Una copa de vino al día es un concepto común en la cultura popular, sin embargo, la ciencia contemporánea apoyada en estudios mejor estructurados es contundente: no se debe considerar como un hábito beneficioso para la salud. A pesar de que estudios previos indicaban ventajas, los análisis recientes muestran que estas afirmaciones eran un engaño estadístico y que el consumo de cualquier cantidad de alcohol implica peligros para la salud.
El Origen del Mito La creencia en los beneficios del vino se popularizó en la década de 1990, principalmente por dos conceptos clave:
La «Paradoja Francesa», idea formada a partir de la observación de los franceses que, a pesar de sostener una dieta rica en grasas saturadas, tenían una menor incidencia de enfermedades cardíacas. Con el tiempo, una hipótesis ampliamente difundida atribuyó este efecto protector al consumo regular de vino tinto.
El resveratrol: Se identificó este compuesto antioxidante en la uva, al que se le atribuyeron propiedades cardioprotectoras y antienvejecimiento en estudios de laboratorio . Sin embargo, la cantidad de resveratrol en una copa de vino es mínima; se necesitarían más de 100 copas para alcanzar la dosis utilizada en algunos estudios con animales, haciendo inviable e inseguro obtener beneficios por esta vía.
La evidencia actual: ¿Qué nos dice la ciencia sólida?
El metaanálisis de 2023 (JAMA Network Open) abarcó 107 investigaciones y casi 5 millones de personas, determinó que el consumo bajo o moderado de alcohol no está relacionado con un menor riesgo de muerte. De hecho, el riesgo de fallecimiento prematuro aumenta considerablemente después de tres copas al día.
Por otro lado, no hay un nivel seguro, ya que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como investigaciones recientes han sido claras al respecto: no hay ningún nivel de consumo de alcohol que sea seguro para la salud. El alcohol se clasifica como un carcinógeno de Grupo 1 (igual que el tabaco y el asbesto) y se asocia a varios tipos de cáncer, incluidos los de boca, garganta, esófago, hígado, colon y mama.
Además, se debe considerar el riesgo cardiovascular frente al riesgo de cáncer, pues, aunque existe alguna evidencia muy específica que sugiere un posible beneficio para el corazón en ciertos grupos, este posible efecto positivo no compensa el aumento del riesgo de cáncer que se observa incluso con niveles bajos de consumo.
Por lo tanto, una copa de vino no es saludable una vez al día, la ciencia moderna ya lo ha desmentido en múltiples estudios y por ende, Los beneficios atribuidos al vino, como los antioxidantes, se pueden obtener de forma mucho más segura y eficiente ingiriendo otros alimentos como arándanos, chocolate negro, maní y pistachos.
Si alguna vez has devorado un plato de comida mirando la televisión o scrolleando en tu móvil, para solo unos minutos después sentir un vacío en el estómago y ganas de picar algo más, tienes que saber que no eres el único. Esta común situación paradójica tiene hoy una explicación científica fascinante que va más allá de lo que hay en tu plato y se adentra en los mecanismos de tu memoria.
Un estudio pionero de la Universidad del Sur de California, liderado por el neurocientífico Scott Kanoski, ha revelado la existencia de las «neuronas de la comida» . Estas células especializadas, localizadas en el hipocampo —una región clave para la memoria—, son las responsables de crear «engramas de comida», es decir, las huellas físicas que deja un recuerdo sobre lo que hemos comido.
Cómo se relacionan la memoria y el apetito
La investigación describe cómo estas neuronas no solo archivan lo que comemos, sino también detalles del contexto, como el lugar y la hora de la comida. Este registro es crucial porque, una vez completado, el hipocampo se comunica con el hipotálamo, que es el centro regulador del hambre en el cerebro, para indicarle que el cuerpo ya está satisfecho.
El problema surge cuando el sistema en cuestión experimenta fallos. Según el equipo de investigadores, si este sistema falla, el cerebro puede «olvidar» qué se ha comido, lo que provoca la aparición de hambre y puede llevar a comer en exceso. En experimentos con modelos animales, cuando se bloqueaba esta comunicación, los sujetos comían de forma compulsiva y no recordaban su última comida.
