Parece vaca y sabe a vaca: el chuletón de impresora 3D es el futuro y tiene el sello navarro de Cocuus

Cocuus vende ya ‘bacon’ y ‘foie gras’ de origen vegetal en grandes superficies y ultima el lanzamiento al mercado de chuletas, salmón, atún y hasta gambas

Igual que en Star Trek teletransportan a Spock al planeta, se debe poder teletransportar un chuletón. Es la conclusión a la que llegaron Patxi Larumbe y su socio Daniel Rico cuando, en 2017, emprendieron el reto de desarrollar una tecnología capaz de bioimprimir alimentos en tres dimensiones. Como lo lee: una chuleta de vaca que sale de una impresora. Que en apariencia es muy similar a cualquier chuletón que pueda encontrar en un supermercado. Que se cocina de la misma manera, a la sartén o a la brasa. Y lo más importante: que sabe prácticamente igual. O tan parecido que pondría en un brete al más exquisito consumidor habitual de chuletones en una cata a ciegas. ¿Y esto, cómo se hace? Para responder a esta pregunta es necesario remontarse seis años atrás y trasladarse a Cizur Menor, en la cuenca de Pamplona. En concreto, a un pequeño garaje donde, al más puro estilo Steve Jobs, nació una startup tan disruptiva que resonó a 7.000 kilómetros, al otro lado del Atlántico. De nombre: Cocuus.

«Queríamos hacer ruido, imprimimos un chuletón y lo publicamos en las redes sociales… La mayoría de los comentarios fueron negativos», recuerda Larumbe. A las mentes más reticentes les costaba comprender el concepto. «A mí no me vas a obligar a comer plástico» y otros improperios coparon los comentarios en aquella publicación. Pero el eco fue tal que llegó hasta Minnesota, en Estados Unidos, donde se ubica la sede central del gigante agroalimentario Cargill. Y sonó el teléfono en Cizur Menor. «Nos llamaron muy interesados por el proyecto y se presentaron aquí, en el garaje. Les convencimos y nos metieron dos millones de dólares», narra el cofundador.

La inyección de Cargill fue clave para la meteórica trayectoria de la compañía y les permitió escalar la actividad al nivel industrial. ¿Qué despertó el interés del gigante estadounidense por el rocambolesco proyecto de imprimir alimentos en 3D, análogos a los de proteína animal de base vegetal o celular? «Resolver el problema de la proteína en el mundo», afirma Larumbe, y zanja tajante: «No se pueden criar cerdos para 1.000 millones de chinos».

De aquella reflexión surgió el germen de lo que hoy producen ya a nivel industrial Larumbe, Rico y sus socios Javier Zaratiegui y Miguel Arbeloa, junto a una veintena de ingenieros electrónicos, mecánicos, nutricionistas, bioingenieros matemáticos, especialistas en robótica, diseñadores industriales y expertos en geometría variable. «Nos rodeamos de un equipo que nunca contrataría una empresa alimentaria. Somos una panda de frikis, unos locos geniales investigando en la alimentación», presume el presidente de Cocuus.

Más información en: https://www.elmundo.es/economia/2024/02/11/65c50e48fdddff7e128b45b5.html

Tecnologías emergentes en la industria alimentaria: Transformando la cadena de suministro y el consumo

Agricultura de precisión

La agricultura de precisión utiliza tecnologías como drones, sensores y satélites para recopilar datos en tiempo real sobre el estado de los cultivos y las condiciones del suelo. Esta información permite a los agricultores tomar decisiones informadas sobre el uso de agua, fertilizantes y pesticidas, optimizando así los rendimientos y reduciendo el impacto ambiental. Por ejemplo, los drones equipados con cámaras multiespectrales pueden detectar signos de estrés en las plantas antes de que sean visibles a simple vista, permitiendo intervenciones tempranas y específicas.

Inteligencia artificial y aprendizaje automático

La inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático están revolucionando la cadena de suministro alimentaria. Estas tecnologías pueden predecir la demanda de productos, optimizar rutas de entrega y reducir el desperdicio de alimentos. Empresas como IBM y Microsoft están desarrollando plataformas que utilizan IA para analizar datos de mercado y clima, ayudando a los agricultores y distribuidores a planificar mejor sus operaciones. Además, la IA también está siendo utilizada para mejorar la seguridad alimentaria, mediante el monitoreo de la calidad de los productos y la detección de contaminantes.

Agricultura vertical y sistemas hidropónicos

La agricultura vertical y los sistemas hidropónicos están ganando popularidad como soluciones sostenibles para la producción de alimentos en entornos urbanos. Estas técnicas permiten cultivar alimentos en espacios cerrados y controlados, utilizando menos agua y sin necesidad de suelo. Los cultivos se organizan en capas verticales, maximizando el uso del espacio y permitiendo la producción durante todo el año. Empresas como AeroFarms y Plenty están liderando el camino en este campo, desarrollando instalaciones que pueden producir grandes cantidades de alimentos frescos con una huella ambiental mínima.

Alimentos impresos en 3D

La impresión 3D está emergiendo como una tecnología innovadora en la producción de alimentos personalizados y sostenibles. Esta tecnología permite crear alimentos con formas y texturas específicas, y ajustar su contenido nutricional según las necesidades individuales. Por ejemplo, la startup Natural Machines ha desarrollado una impresora 3D llamada Foodini, que puede preparar alimentos frescos a partir de ingredientes naturales. Esta tecnología no solo abre nuevas posibilidades culinarias, sino que también tiene el potencial de reducir el desperdicio al utilizar ingredientes de manera más eficiente

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