Interpretaciones modernas de los clásicos dulces españoles

La dulcería de España es el producto de un cautivador mestizaje histórico que se remonta a la época medieval. La llegada de los árabes marcó un cambio de rumbo, pues incorporaron ingredientes esenciales como el azafrán, la canela, la miel y los frutos secos. Estos ingredientes todavía perfilan dulces emblemáticos, como el turrón. Las recetas de la Roma antigua (por ejemplo, las natillas precursoras) se añadieron a estas bases y, después, ocurrió una revolución con la llegada del azúcar proveniente de las Indias en los siglos XV y XVI. Esta fusión de tradiciones (musulmana, cristiana y romana) creó una identidad gastronómica que forma parte esencial del folklore y la cultura nacional.

A lo largo de los siglos, algunos postres han evolucionado más allá de ser meras recetas y se han vuelto emblemas culturales y regionales. El artículo resalta la tradición de algunos dulces, como los churros con chocolate (una costumbre invernal y urbana), las natillas (el postre casero por antonomasia), el turrón (el rey indiscutible de la Navidad) y la Tarta de Santiago (un símbolo gallego con orígenes monásticos). Estas preparaciones, que en muchas ocasiones surgen de la simplicidad de pocos ingredientes, son un reflejo de las tradiciones monásticas, los hábitos populares y la historia de las cofradías; todo esto contribuye a forjar una identidad culinaria arraigada que se hereda de padres a hijos.

La repostería de España está en un periodo de «regeneración», en el que los chefs y reposteros intentan renovar sin quebrantar la tradición. Esta reinterpretación se evidencia en la adopción de métodos contemporáneos (por ejemplo, la cocina molecular) y la adecuación a las tendencias dietéticas y saludables (como tartas sin gluten, turrones veganos o sin azúcar). Un par de ejemplos son los churros gourmet, que vienen rellenos de sabores novedosos, o las versiones reinterpretadas de la Tarta de Santiago, con matices de chocolate negro o cítricos. La globalización y la sostenibilidad han propiciado esta evolución constante, lo que asegura que los postres españoles continúen siendo un símbolo de creatividad y sabor en todo el mundo.

fuente:https://saborlocal.blog/postres-espanoles-historia-e-interpretaciones-modernas-de-los-clasicos-dulces/

La producción del café y su impacto en el medioambiente.

El texto señala que el modelo de producción masiva, promovido por la industria alimentaria tradicional, no es sostenible desde el punto de vista medioambiental. Este sistema se fundamenta en maximizar las ganancias a corto plazo a través de extensiones amplias de monocultivo sin sombra. En el caso de cultivos como el cacao y el café, esto supone la deforestación a gran escala para incrementar las plantaciones, lo que resulta en una erosión severa del suelo, pérdida de biodiversidad y un grave problema de deforestación. En el cacao, esta práctica ha hecho que la producción se traslade de manera incesante, con la consiguiente deforestación (especialmente en Costa de Marfil y Ghana) y un mayor riesgo de desertificación, mientras que los ingresos disminuyen y la pobreza de millones de productores pequeños aumenta.

El café y el cacao, que mueven empresas multimillonarias controladas por países del Norte y mediadores, son particularmente susceptibles a los cambios climáticos. El aumento de la temperatura y el cambio en los patrones de lluvia crean una incertidumbre significativa para las cosechas y favorecen la aparición de plagas, lo que supone un riesgo específico para el café arábica. Para satisfacer la creciente demanda mundial, las proyecciones sugieren que el área de cultivo debería ampliarse, lo que empeoraría aún más los impactos negativos de la deforestación. El modelo tradicional sin sombra es dañino a largo plazo porque necesita un uso intensivo de productos químicos, lo que encarece el proceso y disminuye la calidad del suelo.

