Si bien el aceite de girasol es uno de los más utilizados en la cocina cotidiana, su reputación se ha visto cuestionada en los últimos años. No se trata de un aceite “malo” en sí mismo, ya que hay que tener en cuenta que su composición y uso determinan sus efectos sobre la salud.
Existen diferentes tipos de aceite de girasol, y esa distinción es clave (poca gente lo sabe). El aceite refinado, el más común en supermercados, pierde gran parte de los antioxidantes naturales y vitaminas presentes en el aceite virgen. Esto lo hace menos beneficioso que el aceite de oliva, que conserva compuestos como los polifenoles y el ácido oleico, responsables de mejorar la salud cardiovascular. No obstante, el aceite de girasol sigue aportando grasas insaturadas saludables, vitamina E y fitonutrientes que contribuyen al equilibrio nutricional.
Dentro del girasol, una variedad especialmente relevante es el aceite “alto oleico”, que contiene más ácido oleico, similar al de la oliva. Esta versión es más estable al calor, lo que la hace adecuada para frituras y cocciones prolongadas sin degradarse tan rápido como el aceite convencional. Además, al ser más resistente a la oxidación, conserva mejor sus propiedades saludables.
El comportamiento del aceite de girasol al calentarse también es importante. Por ser más poliinsaturado que el aceite de oliva, se oxida más fácilmente cuando se expone a altas temperaturas. Esto no significa que freír con girasol sea automáticamente dañino, pero sí que conviene no reutilizarlo muchas veces: dos o tres frituras es el límite recomendable para mantener su seguridad y sabor.
En la práctica, el aceite de girasol funciona bien para aliños, salsas y preparaciones en frío, mientras que para frituras o cocciones intensas conviene preferir aceites más estables. Su sabor neutro y su versatilidad lo hacen ideal para quienes buscan un aceite ligero que no altere el perfil de otros ingredientes.
En definitiva, el aceite de girasol no es perjudicial si se elige con cuidado y se usa correctamente. Su valor nutricional depende de la variedad, la calidad y el tipo de cocinado, y puede formar parte de una dieta equilibrada sin problemas, siempre que se combine con hábitos saludables y con aceites más ricos en antioxidantes cuando la preparación lo requiera. No hay que demonizarlo.
Si alguna vez has devorado un plato de comida mirando la televisión o scrolleando en tu móvil, para solo unos minutos después sentir un vacío en el estómago y ganas de picar algo más, tienes que saber que no eres el único. Esta común situación paradójica tiene hoy una explicación científica fascinante que va más allá de lo que hay en tu plato y se adentra en los mecanismos de tu memoria.
Un estudio pionero de la Universidad del Sur de California, liderado por el neurocientífico Scott Kanoski, ha revelado la existencia de las «neuronas de la comida» . Estas células especializadas, localizadas en el hipocampo —una región clave para la memoria—, son las responsables de crear «engramas de comida», es decir, las huellas físicas que deja un recuerdo sobre lo que hemos comido.
Cómo se relacionan la memoria y el apetito
La investigación describe cómo estas neuronas no solo archivan lo que comemos, sino también detalles del contexto, como el lugar y la hora de la comida. Este registro es crucial porque, una vez completado, el hipocampo se comunica con el hipotálamo, que es el centro regulador del hambre en el cerebro, para indicarle que el cuerpo ya está satisfecho.
El problema surge cuando el sistema en cuestión experimenta fallos. Según el equipo de investigadores, si este sistema falla, el cerebro puede «olvidar» qué se ha comido, lo que provoca la aparición de hambre y puede llevar a comer en exceso. En experimentos con modelos animales, cuando se bloqueaba esta comunicación, los sujetos comían de forma compulsiva y no recordaban su última comida.
