Comer con los ojos

La idea de «comer con los ojos» es el fundamento de la manera en que la vista funciona como el primer y más fuerte estimulador de nuestro apetito. Antes de probar un plato, la manera en que se ve —el color, cómo están dispuestos los ingredientes y la forma en que está emplatado,también tiene una influencia directa sobre nuestro cerebro. Las investigaciones indican que una presentación que atrae la atención no solo activa las glándulas salivales y la producción de enzimas digestivas, sino que además genera una expectativa de sabor. Una comida que tiene un buen aspecto visual se percibe inmediatamente como más deliciosa y de mejor calidad, lo cual evidencia que el placer culinario es una experiencia que involucra múltiples sentidos.

En este fenómeno, la psicología del color desempeña un rol esencial. El artículo enfatiza que algunos colores (por ejemplo, los amarillos, naranjas y rojos de las verduras y frutas) estimulan más el apetito, mientras que otros colores (por ejemplo, los tonos grises o azules en los alimentos) pueden inhibirlo. La composición del plato, además de su color, es fundamental. Los chefs y nutricionistas emplean métodos como la asimetría, el contraste (situar alimentos claros con otros oscuros) y el uso del espacio negativo para dirigir la vista y conseguir que las porciones se vean más generosas o balanceadas. Esta alteración visual es una potente herramienta en el sector de la hostelería y, con creciente frecuencia, también en el entorno doméstico.

La imagen, cada vez más relevante en la alimentación, afecta directamente nuestra cultura de consumo. Por un lado, nos ayuda a que nuestra alimentación sea más saludable porque un plato colorido generalmente significa que hay una mayor variedad de nutrientes. Por otra parte, ha creado la cultura del «food porn» y el consumo a través de medios en redes sociales, en los que la imagen del plato se vuelve más relevante que la vivencia de consumirlo. Para concluir, el escrito confirma que la apariencia es un elemento cultural tan importante como el sabor, lo cual influye en cómo percibimos la cantidad consumida y en nuestra satisfacción general.

fuente:https://www.abc.es/bienestar/alimentacion/comer-ojos-influye-apetito-apariencia-platos-20230822120342-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fbienestar%2Falimentacion%2Fcomer-ojos-influye-apetito-apariencia-platos-20230822120342-nt.html

¿El aguacate es malo para el medio ambiente?

El extracto evidencia que, en las últimas dos décadas, la demanda de aguacate se ha triplicado en América del Norte y Europa y que esto ha hecho que el consumo de esta fruta a nivel global explote. Parte de esta popularidad se atribuye a que el aguacate ha sido comercializado con éxito como un «superalimento» debido a su elevado nivel de minerales, vitaminas y grasas no saturadas. A pesar de que el aguacate es originario de América del Sur y Central, y hay cientos de variedades, la variedad Hass, que se remonta a un único árbol de casi 100 años atrás, es la más común en el mercado global.

La producción de aguacate se ha vuelto más y más controvertida, a pesar de sus beneficios alimenticios y de que puede ser parte de una dieta sana. El texto explica que el asunto no está en la fruta misma, sino en las prácticas de producción y distribución vinculadas con la agricultura moderna. Aunque los aguacates se desarrollan en los climas templados y cálidos de América del Sur y Central, su transporte a gran escala al mundo desarrollado requiere procedimientos que tienen un efecto ambiental importante.

La crítica más importante hacia el aguacate se refiere a los efectos ambientales de su producción industrial, que están profundamente arraigados. El uso intensivo de fertilizantes y combustibles fósiles es fundamental para la mayoría de las plantaciones, al igual que para mucha agricultura moderna. Este modelo de cultivo masivo y dependiente de insumos externos ayuda directamente a que aumenten las emisiones de gases con efecto invernadero, lo cual pone al aguacate en el foco del debate acerca de la sostenibilidad de la cadena alimentaria mundial.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/articles/c166436le1lo

¿Son los ultraprocesados el nuevo tabaco?

Tomarlos de vez en cuando no es ningún drama. Una bolsa de ganchitos viendo una peli en el cine no nos matará. El problema es cuando su consumo es estructural

La prestigiosa revista médica británica The Lancet lanzó la semana pasada una serie especial de artículos sobre la industria de los ultraprocesados. La publicación pasó el monóculo por más de un centenar de estudios prospectivos, metaanálisis y ensayos clínicos, y vio la luz acompañada de las firmas de 43 expertos mundiales, una carta de la OMS y un editorial de UNICEF. Sus conclusiones son impactantes: “la industria alimentaria amenaza la salud pública”.