Nuestro gran obstáculo: la distracción
Lo que más interfiere con la correcta formación de estos recuerdos son las distracciones durante las comidas. Como el estudio señala, los recuerdos de comida se consolidan en los breves intervalos entre bocado y bocado, momentos en los que el cerebro se dedica a evaluar el entorno. Si nuestra atención está capturada por una pantalla, el cerebro no cataloga adecuadamente la experiencia, dejando un registro incompleto, similar a «una fotografía desenfocada».
Sin esta especie de registro mental claro, la señal de saciedad se debilita significativamente, y la sensación de hambre aparece mucho antes, incluso después de una comida nutritiva y abundante.
Por ello, es recomendable seguir los siguientes consejos si quieres que la distracción no se apodere en tus comidas:
– Evitar las pantallas en las comidas, bien sea desconecta de la televisión, el móvil o el ordenador durante la ingesta.
– Practicar la conciencia plena prestando atención a los sabores, aromas y texturas de los alimentos con cada bocado.
– Hacer pausas: No hay que tener prisa a la hora de comer, es incluso aconsejable respirar y hacer pequeñas pausas durante la comida.
– Observa el plato y dedica unos instantes a observar y describir mentalmente tu comida antes de empezar.
– Mantener horarios regulares: De esta manera, ayudas a tu cerebro a anticiparse a la ingesta y registrar así las comidas más fácilmente.
Un equipo de la Universidad de Alicante ha desarrollado una técnica basada en ultrasonidos para aprovechar los restos de chufa utilizada en la producción de horchata, de la que extraen aceites vegetales con propiedades parecidas al aceite de oliva y fibras dietéticas, que pueden emplearse para nuevos alimentos funcionales.
La horchata es una de las joyas gastronómicas de la Comunidad Valenciana. Consumida preferentemente en verano, esta bebida vegetal cuenta con un alto valor nutricional y unas propiedades que la convierten en un refresco natural muy saludable. Además de una solución contra el calor, la horchata puede tener otra vida, ya que, si se aprovechan bien, los restos de chufa empleados en su producción son fuente de aceite y fibras dietéticas.
Anualmente, la producción de horchata origina 1,8 millones de kilos de subproducto de chufa, un material rico en nutrientes como carbohidratos, lípidos, proteínas fibras y compuestos fenólicos, que, en el mejor de los casos, se emplea para alimentación animal, pero que por lo general acaba en plantas de tratamiento de restos vegetales.
Aceites vegetales y fibras dietéticas a partir de restos de chufa
El grupo de investigación de Química Analítica y Circular de la Universidad de Alicante ha decidido poner en valor la materia orgánica resultante de la producción de esta sabrosa bebida, mediante un proceso de economía circular, del que obtienen aceites vegetales con unas propiedades parecidas a las del aceite de oliva y fibras dietéticas, que pueden emplearse en la producción de nuevos alimentos y de productos funcionales.
La revalorización de los restos resultantes de la producción de la horchata se lleva a cabo mediante una estrategia innovadora, sostenible y eficiente, basada en un proceso de una sola etapa. Concretamente, el método desarrollado por el grupo de Química Analítica y Circular consiste en un proceso de extracción acuosa enzimática asistida por ultrasonido.
En un artículo publicado en la revista científica Food and Bioprocess Technology, el grupo alicantino propone esta técnica como «una alternativa sostenible a los métodos convencionales de extracción de aceite», y demuestra su potencial para recuperar fracciones funcionales de alto valor como aceite y fibra dietética.
Material de valor en los restos de chufa
Antes de iniciar el proceso de recuperación de los residuos de chufa, Aránzazu Valdés y Ana Beltrán, autoras principales de la investigación, querían saber con total certeza los elementos contenidos en la biomasa. Para ello la sometieron a un proceso de caracterización, para el que previamente necesitaron secarla a una temperatura de 40 grados centígrados.
Los análisis posteriores demostraron que los restos de chufa están compuestos, en promedio, de un 20.6 por ciento de grasa y un 70.4 por ciento de carbohidratos, cifras que los convierten en un material idóneo para su revalorización mediante procesos de biorrefinería.
Cómo se extraen los elementos de valor
Aprovechando esta composición, el equipo de investigación de la Universidad de Alicante diseñó una estrategia experimental utilizando un diseño estadístico Box-Behnken para optimizar las condiciones de extracción. En el proceso emplearon agua como disolvente, con el objetivo de minimizar el impacto ambiental, y una mezcla equimolar de tres enzimas: celulasa, hemicelulasa y pectinasa, que actúan conjuntamente para degradar las paredes celulares vegetales y liberar los compuestos internos. El tratamiento se aplicó con un homogeneizador ultrasónico de 500 W, que mediante cavitación favorece la disrupción de las células vegetales.
