Ni alergia ni intolerancia al gluten, esta es la razón por la que sientes dolor, hinchazón o fatiga tras comer pan 

Cada vez más personas aseguran sentirse mal después de comer pan u otros alimentos que contienen trigo o gluten, a pesar de no tener una alergia o intolerancia diagnosticada. Según una gran revisión sistemática y metanálisis realizada por el University Hospitals of Leicester NHS (Reino Unido) y publicada en la revista científica Gut, aproximadamente una de cada diez personas en el mundo manifiesta síntomas como dolor abdominal, hinchazón, fatiga o dolor de cabeza tras consumir estos productos, sin que exista evidencia de enfermedad celíaca ni alergia al trigo. 

Los investigadores señalan que esta situación podría deberse a lo que se conoce como “sensibilidad al gluten no celíaca”, un trastorno todavía en estudio que afecta a personas que presentan molestias digestivas o generales tras comer gluten, pero que no muestran las alteraciones inmunológicas o intestinales propias de la celiaquía. Sin embargo, el gluten podría no ser el único responsable. 

Algunos expertos apuntan que otros componentes del trigo, como los fructanos (un tipo de carbohidrato fermentable), o incluso factores psicológicos como el efecto nocebo —cuando el cuerpo reacciona negativamente por la expectativa de que algo hará daño—, podrían explicar la aparición de los síntomas. 

En definitiva, este estudio resalta la complejidad del vínculo entre el trigo, el gluten y la salud intestinal, y subraya la importancia de no eliminar el gluten de la dieta sin orientación médica. Identificar correctamente la causa de las molestias es esencial para evitar carencias nutricionales y mejorar el bienestar general. 

Enlace: Ni alergia ni intolerancia al gluten, esta es la razón por la que sientes dolor, hinchazón o fatiga tras comer pan 

Cuando la comida miente: investigando el fraude alimentario

En un mundo globalizado, donde los alimentos viajan miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, la confianza en el sistema alimentario es esencial. Sin embargo, detrás de etiquetas atractivas y productos aparentemente auténticos, se esconde a veces una práctica peligrosa: el fraude alimentario.

Según el Institute of Food Science & Technology (IFST) del Reino Unido, se define como “cualquier sustitución, adición o eliminación intencionada de un material alimentario con el fin de aumentar su valor percibido o reducir sus costes de producción”. En otras palabras, se trata de un engaño deliberado con fines económicos.

 Qué es el fraude alimentario

El IFST distingue entre dos conceptos:

Fraude alimentario (food fraud): manipulación o falsificación del producto para obtener beneficio económico.

Crimen alimentario (food crime): cuando el fraude se convierte en una práctica organizada y sistemática, a menudo vinculada a redes criminales.

Entre las formas más comunes se encuentran:

Sustitución: vender aceite de semillas como si fuera aceite de oliva virgen extra.

Dilución: añadir agua o jarabes a la miel o a los zumos.

Etiquetado falso: declarar un producto como “ecológico” o “de origen local” cuando no lo es.

Adulteración química: alterar el color o el aroma para disimular una baja calidad.

Casos emblemáticos

Dos ejemplos citados por el IFST muestran el impacto real del fraude alimentario

1. Leche contaminada con melamina (China, 2008): se añadía melamina para simular un alto contenido proteico, lo que causó graves intoxicaciones en miles de niños.

2. Carne de caballo vendida como carne de vacuno (Europa, 2013): un caso de sustitución masiva que reveló las debilidades en la trazabilidad de las cadenas de suministro europeas.

Estos casos demostraron que un fraude económico puede convertirse en una crisis de salud pública.

Cómo se investigan las fraudes alimentarias

El trabajo del investigador alimentario combina ciencia, tecnología y método.

De acuerdo con el IFST, la detección del fraude requiere tres pasos fundamentales:

1. Evaluación de vulnerabilidad (Vulnerability Assessment): identificar los puntos débiles de la cadena alimentaria, desde la producción hasta la distribución.

2. Análisis científicos:

Análisis de ADN para confirmar la especie animal o vegetal declarada.

Espectrometría de masas o análisis isotópico para detectar sustituciones o adulteraciones.