En las últimas décadas, este sector ha dejado de dedicarse a la conservación y mejora de los alimentos a gran escala, para convertirse en una maquinaria multinacional de fabricación de sustitutos de la comida a base de ingredientes baratos y de poca calidad, compensados con colorantes, saborizantes y todo tipo de aditivos: pienso para humanos. Productos que desplazan las dietas locales preparadas con ingredientes frescos y poco procesados, y que contribuyen a la pandemia global de obesidad, diabetes, enfermedades metabólicas o cardiovasculares… y plástico.

Tomarlos de vez en cuando no es ningún drama. Una bolsa de ganchitos viendo una peli en el cine no nos matará. El problema es cuando su consumo es estructural: en España, en tres décadas, las calorías que ingerimos en ultraprocesados han pasado del 11% al 32%. Somos uno de los países europeos con mayor aceleración en este cambio hacia dietas ultraprocesadas. En Estados Unidos, ya representan un 70%.

Según los estudios, hoy, este conglomerado de empresas ha ocupado el lugar que a mediados del siglo XX ostentaban las grandes tabacaleras en términos de músculo financiero, poder de influencia y capacidad de impactar en la salud de los consumidores. El reportaje, interesantísimo y acompañado de gráficos tan claros como inquietantes, muestra que no podemos cargar sobre la gente corriente la responsabilidad de frenar a estos gigantes. Es una tarea política.

Los seres humanos hemos procesado los alimentos desde que el primer homínido se comió la pulpa de una fruta y descartó la cáscara. Ahumar, confitar y secar son formas de procesar para conservar, como lo son cocer legumbres en un tarro de cristal o triturar, freír y envasar tomate en latas para que dure meses. Estas soluciones tecnológicas han facilitado la vida a millones de familias en todo el mundo. Pero esta clase de procesado no es el problema.

A finales de los sesenta, la industria vio que podía adaptar la ingeniería militar, que había alimentado a los soldados con comida ligera e incorruptible durante dos guerras mundiales, al consumo de masas. Tanto el café soluble como los ganchitos derivan de un proceso de liofilización del plasma sanguíneo usado en hospitales de campaña. En 1943, a los Cheetos se les llamaba Jungle Cheese y eran alimento para comandos y operaciones especiales en la selva.

Las innovaciones en fertilizantes, pesticidas y la tecnificación de cultivos de finales de los setenta, junto con las subvenciones agrarias, provocaron el excedente de grano capaz de hinchar los ultraprocesados de ingredientes baratos como el jarabe de maíz y los almidones modificados.

Las grandes tabacaleras se subieron al carro (el gigante Kraft es de Philip Morris) y aplicaron a los snacks y las galletas las mismas técnicas de marketing que antes sirvieron para vender cigarrillos. La televisión les dio línea directa con cada salita de estar del universo.

Con la desregulación de la inversión extranjera en 1980 y la globalización, las estanterías de los supermercados se terminaron de llenar de comida que era imposible que los consumidores pudiesen reproducir en sus casas. Era comida mágica, científica y tecnológica: la comida del futuro. Y la mejor amiga de la mujer, que podía incorporarse masivamente al mercado laboral sin miedo a dejar la mesa familiar desatendida. Teniendo varitas de pescado ultraprocesadas en el congelador y cereales de desayuno en la alacena, todo estaba controlado.

Hasta ahora, la industria de los ultraprocesados basaba su defensa en apuntar que la mayoría de los estudios realizados para encontrar vínculos directos entre sus productos y enfermedades como el cáncer o la depresión eran observacionales, es decir, basados en encuestas. En este tipo de investigación, los científicos no intervienen directamente, sino que observan lo que la gente hace de forma natural y después buscan asociaciones entre esos hábitos y ciertos resultados de salud. Esto permite detectar patrones, pero no puede demostrar relaciones de causa–efecto con certeza absoluta, porque no controla elementos como el nivel socioeconómico, el estrés, el sedentarismo o hasta la masticación. Realizar un estudio no observacional implicaría encarcelar a miles de participantes en un ambiente controlado y forzarles a alimentarse de fruta y verdura o de patatas chips durante años, violando unos cuantos derechos humanos y otros tantos tratados internacionales por el camino.