Tras diversos ensayos, el equipo determinó que las condiciones óptimas para maximizar la extracción de aceite eran treinta minutos de tratamiento, ocho ciclos de ultrasonido y 0.5 gramos de muestra, con un rendimiento final de extracción de aceite del 14.56 por ciento.
Aunque este valor es inferior al de algunos métodos híbridos más intensivos, como los que combinan microondas y ultrasonido, las investigadoras de la Universidad de Alicante lo consideran «altamente competitivo dada la simplicidad del procedimiento, el bajo consumo energético y, sobre todo, la ausencia de disolventes orgánicos».
Aceites comparables a los de oliva y fibras dietéticas
Tras la extracción, se obtuvieron dos fracciones diferenciadas: la fracción oleosa y la fracción fibrosa, que fueron sometidas a un análisis exhaustivo desde el punto de vista químico, funcional y estructural, con el objetivo de determinar todas sus propiedades.
La fracción oleosa mostró un perfil lipídico muy favorable, dominado por el ácido oleico (60.4 por ciento), un ácido graso monoinsaturado asociado con beneficios cardiovasculares, seguido por los ácidos palmítico, linoleico y esteárico. Este perfil es comparable al del aceite de oliva, con una alta estabilidad oxidativa y un elevado valor nutricional.
Además, la fracción oleosa presentó una notable actividad antioxidante y un contenido en fenoles totales de 213 miligramos equivalentes de ácido gálico por 100 gramos, muy por encima de los aceites extraídos por métodos convencionales. «Esta combinación de lípidos saludables y antioxidantes sugiere un potencial significativo para el desarrollo de alimentos funcionales», explican.
Por su parte, la fracción fibrosa resultó ser una fuente rica en α-celulosa y lignina, componentes clave de la fibra dietética insoluble.
Una carga mineral interesante
El estudio del grupo Química Analítica y Circular ha permitido comprobar que estos elementos presentan una carga mineral interesante. En el caso de la oleosa, han encontrado cantidades significativas de potasio, magnesio y calcio, que cubren hasta un 83 por ciento de la ingesta diaria recomendada de cobre y un 23 por ciento de magnesio por cada 100 gramos. La fracción fibrosa, aunque con menor contenido mineral, se perfila como una excelente fuente de fibra funcional y potencial prebiótico.
Aránzazu Valdés y Ana Beltrán evaluaron el uso de los aceites obtenidos de los residuos de la chufa como elemento estabilizante de bebidas vegetales como la horchata. En unas pruebas preliminares añadieron 1 y 2 por ciento de estos aceites a una formulación estándar de horchata, y observaron una clara mejora en la estabilidad coloidal del producto, así como una mejora en sus propiedades de conservación. Este efecto se atribuye a la presencia de almidón gelatinizado y azúcares en la fracción oleosa, que aumentarían la viscosidad del medio y favorecerían la dispersión estable de partículas.
Este trabajo de la Universidad de Alicante demuestra una forma nueva de aprovechar el subproducto de la fabricación de la horchata, con una solución escalable a nivel industrial y respetuosa con el medio ambiente, que abre una vía de negocio nueva en la industria de esta jugosa y refrescante bebida.
Las investigaciones más recientes indican que los sistemas alimenticios actuales representan una de las principales amenazas a los límites del planeta. Un nuevo informe de la Comisión EAT-Lancet, que agrupa a científicos de diversas partes del mundo, afirma que si no realizamos cambios importantes, no podremos cumplir con los objetivos en materia de clima, biodiversidad y seguridad alimentaria.
La información positiva es que hay opciones viables. El mismo estudio destaca que un cambio mundial hacia una «dieta de salud planetaria» – que se centre mayormente en productos vegetales y limite el ingreso de proteínas de origen animal (sobre todo la carne roja) – podría prevenir cerca de 15 millones de muertes cada año debido a enfermedades evitables y disminuir las emisiones agrícolas de gases de efecto invernadero en un 15%. Esto ilustra una fuerte interrelación: lo que beneficia la salud humana también favorece al planeta.