Pruebas químicas y sensoriales para comparar la autenticidad de los productos.

3. Mitigación y revisión: revisión periódica de controles, auditorías y trazabilidad.

Por qué ocurre

El IFST explica que las fraudes surgen cuando se combinan oportunidad, beneficio económico y baja probabilidad de detección.

Los principales factores de riesgo son:

Cadenas de suministro extensas y complejas.

Presión de mercado por ofrecer precios más bajos.

Falta de controles efectivos.

Alto valor comercial de productos como el aceite de oliva, la miel, el pescado o el vino.

Consecuencias del fraude alimentario

El fraude no es solo una cuestión económica: también afecta la salud, la ética y la sostenibilidad.

Riesgos para la salud: presencia de alérgenos o contaminantes no declarados.

Impacto económico: los productores honestos pierden competitividad frente a productos adulterados.

Desconfianza social: el consumidor pierde la fe en el sistema alimentario.

Además, un fraude puede alterar los esfuerzos por una producción sostenible: un producto “ecológico” falso distorsiona todo el mercado verde.

Cómo puede actuar el consumidor

Aunque los análisis de laboratorio están fuera del alcance del consumidor medio, existen estrategias básicas para reducir el riesgo:

• Comprar en canales transparentes y de confianza.

Desconfiar de precios excesivamente bajos.

• Leer etiquetas completas y detalladas, prestando atención al país de origen y certificaciones reales.

• Favorecer productores locales y cooperativas con trazabilidad demostrada.

La educación alimentaria es la herramienta más poderosa contra el fraude.

Investigar el fraude alimentario significa revelar lo que se esconde detrás de la apariencia de los productos. La ciencia, la trazabilidad y la transparencia son las claves para proteger la salud pública y la confianza de los consumidores.

Como afirma el IFST, la prevención solo es posible si industria, instituciones y ciudadanos colaboran con un mismo objetivo: garantizar la autenticidad de lo que comemos.

Fuente bibliográfica

https://www.ifst.org/resources/information-statements/food-fraud

Las mejores fiestas gastronomícas de España

España es un país en el que la cultura popular se expresa de una forma contundente en sus fiestas. El color y el ruido de Fiestas como Los San Fermines o como las Fallas no dejan indiferente a nadie. En este artículo vamos a hacer un repaso por las principales fiestas de gastronomía de España.

El calendario se encuentra repleto de Fiestas de uno u otro índole. En este post nos queremos centrar en aquellas que tienen un contenido gastronómico de importancia. Son muchas y sin duda nos dejamos algunas en el tintero. Si tenéis sugerencias son bienvenidas, por favor contactarnos y haremos lo posible para incluir nuevas Fiestas que enriquezcan esta lista con fiestas gastronómicas de España. No nos limitaremos a cubrir aquí las fiestas vinculadas con el enoturismo o la cultura del vino, sino que recogemos fiestas que, en un sentido más amplio, recojen la tradición de elaboración de diferentes ámbitos gastronómicos.

1- La batalla del vino de Haro 

Nos hemos ocupado en otro post de esta singular fiesta en la localidad riojana de Haro. Una Romería en origen, en la actualidad es una de las fiestas más divertidas de España. La gente se riega literalmente con vino. Tiene lugar todos los años a finales del mes de Junio. Una oportunidad especial también para visitar las bodegas de Haro y su barrio de la Estación. Diferentes actividades se organizan cada año, en bodegas y en el Barrio de la Herraduras del centro de la ciudad.

2- Fiesta del marisco de O grove 

Galicia es tierra de mariscos y la Festa do Marisco en la localidad de las Rias Baixas de O Grove es sin duda el mayor exponente de esta tradición marisquera. La fiesta tiene lugar desde el año 1963 en el mes de octubre.

3- La Tomatina de Buñol, Valencia 

Esta fiesta nos recuerda un poco a la Fiesta del vino de Haro. El color que preside las calles es más claro que en el caso riojano, pero es igualmente rojo. La huerta y no el viñedo tiene en este caso el protagonismo. La Tomatina tiene lugar todos los años a finales de Agosto. Todo empezó por un enfado, allá por 1945…. Una disputa con tomates de por medio que se ha convertido en una de las Fiestas más importantes de España.