El modelo de Comercio Justo se plantea como una opción radical frente al esquema tradicional. Su sistema se fundamenta en pequeñas fincas administradas por grupos de producción o familias, destacando la variedad de cultivos y el empleo de métodos agroforestales tradicionales, como el mantenimiento de árboles que proporcionan sombra o la aplicación de fertilizantes naturales. Esta perspectiva no solo es más respetuosa con el medioambiente, al preservar la humedad y fertilidad de la tierra, sino que además asegura mayores beneficios económicos para los productores, sacándolos de la pobreza. El texto termina exhortando a promover el consumo consciente y a integrar las políticas globales de acción climática a los agricultores pequeños, que son quienes tienen el conocimiento tradicional.

fuente: https://comerciojusto.org/cafe-cacao-y-medio-ambiente/

Comer con los ojos

La idea de «comer con los ojos» es el fundamento de la manera en que la vista funciona como el primer y más fuerte estimulador de nuestro apetito. Antes de probar un plato, la manera en que se ve —el color, cómo están dispuestos los ingredientes y la forma en que está emplatado,también tiene una influencia directa sobre nuestro cerebro. Las investigaciones indican que una presentación que atrae la atención no solo activa las glándulas salivales y la producción de enzimas digestivas, sino que además genera una expectativa de sabor. Una comida que tiene un buen aspecto visual se percibe inmediatamente como más deliciosa y de mejor calidad, lo cual evidencia que el placer culinario es una experiencia que involucra múltiples sentidos.

En este fenómeno, la psicología del color desempeña un rol esencial. El artículo enfatiza que algunos colores (por ejemplo, los amarillos, naranjas y rojos de las verduras y frutas) estimulan más el apetito, mientras que otros colores (por ejemplo, los tonos grises o azules en los alimentos) pueden inhibirlo. La composición del plato, además de su color, es fundamental. Los chefs y nutricionistas emplean métodos como la asimetría, el contraste (situar alimentos claros con otros oscuros) y el uso del espacio negativo para dirigir la vista y conseguir que las porciones se vean más generosas o balanceadas. Esta alteración visual es una potente herramienta en el sector de la hostelería y, con creciente frecuencia, también en el entorno doméstico.

La imagen, cada vez más relevante en la alimentación, afecta directamente nuestra cultura de consumo. Por un lado, nos ayuda a que nuestra alimentación sea más saludable porque un plato colorido generalmente significa que hay una mayor variedad de nutrientes. Por otra parte, ha creado la cultura del «food porn» y el consumo a través de medios en redes sociales, en los que la imagen del plato se vuelve más relevante que la vivencia de consumirlo. Para concluir, el escrito confirma que la apariencia es un elemento cultural tan importante como el sabor, lo cual influye en cómo percibimos la cantidad consumida y en nuestra satisfacción general.

fuente:https://www.abc.es/bienestar/alimentacion/comer-ojos-influye-apetito-apariencia-platos-20230822120342-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fbienestar%2Falimentacion%2Fcomer-ojos-influye-apetito-apariencia-platos-20230822120342-nt.html

La aceptación de los caracoles y el rechazo de otros insectos

La relación de España con los caracoles es un ejemplo de cómo la alimentación responde a construcciones culturales. Desde un punto de vista nutricional, los caracoles no son muy diferentes de muchos insectos: ambos son invertebrados ricos en proteínas, micronutrientes y con un impacto ambiental bajo. Sin embargo, la percepción cambia radicalmente según el contexto cultural en el que crecemos. Lo que para una región es un manjar, para otra puede resultar repulsivo sin que exista una razón para ello.

En España, los caracoles forman parte del recetario desde hace siglos. Aparecen en platos como los caracoles en salsa, los cargols a la llauna o los guisos primaverales. Esta presencia histórica los “normaliza”: comer caracoles está integrado en la memoria culinaria, en las fiestas populares y en la gastronomía familiar.

En cambio, los insectos como grillos, gusanos o saltamontes no han formado parte del repertorio. El cerebro humano tiende a rechazar aquello que no reconoce como comida, un mecanismo evolutivo que protege de sustancias peligrosas. A esto se le suma la falta de tradición y la asociación con plagas o suciedad. Este rechazo instintivo no tiene una base racional, sino cultural y emocional. Sin embargo, a medida que se habla más de sostenibilidad, proteína alternativa y alimentación del futuro, esta percepción podría cambiar igual que cambió en su momento la de otros alimentos ya normalizados.

https://es.wikipedia.org/wiki/Caracoles_(gastronom%C3%ADa)

El futuro de los robots en el sector de la hostelería

Hace medio siglo solo pensábamos en ellos como en personajes de ciencia ficción. En la actualidad, los robots hosteleros empiezan a ser un valor añadido en los establecimientos de restauración más innovadores. ¿Estará protagonizado por robots el futuro del sector de la hostelería?