¿Por qué nos resulta tan difícil resistirnos a los ultraprocesados? Mientras debatimos sobre las mejores dietas, hay un problema persistente con los productos que ocupan los estantes de los supermercados. El médico e investigador británico Chris van Tulleken hace una advertencia sobre los alimentos ultraprocesados, que describe como aquellos que contienen ingredientes que no se podrían encontrar en una cocina convencional.
Van Tulleken, autor del libro más vendido «Gente Ultraprocesada», va más allá de la crítica a los nutrientes individuales como grasas, azúcares y sal, y pone su atención en el propio proceso industrial. En una entrevista, señala que «numerosos científicos en la industria alimentaria admiten que crean los alimentos de tal manera que se hace difícil dejar de consumirlos». Además, establece una comparación válida con la industria del tabaco, destacando que no solo son similares, sino que en muchos casos se trata de las mismas corporaciones y grupos, que emplean moléculas y técnicas de mercadotecnia similares para comercializar productos perjudiciales y adictivos.
Sostener una dieta equilibrada parece simple, pero en la práctica muchos de nosotros cometemos pequeños errores que, repetidos cada día, pueden alterar nuestro metabolismo y favorecer la inflamación. Según el nutricionista Javier Fernández Ligero, uno de los fallos más comunes está en modular mal las cargas de hidratos de carbono a lo largo del día.
El especialista detalla que el error comienza muchas veces en el desayuno, cuando optamos por alimentos con alta carga de hidratos (como tostadas o cereales) que provocan un pico glucémico elevado. A media mañana, al añadir una pieza de fruta, se mantiene ese entorno inflamatorio, que puede acentuarse aún más en la comida si se incluyen productos con gluten y poca proteína.
Distribución de los macronutrientes de forma correcta Ante tal situación, el nutricionista recomienda aprender a distribuir los macronutrientes de forma adecuada: incluir proteínas en cada comida, priorizar los hidratos de carbono de buena calidad (como legumbres o tubérculos) y ajustar su cantidad según el nivel de actividad física.
“En definitiva —concluye—, comer bien no es solo elegir alimentos saludables, sino también saber cuándo y cómo combinarlos para mantener una buena salud metabólica”.
La experta en nutrición Ángela Quintas nos explica en De la boca a tu salud cómo funcionan los nutrientes, para que entendamos la importancia de la alimentación en nuestro bienestar.
Ángela Quintas
Editorial: Planeta
Año de publicación original: 2025
¿Sabrías decir para qué sirve la insulina? ¿Por qué se produce la inflamación o qué es eso del metabolismo? ¿Podrías decir qué son las calorías, de qué fuentes obtenemos grasas e hidratos de carbono y cómo tiene que ser un producto para que se considere light?
Seguramente, y más ahora que acabamos de empezar el año, tengas la intención de cuidar la alimentación para perder esos «kilitos» que creemos que sobran. Porque nos lo ha recomendado el médico o porque de verdad tenemos el propósito de cuidar nuestra salud.
Pero a veces podemos cometer errores, a la hora de comer bien, porque hay demasiada información o bien porque esta, a veces, suele estar trufada de bulos o imprecisiones. Pues para eso ha llegado la experta en nutrición Ángela Quintas y su De la boca a tu salud, un manual con el que aprenderemos conceptos básicos para alimentarnos bien.
Por eso, si eres de esos que tienen como propósito de año nuevo empezar a cuidar la alimentación, este libro es para ti.
Acabando con los mitos de la comida
Seguramente más de una vez te han dicho eso de que «los hidratos engordan». Pues nos enseña Ángela Quintas que afirmar tal cosa es un error. Sí es cierto, cuenta, que conviene no abusar de ellos, pero el verdadero problema radica en consumirlos solos, sin proteína, porque «es cuando causan un pico de insulina, haciendo que nuestro cuerpo los convierta en grasa para normalizar los niveles de glucosa en sangre después de haber llenado los almacenes del hígado de nuestros músculos en forma de glucógeno».
Para ser considerado «light» un producto debe tener un solo 30% menos de calorías que el original
Si también alguna vez has escuchado a algún «gurú» de las redes sociales aconsejarte eliminar por completo las grasas de tu dieta, que sepas que puedes acabar provocándote graves problemas de salud. Tampoco es bueno lanzarse de cabeza, pues, al mercado de lo «light», porque «light» o «bajo en grasas» no significa «sin calorías».
De hecho, esta calificación la obtienen al compararse con el producto original, es decir, para ser considerado «light» un producto deberá tener un solo 30% menos de calorías que el original, pero es que, además, es probable que contengan una alta cantidad de otros aditivos nada saludables que, es probable que no tengamos en cuenta.