Nuestro gran obstáculo: la distracción
Lo que más interfiere con la correcta formación de estos recuerdos son las distracciones durante las comidas. Como el estudio señala, los recuerdos de comida se consolidan en los breves intervalos entre bocado y bocado, momentos en los que el cerebro se dedica a evaluar el entorno. Si nuestra atención está capturada por una pantalla, el cerebro no cataloga adecuadamente la experiencia, dejando un registro incompleto, similar a «una fotografía desenfocada».
Sin esta especie de registro mental claro, la señal de saciedad se debilita significativamente, y la sensación de hambre aparece mucho antes, incluso después de una comida nutritiva y abundante.
Por ello, es recomendable seguir los siguientes consejos si quieres que la distracción no se apodere en tus comidas:
– Evitar las pantallas en las comidas, bien sea desconecta de la televisión, el móvil o el ordenador durante la ingesta.
– Practicar la conciencia plena prestando atención a los sabores, aromas y texturas de los alimentos con cada bocado.
– Hacer pausas: No hay que tener prisa a la hora de comer, es incluso aconsejable respirar y hacer pequeñas pausas durante la comida.
– Observa el plato y dedica unos instantes a observar y describir mentalmente tu comida antes de empezar.
– Mantener horarios regulares: De esta manera, ayudas a tu cerebro a anticiparse a la ingesta y registrar así las comidas más fácilmente.
Rico en agua y fibra, bajo en calorías y con minerales como el potasio y el fósforo; y vitaminas a y C, este vegetal es apreciado por sus propiedades y por ser el protagonista de una tradición como la calçotada que, más que una comida, es una experiencia colectiva.
En el corazón de Cataluña, cada invierno se encienden brasas, se cubren las mesas con papel de periódico y se alzan copas de vino para celebrar una de las tradiciones gastronómicas más queridas de la región: la calçotada. En el centro de esta fiesta rural y familiar se encuentra un humilde vegetal que ha trascendido su condición de cebolla: el calçot.
La plantación de los calçots se inicia a mediados de agosto o principios de septiembre y se puede alargar durante todo ese mes. Incluso se puede acabar de plantar hasta finales de octubre, según se quiera realizar la recolección. Eso sí, la temporada de calçots, propiamente dicha, va de noviembre a abril, siendo su período de máximo consumo durante los meses de enero, febrero y marzo. Incluso en algunos restaurantes ya comienza a ofrecerse su consumo en las primeras semanas de noviembre.
La plantación de los calçots se inicia a mediados de agosto o principios de septiembre y se puede alargar durante todo ese mes. Incluso se puede acabar de plantar hasta finales de octubre, según se quiera realizar la recolección. Eso sí, la temporada de calçots, propiamente dicha, va de noviembre a abril, siendo su período de máximo consumo durante los meses de enero, febrero y marzo. Incluso en algunos restaurantes ya comienza a ofrecerse su consumo en las primeras semanas de noviembre.
¿Qué es un calçot?
El calçot es una variedad de cebolla tierna (Allium cepa), cultivada especialmente para ser cosechada joven y alargada. Se diferencia de la cebolla común tanto en sabor como en textura: su carne es más suave, menos picante y ligeramente dulce cuando se cocina a la brasa.
El nombre «calçot» proviene del verbo catalán calçar, que significa «calzar» o «calzar con tierra». Y es que el proceso de cultivo implica ir cubriendo progresivamente el tallo con tierra para que crezca largo y blanco, protegiéndolo del sol. Este método da como resultado su característica forma alargada.
En cuanto a sus propiedades nutricionales, destaca por su elevado contenido en agua y su bajo aporte calórico. También son ricos en fibra, lo que contribuye a mejorar el tránsito intestinal y a cuidar la microbiota. Su aporte vitamínico es interesante pues es fuente de vitamina C, un potente antioxidante. Eso sí, en el caso de que la cocción sea intensa o demasiado larga pueden perder parte de esa vitamina. También contiene vitamina A y minerales como el potasio y el fósforo.
