada. Es la primera vez que una ciudad de Latinoamérica obtiene este honor. El programa junta a personalidades de renombre internacional como Niklas Ekstedt (un pionero en la cocina al fuego directo), Mitsuharu Tsumura (Maido en Lima) y chefs que han logrado el éxito fuera del país, como Aitor Zabala (el primer español con tres estrellas Michelin fuera de España). Asimismo, se destaca la relevante presencia de mujeres, con chefs como Thalía Barrios, Elena Arzak y Nieves Barragán, quienes brindan perspectivas fundamentales sobre la modernidad culinaria.
Por último, el congreso concede un lugar importante a la cultura social de la comida mediante el Foro de Tabernas y Taberneros. Este apartado es clave porque defiende la taberna y la barra como lugares esenciales de la gastronomía española, más allá de ser meros puntos de tránsito. Con el fin de rendir homenaje a la autenticidad, al servicio y al producto de calidad que caracterizan la vida social en torno a una barra, chefs y taberneros de varias regiones del país (Ronda, Madrid, Sevilla, Valencia) se reúnen y el reconocimiento concluye con la entrega del premio «Tabernero Mayor».
El Arca del Gusto es un proyecto esencial de la asociación Slow Food, fundado en 1996. Su propósito es registrar y exponer más de 5.500 productos relacionados con la gastronomía, que incluyen desde semillas y frutas autóctonas hasta razas de animales o tipos de queso, que corren el riesgo de desaparecer. La propuesta opera como un catálogo en línea que recupera alimentos que son componentes fundamentales de las culturas, la historia y las tradiciones globales. No solo implicaría una pérdida biológica la extinción de su especie, sino que también supondría la desaparición de recetas, sabores y conocimientos ancestrales que se han transmitido de una generación a otra.
La transformación de las condiciones culturales y la estandarización impuesta por la industria moderna de alimentos son los factores principales que han llevado a esta pérdida. El artículo cita ejemplos específicos, como la kumatiya de Rajasthan, un tipo de semilla que se está eliminando para hacer espacio a cultivos más productivos, o la manzana Sebastopol Gravenstein en California, que enfrenta el riesgo del crecimiento de los viñedos. La continuidad de bienes como el pollo negro de Valdarno en Italia o el queso Persillé de Tignes en Francia depende frecuentemente del esfuerzo noble de los pequeños productores o granjeros que priorizan la conservación cultural por encima del rendimiento económico.
Con el objetivo de proteger a estos «pasajeros» en riesgo, Slow Food y la red internacional de chefs Relais & Châteaux han colaborado en iniciativas como Food for Change. Esta colaboración es crucial porque los chefs no solamente proponen y dan a conocer los productos (por ejemplo, el trigo negrillo de Sigüenza o el cerdo ibérico puro en España), sino que también los emplean en sus establecimientos. Al ingerir, preparar y relatar las historias de estos alimentos, se fomenta la producción y el consumo, lo que produce un cambio verdadero en la economía local. El proyecto pone de relieve que la biodiversidad no es únicamente genética, sino también cultural, y que optar por una alimentación consciente incide directamente en la subsistencia de un patrimonio mundial.
La BBC ha publicó un artículo que explora el auge de la carne vegetal de alta tecnología, que emplea la ciencia para replicar casi a la perfección la textura, el gusto e incluso el «sangrado» de la carne animal. Esta es la paradoja principal que plantea el artículo: la industria, liderada por empresas como Impossible Foods o Beyond Meat, gasta millones de dólares tratando de duplicar lo que el veganismo se propone evitar. La razón es sencilla y de mercado: el propósito no es persuadir al vegano estricto, sino a la amplia cantidad de flexitarianos o a los carnívoros que desean disminuir su ingesta de carne, brindándoles una experiencia gastronómica familiar pero con ventajas para el medio ambiente.
El placer de comer carne y la costumbre de hacerlo están tan arraigados que es muy difícil eliminarlos, razón por la cual se busca la imitación. Para la gran parte de los individuos, el aroma a parrilla, la sensación al morder o el gusto umami son experiencias que están profundamente conectadas con la identidad y con la interacción social. Los desarrolladores tecnológicos comprenden que si el sustituto no brinda una experiencia sensorial casi igual a la original, un cambio de dieta de gran envergadura no dará resultados. Por consiguiente, el camino hacia la sostenibilidad alimentaria consiste en honrar la cultura carnívora al desarrollar productos que eliminen la problemática ecológica o moral sin renunciar al deleite gastronómico.
Por último, el artículo se ocupa de la división filosófica que esto produce en la comunidad vegana. Existen críticos, que suelen ser los más puristas o los partidarios de la dieta de alimentos integrales (whole foods), quienes consideran que estas carnes hiperrealistas son un producto innecesariamente procesado y distante de las bases del veganismo. Sin embargo, el análisis concluye que, a pesar del debate purista, el posible efecto de estas innovaciones en la salud del planeta es colosal. La tecnología de imitación, por lo tanto, emerge como una herramienta pragmática que permite disminuir a gran escala el consumo de carne animal, poniendo en primer lugar el impacto ambiental por encima de la pureza ideológica.
Lantern analiza la imagen que tiene el consumidor sobre 78 enseñas de fabricante
Un nuevo informe elaborado por la consultora Lantern ha identificado las diez marcas más innovadoras en el ámbito de la alimentación y las bebidas en España, según la percepción de los consumidores.
El estudio, que analiza la capacidad de las marcas para crear valor a través de la innovación, destaca a aquellas empresas que mejor han sabido conectar con las nuevas demandas del mercado, ya sea mediante la mejora de sus productos, la introducción de nuevas categorías o el impulso de estrategias sostenibles.