Un cambio de perspectiva en el servicio de hostelería

El progreso de la inteligencia artificial y la ingeniería robótica también se ha abierto un hueco en el sector de la hostelería. En los países asiáticos, especialmente en China y Japón, el uso de robots en sala y en cocina ya es algo habitual.

uso de robots hosteleros

Hasta ahora, los empresarios españoles se habían mostrado un poco reacios a este cambio. Pero el ahorro de tiempo y dinero en época de crisis está introduciendo un cambio de tendencia en el sector. Aunque su uso se queda todavía en lo anecdótico, los robots camareros ya forman parte de la plantilla de algunos establecimientos nacionales.

Otros tipos de automatización ya tienen mayor recorrido en los fogones. Los procesadores de alimentos y los robots de cocina de funciones avanzadas son otro ejemplo de cómo las máquinas pueden hacer más llevaderas las tareas diarias de un restaurante.

¿Cómo puede ayudarte en tu negocio un robot camarero?

Automatizar las tareas de un bar o restaurante se traduce en una mejor gestión del tiempo y de los recursos. La incorporación de robots hosteleros en el sector no es tanto una cuestión de sustituir a las personas por máquinas sino de mejorar la eficiencia del trabajo que pueden realizar en equipo.

la ayuda de un robot camarero en tu negocio

¿Qué tipos de trabajo puede realizar un robot en hostelería? Las posibilidades de la tecnología son infinitas y están en constante evolución. Sin embargo, donde más potencial están demostrando los robots hosteleros es en las tareas susceptibles de automatización:

  • Servicio de comandas
  • Recogida y entrega de pedidos
  • Recogida y entrega de vajilla sucia
  • Cargas pesadas que pueden superar los 50 kg

¿Cuánto cuesta un robot de servicio para restaurante?

Al tratarse de una tecnología todavía en desarrollo, los precios entre los diferentes modelos de robots camareros pueden variar mucho. Los modelos más básicos destinados al reparto de comida tienen precios que oscilan entre los 6.000 y los 15.000 euros.

¿Negocio con potencial o moda pasajera?

 Es evidente que bares y restaurantes pueden sacarles un gran partido a los robots hosteleros, tanto en la cocina como en sala. Estas alternativas de servicio plantean interesantes ventajas desde el punto de vista de la eficiencia y el rendimiento económico de la empresa:

  • La tecnología bien programada admite un escaso margen de error.
  • Los robots pueden ser sometidos a jornadas laborales más intensas.
  • Los robots pueden recabar información estadística útil para mejorar el servicio.
  • La inteligencia artificial (IA) permite optimizar los tiempos de cada tarea.
  • Los riesgos de contaminación de los alimentos son más reducidos.
robots camareros para aligerar las tareas de los profesionales hosteleros

Con este gran potencial de los robots en hostelería, sería un error pensar que su presencia no será cada vez más común en bares y restaurantes. No obstante, todavía queda un largo camino por recorrer tanto en el plano tecnológico como desde una perspectiva cultural.

En la actualidad, los robots camareros se presentan como una buena opción para aligerar ciertas tareas del día a día y darle a tu negocio un aire más moderno e innovador. Sin embargo, y pese a ser una valiosa herramienta para el sector hostelero, todavía no están concebidos para reemplazar al personal sino como una reducción interesante en las cargas de trabajo de los profesionales de la hostelería.

Bibliografía

Evolución de los hábitos de consumo alimentario.

Una transformación radical en las prioridades del consumidor, con una orientación evidente hacia la salud y el bienestar como el principal motor de compra, es lo que define al siglo XXI. Los individuos buscan regímenes alimenticios con más frutas, verduras y alimentos integrales, y tienen una demanda en aumento de productos orgánicos que no contengan pesticidas ni químicos. Esta consciencia se traslada al ámbito ético, fomentando el crecimiento de las dietas veganas y vegetarianas. Simultáneamente, se observa una marcada inclinación hacia la comida funcional y personalizada, en la que el cliente demanda que los alimentos proporcionen beneficios determinados (como los superalimentos o los probióticos) o se ajusten a necesidades particulares (sin gluten, bajo en carbohidratos), convirtiendo la comida en un medio para mejorar la salud y el estado físico.