Origen e historia
La historia del calçot se remonta al siglo XIX, y su origen se atribuye al agricultor Ángel Puig i Gairalt, de Valls (Tarragona), quien según la leyenda comenzó a asar cebollas tiernas en las brasas y, al pelarlas, descubrió un manjar inesperado. Lo que empezó como una curiosidad campesina se convirtió, con los años, en una costumbre regional.
La calçotada, tal como la conocemos hoy, empezó a popularizarse a mediados del siglo XX. En 1982, se creó la «Fiesta de la Calçotada de Valls», y desde entonces, miles de personas visitan esta localidad cada enero para rendir homenaje a esta hortaliza.
La calçotada: una celebración comunitaria
La calçotada es mucho más que una comida: es una experiencia colectiva. Tradicionalmente se celebra entre finales de enero y marzo, coincidiendo con el pico de la temporada del calçot.
El ritual comienza con los calçots cocinados sobre una llama viva, normalmente con sarmientos de vid, hasta que la capa exterior queda completamente negra y chamuscada. Luego, se envuelven en papel de periódico para que suden y se mantengan calientes. Se sirven en tejas, y cada comensal se coloca un babero —porque comer calçots puede ser un asunto desordenado.
Se pelan con las manos y se mojan en una espesa y sabrosa salsa romesco o salvitxada, hecha a base de tomate, almendra, ajo, ñora y aceite de oliva. Después de los calçots, suelen servirse carnes a la brasa, como butifarras, cordero o costillas, acompañadas de pan con tomate y vino o cava.
Impacto cultural y económico
En 1995, el calçot de Valls obtuvo la Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo que reconoce su calidad y origen. Esta distinción ha permitido fortalecer su valor comercial y proteger el cultivo tradicional frente a imitaciones.
Cada temporada se consumen más de 15 millones de calçots en Cataluña, y aunque Valls sigue siendo el epicentro, su cultivo se ha expandido a otras comarcas como el Alt Camp, el Baix Camp y el Tarragonès. Incluso fuera de Cataluña, en ciudades como Madrid, Valencia o Bilbao, los restaurantes ofrecen calçotadas en temporada, y su fama ha cruzado fronteras llegando a Francia, Alemania y hasta Japón.
El turismo gastronómico también ha florecido alrededor de esta tradición. Muchas masías rurales ofrecen experiencias de calçotada completas, con visitas guiadas, degustaciones y talleres de cocina. Esto no solo apoya la economía local, sino que mantiene viva la conexión entre el producto y su territorio.
Un símbolo de identidad
Más allá de lo culinario, los calçots son un símbolo identitario para los catalanes. Representan la unión de familia y amigos, el respeto por la agricultura local y la celebración de la estacionalidad. Comer calçots es, en cierto modo, un acto de resistencia cultural frente a la estandarización alimentaria.
«Es una fiesta donde todos se ensucian las manos por igual, donde no hay jerarquías. Todos pelamos, mojamos y reímos juntos. El calçot es humildad, pero también orgullo», dice Josep Maria Rovira, agricultor de tercera generación en Valls.
¿Qué depara el futuro?
El futuro del calçot pasa por la innovación sin perder de vista sus raíces. Algunos chefs han empezado a incorporar calçots en platos gourmet: cremas, croquetas, tempuras o incluso sushi fusión. Al mismo tiempo, los productores buscan fórmulas sostenibles para enfrentar desafíos como el cambio climático o el relevo generacional en el campo.
Sin embargo, mientras existan brasas y ganas de reunirse, la calçotada seguirá viva.
En resumen
– El calçot es una cebolla tierna alargada, cultivada especialmente en Cataluña.
– Su tradición se remonta al siglo XIX y se celebra mediante la calçotada, una comida colectiva al aire libre.
– Es un producto con IGP, clave en la economía rural de Tarragona.
– Representa una de las expresiones más auténticas de la cultura catalana.