Pero esta misma estrategia científica permitió vincular el tabaco con el cáncer, el amianto con los tumores de pleura y la contaminación atmosférica con las enfermedades respiratorias. Y hoy el trabajo de The Lancet puede marcar un punto de inflexión y significar un cambio de paradigma. La fuerza del conjunto de análisis y estudios presentados es robustísima y llama a tratar el conglomerado de empresas de los ultraprocesados como se trató a las grandes tabacaleras: como una cuestión de salud pública. Regular no es atacar la libertad: es la única forma de recuperarla.

Fuente: https://elpais.com/gastronomia/2025-11-28/son-los-ultraprocesados-el-nuevo-tabaco.html

La crisis de las vacas locas

Hubo un momento en que Europa entera dejó de consumir carne de vacuno. La crisis de las vacas locas se convirtió en uno de los mayores escándalos alimentarios de finales del siglo XX. Los medios mostraban imágenes de animales enfermos, se hablaba de riesgos para la salud humana y se cuestionaban los controles sanitarios. De un día para otro la vaca dejó de ser considerada fuente de alimento y se convirtió en fuente de temor.

Este miedo provocó un cambio en los hábitos alimentarios. En muchos países, la venta de carne de vacuno cayó de forma abrupta, los consumidores optaron por alternativas como el pollo o el cerdo, y los restaurantes ajustaron sus menús para evitar el rechazo. Las carnicerías y el sector ganadero sufrieron un golpe económico considerable, mientras que los gobiernos implementaban nuevas normativas, reforzaban los controles y comunicaban a la población que estaban tomando medidas. Fue una época en la que la relación entre ciudadanía e industria alimentaria se tensionó y la confianza llegó a puntos ínfimos.

A largo plazo, la crisis de las vacas locas fue un punto de inflexión. Marcó un antes y un después en la manera en que la sociedad entiende la trazabilidad alimentaria. Impulsó normativas más estrictas, cambios en la alimentación del ganado y nuevas medidas de seguridad sanitaria. También dejó una huella emocional: enseñó que la percepción pública puede cambiar de la noche a la mañana y que la comida también puede ser motivo de temor o desconfianza.

NUEVO ESTUDIO SOBRE REDUCIR LA ACUMULACIÓN DE GRASA CORPORAL

Una nueva investigación epidemiológica de la Universidad de Cambridge, publicada en JAMA Network Open, sugiere que la estrategia más eficaz para prevenir el aumento de peso y reducir la acumulación de grasa corporal reside en la mejora simultánea de la dieta y la actividad física. Este análisis, realizado sobre 7.256 adultos del Estudio Fenland del Reino Unido y con un seguimiento de siete años, aporta evidencia sobre la importancia de la combinación de hábitos para lograr beneficios sustanciales.

El estudio se centró en medir los cambios en la calidad de la dieta (utilizando la adherencia al patrón mediterráneo como indicador) y el gasto energético mediante sensores portátiles. Los investigadores no solo midieron el peso total, sino también la cantidad y distribución de la grasa corporal mediante la exploración DEXA, diferenciando entre la grasa subcutánea (relativamente saludable) y la grasa visceral (acumulada alrededor de los órganos abdominales y asociada a un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y cardiopatías).

Los resultados indican que, aunque tanto la mejora en la calidad de la dieta como el aumento de la actividad física se asociaron de forma independiente con reducciones o menor aumento de la grasa corporal, los participantes que mejoraron ambos factores de manera simultánea obtuvieron los mayores beneficios. Específicamente, este grupo ganó, en promedio, 1,9 kg menos de grasa corporal total y 150 g menos de grasa visceral durante el periodo de seguimiento. Este hallazgo subraya que mejorar un solo comportamiento conduce a cambios relativamente modestos, mientras que la acción combinada resulta exponencialmente más eficaz.

El doctor Shayan Aryannezhad, primer autor del estudio, enfatiza que la clave no está solo en el número de la báscula, sino en dónde se producen los cambios. La eficacia de la combinación de dieta y actividad física reside en su capacidad para mejorar la cantidad y, crucialmente, la distribución de la grasa, siendo particularmente efectiva en la reducción de la acumulación de la grasa dañina que se localiza alrededor de los órganos.

