En un contexto social donde la preocupación principal ya no es la escasez de alimentos, sino la gestión del consumo y el exceso de información, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha publicado el libro Los falsos mitos de la alimentación, del investigador Miguel Herrero. Esta obra se enmarca en la necesidad de abordar la desinformación que surge al trasladar los hallazgos científicos al público general.
El objetivo central del libro es ofrecer una perspectiva rigurosa sobre las nuevas corrientes alimenticias y las creencias populares que carecen de base científica. El autor, experto en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, se centra en desmantelar mitos sobre dietas «milagro» y desvelar la verdad científica detrás de ciertos productos de consumo habitual.
Entre los temas específicos que se abordan, el trabajo examina la justificación detrás de la moda de las dietas sin gluten en personas no celíacas, evalúa los verdaderos beneficios y riesgos del aceite de palma, cuestiona la eficacia de las populares dietas detox y analiza por qué ha disminuido la calidad organoléptica de productos básicos como el tomate.
A través de esta publicación, el CSIC subraya la importancia de acceder a un conocimiento científico fiable para que el consumidor pueda tomar decisiones informadas, priorizando la salud en un entorno saturado de información contradictoria.
El estrés es una respuesta fisiológica normal, pero cuando se vuelve crónico, puede causar estragos en nuestra salud y, curiosamente, en nuestra forma de comer. A menudo recurrimos a la comida como una válvula de escape emocional, pero ¿sabías que lo que comes puede empeorar o aliviar ese estrés?
¿Por qué el estrés nos da hambre de «comida basura»? Cuando estamos estresados, el cuerpo libera cortisol, una hormona que, en niveles altos, puede aumentar el apetito y provocar antojos de alimentos ricos en azúcar y grasas. El cuerpo busca una fuente rápida de energía y placer inmediato (dopamina) para contrarrestar la sensación de malestar. Esto crea un ciclo peligroso: comes mal por estrés, te sientes culpable o con menos energía, y te estresas más.
¿Qué nutrientes ayudan a combatir la ansiedad? Existen nutrientes clave que regulan el sistema nervioso. El magnesio, presente en frutos secos y verduras de hoja verde, ayuda a la relajación muscular y nerviosa. Los ácidos grasos Omega-3 (en pescados azules y nueces) han demostrado reducir los niveles de ansiedad. Además, las vitaminas del grupo B son esenciales para la producción de neurotransmisores como la serotonina, la hormona de la felicidad.
¿Qué alimentos deberíamos evitar en épocas de tensión? El exceso de cafeína y alcohol puede elevar los niveles de cortisol y alterar el sueño, lo que nos hace más vulnerables al estrés al día siguiente. Del mismo modo, los picos de azúcar en sangre provocados por la bollería industrial nos dan un «subidón» momentáneo seguido de una caída brusca de energía que empeora la irritabilidad. Mantener niveles estables de glucosa es clave para una mente tranquila.
Desde el pasado 1 de octubre de 2025, restaurantes y supermercados del Reino Unido han dejado de ofrecer rellenos ilimitados de bebidas azucaradas a sus clientes, una medida que busca frenar la creciente epidemia de obesidad infantil en el país. Entre los productos afectados se incluyen refrescos de cola, chocolate caliente y cafés con moca, mientras que las versiones sin azúcar, como Coca-Cola Zero, Coca-Cola Light, Fanta Zero o Pepsi Max, siguen permitiendo el relleno ilimitado.
Cadenas de comida rápida y establecimientos de precio accesible, como Toby Carver, conocido por su popular Sunday Roast en la Inglaterra rural, o Nando’s, especializado en pollo asado portugués, han suspendido la oferta de relleno ilimitado durante las comidas. La medida ha generado malestar entre los consumidores, especialmente los jóvenes, que han expresado su enfado en redes sociales, publicando comentarios irónicos sobre supuestas sanciones a clientes y camareros por repetir sus bebidas de forma gratuita.
El Ministerio británico de Sanidad ha defendido la norma, argumentando que la obesidad infantil impide un crecimiento adecuado y puede generar graves problemas de salud en la vida adulta, generando además un gasto millonario para el sistema sanitario. “Se trata de una medida fundamental para reorientar la estrategia del tratamiento hacia la prevención, y garantizar que cada niño tenga un comienzo saludable y feliz en la vida”, señaló un portavoz del ministerio.