Entre las compañías que encabezan la lista figuran tanto grandes referentes del gran consumo como marcas emergentesque han logrado diferenciarse por su creatividad, adaptación al cambio y orientación al consumidor.
Lantern subraya que la innovación en este sector no se limita al lanzamiento de nuevos productos, sino que también implica transformaciones en procesos, envases, comunicación y sostenibilidad, factores que hoy resultan decisivos para el crecimiento de las empresas.
El ranking refleja así un entorno dinámico y competitivo, donde la apuesta por la innovación se consolida como motor de desarrollo y fidelización en la industria alimentaria y de bebidas.
Son muchas las maneras que hay de disfrutar un huevo en toda su esencia. Este producto, tan arraigado a la cultura culinaria de España, se puede comer frito, cocido, revuelto, etc. En el caso de consumir un huevo duro, existe un método para quitarle la cáscara de una forma fácil y segura porque sí, hay trucos y algunos han conquistado las redes sociales.
Este ‘tip’ lo ha contado Jesús Sánchez, chef de Cenador de Amós, el único tres Estrellas Michelin en Cantabria. El cocinero relató en un vídeo publicado en sus redes sociales por qué agregar sal y vinagre al agua de cocción de un huevo es útil para pelar la cáscara después.
Según él, la razón tiene que ver con la estabilización de las proteínas de la clara así como el papel de la sal en la adherencia del huevo con la cáscara. «Resultado: huevos cocidos perfectos, sin peleas al pelarlos», señala el chef en el ‘post’ que acompaña el vídeo.
En el vídeo, Sánchez comienza explicando que «agregar sal y vinagre al agua puede hacer que la cáscara se pele». Por un lado, el vinagre «ayuda a estabilizar las proteínas en la clara del huevo». Por otro, la sal «reduce la adherencia entre la cáscara y la clara, haciendo que se separen más fácilmente». Así, señala que «la próxima vez que cocines huevos no te olvides de agregar un poco de sal y vinagre al agua de la cocción antes para que la peladura sea un proceso mucho más sencillo».
Además del de Jesús Sánchez, existen otros trucos con el mismo propósito. Por ejemplo, está el de rodar el alimento. Consiste en dejar enfriar el huevo y, tras ello, quitarle la cáscara de los dos extremos. Después, haciendo un poco de presión con la mano, lo rodamos y veremos cómo sale sin ningún tipo de complicación. Y sí, hay dos métodos más que puedes empezar a poner en práctica en tus cocinas, por no dejar de hablar de este en el que se usa un utensilio muy común en repostería.
En España, el aceite de oliva ocupa un lugar emblemático en la cocina y la cultura gastronómica, y en esta campaña destaca una variedad que está generando gran interés: el aceite de oliva sin filtrar.
A diferencia del aceite convencional, el aceite sin filtrar no pasa por el proceso de decantación o filtrado después de la extracción, lo que hace que conserve pequeñas partículas de pulpa de aceituna y algo de humedad. Esto le confiere un color verde intenso y turbio, y un perfil organoléptico más potente.
Los expertos señalan que, gracias a ese carácter más “crudo”, el sabor registra matices de amargor y picante que lo traducen en una experiencia más intensa, y además posee un mayor contenido de antioxidantes.
Sin embargo, esta variedad tiene también sus particularidades: al no estar filtrada, se trata de un producto más perecedero. Según la empresa especializada Olivarte, lo recomendable es consumirlo en los cuatro primeros meses tras su elaboración para aprovechar al máximo sus cualidades, antes de que el poso evolucione y modifique sus propiedades.
En cuanto a su uso, este aceite es ideal para platos donde se quiera destacar su sabor y textura: ensaladas, tostadas, verduras a la plancha o quesos curados son excelentes acompañantes. Además, su conservación exige un entorno fresco y sin exposición directa a la luz para preservar sus cualidades.
En definitiva, este “oro líquido” de temporada representa una opción diferenciada para quienes buscan intensificar sabores en la cocina y disfrutar de una experiencia más auténtica con el aceite de oliva.
La patata, uno de los alimentos más consumidos y versátiles, ha sido durante años injustamente señalada como poco saludable. Sin embargo, un reciente estudio del Centro de Investigación Biomédica de Pennington (EE. UU.) demuestra lo contrario: las patatas no solo no aumentan el riesgo de diabetes tipo 2, sino que incluso pueden favorecer la pérdida de peso cuando se incluyen correctamente en una dieta equilibrada.
Según la investigación, publicada en el Journal of Medicinal Food, se analizaron 36 personas con sobrepeso o resistencia a la insulina, y se comprobó que quienes consumieron patatas hervidas con piel perdieron peso y mejoraron sus niveles de glucosa. Esto se debe a que las patatas, ricas en hidratos de carbono complejos y fibra, generan una gran sensación de saciedad, ayudando a comer menos sin pasar hambre.
La Fundación Española de Nutrición recuerda que la patata es una importante fuente de vitamina C, B6, potasio y carotenoides, nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Además, contiene solo 88 calorías por cada 100 gramos, lo que la convierte en un alimento ligero si se prepara correctamente.
Los expertos recomiendan consumirlas hervidas o al vapor y con piel, ya que así se conserva mejor la vitamina C y se aprovecha al máximo su valor nutricional. En cambio, las patatas fritas comerciales deben tomarse con moderación, pues contienen más grasa y sal.
En resumen, lejos de ser un enemigo de las dietas saludables, la patata es un alimento nutritivo, económico y beneficioso, que bien preparado puede formar parte de una alimentación equilibrada y hasta contribuir al control del peso y de la glucosa.