El artículo enfatiza dos elementos que están modificando la manera de obtener y el origen de los alimentos: la digitalización y la conciencia sostenible. Por una parte, movimientos culturales, como la alimentación consciente, están haciendo que cada vez más personas prefieran los alimentos frescos y de temporada, y lo que es más importante aún: los de origen local. Este cambio representa una posición más activa del consumidor, pues respalda a los productores locales y disminuye el impacto medioambiental relacionado con el transporte. El comercio electrónico, en cambio, ha transformado la manera de comprar. Ofreciendo variedad y comodidad, las plataformas en línea y las aplicaciones de delivery se han establecido como principales canales; esto es una tendencia que se aceleró significativamente después de la pandemia por COVID-19.

El acto de alimentarse, más allá de ser una necesidad básica, se ha convertido en un acontecimiento social y cultural. El consumidor contemporáneo considera que la comida es una manera de conexión y expresión personal, por lo cual busca que sea auténtica y memorable. El crecimiento de nuevos conceptos gastronómicos que trascienden el restaurante convencional ha sido propiciado por esta demanda. La aparición de restaurantes temáticos, comida callejera gourmet y mercados de alimentos artesanales es una muestra del modo en que la industria está reaccionando ante la demanda de generar experiencias exclusivas y emocionantes alrededor de la mesa, reforzando así la comida como un acto recreativo y un medio para expresar la identidad.

Bibliografía

https://ctnc.es/evolucion-de-los-habitos-de-consumo-alimentario-tendencias-y-cambios-en-el-siglo-xxi/

ALIMENTOS BENEFICIOSOS PARA EL CEREBRO

Hay alimentos que pueden mejorar aspectos que realiza el cerebro como el estado de ánimo, la memoria o su propio funcionamiento. Esto se debe a que tanto el cerebro como el intestino se crean de las mismas células del embrión, provocando que se mantenga una conexión entre ambos durante toda nuestra vida. Gracias ha estudios se ha podido verificar la veracidad de esta afirmación ya que por ejemplo, la serotonina, que es un neurotransmisor del cerebro se produce en el intestino. También, si carecemos de una buena alimentación, el intestino tiende a inflamarse y por ende el cerebro desarrolla aspectos como la ansiedad o enfermedades como la depresión.

Dicho todo esto os voy a mostrar algunos alimentos que ayudan a reforzar el buen funcionamiento de nuestro cerebro:

Las Especias

Las especias son conocidas por su efecto antioxidante. Por ejemplo la cúrcuma, que está formada por curcumina es capaz de disminuir la ansiedad y proteger el hipocampo, y el azafrán reduce significativamente los síntomas del trastorno depresivo mayor.

Alimentos Fermentados

En estos alimentos se incluyen el yogurt, el chucrut, el kimchi o la kombucha. Está demostrado que mejoran la flora intestinal y disminuyen la ansiedad.

Nueces

Las nueces son ricas en omega-3, que ayuda a mejorar la memoria y el pensamiento, además poseen otros nutrientes como vitaminas y grasas saludables.

Chocolate Amargo

El chocolate amargo es una gran fuente de hierro con el que se crean las capas externas que protegen las neuronas y ayuda a la síntesis de químicos que se relacionan con los estados de ánimo.

Aguacate

El aguacate además de ser una gran fuente de potasio, posee también altas cantidades de magnesio, que mejora el funcionamiento cerebral. Un estudió comprobó que es aguacate agiliza el proceso de recuperación del trastorno depresivo.

Verduras de hojas verdes

Estas verdura contienen cantidades importantes de vitamina E, carotenoides y flavonoides, que nos protegen de la demencia y el deterioro cognitivo. Además poseen también folato (vitamina B9), cuya carencia está relacionada con algunas afecciones neurológicas.

Bibliografía

https://www.bbc.com/mundo/articles/clkd81r2pnjo

Psicóloga explica cómo una dieta vegetal puede beneficiar a la salud mental: «El hecho de elegir lo que se come refuerza la autoestima»

Nuestra alimentación puede ser una herramienta para la paz y el bienestar psicológico

La alimentación influye directamente en la salud mental, y en un contexto donde el bienestar psicológico es prioridad, cobra mayor importancia explorar la profunda relación entre nuestra alimentación y nuestro estado de ánimo.

¿Puede una alimentación basada en plantas ser una herramienta para la paz mental? Para indagar en esta relación, conversé con la psicóloga Leticia Martín Enjuto, autora de Delicias Saludables para el Alma y Sabores de Verano.