Las hamburguesas conquistan a todo el mundo —desde niños hasta magnates como Bill Gates o Donald Trump—, pero no todas tienen que llevar carne. Si te apetece probar algo diferente, las hamburguesas de garbanzos son una opción deliciosa, económica y muy nutritiva.
Los garbanzos, según la Fundación Española del Corazón, son una gran fuente de proteínas vegetales y fibra, ideales para saciarte y cuidar la digestión. Además, preparar estas burgers en casa cuesta menos de un euro por ración, y puedes guardarlas para otra ocasión.
¿La combinación perfecta? Acompáñalas con una ensalada de boniato o unas patatas gajo en freidora de aire. Salud, sabor y ahorro… todo en un bocado.
El precio aproximado sería de 6,72 euros, y saldría un total de 11 hamburguesas por 0,61 euros la ración.
400 g de garbanzos cocidos – 0,75 euros.
1 diente de ajo – 1,89 euros
1 cebolla – 1,79 euros / 1 pack de 500 g.
Perejil – 0,51 euros.
Comino – 0,93 euros.
100 g de pan rallado – 0,85 euros / 1 pack de 750 g.
Impacto de una alimentación saludable en la salud mental
Al entender por qué es importante comer de manera saludable, podemos tomar decisiones más informadas que promuevan una vida más plena y equilibrada. La alimentación saludable y sus beneficios se extienden más allá del aspecto físico. Un plan de alimentación equilibrado puede influir positivamente en la salud mental, mejorando el humor, la concentración y la memoria.
En particular, uno de los beneficios de una alimentación saludable es que las dietas ricas en frutas, verduras, y ácidos grasos omega-3 están asociadas con niveles más bajos de depresión y ansiedad. Los alimentos que favorecen la salud mental, como el salmón y las nueces, aportan ácidos grasos esenciales que son fundamentales para el funcionamiento cerebral y el bienestar emocional.
De hecho, estudios han demostrado que una dieta rica en nutrientes esenciales está asociada con un menor riesgo de trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad. Esto ocurre porque los alimentos nutritivos ayudan a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre, lo que a su vez puede mejorar la estabilidad emocional y aumentar el bienestar general.
Frutas y verduras esenciales para el bienestar mental
Las frutas y verduras como los arándanos, plátanos, espinacas y brócoli son excelentes alimentos para el bienestar mental. Estos alimentos contienen antioxidantes y vitaminas que ayudan a combatir el estrés oxidativo y mejoran la función cerebral.
Beneficios de una alimentación saludable para el bienestar
Cuando se adopta una dieta saludable se puede llegar a alcanzar múltiples beneficios para el bienestar físico y mental. Entre los beneficios de comer sano están:
Control de peso saludable
Reducción del riesgo de enfermedades crónicas
Mejora de la calidad de vida en general
Una alimentación equilibrada no solo ayuda a prevenir enfermedades físicas, sino que también tiene un impacto profundo en la salud mental. Sin embargo, una alimentación saludable no solo consiste en incluir ciertos alimentos beneficiosos, sino también de evitar aquellos que pueden tener efectos negativos.
Cómo una dieta balanceada favorece el bienestar físico y mental
Una dieta balanceada, rica en nutrientes esenciales, proporciona la energía necesaria para el funcionamiento óptimo del cuerpo y la mente. Además, puede mejorar la concentración, la memoria y la estabilidad emocional.
Evitar el alcohol y el tabaco para un mejor bienestar mental
El consumo de alcohol y tabaco puede tener efectos negativos en la salud mental. Reducir o eliminar estos hábitos mejora el bienestar mental y contribuye a una mejor salud general.
5 consejos para incorporar alimentos saludables a tu dieta
Planifica tus comidas: dedica tiempo a planificar tus comidas semanales, asegurándote de incluir una variedad de alimentos saludables.
Haz compras inteligentes: opta por productos frescos y evita alimentos procesados y con alto contenido de azúcar.
Prepara comidas caseras: cocinar en casa te permite controlar los ingredientes y asegurarte de que tus comidas sean nutritivas.