Esta legislación fue redactada originalmente en 2020 por el Gobierno conservador, pero la pandemia y la inestabilidad política provocaron que se pospusiera su aplicación. Su entrada en vigor ahora ha colocado al Ejecutivo laborista de Keir Starmer frente a una polémica en redes sociales, donde algunos usuarios critican la medida y otros la interpretan como una “batalla política” por la eliminación de un privilegio popular entre los jóvenes.
Según los estudios previos del Gobierno, las promociones de relleno ilimitado afectan directamente las preferencias alimenticias de los consumidores, sobre todo de los menores, y su ubicación estratégica en tiendas y restaurantes potencia aún más su consumo. La ley establece además criterios para que los establecimientos estén sujetos a la norma, incluyendo un mínimo de 50 empleados y una lista amplia de productos azucarados cuya promoción debe limitarse, más allá de las bebidas.
A pesar de la polémica y la resistencia de algunos clientes, el Ejecutivo defiende la medida como un paso esencial en la prevención de la obesidad infantil y en la promoción de hábitos alimenticios más saludables desde la infancia, esperando que con el tiempo contribuya a reducir los problemas de salud asociados y el gasto público en sanidad.
La reciente revisión bibliográfica sobre la influencia de la dieta preconcepcional confirma que el estado nutricional y la composición corporal son factores determinantes en la salud reproductiva de la mujer. Esta investigación subraya que los mecanismos hormonales, mediados por la leptina, son altamente sensibles a los desequilibrios de peso, por lo que tanto el bajo peso como la obesidad pueden comprometer la capacidad reproductiva al generar alteraciones en la ovulación y en la regularidad menstrual. Mantener un Índice de Masa Corporal (IMC) adecuado se establece, por tanto, como una condición indispensable.
La evidencia nutricional posiciona a la dieta mediterránea como el patrón más favorable, debido a su reconocido perfil antiinflamatorio y antioxidante que crea un entorno biológico propicio para la concepción, mejorando la calidad ovocitaria y la regulación hormonal. En contraste, los patrones dietéticos occidentales, caracterizados por el alto consumo de ultraprocesados y grasas trans, han sido asociados con riesgos significativos de infertilidad al promover estados inflamatorios crónicos.
Ciertos micronutrientes cumplen un rol estratégico en la función ovárica y endometrial. Los ácidos grasos omega-3 son esenciales por su potente efecto antiinflamatorio, mejorando la calidad de los óvulos y la receptividad uterina; este beneficio es particularmente relevante en mujeres con Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), donde facilita el manejo de la insulina. Asimismo, la Vitamina D es clave para el equilibrio hormonal, y una variedad de antioxidantes (como el selenio, zinc y CoQ10) protege las células frente al daño oxidativo.
El estudio concluye que, aunque se requiere mayor investigación para establecer protocolos concretos de suplementación, la evidencia actual respalda el papel fundamental de una estrategia nutricional integral. El equilibrio entre composición corporal, patrón dietético y salud hormonal constituye, por tanto, una pieza clave en el camino hacia una gestación exitosa.
El Gobierno de Navarra, a través del Departamento de Industria, Transición Ecológica y Digital Empresarial, ha concedido una financiación de 3,57 millones de euros a tres nuevos proyectos de investigación y desarrollo (I+D) que se centrarán en la alimentación saludable y sostenible durante el periodo 2025-2028. Esta inversión se alinea con la Estrategia de Especialización Inteligente S4 de la Comunidad Foral, que prioriza el sector agroalimentario por su alta competitividad.
Los tres proyectos estratégicos seleccionados para recibir la financiación son ALIMPACK, LEGUNOVA y NUTRACAPS. Sus líneas de trabajo abarcan áreas clave para el futuro de la alimentación, incluyendo: el desarrollo de soluciones de embalaje sostenible que mejoren la preservación de los alimentos, el aprovechamiento integral de leguminosas, y la investigación de nuevos compuestos bioactivos.