El impacto de los alimentos en la mente

«El eje intestino-cerebro influye directamente en nuestro estado de ánimo, la energía y la concentración, y lo notamos cada vez que un alimento nos hace sentir más ligeros y vitales o, por el contrario, más pesados y sin motivación», asegura la psicóloga. Sobre esa base construimos nuestras alimentación diaria.

«En etapas de ansiedad o tristeza, por ejemplo, solemos buscar comidas rápidas o muy calóricas, que alivian en el momento pero a la larga generan malestar.» Sea cualquier dieta, existe una relación entre la comida y nuestro ánimo, la comida influye en nuestro estado de ánimo y nuestras emociones influyen en nuestra forma de comer. 

Los nutrientes afectan a neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que regulan las emociones. Además, el sabor, la textura y el olor de los alimentos producen recuerdos y emociones positivas o negativas. 

La ciencia ya ha demostrado la profunda conexión emocional detrás de los alimentos. Como cuenta Leticia, «se ha observado, por ejemplo, que la falta de ácidos grasos omega-3 puede asociarse con mayor riesgo de depresión, o que bajos niveles de vitamina B12 están vinculados con problemas cognitivos. Algo parecido ocurre con minerales como el magnesio y el zinc, que cumplen un papel fundamental en la regulación del sistema nervioso y del estrés». 

El cerebro requiere de nutrientes para funcionar correctamente y producir neurotransmisores que regulen el estado de ánimo. Y para que el cerebro pueda producir estos neurotransmisores es fundamental el estado de la microbiota intestinal. Como explica Leticia, «la presencia de probióticos ayudan a mantener un equilibrio que favorece la producción de neurotransmisores como la serotonina, de la cual gran parte se genera en el intestino».

Beneficios de una dieta vegetal

Muchas personas que adoptan una dieta vegetal dicen sentirse con más energía y mayor claridad mental gracias a las abundantes vitaminas, antioxidantes y minerales que tienen estos alimentos y que favorecen tanto al cuerpo como al cerebro. Además, el proceso digestivo es más ligero eliminando gases o pesadez y generando más vitalidad

Además Leticia reconoce como «el cambio suele ir acompañado de una relación más consciente con el propio cuerpo. El hecho de elegir de manera intencionada lo que se come refuerza la autoestima y la sensación de autocuidado, lo que repercute directamente en el bienestar emocional». Y en general, junto a una dieta vegetal se añaden los hábitos saludables como realizar actividad física. 

Las personas modifican su alimentación por razones de salud, convicciones o compromiso con la sostenibilidad, y en esos casos, como señala Leticia, «lo que se come deja de ser solo un acto biológico y se convierte en una expresión de valores«.

Y agrega, «ese tipo de decisiones suele generar un fuerte sentido de coherencia interna, de vivir en sintonía con lo que uno cree. Esa coherencia fortalece la identidad, la autoestima y aporta un propósito más grande que uno mismo. Además, brinda un sentimiento de pertenencia a una comunidad con intereses comunes. Desde la psicología se observa que, cuando una persona logra alinear su estilo de vida con sus valores, experimenta más bienestar y satisfacción. La comida, en este sentido, se transforma en un lenguaje cotidiano que refleja aquello en lo que creemos.»

Bibliografía

https://www.directoalpaladar.com/recetas-vegetarianas/esta-psicologa-explica-como-dieta-vegetal-puede-beneficiar-a-salud-mental-hecho-elegir-que-se-come-refuerza-autoestima

¿Hacer mucho deporte te permite comer cualquier cosa?

Existe una creencia bastante extendida: si haces mucho deporte, puedes comer lo que quieras. Pero esto es solo un mito. No es lo mismo merendar un plátano o una tortilla con pan que una caja de donuts, por muy tentadores que sean. Darse un capricho de vez en cuando no está mal, pero si se convierte en algo habitual, el ejercicio físico no podrá compensar los efectos negativos de una mala alimentación.

Un entrenador lo resumió con una frase que se me quedó grabada: “Si comes como un cerdo y entrenas mucho, serás un cerdo entrenado”. Se refería a esas personas que, pese a entrenar duro, no cuidan su alimentación pensando que queman todo lo que comen.