Incluye proteínas magras: incorpora fuentes de proteína magra como pollo, pescado y legumbres para una dieta equilibrada.
Hidrátate adecuadamente: bebe suficiente agua a lo largo del día para mantener tu cuerpo y mente hidratados.
Cómo la dieta mediterránea favorece la salud mental
La dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, pescado y aceite de oliva, es conocida por sus múltiples beneficios para la salud, incluyendo la salud mental. Este enfoque dietético incluye una variedad de alimentos para la salud mental que proporcionan los nutrientes esenciales necesarios para el funcionamiento óptimo del cerebro y el bienestar emocional.
Alimentos para levantar el ánimo
Algunos alimentos pueden tener un efecto positivo en el estado de ánimo. Incorporar estos alimentos para el bienestar en tu dieta diaria puede ayudarte a sentirte más feliz y enérgico.
Una alimentación saludable no tiene por qué ser aburrida ni complicada. A veces, los consejos más efectivos son también los más curiosos. En este artículo encontrarás algunos de los más escondidos consejos alimentarios que destacan por su originalidad y respaldo científico:
🌽 La dieta de la milpa: sabiduría ancestral para la salud moderna
Originaria de Mesoamérica, esta dieta se basa en alimentos como el maíz, frijol, chile y calabaza. Lo interesante es que no solo es nutritiva, sino también sostenible y culturalmente rica. La Secretaría de Salud de México la promueve como un modelo ideal por su diversidad, adaptabilidad e integración con el entorno local.
🍽️ El plato del bien comer: más visual, más efectivo
En lugar de contar calorías, este modelo propone dividir el plato en tres grupos: frutas y verduras (la mitad), cereales integrales (una cuarta parte) y proteínas saludables (otra cuarta parte). Esta guía visual ayuda a mantener una dieta equilibrada sin complicaciones matemáticas.
🧠 Comer bien mejora el sueño
Un consejo poco conocido: una dieta rica en fibra y baja en grasas saturadas puede mejorar la calidad del sueño profundo. Esto se traduce en mejor descanso, mayor energía y mejor estado de ánimo. Así que, además de cuidar el corazón, ¡también cuidas tus sueños!
🥗 La comida saludable no tiene que ser insípida
Contrario a lo que muchos piensan, comer sano no significa comer aburrido. Según el blog “Hablemos de Salud” del Gobierno de México, una dieta saludable puede incluir sabores intensos, colores variados y preparaciones tradicionales. Lo importante es la variedad, la higiene en la preparación y el equilibrio nutricional
La avena es conocida por ser un alimento versátil y nutritivo, pero ¿qué propiedades específicas hacen de este cereal un favorito entre tantos? En este artículo exploraremos el origen histórico de la avena, su evolución en el uso a lo largo del tiempo, y sus beneficios tanto históricos como actuales en la alimentación humana.
Origen e Historia de la Avena
La avena, científicamente conocida como Avena sativa, es un cereal que se cultiva desde hace miles de años. Su origen se remonta a Asia Central y Europa del Este, donde se utilizaba principalmente como alimento para el ganado. Con el tiempo, su valor nutricional fue reconocido y comenzó a ser consumida por humanos.
Uso Histórico
En la antigüedad, la avena era considerada un alimento básico en la dieta de muchas culturas europeas. Se consumía principalmente en forma de gachas o papillas, proporcionando una fuente energética importante para trabajadores y soldados.
Uso Actual
Hoy en día, la avena se ha popularizado aún más gracias a su perfil nutricional. Es conocida por ser rica en fibra soluble, que ayuda a reducir el colesterol y mejorar la digestión. Además, es una excelente fuente de vitaminas del grupo B, minerales como el hierro y el zinc, y antioxidantes como la vitamina E.
La forma más común es cocinarla como gachas o agregarla a batidos. También se puede utilizar en repostería y como sustituto de la harina en recetas saludables.