Apuntes sobre metabolismo e inflamación
Todos hemos hablado alguna vez de nuestro metabolismo, pero rara vez, esto es cierto, sabemos de qué hablamos. Ángela Quintas, nos enseña qué es, los conceptos básicos y cómo «entrenarlo» para que juegue a nuestro favor. Y todo esto con un lenguaje científico, pero sencillo, que uno puede comprender para aprender.
La inflamación, o como la llama la autora «el iceberg de nuestro Titanic», es otra de las grandes desconocidas de nuestro bienestar
La inflamación, o como la llama la autora «el iceberg de nuestro Titanic», es otra de las grandes desconocidas de todo esto que tiene que ver con nuestro bienestar. Por eso la autora aporta ocho claves con las que, a través de la alimentación, podremos controlar tres elementos que mejorarán nuestra calidad de vida: la citada inflamación, el peso y los picos de insulina. Conociendo estas tres cosas y sabiendo cómo funcionan podremos recuperar el control sobre nuestro propio cuerpo.
Con casos concretos que sirven como ejemplo, recetas saludables, consejos prácticos que permiten que, más que un pesado manual que leer, De la boca a tu salud sea una guía con la que seguir una dieta saludable y un día a día sencillo y útil. Además, al final del libro, Quintas ofrece incluso una guía para aprender a interpretar nuestras analíticas y conocer nuestro estado real de salud a cada momento.
Comenzamos nuestro curisoso listado con la hamburguesa más cara del mundo. Creada con ingredientes exclusivos como pan de oro y langosta, cuesta la friolera de unos 1500 euros. Se sirve en el restaurante Honky Tonk, ubicado en un rico barrio al oeste de Londres. La hamburguesa tiene 220 gramos de carne de Kobe mezclaza con 60 gramos de carne de venado, queso Brie de trufa negra, se sazona además con sal del Himalaya y se sirve acompañado de panceta cubierta de jarabe de arce, caviar de beluga y un huevo de pato ahumado en nogal.
La tortilla más cara del mundo
La Zillion Dollar Frittata es una tortilla de seis huevos, 280 gramos de caviar Sevruga y una langost. Cuesta unos 1.000 euros y la puedes comer en el exclusivo restaurante Parker Meridien de Nueva York.
El kebab más caro del mundo
Me apasionan los kebabs pero creo que este no lo comería nunca porque cuesta más de 1200 euros. Elaborado con pan de pita con una infusión de azafrán, yogur de pepino, infusión de champagne Krug, pimientos scotch bonnet, oro comestible y cordero lechal de los Pirineos. Fue creado por chef Andy Bates, de Reino Unido.
La sopa más cara del mundo
La sopa más cara del mundo la podemos encontrar en China donde se cocina desde hace más de 400 años. Está hecha de tiras de nido de pájaro vencejo. Lo llaman el caviar del Este ya que estos nidos cuestan desde 1800 a 8.000 euros el kilo.
El sushi más caro del mundo
El plato de sushi más caro del mundo lo ha creado el Chef filipino Angelito Araneta Jr, está envuelvo en oro de 24 kilates y aderezado con cinco diamantes africanos de 0,20 kilates… (esto ya me parece que roza la estupidez jajaja) 5 piezas cuestan más de 2000 euros.
La pizza más cara del mundo
La Pizza más cara del mundo se llama Pizza Royale, creada por el Chef Domenico Crolla. Contiene pepitas de oro comestible de 24 kilates, venado, champagne, caviar, salmón ahumado marina con un cognac Luis XII de Remy Martin y una langosta. Cuesta la maravillosa cifra de 4.000 euros.
El helado más caro del mundo
El helado más caro del mundo es el Frozen Hot Chocolate y es una helado que contiene una mezcla de 28 tipos de cacao, 5 gramos de oro de 23 quilates comestible, trufas especiales “Madeline au Truffle”, un brazalete de oro de 18 quilates, un diamante blanco y una cuchara de oro para poder degustarlo. Te lo sirven en copa de oro en el Serendipity 3, de Manhattan y cuesta 25.000 euros.
El perrito caliente más caro del mundo
Lo podemos encontrar en el restaurante Dougiedog, está en Vancouver y está especializado en comida rápida, cuesta unos 100 euros. Carne de Kobe y aceite de trufa, langosta, un cognac muy caro, y una salsa picante secreta.