4- Fiesta de la Aceituna en Martos, Jaen 

En la primera semana de Diciembre, esta localidad jienense rinde homenaje a la aceituna, base de la economía local. El inicio de la campaña aceitunera da sentido y vida a esta Fiesta. Se emula la extracción en prensa tradicional del líquido de la uva…. Durante estos días diferentes actividades culturales y gastronómicas dan forma al programa de fiestas, incluida la degustación del hoyo, tradicional plato aceitunero.

5- Fiestas de San Mateo en Logroño, Rioja 

Tercera semana de Septiembre. La Rioja vive por y para el vino y las de San Mateo en Logroño, y el programa de festejos de la ciudad en estas fechas es buen ejemplo de esta relación que la Rioja tiene con el vino. En un post anterior cubrimos la serie de actividades que se dan cita en las calles de Logroño durante estas celebraciones. Pisado de uvas, cata de vino, conciertos, toros, fuegos artificiales… Estas fechas son una ocasión muy especial para una escapada a Logroño, pero eso sí, conviene reservar con mucha antelación porque la oferta hotelera de la ciudad simplemente no da a basto.

6- Fiesta de la Sidra Natural de Gijón 

Esta fiesta tiene lugar a finales de Agosto y es un homenaje a la sidra. Más de 30.000 litros de sidra se reparten en el último homenaje que se realiza cada año en la playa de Gijón. Concurso de escanciadores, visitas a lagares cercanos, romería urbana y mercados de sidra y manzana se encuentran entre las actividades que dan forma a esta fiesta asturiana. Buenas fechas también para una escapada a Asturias.

7- Fiesta de la Filoxera en Sant Saduni de Anoia 

Esta fiesta tiene lugar cada año en Septiembre, coincidiendo con el momento de la vendimia. La fiesta rinde culto a la plaga que arraso los viñedos de Europa en el Siglo XIX. Esta comarca debe su extraordinario desarrollo en gran parte a la plaga que arraso inicialmente el viñedo francés, lo que ocasionó una altísima demanda de vinos riojanos o catalanes, entre otros.

8- La Fiesta de la Calçotada en el Valls, Tarragona 

Nos quedamos en Cataluña para rendir homenaje no al vino en esta ocasión, sino a los Caçots. Esta fiesta tiene lugar en Enero y va por más de su 33 edición. Se trata de comer Calçots… éstas exquisitas cebollas se preparan durante las fiestas de forma tradicional en las calles. Hay concursos para elegir los mejores calçots y las mejores salsas que los acompañen.

9- Fiestas del albariño en Cambados. 

Volvemos al ámbito del vino. Esta fiesta es sin duda una de las más importantes fiestas entorno al vino de España. Comenzó en la decáda de 1950, casi a título privado y con los años, de concurso privado, se convirtió en una gran Fiesta. En sus comienzos coincidía con la romería de la Pastora, pero posteriormente se trasladó al primer domingo de Agosto para aprovechar este mejor momento desde el punto de vista turístico y también un momento perfecto para visitar las bodegas de Galicia.

10- Feria del queso de Trujillo 

En el mes de Mayo Trujillo se viste de gala para recibir a la fiesta del queso. Talleres de quesería, concursos para elegir los mejores quesos de cabra y oveja, cata de quesos y otras actividades gastronómicas se unen a espectáculos ecuestres, musicales y corridas de toros.

11- Feria internacional del ajo, las pedroñeras 

Finales de Julio. La localidad conquense de las Pedroñeras es considerada la capital mundial del ajo. Concurso gastronómico, ruta de tapas, pasacalles de tractores clásicos… Un fin de semana dedicado a este sano e imprescindible ingrediente.

12- Fiestas del pulpo en Carbaliño, Ourense 

Segunda semana de Agosto. Miles de visitantes se dan cita junto a enormes calderas de cobre para degustar este manjar gallego. No falta el vino de Ribeiro, ni tampoco otros productos locales como la empanada.