Más información: https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20251127/doctor-shayan-epidemiologo-mejor-alimentacion-actividad-fisica-reducen-grasa-distribucion-corporal/1003744029275_0.html

NUEVO LIBRO IMPULSADO POR EL CSIC PARA INFORMAR SOBRE LOS FALSOS MITOS DE LA ALIMENTACIÓN

En un contexto social donde la preocupación principal ya no es la escasez de alimentos, sino la gestión del consumo y el exceso de información, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha publicado el libro Los falsos mitos de la alimentación, del investigador Miguel Herrero. Esta obra se enmarca en la necesidad de abordar la desinformación que surge al trasladar los hallazgos científicos al público general.

El objetivo central del libro es ofrecer una perspectiva rigurosa sobre las nuevas corrientes alimenticias y las creencias populares que carecen de base científica. El autor, experto en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, se centra en desmantelar mitos sobre dietas «milagro» y desvelar la verdad científica detrás de ciertos productos de consumo habitual.

Entre los temas específicos que se abordan, el trabajo examina la justificación detrás de la moda de las dietas sin gluten en personas no celíacas, evalúa los verdaderos beneficios y riesgos del aceite de palma, cuestiona la eficacia de las populares dietas detox y analiza por qué ha disminuido la calidad organoléptica de productos básicos como el tomate.

A través de esta publicación, el CSIC subraya la importancia de acceder a un conocimiento científico fiable para que el consumidor pueda tomar decisiones informadas, priorizando la salud en un entorno saturado de información contradictoria.

Más información: https://www.csic.es/es/cultura-cientifica/libros-de-divulgacion/coleccion-que-sabemos-de/los-falsos-mitos-de-la-alimentacion

La Fageda: así es el proyecto social detrás del yogur que consumía María Branyas, la mujer más longeva del mundo 

Creada en 1982, La Fageda es una fundación sin ánimo de lucro que en 2024 ingresó 37,39 millones de euros, principalmente gracias a la fabricación de productos lácteos, que aportaron 28,08 millones

El proyecto, que produce yogures, mermeladas, helados, postres e incluso ofrece un servicio de jardinería, saltó a la fama tras un estudio sobre Maria Branyas, quien hasta agosto de 2024 fue la mujer más longeva del mundo, con 117 años, y mencionaba que consumía estos yogures. 

La fundación fue impulsada por el psicólogo Cristóbal Colón para ofrecer empleo a personas con discapacidad intelectual y se ubica en el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa (Girona). Según Esther Carreras, responsable de Comunicación, han recibido interés internacional desde países como Reino Unido y Estados Unidos, aunque actualmente no exportan sus productos. 

En Cataluña, los productos de La Fageda son consumidos por 2,8 millones de personas, con una penetración del 32,4% según la consultora Kantar. En 2024, la facturación aumentó un 7,3% respecto a 2023, y los beneficios superaron el millón de euros, después de dos años de pérdidas debido al encarecimiento de materias primas y energía. Todos los beneficios se reinvierten en el proyecto

La mayor parte de los ingresos proviene de productos lácteos (yogures y postres como la crema catalana), seguido de mermeladas (1,05 millones de euros), jardinería (918.468 euros) y helados (656.290 euros). Además, sus instalaciones recibieron la visita de 48.390 personas interesadas en conocer la iniciativa durante el año pasado. 

La Fageda también cuenta con su propia finca, Els Casals, con una cabaña de 257 vacas y terneros frisones, de las cuales 122 son vacas adultas para la producción de leche y el resto terneras jóvenes para reposición. Toda la leche generada se destina a la elaboración de yogures; la cantidad que falta se adquiere de otras explotaciones de la comarca de Olot, certificadas por la Fundación y una entidad independiente. 

Bibliografía:

La Fageda: así es el proyecto social detrás del yogur que consumía María Branyas, la mujer más longeva del mundo 

INFLUENCIA DE LA ALIMNETACIÓN EN LA FERTILIDAD FEMENINA

La reciente revisión bibliográfica sobre la influencia de la dieta preconcepcional confirma que el estado nutricional y la composición corporal son factores determinantes en la salud reproductiva de la mujer. Esta investigación subraya que los mecanismos hormonales, mediados por la leptina, son altamente sensibles a los desequilibrios de peso, por lo que tanto el bajo peso como la obesidad pueden comprometer la capacidad reproductiva al generar alteraciones en la ovulación y en la regularidad menstrual. Mantener un Índice de Masa Corporal (IMC) adecuado se establece, por tanto, como una condición indispensable.

