Nestlé: condicionando a los más vulnerables.

Nestlé está (de nuevo) en el ojo del huracán tras revelarse que sus alimentos infantiles vendidos en países tercermundistas contienen niveles alarmantes de azúcar añadido, mucho mayores que en sus productos para mercados ricos. Este doble estándar no solo cuestiona la ética de la empresa, sino que además genera dependencia por sabores dulces desde la infancia, afectando la salud a largo plazo.

La investigación de la ONG suiza Public Eye y la International Baby Food Action Network (IBFAN) analizó productos como Cerelac y Nido, y descubrió que en algunos países del Sur Global contienen hasta 7,3 gramos de azúcar por ración. En contraste, en Europa estas mismas fórmulas se venden con cero azúcar añadido. Este exceso de azúcar no solo aumenta el riesgo de obesidad infantil, sino que condiciona a los niños a preferir sabores dulces desde edades tempranas (cuando su cerebro está aún en desarrollo), un patrón que persiste durante toda la vida.

Nestlé está priorizando beneficios sobre salud: al fomentar esta preferencia temprana por el dulce, la empresa asegura que sus productos se vuelvan irresistibles y generen consumo continuado. Esta estrategia, aunque legal, plantea un serio dilema ético, ya que explota la vulnerabilidad de los bebés y sus familias.

Nestlé ha defendido las diferencias entre hemisferios por “regulaciones locales y disponibilidad de ingredientes” y asegura que sus productos mantienen “valor nutricional”. Sin embargo, la evidencia es clara… la exposición temprana a azúcar añadido altera los hábitos alimenticios, haciendo que los niños desarrollen preferencia por alimentos ultraprocesados y dulces, con consecuencias a largo plazo en su salud.

Organismos como UNICEF y autoridades sanitarias en India ya han pedido medidas más estrictas, reclamando que se regule el contenido de azúcar en alimentos infantiles, y que se deje de aplicar un doble estándar que afecta a los más vulnerables.

En definitiva, la polémica respecto a estas prácticas abusivas critica a la forma en que se condiciona a los niños desde, literalmente, la cuna, fomentando adicción al azúcar y hábitos que pueden marcar su salud para toda la vida. Para empresas de este calibre, el lucro se encuentra por encima del bienestar infantil.


España invierte más de 49 millones en alimentación agroalimentaria.

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) y siete comunidades autónomas han clausurado hoy el Plan Complementario de Agroalimentación, que ha movilizado más de 49 millones de euros. De este presupuesto, 32 millones proceden del MICIU.

El Plan Complementario de Agroalimentación es un programa cogobernado y cofinanciado entre el MICIU y Aragón, Asturias, Comunitat Valenciana, Extremadura, La Rioja, Navarra y Región de Murcia, que ha contado con la colaboración del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Este Plan se ha centrado en impulsar una doble transformación digital y sostenible del sector agroalimentario, alineándose con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la estrategia “De la Granja a la Mesa”.

El Plan Complementario de Agroalimentación ha impulsado más de 250 proyectos de I+D en colaboración con 30 centros de investigación y más de 1.000 investigadores, para mejorar la producción agroalimentaria, la sostenibilidad y la innovación tecnológica.

Los resultados científicos más destacado en el ámbito de producción primaria se han desarrollado prácticas de cultivo más eficientes, estrategias de manejo de suelo y del agua más sostenibles y soluciones biotecnológicas para el control de plagas y enfermedades. En la digitalización han habido avances en sensorización, teledetección, inteligencia artificial y automatización, aplicados al seguimiento de cultivos, manejo ganadero y mejora de procesos productivos. Además, se han desarrollado procesos de fermentación, encapsulación y transformación química para obtener ingredientes funcionales, biofertilizantes, envases biodegradables entre otros.

El té matcha, en posible crisis.

El matcha, un polvo brillante procesado del té verde que solía estar asociado a rituales japoneses, y ahora a cafés de moda, se enfrenta a una escasez global sin precedentes. Lo que empezó como una bebida nicho es hoy un fenómeno mundial impulsado por redes sociales (especialmente TikTok) y en menor medida el turismo, aunque sus consecuencias ya se sienten hasta en Japón.

Según un artículo de Washington Post, los suministros están en tensión por varios factores. Primero, la demanda internacional ha explotado ya que el matcha ya no solo se usa en lattes, sino también en postres, suplementos y cosmética. Al mismo tiempo, en Japón, las cosechas han sufrido. Una ola de calor ha provocado una caída del rendimiento de hasta un 20 %, reduciendo la producción de tencha (la hoja desde la que se muele el matcha).