Este anuncio se realizó durante el evento estratégico S4 ALPES, celebrado en Olite, que reunió a representantes del tejido industrial, universitario y centros tecnológicos. El consejero de Industria, Mikel Irujo, destacó el liderazgo de Navarra en inversión en I+D, situando su gasto sobre el PIB en un 2,34%, la cifra más alta a nivel estatal, con un incremento del 39,5% respecto al año anterior.
El evento no solo sirvió para anunciar las nuevas ayudas, sino también para fomentar la colaboración sectorial y abordar los desafíos en el reto ALPES (Alimentación Saludable y Sostenible, especialmente Vegetal). Entre los temas debatidos se incluyeron los avances en la investigación de agentes moduladores de la microbiota intestinal, la valorización de subproductos agroalimentarios, y la aplicación de tecnologías de digitalización y nuevos envases biodegradables en la cadena de frío. Con estas acciones, Navarra busca consolidar su posición de ventaja en el sector a través de la transferencia de conocimiento y la innovación.
El guacamole moderno es una salsa preparada a base aguacate, pimiento picante, cebolla, sal, tomate, cilantro y lima, aunque los ingredientes pueden variar ligeramente según la receta que sigamos. Se tritura todo hasta obtener una mezcla uniforme.
Se trata de un alimento realmente versátil, ya que puede acompañar tanto carne como pescado. Está delicioso con pollo a la brasa, pero también con mariscos como son las gambas y las langostas. En México, de donde es originario, se utiliza sobre todo como acompañamiento de tacos y tortas.
Los ingredientes que lo forman convierten al guacamole no sólo en una salsa muy sabrosa, sino también en un alimento altamente nutritivo y energético, debido a las grasas no saturadas, vitaminas y minerales que aporta al organismo.
Aporta energía
Regula los niveles de colesterol
Previene las enfermedades cardíacas
Mejora la circulación sanguínea
Retrasa el envejecimiento
Reduce el estrés
Estimula el sistema inmunológico
Reduce la tensión arterial alta (si no se le añade demasiada sal)
Protege el sistema nervioso
Beneficia las funciones cerebrales
Propiedades nutricionales que explican sus beneficios
El aguacate aporta grasas monoinsaturadas (ácido oleico), aliadas del corazón. Además, el conjunto del guacamole suma fibra dietética, potasio, vitaminas C, E y K y varias del grupo B (incluido folato). Esta combinación favorece el perfil lipídico, la presión arterial y la función inmune.
Su matriz grasa ayuda a absorber vitaminas liposolubles (A, D, E y K) presentes en otras verduras del plato. El aguacate y el cilantro aportan antioxidantes como luteína y zeaxantina, vinculados al cuidado ocular, además de compuestos con actividad antiinflamatoria.
La fibra del guacamole contribuye a la salud digestiva, promueve la saciedad y ayuda a modular la glucemia. El potasio apoya el equilibrio de líquidos y la función neuromuscular.
Piel, cabello y ojos: vitaminas C y E aportan defensa antioxidante y apoyo al colágeno. Luteína y zeaxantina se asocian a la salud visual.
Cerebro y sistema nervioso: el perfil de vitaminas del grupo B y grasas saludables puede favorecer la función cognitiva y el bienestar nervioso.
Digestión y control del peso: su fibra promueve tránsito intestinal, microbiota equilibrada y efecto saciante, útil para gestionar la ingesta.
Vicente Ruiz, historiador y autor de ‘Cocina a bordo’, nos habla en Más de uno de su libro, una investigación sobre cómo se abastecían y cómo se alimentaban los marinos que hacían travesías en el siglo XVIII.
En el siglo XVIII laalimentación a bordo en las largas travesías marítimas constituyó uno de los mayores desafíos a los que se enfrentaron los marinos de toda una época, que soportaron una dieta monótona basada en alimentos perecederos conservados de forma rudimentaria.
Vicente Ruiz nos cuenta que sin embargo, si observamos con detenimiento los víveres embarcados, además de los habituales salazones, descubrimos productos frescos y de temporada, animales vivos para consumir en la travesía y conservas de carne, pescado y verduras en aceite y escabeche.