El plato más caro del mundo
Y llegamos al tan esperado plato más caro del mundo, y la particularidad del mismo no es que lleve unas fresas maceradas con un vino de Oporto muy caro, si no que con él te llevas un diamante de 7 kilates y cuesta la espectacular cifra de casí 4 milllones de euros. Son unas fresas de tipo Arnaud con un adobo de oporto, especias, cítricos y helado de vainilla. Un postre ideado por una excéntrica millonaria.
Para una ciudad acogedora, de clima seco y caluroso, la noticia de la construcción de una fábrica de cerveza en Murcia, refrescó la imaginación de todos los amantes de la cerveza. Pero faltaba encontrar un ingrediente esencial, el agua. Los técnicos de nuestra cervecera sentían que estaba apenas unos metros tierra abajo pero solo había que encontrarla. Una mañana, el agua comenzó a brotar como un improvisado géiser. En ese preciso momento, mientras los operarios saltaban de alegría entre los charcos, nació Estrella de Levante: “El Agua de Espinardo”.
Inauguración de la fábrica (Mayo de 1963)
La elaboración de una cerveza muy especial
En la primavera de 1963, el maestro cervecero Karl Martin Weber recibió el encargo de crear la receta de Estrella de Levante. El 24 de mayo de ese mismo año, la fábrica se inaugura comenzando a elaborar la que se convertiría en la cerveza por excelencia de los murcianos. Es así como comienza la andadura de Estrella de Levante, que llegó a producir 8 millones de litros de cerveza en su primer año.
Primera campaña de publicidad (Septiembre de 1963)
Miles de Estrellas Caerán del Cielo
El 29 de septiembre de 1963, marcó el inicio de una relación muy especial con los murcianos. Fue la fecha de la primera campaña de publicidad de Estrella de Levante, en la que miles de estrellas de papel volaron sobre la ciudad, y cuyo dorso atesoraba un preciado y novedoso premio: «Una cerveza Estrella de Levante gratis para los afortunados».
Inauguración de la maltería (1973)
En 1973, Estrella de Levante construyó su maltería en las instalaciones de la fábrica de Espinardo, lo que supuso un antes y un después en nuestra cervecera, que conseguía así llevar a cabo el 100% del proceso de elaboración de la cerveza. La maltería, que se convirtió en un referente en innovación, ocupó una superficie de 3.000 metros cuadrados y marcó el inicio del proceso de modernización industrial de Estrella de Levante.
Puedes aprender mucho más sobre la historia de Estrella de levante en el siguiente enlace(Bibliografía):
Este es un ranking subjetivo. Nadie puede decir que una cocina es mejor que otra porque es imposible medir el gusto variable de los comensales a nivel mundial. Sin embargo, Tastle Atlas encontró que hay cocinas del mundo que ofrecen platos tan sencillos, pero a la vez tan aceptados que son fáciles de replicar sin importar si usted está en Latinoamérica o en lo más recóndito de Asia.
Eso incluye una serie de ingredientes de renombre mundial como las harinas, que se pueden convertir en panes y tortillas, que son acompañamientos esenciales para los gyros de Grecia, las pizzas y pastas de Italia y los burros y tacos de México, países que ocupan los primeros lugares del ranking.
Los siguientes tres países del listado comparten el jamón de cerdo y los cortes de res como sus ingredientes base. Así lo demuestra España con el jamón de bellota; Portugal con su carne dos acore -una raza de vacas de Azores- y el pidesi de Samsun de Turquía, que es una torta de diferentes cortes de res que le dan un sabor profundo y prolongado.
Los seis puestos que siguen en el ranking elaborado por Taste Altas se caracterizan por tener en sus cocinas un ingrediente natural como protagonista de sus diversos platos. Es el caso de Indonesia con su Bawang goreng, que son una clase de cebolla cabezona alargada que poner a freír para acompañar sus otros platos.
Le sigue la cocina francesa con su miel de Provenza, que la utilizan desde el desayuno para untar en el pan, hasta la cena para endulzar sus aromáticas. En el caso de la cocina japonesa está el hamamatsu, que es la combinación de repollo, cebolla, cerdo y condimentos seleccionados en una gyoza crujiente.