Esa combinación ha disparado los precios. El matcha de grado ceremonial (el de más alto valor) es ahora especialmente difícil de conseguir y puede costar entre 30 y 100 dólares por onza. Pero el encarecimiento no solo viene de la poca producción, también hay aranceles. Estados Unidos aplica un 15 % de impuestos sobre las importaciones de matcha japonés, lo que agrava el alza de precios.

Para muchos productores, la situación es crítica. La empresa Matcha.com, por ejemplo, ha visto un crecimiento de ventas brutal: sus ingresos se han disparado un 940 % en cuatro años, según su CEO. Pero por mucho que quieren mantener la calidad, algunos distribuidores están recurriendo a mezclas de menor grado para hacer frente a la demanda.

En paralelo, productores japoneses advierten riesgos estructurales y es que muchos campos de té sencha se están reconvirtiendo para producir tencha (lo cual puede acarrear tal mismo tiempo un daño cultural), pero esto lleva tiempo y no es una solución inmediata. Además, el envejecimiento de los agricultores y la falta de mano de obra especializada complican el aumento de producción.

Algunos vendedores menores ya limitan las ventas para poder abastecer a más clientes: por ejemplo, Ippodo ha impuesto restricciones de compra para ciertos productos.

Como conclusión, se podría decir que el resultado de esto es una paradoja: un producto tradicional japonés que vive un auge internacional, pero que podría volverse inaccesible para muchos, justamente a causa de la globalización.


BIBLIOGRAFÍA:

WashingtonPost: https://www.washingtonpost.com/business/2025/07/30/matcha-shortage-global-price-japan/

Miguel Galino, la alta cocina a pie de campo

Desde bien pequeño, Miguel Galino recuerda su infancia “mezclando la vinagreta con la aceitera a la abuela”. Esto producía unos estrepitosos “fuegos artificiales en la cocina” cuando su familia arrojaba el líquido en la sartén. A día de hoy, es la única persona que dirige y trabaja en el Asador Galino Pueyo, en Tardienta, donde prima la cocina de leña y el mejor producto nacional.

Su pasión por la cocina no menguó, a pesar de estudiar el grado de Magisterio en Zaragoza bajo el ruego de sus padres “si estudias, la vida te irá mejor”. Ya sea por “rebeldía” o hacer su “sitio personal”, en julio de 2016, decidió tomar rumbo a Puerto de Santa María para aprender el oficio de chef “desde cero”.

Oriundo de Tardienta, emprendió su negocio en su tierra hace tres años y ahora está “empezando a explotar”. El producto kilómetro cero es uno de los sellos identitarios del asador. A 1 kilómetro de su casa, admite, tiene la ganadería de buey de pura con el que ha ido “muy de la mano”.

Miguel Galino destaca la dificultad de no siempre tener reservas debido a que, admite, es un espacio gastronómico del que todavía no se tiene el concepto muy asentado: “Hay que ir educando poco a poco a a las personas, tanto gastronómicamente como culturalmente y ofrecer el mejor producto, que es lo que estoy intentando atraer a mi casa cada día”

A pesar de las dificultades de montar un negocio de este calibre en un lugar alejado de grandes urbes, el motivo por el que decidió volver a casa fue “de forma sencilla” el amor propio. Como él afirma, a 1.300 kilómetros de casa no se puede “ejecutar con tanto cariño, pasión ni amor”.

Pese al incesante afecto de sus seres queridos, Asador Galino Pueyo es un proyecto unipersonal, anteponiendo una atención especializada e indiviualizada: “Yo llevo la cocina, la sala, limpiar la vajilla y las seis habitaciones que tengo también en el negocio de turismo rural”. “El cliente que viene a mi casa ya sabe que lo que se va a encontrar es a mí delante del peligro”, revela Galino.

Tras su experimentado recorrido, Miguel sigue considerando la cocina como un hobby: “Para mí es diversión y estoy todos los días feliz cocinando”. Aunque, también admite que son importantes las habilidades innatas: ”Yo tengo la suerte de que, con no quemar el producto de vez en cuando, sacamos cosas buenas al comensal”.

Su visión de futuro continúa siendo Tardienta, aunque esta esboza una familia con su recién prometida, desde la semana pasada, al son de las fiestas de su pueblo. Su aspiración es poder formar una familia: “Poderlos llevar al colegio del pueblo de la mano a las 9 de la mañana e ir a buscarlos para comer. Eso no está pagado”.