El empleo de cítricos, cereales, hortalizas y legumbres, con el aceite de oliva como grasa principal; el consumo de pescado fresco capturado en la travesía, o el empleo del ajo, la cebolla o el pimentón, convirtieron al menos a los buques de la Armada española y a los mercantes de la Carrera de Indias en precedentes y paradigmas de la cocina sostenible y la dieta mediterránea.
Bruselas se enfrenta a una creciente presión para eliminar la autorregulación de la publicidad en la industria alimentaria dirigida a los menores
El chocolate, las bebidas azucaradas y otros alimentos muy procesados son muy consumidos sobre todo por los niños.
Desde Escandinavia hasta los Balcanes, los gobiernos, desilusionados con un sistema en el que la industria fija sus propias normas de publicidad, están aplicando leyes más estrictas para proteger a los niños, y piden a la Comisión Europea que haga lo propio con una legislación vinculante.
En abril, Noruega anunció la prohibición de anuncios publicitarios dirigidos a menores -incluidos los destinados a persuadir a adultos- de productos como el chocolate, los dulces para untar, las bebidas energéticas y la comida rápida salada y con exceso de grasa.
La medida fue adoptada tras un estudio de 2021según el cual una quinta parte de los alumnos de primaria del país tenían sobrepeso o eran obesos.
En breve, Noruega contará con la ley de publicidad más estricta de Europa para proteger a los niños, pero no es el único país que quiere atajar este problema de salud.
Bulgaria sopesa prohibir los anuncios de bebidas energéticas dirigidos a menores, mientras que Dinamarca anunció recientemente que endurecerá su Ley de Comercialización y tomará medidas enérgicas contra los anuncios de alimentos y bebidas poco saludables dirigidos a los niños.
Según el Ministerio danés de Sanidad, las empresas han infringido reiteradamente el código de conducta de la industria alimentaria de no hacer publicidad de alimentos poco saludables dirigida a los niños.
«Por eso tenemos que endurecer la legislación», explicó recientemente el mnistro de Industria y Comercio, Morten Bødskov, una medida que muchos esperan que siga la UE.
Autorregulación de la industria, ¿es eficaz?
La publicidad de alimentos poco saludables dirigida a los niños se rige en gran medida por el «Compromiso de la UE», un plan voluntario aprobado en 2007 por la Federación Mundial de Anunciantes (WFA).
En virtud de ese texto, las empresas alimentarias se comprometen a realizar una publicidad responsable dirigida a los niños, pero establecen sus propias normas y controlan su cumplimiento.
«Hay un abismo enorme entre lo que la investigación dice que tenemos que hacer en asuntos de marketing y lo que la Comisión ha hecho hasta ahora», explica Emma Calvert, Subdirectora de Alimentación de la Organización Europea de Consumidores (BEUC, por sus siglas en inglés).
«Sabemos que la comercialización de alimentos poco saludables repercute en la obesidad infantil, sabemos que los niños están inundados de esos anuncios», agrega.
Por su parte, Will Gilroy, director de comunicación de la Federación Mundial de Anunciantes (WFA, por sus siglas en inglés), asegura que una vez que las empresas lo firman «deja de ser voluntario porque es un compromiso corporativo».
Por otro lado, según Gilroy, Bruselas considera ese compromiso una «forma muy creíble de autorregulación».
Los índices de obesidad en Europa exponen un panorama muy diferente, especialmente fuera de Noruega, donde las cifras son aún más elevadas.
Casi uno de cada tres niños (el 29% de los niños y el 27% de las niñas) en Europa tiene sobrepeso o es obeso.
Un estudio británico publicado en mayo reveló que sólo cinco minutos de exposición a la publicidad de alimentos de marca tienen un efecto claro: tras sólo cinco minutos de exposición, los niños consumieron 58 calorías adicionales en la merienda y 73 en la comida , casi el equivalente a una barrita de cereales de 100 calorías.
Calvert sostiene que no hay que depender de las promesas de la industria.
«Dejar que la industria alimentaria decida qué es aceptable anunciar a los niños es como dejar al zorro a cargo del gallinero», subraya.
¿Nueva legislación?