La avena no solo es un alimento delicioso, sino que también aporta numerosos beneficios para la salud debido a su contenido nutricional. Desde sus humildes comienzos como alimento para animales hasta convertirse en un superalimento moderno, la avena ha demostrado ser un aliado invaluable en la dieta diaria.
La patata, uno de los alimentos más consumidos y versátiles, ha sido durante años injustamente señalada como poco saludable. Sin embargo, un reciente estudio del Centro de Investigación Biomédica de Pennington (EE. UU.) demuestra lo contrario: las patatas no solo no aumentan el riesgo de diabetes tipo 2, sino que incluso pueden favorecer la pérdida de peso cuando se incluyen correctamente en una dieta equilibrada.
Según la investigación, publicada en el Journal of Medicinal Food, se analizaron 36 personas con sobrepeso o resistencia a la insulina, y se comprobó que quienes consumieron patatas hervidas con piel perdieron peso y mejoraron sus niveles de glucosa. Esto se debe a que las patatas, ricas en hidratos de carbono complejos y fibra, generan una gran sensación de saciedad, ayudando a comer menos sin pasar hambre.
La Fundación Española de Nutrición recuerda que la patata es una importante fuente de vitamina C, B6, potasio y carotenoides, nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Además, contiene solo 88 calorías por cada 100 gramos, lo que la convierte en un alimento ligero si se prepara correctamente.
Los expertos recomiendan consumirlas hervidas o al vapor y con piel, ya que así se conserva mejor la vitamina C y se aprovecha al máximo su valor nutricional. En cambio, las patatas fritas comerciales deben tomarse con moderación, pues contienen más grasa y sal.
En resumen, lejos de ser un enemigo de las dietas saludables, la patata es un alimento nutritivo, económico y beneficioso, que bien preparado puede formar parte de una alimentación equilibrada y hasta contribuir al control del peso y de la glucosa.
Cada vez más personas aseguran sentirse mal después de comer pan u otros alimentos que contienen trigo o gluten, a pesar de no tener una alergia o intolerancia diagnosticada. Según una gran revisión sistemática y metanálisis realizada por el University Hospitals of Leicester NHS (Reino Unido) y publicada en la revista científica Gut, aproximadamente una de cada diez personas en el mundo manifiesta síntomas como dolor abdominal, hinchazón, fatiga o dolor de cabeza tras consumir estos productos, sin que exista evidencia de enfermedad celíaca ni alergia al trigo.
Los investigadores señalan que esta situación podría deberse a lo que se conoce como “sensibilidad al gluten no celíaca”, un trastorno todavía en estudio que afecta a personas que presentan molestias digestivas o generales tras comer gluten, pero que no muestran las alteraciones inmunológicas o intestinales propias de la celiaquía. Sin embargo, el gluten podría no ser el único responsable.
Algunos expertos apuntan que otros componentes del trigo, como los fructanos (un tipo de carbohidrato fermentable), o incluso factores psicológicos como el efecto nocebo —cuando el cuerpo reacciona negativamente por la expectativa de que algo hará daño—, podrían explicar la aparición de los síntomas.
En definitiva, este estudio resalta la complejidad del vínculo entre el trigo, el gluten y la salud intestinal, y subraya la importancia de no eliminar el gluten de la dieta sin orientación médica. Identificar correctamente la causa de las molestias es esencial para evitar carencias nutricionales y mejorar el bienestar general.
El matcha es un polvo de té verde que brinda energía natural sin exceso de cafeína ni productos químicos. La combinación de cafeína con L-teanina de este té proporciona energía estable y prolongada, ya que produce que la cafeína se almacene en el cuerpo y se libere lentamente, sin experimentar ansiedad, nerviosismo, ni estrés.