Bibliografía:

https://www.diariodelaltoaragon.es/noticias/comarcas/2025/08/09/miguel-galino-la-alta-cocina-a-pie-de-campo-1845706-daa.html

Vegeta/es propone un Plan Nacional de Alimentos de Origen Vegetal «para situar a España a la cabeza en sostenibilidad»

La Asociación Española de Productores de Alimentos y Bebidas de Origen Vegetal, Vegeta/es, presentó durante la cuarta edición del Vegeta/es Summit su propuesta de Plan Nacional de Alimentos de Origen Vegetal, con el objetivo de posicionar a España como referente europeo en alimentación sostenible, equilibrada e innovadora.

Natalia Berenguer, embajadora de Vegeta/es, destacó que el plan busca crear un marco regulatorio moderno que reconozca la importancia estratégica de las proteínas vegetales y fomente la innovación, sostenibilidad y variedad de opciones en el mercado. La iniciativa se inspira en la experiencia de Dinamarca, el primer país europeo en aprobar un plan nacional plant-based respaldado por presupuesto público y la colaboración de todos los actores de la cadena alimentaria.

El plan también se alinea con documentos de la UE y la Estrategia Nacional de Alimentación, que promueven un equilibrio sostenible entre proteínas animales y vegetales y apoyan la transición hacia dietas más plant-based.

Además, Vegeta/es subraya la necesidad de un cambio cultural y educativo, integrando la alimentación vegetal en la educación nutricional, comedores escolares y guías de salud pública. Guillermo García, presidente de la asociación, remarcó que el sector plant-based ya es una realidad consolidada, y Begoña García Bernal, secretaria de Estado de Agricultura, señaló que la innovación será clave para el futuro del sector agroalimentario español.

El plan aspira a impulsar una industria sostenible, innovadora y cercana al consumidor, garantizando igualdad de condiciones y fomentando la colaboración entre gobierno, productores y consumidores.

Bibliografia: https://www.alimarket.es/alimentacion/noticia/416710/vegeta-es-propone-un-plan-nacional-de-alimentos-de-origen-vegetal–para-situar-a-espana-a-la-cabeza-en-sostenibilidad-

El encarecimiento de los alimentos frustra a las familias en Puerto Rico: “Me limito a lo mínimo”

Desde hace tiempo, cada visita al supermercado se ha convertido en una experiencia frustrante para muchas personas en Puerto Rico. Para Maritza Ortega, de 53 años, poner los productos en el carrito supone también tener que quitarlos poco después, mientras revisa precios para poder llevar solo lo indispensable. “Cuando voy al supermercado me limito a lo mínimo. Es frustrante caminar por los pasillos, ver lo que necesito y tener que sacar cosas del carrito”, comenta. 

Ortega, diagnosticada recientemente con cáncer y con una dieta específica que incluye frutas y meriendas que no siempre puede costear, vive una situación que se repite en buena parte de los hogares de la isla. Desde 2020 el coste de la vida lleva un aumento sostenido, y sólo en junio los alimentos registraron un incremento del 3,4 % respecto al año anterior.

Una de las causas centrales es la alta dependencia de importaciones en Puerto Rico —que cubren cerca del 85% del consumo local— lo que deja la isla expuesta ante interrupciones de la cadena de suministros, cambios climáticos y variaciones globales en los precios. Esta situación agrava la inseguridad alimentaria, especialmente entre quienes ya contaban con recursos limitados. 

La organización comunitaria Taller Salud destaca que más de la mitad de los adultos encuestados únicamente consumen dos comidas al día. Por otro lado, la organización advierte que la agricultura local y la coordinación entre productores y consumidores podrían mitigar parte de esta vulnerabilidad. 

Ante este panorama, han surgido iniciativas locales como el supermercado comunitario Super Solidario o la plataforma AgroRecursos, que buscan ofrecer alimentos a precios asequibles y conectar directamente a agricultores con consumidores, reduciendo intermediarios. 

Mientras tanto, familias como la de Maritza ajustan cada gasto, considerando incluso apagones o pérdidas de alimentos por fallos de suministro eléctrico. “Compré un freezer pequeño y gas para cocinar. Era eso o seguir botando comida cada vez que se iba la luz”, explica. 