13 – Feria del vino de Ribeiro en Ribadavia, Lugo 

Primera semana de Mayo. La sola mención al vino de Ribeiro al hablar del pulpo nos hace recordar que no podemos olvidar esta gran fiesta lucense. Catas, trenes del vino, show-cooking con ribeiro, música y arte vinculado a la cultura del vino se dan cita en esta fiesta.

Estamos seguros que son muchas más, las que vayamos recordando y apuntando darán forma a u nuevo post más adelante. Investigaremos también el calendario de fiestas para poder hacernos eco en redes de las diferentes fiestas a nuestra audiencia. Al escribir éste es fácil caer en la cuenta de la enorme y riquísima cultura gastronómica de nuestro país, un valor cultural que esperamos se conserve durante muchas generaciones gracias a estas fiestas y a nuestras mesas, que más vale se vean repletas de estos manjares locales que no de comida precocinada. ¡A vuestra salud! Y disfrutad de la comida y los platos de la cocina regional

Comida rápida: lo que no nos cuentan sobre lo que comemos 🍔⚡

La comida rápida se ha convertido en una parte casi inseparable de la vida moderna. Hamburguesas, pizzas, nuggets y patatas fritas parecen llegar a nuestras manos en segundos, pero detrás de esa rapidez hay décadas de investigación, marketing y ciencia alimentaria. Cada ingrediente, cada combinación de sal, grasa y azúcar, está diseñada para generar placer inmediato en nuestro cerebro y mantenernos queriendo más. Por eso es tan fácil devorar un menú completo sin siquiera darnos cuenta.

Sin embargo, la comida rápida tiene un lado menos visible. Más allá de sus calorías, afecta nuestra energía, concentración e incluso nuestro estado de ánimo. Comidas altamente procesadas generan subidones de azúcar y grasa que luego provocan bajones energéticos y pueden influir en la memoria, la capacidad de atención y la estabilidad emocional. En contraste, alimentos naturales y frescos, como frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras, proporcionan energía sostenida, mejorando el rendimiento físico y mental durante todo el día.

Lo interesante es que, hoy, los jóvenes tienen más herramientas que nunca para recrear la comida rápida de manera saludable. Pizzas con base de coliflor, hamburguesas de garbanzos o lentejas, wraps con aguacate, batidos de frutas que saben a postre o patatas al horno con especias. Estas alternativas no solo son más nutritivas, sino que también permiten mantener la diversión y creatividad en la cocina, demostrando que la comida rápida no tiene por qué ser sinónimo de comida poco saludable.

Además, entender cómo funciona la comida rápida ayuda a tomar decisiones conscientes. Saber por qué ciertos alimentos nos resultan tan atractivos y cómo afectan nuestro cuerpo nos da control sobre nuestra alimentación y nos permite disfrutar de nuestras comidas favoritas sin culpas ni excesos. Comer consciente no significa aburrido ni restrictivo, sino inteligente y adaptado a nuestro estilo de vida.

Por último, la comida rápida es también un reflejo de la sociedad moderna: rapidez, conveniencia y estímulos constantes. Pero aprender a reinterpretarla, balancearla con alimentos frescos y explorar versiones caseras nos conecta con la cocina, nos hace más creativos y nos ayuda a mantener un equilibrio entre placer y bienestar. Al final, no se trata de renunciar a lo que nos gusta, sino de aprender a disfrutar de manera consciente y saludable.

Comidas con cannabis: historia, cultura y creatividad en la cocina 🌿🍫

Cuando la comida y el cannabis se encuentran

La relación entre la cocina y el cannabis es más antigua y compleja de lo que muchos podrían imaginar. Lejos de ser una moda moderna, el uso del cannabis en alimentos y bebidas tiene raíces que se extienden por siglos y continentes. En la India, por ejemplo, se consumía el bhang, una bebida elaborada con hojas y semillas de cannabis, durante festivales religiosos y ceremonias tradicionales, asociada con la espiritualidad y la celebración. En África y otras regiones del mundo, se mezclaba con aceites, especias y alimentos para aliviar dolencias físicas y emocionales, demostrando un profundo conocimiento empírico de sus propiedades.

