Existe mucha evidencia científica sobre los beneficios del aceite de oliva para la salud, especialmente el virgen extra o rico en polifenoles. Te contamos cuáles son y por qué es la mejor opción para aliñar ensaladas y para freir.
Las grasas son una parte importante de la dieta. Son una fuente de energía importante, ya que, entre otras funciones “aíslan el cuerpo del frío y ayudan a asimilar algunas vitaminas, como la A,D, E y K (vitaminas liposolubles)”, informan Inmaculada Yruela Guerrero e Isabel Varela-Nieto, expertas del Centro Superior de Investigaciones Científicas y autoras del documento Las moléculas que comemos. También son necesarias para el desarrollo del cerebro, el control de la inflamación, la función de los riñones, la regulación de la presión sanguínea y la coagulación de la sangre. Pero no todas las grasas son igual de saludables. Es importante prestar atención al tipo ya que si son saturadas serán menos saludables que si son insaturadas, que sí son más sanas, eso sí, siempre que se consuman de forma moderada.
Dentro de las grasas insaturadas y saludables se encuentra el aceite de oliva, que es el más recomendado por los nutricionistas tanto para cocinar como para comer en crudo ¿por qué?
Existe mucha evidencia científica sobre los beneficios del aceite de oliva para la salud, especialmente el virgen extra o rico en polifenoles. Entre ellos, el aceite de oliva “reduce la mortalidad cardiovascular y la incidencia de evento cardiovascular mayor, tanto en prevención primaria como secundaria”, informa Andrés Jiménez Sánchez, de la Unidad de Gestión Clínica de Endocrinología y Nutrición, Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y del Instituto de Biomedicina de Sevilla (iBIS), en el informe Aceite de Oliva en Nutrición Clínica. Esta protección, informa, “está sustentada por una abundante evidencia mecanicista que demuestra su capacidad para mejorar múltiples biomarcadores de salud cardiovascular, como son estado redox, inflamación y función endotelial, entre otros”.
Por otra parte, tanto el aceite de oliva como el virgen extra y sus polifenoles “pueden reducir la incidencia de diabetes tipo 2 y diabetes gestacional, así como mejorar componentes de síndrome metabólico en diabetes tipo 1”.
Una de las claves de sus beneficios está, sobre todo, en su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y poliinsaturados (ácido linoleico), y es por ello que el aceite de oliva aporta beneficios como:
- Eleva los niveles de colesterol HDL (bueno)
- Disminuye el colesterol LDL-c (colesterol malo)
- Beneficia el control de la hipertensión arterial
- Reduce la aparición de trombosis y previene la aparición de diabetes
Aceite de oliva o de girasol
Respecto a otra opciones, como el aceite de girasol, que se podrían usar en vez del aceite de oliva, los expertos del Codinucova son muy claros: “No podemos recomendar una alternativa 100% similar en cuanto a su composición nutricional que lo sustituya porque las propiedades del aceite de oliva no se encuentran en otro tipo de aceites”. Hay que recordar que el aceite de girasol procede de una semilla que se extrae con el uso de disolventes orgánicos y después se refina, por lo que las propiedades se pierden.
Más información: https://cuidateplus.marca.com/alimentacion/nutricion/2024/06/24/beneficios-aceite-oliva-mejor-girasol-181696.html