Las principales empresas alimentarias que respaldan el Compromiso de la UE -incluidas Mondelēz, Nestlé, McDonald’s, Coca-Cola, Danone y Ferrero- han clasificado los pasteles y las galletas de «bastante saludables» para hacer publicidad dirigida a los niños.
Según Calvert, eso revela la debilidad del sistema a la hora de proteger a los jóvenes consumidores.
Por ello, la eurodiputada insta a la Comisión Europea a proponer legislación vinculante antes de 2026.
Por otra perte, Alessandro Gallina, director de políticas de prevención de enfermedades no transmisibles de la Alianza Europea de Salud Pública, se hizo eco de ese llamamiento.
En su opinión, la Comisión Europea tiene «la responsabilidad esencial de aplicar una legislación vinculante que vaya más allá de las medidas superficiales de autorregulación para proteger adecuadamente a los niños».
Preguntado por Euractiv, un portavoz de Bruselas se remitió a la Directiva de Servicios de Medios Audiovisuales, que limita la publicidad nociva para los niños pero se basa en la «corregulación» y en el «fomento de la autorregulación mediante códigos de conducta».
El portavoz indicó que las conclusiones del Plan de Acción de la UE sobre Obesidad Infantil, cuya presentación está prevista para finales de este año, «contribuirá a informar a los Estados miembros sobre posibles acciones futuras para abordar la obesidad infantil.»
Sin embargo, es poco probable que la prohibición de la publicidad de alimentos dirigida a los niños figure entre las recomendaciones.
En un mundo en el que los «superalimentos» se comercializan sin descanso por su supuesta capacidad para aportarnos todos los nutrientes que necesitamos, vale la pena preguntarse: ¿qué vitaminas son realmente esenciales? ¿qué alimentos nos ayudan a cubrir nuestras necesidades diarias?
VITAMINA A
La vitamina A, también conocida como retinol, se encuentra en alimentos como los huevos, el pescado azul y los productos lácteos. Desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud de la piel y el sistema inmunológico.
Pero probablemente sea más conocida por su contribución a la visión. La vitamina A se une a los pigmentos sensibles a la luz de las células de los conos y bastones de la retina, lo que ayuda a ver, especialmente en condiciones de poca luz. Su deficiencia puede provocar graves problemas de visión e incluso ceguera.
Otra fuente de vitamina A es el betacaroteno, que se encuentra en frutas y verduras de colores vivos como las zanahorias, los pimientos, las espinacas y la calabaza.
VITAMINA B
Las vitaminas B son una familia de ocho nutrientes diferentes, cada uno con su propio número y función.
La vitamina B1 (tiamina) ayuda al sistema nervioso y favorece la digestión. Las personas con alcoholismo crónico corren un riesgo especial de sufrir deficiencia, lo que puede provocar el síndrome de Wernicke-Korsakoff, un trastorno neurológico grave que afecta a la memoria y al movimiento.
La B2 (riboflavina) y la B3 (niacina) tienen funciones similares, mientras que la B9 (folato) y la B12 (cobalamina) son esenciales para la producción de glóbulos rojos. La falta de cualquiera de ellas puede provocar anemia.
El folato es especialmente importante al inicio del embarazo, ya que ayuda a prevenir defectos del tubo neural como la espina bífida. Por eso se recomienda a las personas embarazadas o que están intentando concebir.
Las vitaminas B se encuentran en todo tipo de alimentos, desde legumbres y leguminosas hasta carne, pescado y lácteos; una amplia familia de nutrientes en una gran variedad de alimentos.
VITAMINA C
La vitamina C (ácido ascórbico) es la vitamina a la que recurrimos cuando nos sentimos mal, ya sea por un virus o por una resaca, y se la conoce como la vitamina «curativa» por una buena razón. Favorece la cicatrización de las heridas, ayuda a la reparación de los tejidos y contribuye al mantenimiento de los vasos sanguíneos y los huesos.
La deficiencia de vitamina C provoca escorbuto, una enfermedad que antes era común entre los marineros, con síntomas como fatiga, hematomas, depresión y enfermedades de las encías.
Afortunadamente, la vitamina C se encuentra en muchas frutas y verduras diferentes, especialmente en los cítricos.