La evidencia nutricional posiciona a la dieta mediterránea como el patrón más favorable, debido a su reconocido perfil antiinflamatorio y antioxidante que crea un entorno biológico propicio para la concepción, mejorando la calidad ovocitaria y la regulación hormonal. En contraste, los patrones dietéticos occidentales, caracterizados por el alto consumo de ultraprocesados y grasas trans, han sido asociados con riesgos significativos de infertilidad al promover estados inflamatorios crónicos.

Ciertos micronutrientes cumplen un rol estratégico en la función ovárica y endometrial. Los ácidos grasos omega-3 son esenciales por su potente efecto antiinflamatorio, mejorando la calidad de los óvulos y la receptividad uterina; este beneficio es particularmente relevante en mujeres con Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), donde facilita el manejo de la insulina. Asimismo, la Vitamina D es clave para el equilibrio hormonal, y una variedad de antioxidantes (como el selenio, zinc y CoQ10) protege las células frente al daño oxidativo.

El estudio concluye que, aunque se requiere mayor investigación para establecer protocolos concretos de suplementación, la evidencia actual respalda el papel fundamental de una estrategia nutricional integral. El equilibrio entre composición corporal, patrón dietético y salud hormonal constituye, por tanto, una pieza clave en el camino hacia una gestación exitosa.

Más información: https://theobjective.com/lifestyle/2025-06-03/alimentacion-cuerpo-fertilidad-femenina-estudio-espanol/

INDUSTRIA CONCEDE 3,57 MILLONES DE EUROS A PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN ALIMENTARIA

El Gobierno de Navarra, a través del Departamento de Industria, Transición Ecológica y Digital Empresarial, ha concedido una financiación de 3,57 millones de euros a tres nuevos proyectos de investigación y desarrollo (I+D) que se centrarán en la alimentación saludable y sostenible durante el periodo 2025-2028. Esta inversión se alinea con la Estrategia de Especialización Inteligente S4 de la Comunidad Foral, que prioriza el sector agroalimentario por su alta competitividad.

Los tres proyectos estratégicos seleccionados para recibir la financiación son ALIMPACK, LEGUNOVA y NUTRACAPS. Sus líneas de trabajo abarcan áreas clave para el futuro de la alimentación, incluyendo: el desarrollo de soluciones de embalaje sostenible que mejoren la preservación de los alimentos, el aprovechamiento integral de leguminosas, y la investigación de nuevos compuestos bioactivos.

Este anuncio se realizó durante el evento estratégico S4 ALPES, celebrado en Olite, que reunió a representantes del tejido industrial, universitario y centros tecnológicos. El consejero de Industria, Mikel Irujo, destacó el liderazgo de Navarra en inversión en I+D, situando su gasto sobre el PIB en un 2,34%, la cifra más alta a nivel estatal, con un incremento del 39,5% respecto al año anterior.

El evento no solo sirvió para anunciar las nuevas ayudas, sino también para fomentar la colaboración sectorial y abordar los desafíos en el reto ALPES (Alimentación Saludable y Sostenible, especialmente Vegetal). Entre los temas debatidos se incluyeron los avances en la investigación de agentes moduladores de la microbiota intestinal, la valorización de subproductos agroalimentarios, y la aplicación de tecnologías de digitalización y nuevos envases biodegradables en la cadena de frío. Con estas acciones, Navarra busca consolidar su posición de ventaja en el sector a través de la transferencia de conocimiento y la innovación.

Más información: https://www.navarra.es/es/-/nota-prensa/industria-concede-3-57-millones-de-euros-a-tres-proyectos-de-investigacion-en-alimentacion?pageBackId=363032&back=true

Europa toma medidas contra la publicidad engañosa de «comida basura» focalizada en menores

Bruselas se enfrenta a una creciente presión para eliminar la autorregulación de la publicidad en la industria alimentaria dirigida a los menores

El chocolate, las bebidas azucaradas y otros alimentos muy procesados son muy consumidos sobre todo por los niños.

Desde Escandinavia hasta los Balcanes, los gobiernos, desilusionados con un sistema en el que la industria fija sus propias normas de publicidad, están aplicando leyes más estrictas para proteger a los niños, y piden a la Comisión Europea que haga lo propio con una legislación vinculante.

En abril, Noruega anunció la prohibición de anuncios publicitarios dirigidos a menores -incluidos los destinados a persuadir a adultos- de productos como el chocolate, los dulces para untar, las bebidas energéticas y la comida rápida salada y con exceso de grasa.

La medida fue adoptada tras un estudio de 2021 según el cual una quinta parte de los alumnos de primaria del país tenían sobrepeso o eran obesos.