2. Concentración y focus
Al tomar té matcha se puede lograr un estado de alerta y concentración, ya que aumenta la liberación de serotonina y dopamina en el cuerpo. Ambos elementos son neurotransmisores vitales para prevenir la depresión y estabilizar el estado de ánimo. Por otro lado, la L-teanina ayuda a reducir cualquier signo de estrés y ansiedad, provocando el aumento de las ondas cerebrales alfa, que producen una sensación de relajación, claridad mental y estado de alerta.
El matcha fortalece tu sistema inmunológico y limita el crecimiento de virus y bacterias en el cuerpo. Contiene EGCg, una catequina, la cual se caracteriza por sus fuertes efectos antioxidantes, es efectivo para combatir y proteger el cuerpo contra diversas infecciones bacterianas y virales. Inhibe el crecimiento de muchos microorganismos causantes de enfermedades y también reduce la inflamación, ayudando a prevenir enfermedades crónicas.
4. Mejora la salud del corazón
La introducción del té matcha en la rutina diaria puede ayudar a reducir riesgos de problemas cardíacos, siempre y cuando se complemente con una alimentación saludable y ejercicio al menos dos veces por semana. Estudios internacionales han demostrado que las personas que toman matcha regularmente tienen niveles más bajos de colesterol LDL (malo) y al mismo tiempo niveles más altos de colesterol HDL (bueno).
5. Detox
Las hojas de matcha crecen a la sombra, por lo que producen clorofila. Ésta tiene poderosas propiedades desintoxicantes, lo que hace que este té verde pulverizado tenga la capacidad de limpiar la sangre, eliminando naturalmente toxinas y químicos del cuerpo.
6. Memoria
Estudios demuestran que el té matcha aumenta la memoria y la conectividad efectiva del cerebro, lo que lleva a mejoras en el rendimiento cognitivo, ya que aumenta el recuerdo de la información y la velocidad en que esta se procesa. Además ayuda a mejorar la atención y el tiempo de reacción.
7. Full antioxidantes
El matcha tiene muchísimos antioxidantes y es por eso que pertenece a la familia de superalimentos. Tiene 13 veces más antioxidantes que las granadas, 15 veces más que los arándanos y 125 veces más que las espinacas. Los antioxidantes previenen la generación de radicales libres que matan nuestras células. Buscan activamente estas moléculas en el cuerpo y neutralizan sus efectos dañinos, actuando como agentes neuroprotectores, para alterar los procesos de envejecimiento cerebral.
8. Ayuda a quemar grasas
La EGCg y la cafeína trabajan para impulsar naturalmente el metabolismo. Incrementa la quema de calorías, ya que las catequinas del té verde activan la actividad termogénica del cuerpo y aumentan la quema de grasa corporal. Además la EGCg aumenta la CCK (colecistoquinina), hormona que produce la sensación de saciedad. Beber matcha entre comidas te ayudará a sentirte satisfecho y resistir esos snacks entre comidas llenas de calorías.
El té Matcha es una de las bebidas más estudiadas en cuanto a sus beneficios para los pacientes con artritis. Los tés verdes, blancos y negros son ricos en polifenoles, antioxidantes que tienen efectos antiinflamatorios que se cree que reducen la inflamación y retardan el daño de los cartílagos. Los estudios también muestran que el antioxidante EGCg bloquea la producción de moléculas que causan daño en las articulaciones en personas con artritis reumatoide.
10. Excelente para tu piel
Los taninos presentes en el matcha ayudan a combatir el acné. Por otro lado, la presencia de EGCs por sus propiedades antiinflamatorias, ayudan a disminuir los molestos síntomas de rosácea. Disminuye los signos del envejecimiento, ya que protege contra el daño de los rayos UV y mejora la elasticidad de la piel.
11. Mejora higiene bucal
El matcha tiene propiedades antibacterianas que proporcionan una protección vital a los dientes y por otro lado no mancha ni provoca mal aliento. El matcha mantiene tus dientes fuertes y saludables y ayuda a prevenir la formación de caries al evitar la acumulación de placa e inhibir las bacterias.