Bibliografia: https://elpais.com/america-futura/2025-11-12/el-encarecimiento-de-los-alimentos-frustra-a-las-familias-en-puerto-rico-me-limito-a-lo-minimo.html

La razón por la que el ‘chocolate blanco’ no es realmente chocolate

La razón por la que el ‘chocolate blanco’ no es realmente chocolate está en lo que llamamos cacao. Y es que, cuando hablamos de ‘chocolate’, realmente nos referimos a un producto que contiene sólidos de cacao, que es la parte oscura y aromática del grano donde viven el sabor, los polifenoles y la teobromina. Sin embargo, lo que llamamos chocolate blanco se elabora con manteca de cacao (que es la grasa del grano) que ha sido mezclada con azúcar y lácteos, sin rastro de los sólidos de cacao, por eso, cuando lo comemos, nos sabe más a leche y vainilla que a cacao.

El chocolate blanco es chocolate? | Gastro | Ocio y cultura | Cadena SER

Pero no debemos verlo como un producto ‘trampa’, sino una expresión más dentro de la familia chocolatera. La manteca de cacao le da textura sedosa y un punto de fusión agradable, pero al no llevar sólidos carece de notas tostadas y amargas, ni aporta los antioxidantes típicos del chocolate negro. De ahí que la mayoría de reposteros se refieran al chocolate blanco como una grasa de sabor lácteo que se aromatiza y se tiñe y no como un ‘chocolate’ al uso.

Legalmente el nombre está permitido si cumple ciertas condiciones. En la Unión Europea puede llamarse chocolate blanco con al menos 20 % de manteca de cacao, al menos 14 % de sólidos lácteos y un mínimo de 3,5 % de grasa láctea; en Estados Unidos se exigen esos mínimos y, además, un máximo del 55 % de azúcares y que el producto esté libre de colorantes.

Por eso, el debate sobre el ‘chocolate blanco’ es más cultural que jurídico, debido a que contiene cacao en forma de grasa, pero no los sólidos del ‘cacao’.

Bibliografía: http://20minutos.es/cultura/blogs/yaestaellistoquetodolosabe/razon-por-que-chocolate-blanco-no-es-realmente-chocolate_6663756_0.html

Juver se alía con San Telmo Business School-FOODepartment

La compañía Juver Alimentación, con más de seis décadas de experiencia en la elaboración de zumos y néctares, ha firmado un acuerdo de colaboración con San Telmo Business School, a través de su división especializada FOODepartment.

Con esta alianza, Juver pasa a formar parte del Consejo Asesor África, un órgano que tiene como objetivo definir las líneas de investigación y contenidos del Foro Alimentario para África (FAMA), una iniciativa destinada a analizar y promover el crecimiento sostenible del sector alimentario en el continente.

El convenio, que tendrá vigencia durante los años 2026, 2027 y 2028, permitirá a la empresa compartir su experiencia en los mercados internacionales y contribuir a los proyectos estratégicos que San Telmo impulsa en el ámbito agroalimentario africano.

Según Pepe Hernández, consejero delegado de Juver, esta colaboración “refuerza nuestro compromiso con la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo económico en las regiones donde operamos”.

Como parte del acuerdo, el director de Exportación y Marketing de Juver, José Antonio Navarro, participará el 14 de noviembre en un foro de reflexión estratégica organizado por San Telmo Business School, donde intervendrá como miembro del Consejo Asesor.

Con esta incorporación, Juver y San Telmo Business School estrechan lazos entre la empresa privada y el ámbito académico, impulsando conjuntamente la formación, la investigación y la cooperación internacional en el sector alimentario.

Bibliografia: https://www.revistainforetail.com/noticiadet/juver-se-alia-con-san-telmo-business-school-foodepartment/b7724e74b49474be66f3ca032e1335f9

El encarecimiento de los alimentos frustra a las familias en Puerto Rico: “Me limito a lo mínimo”

La inseguridad alimentaria golpea con mayor fuerza a quienes ya vivían con recursos limitados y enfrenta a la isla a sus debilidades estructurales

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Cada visita al supermercado se ha vuelto frustrante para Maritza Ortega. Reducir sus compras dejó de ser una elección. Al llenar su carrito, termina sacando productos mientras revisa precios para poder llevar lo indispensable. Esa práctica se volvió rutina. “Cuando voy al supermercado me limito a lo mínimo. Es frustrante caminar por los pasillos, ver lo que necesito y tener que sacar cosas del carrito”, dice. “A veces pienso: esto no lo puedo pagar ahora”.