VITAMINA D
La vitamina D es esencial para los huesos, los dientes y los músculos. Se puede absorber a través de la dieta, especialmente del pescado azul, los huevos y la carne, pero el cuerpo también la produce en la piel gracias a la luz solar.
En verano, la mayoría de las personas obtienen suficiente vitamina D al estar al aire libre. Sin embargo, en los meses de invierno, la dieta y, si es necesario, los suplementos cobran mayor importancia.
La deficiencia es más común, especialmente en zonas con exposición solar limitada. Puede provocar huesos blandos y debilitados y síntomas como dolor óseo, fracturas y deformidades, incluida la clásica apariencia de piernas arqueadas. En los niños, esta afección se conoce como raquitismo; en los adultos, se denomina osteomalacia.
VITAMINA E
A menudo pasada por alto, la vitamina E ayuda a proteger las células, favorece la visión y refuerza el sistema inmunológico. Se encuentra en los frutos secos, las semillas y los aceites vegetales, y suele ser fácil obtenerla en cantidades suficientes a través de una dieta variada.
Y el ganador es…
El kale, el pescado azul y los huevos ocupan los puestos segundo, tercero y cuarto. Pero el número uno es: el hígado.
Sí, el hígado. Ese alimento que tanto temíamos de niños y que solía servirse demasiado cocido en los comedores escolares. Pero también es rico en vitaminas A, B, D y K.
De hecho, es tan rico en vitamina A que se recomienda consumirlo solo una vez a la semana para evitar la toxicidad por vitamina A,
La leche de avena se ha consolidado como una de las alternativas vegetales más populares frente a la leche de origen animal. La leche de avena es una bebida con un alto contenido en hidratos de carbono y fibra, pero bajo en grasas. Además, dispone de un buen número de vitaminas y antioxidantes heredadas del propio cereal que la han llevado a ser uno de los fijos en la nutrición vegana.
Cómo se hace la leche de avena
La leche de avena proviene del cereal de avena, conocido por su aporte nutricional en forma de fibra soluble, aminoácidos, minerales, vitaminas, ácidos grasos y fitonutrientes como las avenatramidas, fitoesteroles y polifenoles.
Para producirla, los copos de avena o harina de avena se mezclan con agua, lo que ayuda a reducir antinutrientes que podrían interferir con la absorción de proteínas y otros nutrientes. A nivel industrial, esta mezcla se somete a un proceso de hidrólisis que descompone el almidón y evita la gelificación durante el calentamiento, garantizando un líquido estable y duradero.
En la versión casera, la leche de avena tiende a espesarse al calentarse y debe conservarse en refrigeración por no más de cuatro días. La diferencia principal con la versión industrial es la inclusión de ingredientes adicionales como aceites vegetales, estabilizantes, edulcorantes y vitaminas añadidas.
La leche de avena ofrece múltiples beneficios nutricionales y propiedades que contribuyen a una alimentación equilibrada, especialmente en el control del colesterol:
Es ligera y refrescante y se puede consumir tanto fría como caliente o combinándola con infusiones.
Su digestión, sobre todo para las personas que padecen de intolerancia a la lactosa, es más sencilla.
Aporta diferentes tipos de vitaminas según haya sido enriquecida, además de minerales como el hierro, el fósforo y el magnesio.
Está demostrado su efecto reduciendo el colesterol y los triglicéridos gracias a su aporte en betaglucano.
El mismo betaglucano ayuda a regular la cantidad de glucosa en sangre.
No contienen gluten, por lo que es una buena alternativa para personas celiacas.
La leche de avena también tiene su contrapartida y no está exenta de controversia en cuanto a cómo de beneficiosa resulta para nuestra salud y la de los más pequeños. Además, al tratarse de un producto industrial, siempre tenemos que estar atentos a su composición.
Entre sus contraindicaciones tenemos:
Su alto contenido en almidón puede aumentar los niveles de glucosa en la versión casera al cocerse.
Las versiones comerciales pueden contener azúcares añadidos, conservantes y estabilizantes.
A pesar de no tener gluten, es importante verificar certificación anticontaminación cruzada.
Su aporte proteico y de calcio es inferior al de la leche de vaca, por lo que no es un sustituto completo.