Y sí, hacer deporte ayuda a quemar calorías, pero los alimentos no son solo energía: también aportan nutrientes esenciales como proteínas, vitaminas, minerales y grasas saludables, fundamentales para el funcionamiento del organismo. Por ejemplo, la fruta aporta fibra y vitaminas, la tortilla con pan ofrece proteínas de calidad e hidratos de carbono, mientras que la bollería industrial solo suma grasas poco saludables y azúcares refinados.

Hacer deporte no da vía libre para comer mal. No se trata solo de controlar las calorías, sino de cuidar la calidad de los alimentos. Una alimentación desequilibrada, mantenida en el tiempo, puede afectar seriamente a la salud, por mucho ejercicio que hagamos.

Como siempre, la clave está en el equilibrio: darse un gusto de vez en cuando es totalmente válido, pero que sea la excepción, no la norma.


¿Se puede hacer mucho deporte y aun así engordar?

Sí, sin ninguna duda. De hecho, es un error bastante común, especialmente entre quienes empiezan a entrenar. Solemos sobrevalorar las calorías que quemamos y restar importancia a las que consumimos.

Por ejemplo, algunas clases en el gimnasio se anuncian como “quema 1.000 calorías”, pero esto depende de muchos factores: el sexo, la edad, la masa muscular o la intensidad del entrenamiento. Una persona joven, alta y musculosa que se entrega al máximo puede alcanzar esa cifra, pero otra con un metabolismo más lento o menor masa muscular puede quemar solo 300 o 400 calorías.

Si después ambos se comen una palmera de chocolate de 500 calorías, la diferencia será notable: a uno probablemente no le afecte, pero el otro puede engordar.

Bibliografía

https://www.lasexta.com/el-muro/pablo-ojeda/mito-que-haces-mucho-deporte-puedes-comer-todo_2023042464462d277adfa80001c985f6.html

Piel y alimentación: cómo influye lo que comes en enfermedades de la piel

La piel es una parte esencial del ser humano. Esta puede mantenerse sana en parte con cuidados externos y con la influencia de la genética. Pero esto no es suficiente pues la alimentación y la hidratación juegan un papel muy importante en la calidad de la piel.

Ciertas dietas y alimentos están directamente relacionados con la aparición de la dermatitis, del acné o con la rapidez del envejecimiento. Por ello es imprescindible llevar a cabo una alimentación equilibrada y evitar ciertos tipos de alimentos.

Algunos ejemplos de nutrientes que benefician a la piel son los siguientes: 

Ácidos grasos omega-3: presentes en pescado azul, nueces o semillas, ayudan a reducir la inflamación, lo que resulta útil en casos de psoriasis o dermatitis.

Vitaminas antioxidantes: la vitamina C (cítricos, fresas, kiwi), la vitamina E (frutos secos, semillas, verduras de hoja verde) y el betacaroteno (zanahoria, boniato, calabaza) protegen frente al envejecimiento celular y favorecen la regeneración de la piel.

Probióticos y prebióticos: alimentos fermentados como yogur o kéfir, junto con ajo, cebolla o plátano, contribuyen a mantener una microbiota intestinal saludable, lo que repercute positivamente en la piel.

Hidratación adecuada: beber suficiente agua y consumir alimentos ricos en agua como pepino o sandía ayuda a conservar la elasticidad y frescura de la piel.

Algunos factores que perjudican a la piel son los siguientes: 

Azúcares refinados y alimentos de alto índice glucémico (bollería, refrescos, pan blanco) pueden incrementar la inflamación, aumentar el riesgo de acné y acelerar el envejecimiento cutáneo por glicación del colágeno.

Alcohol y tabaco también dañan la salud de la piel, contribuyendo a la sequedad, pérdida de luminosidad y envejecimiento prematuro.

Grasas trans y saturadas, presentes en ultraprocesados, favorecen procesos inflamatorios que agravan enfermedades como la psoriasis.

En conclusión, desarrollar buenos hábitos alimenticios y llevar una alimentación variada en frutas, verduras o grasas saludables, entre otros, es crucial para lucir una piel sana. Además reducen los riesgos de padecer patologías cutáneas y retrasan  el envejecimiento de la piel.

Bibliografía

https://www.abc.es/bienestar/alimentacion/piel-alimentacion-influye-comes-enfermedades-piel-20250212125900-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fbienestar%2Falimentacion%2Fpiel-alimentacion-influye-comes-enfermedades-piel-20250212125900-nt.html