China se impone en el listado con su preparación de guotie, que no es más que un dumpling con cerdo picada, repollo chino, cebolletas, jengibre, vino de arroz y aceite de semillas de sésamo. En el puesto 11 aparece la cocina de Polonia con las Truskawka kaszubska, una clase de fresa de rojo claro intenso. Finalmente, le sigue el kulcha de amritsar de la India, que es un pan relleno de papas, cebollas, requesón y especias.
Además de México, tenemos que ir hasta el puesto 14 para encontrar la cocina peruana como la primera cocina de esta zona del continente, en donde los comensales de Taste Atlas resaltan los famosos anticuchos de corazón de pollo, res y cerdo. Un clásico de la cocina andina.
Le sigue en el puesto 16 la cocina de Brasil con su plato de picanha y Colombia, en el puesto 18, con la lechona, el pandebono y el café de origen. Sin dejar de mencionar el hogao clásico de tomate y cebolla y el calentado antioqueño con frijol refrito, arroz y huevo frito.
Luego aparece Argentina en el puesto 25, donde sale a relucir sus asados famosos con el dulce de leche y las empanadas. Venezuela le sigue en el puesto 55 con los tequeños, los golfeados y la guasacaca, que en Colombia se le conoce como guacamole con cilantro, perejil, pimientos, cebolla cabezona, ajo, sal, aceite y vinagre.
Chile está en el puesto 36 con su la especia merquén; Uruguay en el 60 con el asado de res; Ecuador alcanza el puesto 76 con Llapingacho o empanada de papa con salsa picante de maní y queso fresco; Paraguay en el 81 con el vori-vori, una sopa de carne, y Bolivia, en el puesto 97 con su marraqueta, que es un pan preparado con agua sal y levadura. Cuba, Puerto Rico, República Dominicana aparecen en los puestos 58, 62 y 92, respectivamente.
Listado completo de las 100 mejores cocinas del mundo
A continuación vea el listado de las mejores cocinas del mundo, encabezadas por Grecia. Vale la pena destacar que el listado lo cierra Nicaragua con su postre de tres leches, típico de todo el continente; la Güirila, que en Colombia conocemos como arepa de choclo y el Gallo pinto que comparte con Costa Rica y no es más que un plato con arroz y frijoles cocidos y fritos, combinados con hierbas y verduras como cilantro, pimientos, apio y cebolla.
Rico en agua y fibra, bajo en calorías y con minerales como el potasio y el fósforo; y vitaminas a y C, este vegetal es apreciado por sus propiedades y por ser el protagonista de una tradición como la calçotada que, más que una comida, es una experiencia colectiva.
En el corazón de Cataluña, cada invierno se encienden brasas, se cubren las mesas con papel de periódico y se alzan copas de vino para celebrar una de las tradiciones gastronómicas más queridas de la región: la calçotada. En el centro de esta fiesta rural y familiar se encuentra un humilde vegetal que ha trascendido su condición de cebolla: el calçot.
La plantación de los calçots se inicia a mediados de agosto o principios de septiembre y se puede alargar durante todo ese mes. Incluso se puede acabar de plantar hasta finales de octubre, según se quiera realizar la recolección. Eso sí, la temporada de calçots, propiamente dicha, va de noviembre a abril, siendo su período de máximo consumo durante los meses de enero, febrero y marzo. Incluso en algunos restaurantes ya comienza a ofrecerse su consumo en las primeras semanas de noviembre.
La plantación de los calçots se inicia a mediados de agosto o principios de septiembre y se puede alargar durante todo ese mes. Incluso se puede acabar de plantar hasta finales de octubre, según se quiera realizar la recolección. Eso sí, la temporada de calçots, propiamente dicha, va de noviembre a abril, siendo su período de máximo consumo durante los meses de enero, febrero y marzo. Incluso en algunos restaurantes ya comienza a ofrecerse su consumo en las primeras semanas de noviembre.
¿Qué es un calçot?
El calçot es una variedad de cebolla tierna (Allium cepa), cultivada especialmente para ser cosechada joven y alargada. Se diferencia de la cebolla común tanto en sabor como en textura: su carne es más suave, menos picante y ligeramente dulce cuando se cocina a la brasa.
El nombre «calçot» proviene del verbo catalán calçar, que significa «calzar» o «calzar con tierra». Y es que el proceso de cultivo implica ir cubriendo progresivamente el tallo con tierra para que crezca largo y blanco, protegiéndolo del sol. Este método da como resultado su característica forma alargada.