En Occidente, el cannabis en la cocina comenzó a popularizarse en la segunda mitad del siglo XX, especialmente durante los años 60 y 70. Surgió como un símbolo de contracultura, libertad y experimentación, y los brownies de cannabis se convirtieron en su manifestación más icónica. Estos postres combinaban chocolate, mantequilla y cannabis para crear un efecto recreativo duradero, diferente al de fumar. La preparación de estos alimentos requería precisión: controlar la temperatura y la dosis era crucial, y la paciencia se volvía parte del ritual, ya que los efectos tardaban más en aparecer que al fumar.

Con la legalización del cannabis en distintos países y estados, la relación entre gastronomía y cannabis ha evolucionado y se ha sofisticado. Hoy, la planta no solo es un ingrediente recreativo, sino también un elemento de exploración culinaria. Chefs y reposteros experimentan con aceites infusionados, mantequillas, chocolates, salsas y hasta platos salados, buscando la combinación perfecta de sabor, textura y efecto. Restaurantes especializados ofrecen experiencias gastronómicas donde cada plato es una obra de arte, y la cocina se convierte en un espacio de creatividad total.

Pero más allá de la innovación, las comidas con cannabis enseñan lecciones sobre paciencia, precisión y respeto por los ingredientes. Preparar una galleta o un brownie requiere atención y conciencia: una dosis mal calculada puede arruinar la experiencia, mientras que una preparación cuidadosa convierte cada bocado en un viaje sensorial. Además, estos alimentos muestran cómo la cocina puede ser un acto de cuidado, tanto hacia uno mismo como hacia quienes compartimos la mesa.

La cultura del cannabis en la gastronomía también refleja la historia social de la planta. De rituales religiosos y usos medicinales antiguos, pasó a ser un símbolo de contracultura, y hoy se encuentra en la alta cocina y en la repostería gourmet, adaptándose a los nuevos tiempos y regulaciones. Los alimentos infusionados nos conectan con esa historia y nos permiten experimentar con ella de manera consciente y segura.

Finalmente, los brownies, galletas, chocolates y aceites con cannabis son mucho más que simples alimentos recreativos. Representan creatividad, cultura, historia y un profundo sentido de comunidad. Nos recuerdan que la cocina puede ser un espacio de expresión, ritual y placer, donde la tradición y la innovación se encuentran. Cada plato infusionado nos conecta con siglos de prácticas culturales, y al mismo tiempo nos invita a explorar nuevas formas de disfrutar y comprender la comida.

En un mundo donde la gastronomía se mezcla cada vez más con la cultura, las comidas con cannabis son un ejemplo fascinante de cómo los alimentos pueden trascender lo nutritivo para convertirse en arte, historia y experiencia sensorial.

La historia del chocolate

De alimento sagrado a delicia mundial 🍫

Hoy nos remontamos al pasado para hablar de uno de los alimentos más queridos del mundo: el chocolate. Su historia empieza hace más de 3.000 años en Mesoamérica, donde las civilizaciones maya y azteca lo consideraban un alimento sagrado. Pero no era lo que conocemos hoy: ellos consumían el cacao en forma de bebida amarga, a veces mezclada con especias como chile o vainilla, y lo asociaban con rituales religiosos y ceremonias importantes.

El cacao era tan valioso que incluso se usaba como moneda. Los aztecas lo consideraban un regalo de los dioses y lo ofrecían en ofrendas y celebraciones. Solo las élites podían permitirse beberlo, y se creía que otorgaba energía, fuerza y claridad mental.

Con la llegada de los europeos en el siglo XVI, el cacao se transformó. Se añadieron azúcar y leche, convirtiéndose en la versión dulce que hoy conocemos y que conquistó rápidamente a la aristocracia europea. De ser un alimento ceremonial, pasó a ser un símbolo de lujo y estatus.

Lo curioso es cómo algo que empezó como bebida ritual y símbolo de poder terminó convirtiéndose en un placer accesible para millones de personas alrededor del mundo. Hoy, el chocolate sigue estando presente en la cocina y la repostería: desde bombones y trufas hasta brownies, mousses y bebidas calientes, cada receta nos conecta con su historia y nos permite experimentar su sabor de formas infinitas. Incluso se combina con especias, frutas o frutos secos para reinventar su tradición milenaria.