Ortega, de 53 años, ajusta su presupuesto desde la pandemia. Con un reciente diagnóstico de cáncer, necesita seguir una dieta específica que incluye meriendas y frutas que no siempre puede costear. Ha tenido que elegir alimentos más baratos y de menor calidad.

Lo que vive Maritza, se repite en muchos hogares de Puerto Rico: familias que dejan de comprar ciertos alimentos o dependen de productos de baja calidad. Desde 2020, el costo de vida ha aumentado de forma sostenida. Solo en junio, los alimentos subieron un 3,4% respecto al año anterior. Esto se traduce en precariedad para quienes ya vivían con pocos recursos. Un estudio reciente de la organización feminista de base comunitaria Taller Salud advierte que más de la mitad de los adultos en la isla solo consume dos comidas al día.

La influencia de las políticas históricas y el contexto colonial en la estructura alimentaria de Puerto Rico ha favorecido las importaciones, que hoy cubren cerca del 85% del consumo local. Esta dependencia representa una vulnerabilidad significativa, dejando a la isla expuesta a interrupciones en la cadena de suministros y al cambio climático.

El origen de las importaciones, la inflación y los desastres naturales motivaron a Taller Salud a realizar el estudio Alimentación y Dignidad: Análisis Comunitario de la Inseguridad Alimentaria en Puerto Rico, partiendo de las experiencias concretas del hambre. No solo por desastres grandes como el huracán María, sino también por lluvias, apagones o vaguadas que afectan la cotidianidad.

“Todo afecta de manera desproporcionada a la niñez, jóvenes y a personas mayores”, señala Tania Rosario, directora ejecutiva de la organización. “Antes, no había conciencia política del hambre como tema de salud pública; surgió después del huracán María y del periodo de austeridad que vivimos”.

La organización, con más de cuatro décadas de experiencia, recogió datos mediante encuestas en Loíza y sesiones de escucha en San Germán y Salinas, en el oeste y el sur, respectivamente. Aunque los resultados no son representativos de todo Puerto Rico, alertan sobre un perfil especialmente vulnerable: mujeres mayores afrodescendientes y jefas de familia.

Mujeres en Loíza enfrentan mayores niveles de inseguridad alimentaria

Según la Encuesta Comunitaria de Seguridad Alimentaria en Loíza realizada por Taller Salud, las mujeres son el grupo más afectado por la inseguridad alimentaria en el municipio. El hallazgo resalta la relación entre género, pobreza y acceso limitado a alimentos nutritivos y asequibles.

Gráfico que muestra que las mujeres en Loíza reportan niveles más altos de inseguridad alimentaria que los hombres, según la encuesta de Taller Salud.

Mujeres

(60%)

Hombres

(39%)

Prefirió

no responder (1%)

Mujeres
60%

Hombres
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El estudio recopila datos sobre el perfil sociodemográfico y las condiciones económicas de residentes del municipio, con especial atención a cómo el género influye en la seguridad alimentaria.

Chart: Valeria Morales Source: Taller Salud (2025) Embed Download imageCreated with Datawrapper

Durante la investigación, algo quedó claro: faltaba lenguaje para hablar del hambre. “La mayoría lo asocia con desnutrición extrema y no lo reconoce en su vida cotidiana”, dice Rosario. “Existe un tabú, un sentimiento de vergüenza”. Según el economista José Caraballo-Cueto, el estudio de Taller Salud señala un punto clave: la autosuficiencia agrícola puede ayudar a la isla en momentos de crisis global.

Tras la pandemia, surgió una economía de “cuello de botella”, marcada por retrasos en la producción mundial. “A eso se sumó la guerra en Ucrania, un gran exportador de materias primas agrícolas”, explica. “Todo esto redujo la oferta global y disparó los precios”.

Esa alza ha sido dura para José Cátala, de 53 años y residente en Bayamón. “Cuando subieron los huevos dejé de comprarlos”, recuerda. “Antes, compraba dos paquetes de carne; ahora solo uno. También, le he bajado a los jugos y postres para poder darle prioridad a lo esencial”.

En emergencias, ha recurrido a Klarna, un servicio de financiamiento en línea, para comprar alimentos y pagarlos luego a plazos. Su experiencia coincide con un análisis de NielsenIQ que reveló que los precios del consumidor subieron a un 1,9% obligando a las familias puertorriqueñas a cambiar sus hábitos de consumo debido a la inflación y los aranceles de importación.