En cuanto a sus propiedades nutricionales, destaca por su elevado contenido en agua y su bajo aporte calórico. También son ricos en fibra, lo que contribuye a mejorar el tránsito intestinal y a cuidar la microbiota. Su aporte vitamínico es interesante pues es fuente de vitamina C, un potente antioxidante. Eso sí, en el caso de que la cocción sea intensa o demasiado larga pueden perder parte de esa vitamina. También contiene vitamina A y minerales como el potasio y el fósforo.
Origen e historia
La historia del calçot se remonta al siglo XIX, y su origen se atribuye al agricultor Ángel Puig i Gairalt, de Valls (Tarragona), quien según la leyenda comenzó a asar cebollas tiernas en las brasas y, al pelarlas, descubrió un manjar inesperado. Lo que empezó como una curiosidad campesina se convirtió, con los años, en una costumbre regional.
La calçotada, tal como la conocemos hoy, empezó a popularizarse a mediados del siglo XX. En 1982, se creó la «Fiesta de la Calçotada de Valls», y desde entonces, miles de personas visitan esta localidad cada enero para rendir homenaje a esta hortaliza.
La calçotada: una celebración comunitaria
La calçotada es mucho más que una comida: es una experiencia colectiva. Tradicionalmente se celebra entre finales de enero y marzo, coincidiendo con el pico de la temporada del calçot.
El ritual comienza con los calçots cocinados sobre una llama viva, normalmente con sarmientos de vid, hasta que la capa exterior queda completamente negra y chamuscada. Luego, se envuelven en papel de periódico para que suden y se mantengan calientes. Se sirven en tejas, y cada comensal se coloca un babero —porque comer calçots puede ser un asunto desordenado.
Se pelan con las manos y se mojan en una espesa y sabrosa salsa romesco o salvitxada, hecha a base de tomate, almendra, ajo, ñora y aceite de oliva. Después de los calçots, suelen servirse carnes a la brasa, como butifarras, cordero o costillas, acompañadas de pan con tomate y vino o cava.
Impacto cultural y económico
En 1995, el calçot de Valls obtuvo la Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo que reconoce su calidad y origen. Esta distinción ha permitido fortalecer su valor comercial y proteger el cultivo tradicional frente a imitaciones.
Cada temporada se consumen más de 15 millones de calçots en Cataluña, y aunque Valls sigue siendo el epicentro, su cultivo se ha expandido a otras comarcas como el Alt Camp, el Baix Camp y el Tarragonès. Incluso fuera de Cataluña, en ciudades como Madrid, Valencia o Bilbao, los restaurantes ofrecen calçotadas en temporada, y su fama ha cruzado fronteras llegando a Francia, Alemania y hasta Japón.
El turismo gastronómico también ha florecido alrededor de esta tradición. Muchas masías rurales ofrecen experiencias de calçotada completas, con visitas guiadas, degustaciones y talleres de cocina. Esto no solo apoya la economía local, sino que mantiene viva la conexión entre el producto y su territorio.
Un símbolo de identidad
Más allá de lo culinario, los calçots son un símbolo identitario para los catalanes. Representan la unión de familia y amigos, el respeto por la agricultura local y la celebración de la estacionalidad. Comer calçots es, en cierto modo, un acto de resistencia cultural frente a la estandarización alimentaria.
«Es una fiesta donde todos se ensucian las manos por igual, donde no hay jerarquías. Todos pelamos, mojamos y reímos juntos. El calçot es humildad, pero también orgullo», dice Josep Maria Rovira, agricultor de tercera generación en Valls.
¿Qué depara el futuro?
El futuro del calçot pasa por la innovación sin perder de vista sus raíces. Algunos chefs han empezado a incorporar calçots en platos gourmet: cremas, croquetas, tempuras o incluso sushi fusión. Al mismo tiempo, los productores buscan fórmulas sostenibles para enfrentar desafíos como el cambio climático o el relevo generacional en el campo.
Sin embargo, mientras existan brasas y ganas de reunirse, la calçotada seguirá viva.
En resumen
– El calçot es una cebolla tierna alargada, cultivada especialmente en Cataluña.
– Su tradición se remonta al siglo XIX y se celebra mediante la calçotada, una comida colectiva al aire libre.
– Es un producto con IGP, clave en la economía rural de Tarragona.
– Representa una de las expresiones más auténticas de la cultura catalana.