Este pequeño grano nos recuerda que la comida no es solo nutrición: es historia, cultura y un puente entre civilizaciones. Cada vez que disfrutamos un trozo de chocolate o preparamos una receta casera, estamos conectando, sin saberlo, con miles de años de historia humana.

La trucha arcoíris, el pez invasor que ha enamorado a la alta gastronomía

En la compra diaria, en restaurante, hasta en menús de boda fuimos trucheros declarados hasta que la popularidad de nuestra trucha de toda la vida disminuyó. Y lo hizo por el ‘sorpasso’ de la trucha arcoíris, especie invasora procedente de América del Norte que lleva entre nosotros desde finales del siglo XIX, cuando fue introducida en todas partes para la pesca deportiva y la acuicultura. En España se lleva criando en piscifactoría desde los años 60. 

“La trucha arcoíris se adapta mejor y es una depredadora”, dice el cocinero Sergi de Meià. “Pero de un problema ha salido una solución porque se trata de un pescado con una carne delicada y deliciosa”, añade el chef. 

Este chef, que ha creado este año la Fundació Coma de Meià en Vilanova de Meià (Lleida) con un restaurante-escuela en el que trabaja con personas en riesgo de exclusión social, esgrime la trucha arcoíris como respuesta “a la colonización del salmón”. Considera que “es mucho mejor que el salmón de piscifactoría, sin los gustos extraños que tiene éste y con una carne mucha menos grasa”. Compra sus truchas a Pirinea, concretamente las que se crían en Oliana (Lleida). 

De Meià cura la trucha con azúcar, sal, pimentón ahumado y hierbas aromáticas y la sirve envuelta en calabacín del huerto, con crema a partir de la propia hortaliza y sobrasada. “También me gusta mucho prepararla a la navarra, con almendra y con jamón”, explica. Para De Meià, la trucha (la arcoíris en este caso, recordemos) está viviendo “una segunda juventud quizá no en el hogar pero sí en el ámbito de la hostelería”.

La trucha arcoíris también es un producto que seduce a los chef foráneos asentados en nuestro país. Un ejemplo es Rafa Bérgamo, del madrileño Kuoco (Barquillo, 30), que también confía en el pescado -servido igualmente por Pirinea- para su menú degustación, con el que aspira a lograr una estrella Michelin. “Me gusta porque tiene una textura perfecta, tanto cruda como cocida. En el pase del menú, la dejamos una semana madurando en cámara para luego someterla a un marinado a base de ‘miso’, que le aporta ‘umami’, ‘mirin’ y ‘sake’. Le terminamos cocinando en la ‘robata’ solo por un lado, lo que nos permite caramelizar la carne y potenciar sabor y textura”. 

Más información: https://www.elperiodico.com/es/gastronomia/

Ratatouille: la magia de la cocina en la gran pantalla 🍽️🎬

Hoy quiero hablar de Ratatouille, la película de Pixar que no solo cuenta una historia divertida, sino que celebra la pasión por la cocina. Remy, la rata protagonista, nos enseña que cualquiera puede cocinar si pone corazón y creatividad en lo que hace, sin importar los obstáculos.

Lo más fascinante de Ratatouille es cómo la comida se convierte en un personaje más. Cada plato está lleno de detalle: los colores, los aromas y las texturas casi saltan de la pantalla. No es solo comida bonita, sino que transmite emociones: alegría, nostalgia, amor y hasta redención. La preparación del famoso plato ratatouille es un ejemplo perfecto de cómo la comida puede contar una historia sin palabras.

La película también refleja la cultura gastronómica francesa y nos hace apreciar el cuidado y la dedicación detrás de cada receta. Además, muestra que la cocina no es solo técnica, sino también creatividad y pasión: una mezcla que puede transformar la vida de quien cocina y de quienes disfrutan de sus platos.

Ratatouille nos recuerda algo importante: la comida puede unir, emocionar y enseñar. Y aunque la protagonista sea una rata, el mensaje es universal: cocinar con dedicación es un acto de amor y expresión, y todos podemos disfrutar de esa magia.