Pero, según la abogada laboral Rosa Seguí, la realidad urbana no se compara a la rural. “Muchas personas se desplazan desde sus pueblos al área metropolitana para trabajar, enfrentando la falta de transporte público y planificación”, advierte. “No se puede hablar de inseguridad alimentaria sin hablar de inequidad económica e inestabilidad energética. La gente sobrevive comprando lo que puede, muchas veces de menor calidad”.

Trabajo colectivo como respuesta al hambre

Ante la necesidad, surgen iniciativas desde y para el territorio. Una de ellas es SuperSolidario, un supermercado comunitario que abre una vez al mes en Caguas, un pueblo al centroeste de la isla. El proyecto, liderado por el activista Giovanni Roberto, se enfoca en la producción y distribución local. “Suplementamos alimentos. Conseguimos comestibles en supermercados y de personas de la comunidad que los donan ‘para regalar’ a quienes más lo necesiten”, explica.

Un reto del proyecto, además de la inflación, es no poder procesar pagos con la tarjeta del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), lo que consideran un obstáculo que esperan resolver. “Es un modelo sencillo, pero requiere muchas manos e inversión humana”, añade.

También han surgido plataformas como AgroRecursos, que conecta a agricultores locales con compradores y suplidores de alimentos de manera directa y justa. Su analista de seguridad alimentaria, Crystal Díaz, explica que la falta de coordinación entre productores y consumidores genera desperdicio y pérdida de oportunidades. “AgroRecursos permite cerrar acuerdos sin intermediarios. Es un espacio colaborativo donde se comparte información sobre disponibilidad, precios y necesidades del mercado”, dice.

Ambos proyectos coinciden en un punto: la falta de coordinación y apoyo del Gobierno. El estudio de Taller Salud recomienda actualizar los datos oficiales sobre el hambre —los últimos son del 2013— y controlar los precios de la canasta básica. “Es irresponsable legislar con datos tan obsoletos”, advierte Rosario.

Bibliografía: https://elpais.com/america-futura/2025-11-12/el-encarecimiento-de-los-alimentos-frustra-a-las-familias-en-puerto-rico-me-limito-a-lo-minimo.html

Los 5 micronutrientes clave que ayudan a prevenir enfermedades y el alimento que debes dejar de comer porque los anula

Cada vez más estudios confirman que una dieta rica en vitamina D, magnesio, zinc, selenio, omega-3 y fibra puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad. Estos micronutrientes fortalecen el sistema inmunitario, protegen el corazón y el cerebro, y mejoran la microbiota intestinal. Sin embargo, su efecto protector se desvanece cuando los ultraprocesados dominan nuestra alimentación.

Entre los micronutrientes y componentes esenciales de la dieta que más contribuyen a la prevención de enfermedades y al mantenimiento de la salud destacan:
Vitamina D: siendo fundamental para la salud ósea, inmunitaria, y metabólica; remarcando que su déficit se asocia con un mayor riesgo de infecciones, de enfermedades autoinmunes, y cardiovasculares.

Magnesio: está implicado en más de 300 reacciones enzimáticas, es esencial para la función muscular, el control glucémico, y la regulación de la presión arterial.

El zinc y el selenio: dado que desempeñan un papel clave en la inmunidad, en la función tiroidea, y en la defensa antioxidante.

Ácidos grasos omega-3: gracias a sus potentes efectos antiinflamatorios y protectores del sistema cardiovascular y cerebral dice que contribuyen además a la regulación lipídica, y a la salud cognitiva.

Fibra dietética: aunque no es un micronutriente clásico, es un elemento indispensable para la salud metabólica y digestiva; a su vez, remarca que ésta alimenta la microbiota intestinal, reduce la inflamación sistémica, y contribuye a regular los niveles de glucosa y de colesterol.

Los efectos perjudiciales de los ultraprocesados

Los ultraprocesados no son alimentos, sino formulaciones industriales con un alto contenido en azúcares añadidos, grasas refinadas, sal, y aditivos, y con muy baja densidad nutricional.

Su consumo habitual altera el metabolismo, según avisa, al mismo tiempo que promueve la inflamación crónica, afecta negativamente a la microbiota intestinal, y distorsiona los mecanismos naturales de saciedad.

Todo ello contribuye al desarrollo de obesidad, resistencia a la insulina, hipertensión, dislipemia y, a largo plazo, a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y trastornos del estado de ánimo.

Más información: https://www.infosalus.com