En breve, Noruega contará con la ley de publicidad más estricta de Europa para proteger a los niños, pero no es el único país que quiere atajar este problema de salud.

Bulgaria sopesa prohibir los anuncios de bebidas energéticas dirigidos a menores, mientras que Dinamarca anunció recientemente que endurecerá su Ley de Comercialización y tomará medidas enérgicas contra los anuncios de alimentos y bebidas poco saludables dirigidos a los niños.

Según el Ministerio danés de Sanidad, las empresas han infringido reiteradamente el código de conducta de la industria alimentaria de no hacer publicidad de alimentos poco saludables dirigida a los niños.

«Por eso tenemos que endurecer la legislación», explicó recientemente el mnistro de Industria y Comercio, Morten Bødskov, una medida que muchos esperan que siga la UE.

Autorregulación de la industria, ¿es eficaz?

La publicidad de alimentos poco saludables dirigida a los niños se rige en gran medida por el «Compromiso de la UE», un plan voluntario aprobado en 2007 por la Federación Mundial de Anunciantes (WFA).

En virtud de ese texto, las empresas alimentarias se comprometen a realizar una publicidad responsable dirigida a los niños, pero establecen sus propias normas y controlan su cumplimiento.

«Hay un abismo enorme entre lo que la investigación dice que tenemos que hacer en asuntos de marketing y lo que la Comisión ha hecho hasta ahora», explica Emma Calvert, Subdirectora de Alimentación de la Organización Europea de Consumidores (BEUC, por sus siglas en inglés).

«Sabemos que la comercialización de alimentos poco saludables repercute en la obesidad infantil, sabemos que los niños están inundados de esos anuncios», agrega.

Por su parte, Will Gilroy, director de comunicación de la Federación Mundial de Anunciantes (WFA, por sus siglas en inglés), asegura que una vez que las empresas lo firman «deja de ser voluntario porque es un compromiso corporativo».

Por otro lado, según Gilroy, Bruselas considera ese compromiso una «forma muy creíble de autorregulación».

Los índices de obesidad en Europa exponen un panorama muy diferente, especialmente fuera de Noruega, donde las cifras son aún más elevadas.

Casi uno de cada tres niños (el 29% de los niños y el 27% de las niñas) en Europa tiene sobrepeso o es obeso.

Un estudio británico publicado en mayo reveló que sólo cinco minutos de exposición a la publicidad de alimentos de marca tienen un efecto claro: tras sólo cinco minutos de exposición, los niños consumieron 58 calorías adicionales en la merienda y 73 en la comida , casi el equivalente a una barrita de cereales de 100 calorías.

Calvert sostiene que no hay que depender de las promesas de la industria.

«Dejar que la industria alimentaria decida qué es aceptable anunciar a los niños es como dejar al zorro a cargo del gallinero», subraya.

¿Nueva legislación?

Las principales empresas alimentarias que respaldan el Compromiso de la UE -incluidas Mondelēz, Nestlé, McDonald’s, Coca-Cola, Danone y Ferrero- han clasificado los pasteles y las galletas de «bastante saludables» para hacer publicidad dirigida a los niños.

Según Calvert, eso revela la debilidad del sistema a la hora de proteger a los jóvenes consumidores.

Por ello, la eurodiputada insta a la Comisión Europea a proponer legislación vinculante antes de 2026.

Por otra perte, Alessandro Gallina, director de políticas de prevención de enfermedades no transmisibles de la Alianza Europea de Salud Pública, se hizo eco de ese llamamiento.

En su opinión, la Comisión Europea tiene «la responsabilidad esencial de aplicar una legislación vinculante que vaya más allá de las medidas superficiales de autorregulación para proteger adecuadamente a los niños».

Preguntado por Euractiv, un portavoz de Bruselas se remitió a la Directiva de Servicios de Medios Audiovisualesque limita la publicidad nociva para los niños pero se basa en la «corregulación» y en el «fomento de la autorregulación mediante códigos de conducta».

El portavoz indicó que las conclusiones del Plan de Acción de la UE sobre Obesidad Infantil, cuya presentación está prevista para finales de este año, «contribuirá a informar a los Estados miembros sobre posibles acciones futuras para abordar la obesidad infantil.»

Sin embargo, es poco probable que la prohibición de la publicidad de alimentos dirigida a los niños figure entre las recomendaciones.

Bibliografía: https://euractiv.es/news/europe-loses-appetite-for-junk-food-ads-aimed-at-children/