‘Pistachitis’ aguda: por qué el pistacho y su verde fosforito están hasta en la sopa

Hubo un tiempo en que el pistacho era un fruto seco exclusivo, presente solo en helados artesanales, baklavas o turrones. Pero las redes sociales lo convirtieron en una auténtica obsesión. Hoy aparece en todo tipo de productos —desde cafés y postres hasta pizzas y perfumes—, casi siempre teñido de un verde fosforito pensado para destacar en Instagram.

El auge empezó con el “Chocolate Dubai”, una tableta rellena de crema de pistacho que se volvió viral por su aspecto llamativo. A partir de ahí, surgieron versiones cada vez más exageradas: helados, pancakes cubiertos de oro y hamburguesas dulces, símbolos de una moda más estética que gastronómica.

El pistacho, antes sinónimo de sabor natural y elegancia, se ha convertido en un recurso para dar apariencia de lujo. Muchos de los productos actuales usan colorantes y aromas artificiales, mientras el verdadero pistacho —más caro y con sabor sutil— queda relegado. Incluso en perfumería se ha puesto de moda su aroma sintético, asociado con sofisticación y placer inmediato.

Esta “pistachitis” resume cómo funcionan las tendencias alimentarias en la era digital: un ingrediente se vuelve viral por su aspecto, no por su calidad. Como toda moda, acabará pasando, pero deja una lección clara: lo auténtico no necesita filtros ni colorantes para brillar.

Lo que comemos: cinco ideas falsas y tres crisis que nos cambiaron la compra.

La desinformación en temas de alimentación no es solo un lío de redes sociales: puede afectar nuestra salud, nuestros hábitos de compra e incluso arruinar la reputación de marcas y productos. Un informe reciente lo deja claro: la confusión crece, y se necesitan respuestas más rápidas y claras para combatir los bulos.

Gran parte del problema está en lo difícil que es entender las etiquetas, la desconfianza en la industria y el enorme peso de los influencers, que muchas veces difunden mitos sin base científica. A esto se suma que incluso la ciencia cambia: lo que antes se consideraba malo (como los huevos o el aceite de oliva), hoy puede estar en el centro de una dieta saludable.

El informe desmonta cinco ideas falsas muy extendidas:

  1. La leche es mala y las bebidas vegetales son mejores.
    Falso. La leche es rica en nutrientes esenciales, y aunque las bebidas vegetales pueden ser una opción válida para alérgicos o veganos, no son equivalentes nutricionales.
  2. Todo lo natural es más sano que lo procesado.
    No siempre. Hay alimentos naturales que pueden ser peligrosos, y algunos procesos como la pasteurización han sido clave para nuestra salud.
  3. El azúcar es veneno.
    No lo es, pero el exceso de azúcares añadidos sí es dañino. Hay que distinguir entre los azúcares naturales (como los de frutas) y los añadidos.
  4. La carne es peor que la proteína vegetal.
    Depende. La carne, especialmente de ganadería sostenible, aporta nutrientes difíciles de conseguir solo con vegetales. El problema es el exceso, no su existencia.
  5. Los aditivos son tóxicos.
    No necesariamente. Están regulados y cumplen funciones importantes. El verdadero problema es su uso excesivo en productos ultraprocesados, no los aditivos en sí.

Además, el informe señala tres momentos en los que la desinformación provocó crisis reales:

  • Las fresas de Marruecos, donde una alerta sanitaria se convirtió en un debate político.
  • El pescado panga, vetado en muchos sitios tras reportajes alarmistas.
  • El aceite de palma, rechazado masivamente por su impacto en la salud y el medioambiente.

En resumen, cuando se habla de alimentación, no todo lo que suena bien es cierto. Hay que mirar los datos, no solo los titulares virales. Porque al final, comer bien también depende de estar bien informados.


*BIBLIOGRAFÍA*

Cinco mentiras sobre la alimentación y tres crisis que cambiaron la cesta de la compra | Gastronomía: recetas, restaurantes y bebidas | EL PAÍS

Andrea Sánchez Cano; Grupo: ADE+CTA.