La Comida en la Literatura

El vínculo entre la alimentación y la cultura es profundo, y la literatura ha sido testigo de ello durante siglos. Los alimentos encierran significaciones sociales, identitarias y comunicativas que van mucho más allá de lo puramente nutricional .

Un ejemplo paradigmático, como se señala en el artículo, lo encontramos en las maravillosas páginas de Marcel Proust. En «En busca del tiempo perdido», el sabor de una magdalena mojada en té desencadena un torrente de recuerdos y emociones del pasado . Este episodio es mucho más que una descripción culinaria; es un elemento revelador que muestra cómo un simple sabor puede ser la llave para recuperar la memoria emocional de un personaje, conectando instantáneamente el presente con un «tiempo perdido» lleno de significado.

Este «flashback emocional apoyándose en el gusto» ilustra a la perfección que la comida en la literatura nunca es solo un alimento delicioso . Cada plato, cada banquete, o cada simple bocado puede entrelazarse con:

· Sonoridades y afectos: evocando la atmósfera de un lugar o momento.
· Historias y relaciones: actuando como un símbolo de vínculos familiares o sociales.
· La construcción de identidad: mostrando los lazos del personaje con su cultura o su clase social.

Como concluye el análisis, «cada plato puede entrelazarse con sonoridades, significados, afectos, imágenes» . La magdalena de Proust nos recuerda que la comida es, en esencia, «hecha de recuerdos, personas, historias y relaciones» . Incorporar este nivel de profundidad en las descripciones culinarias puede enriquecer enormemente la narrativa de cualquier historia, conectando al lector con los personajes a un nivel íntimo y sensorial.

El banquete renacentista: un sueño armónico y simbólico

En su estudio A Renaissance Dream Banquet, Ken Albala analiza una escena de banquete presente en la obra Hypnerotomachia Poliphili (1499) de Francesco Colonna, interpretándola como un ejemplo típico del banquete renacentista, caracterizado por su armonía, equilibrio y riqueza simbólica. 

Armonía y estructura

Albala destaca que el banquete renacentista no era un simple acto de comer, sino una experiencia cuidadosamente organizada siguiendo principios estéticos del Renacimiento. Cada elemento del menú —sabores, ingredientes y disposición de las comidas— estaba diseñado para ofrecer una experiencia sensorial completa y refinada, en la que la comida se convierte en una obra de arte.

Simbolismo y filosofía

El estudio subraya la influencia de la filosofía neoplatónica y la medicina humoral en la composición del banquete. Los emparejamientos de alimentos no eran casuales; reflejaban ideas filosóficas y médicas sobre el equilibrio del cuerpo y del espíritu, transformando la comida en un acto simbólico y espiritual.

El banquete como representación ideal

Albala interpreta la escena del banquete como una representación ideal del convivio renacentista, donde la cocina, la filosofía y la espiritualidad se entrelazan para crear un evento que va más allá de la mera nutrición física. Cada banquete funcionaba como un microcosmos cultural: una manifestación de estatus social, educación estética y valores humanistas.

Bibliografía

scholarlycommons.pacific.edu

“Hasta el próximo miedo”: convirtió su lucha contra un trastorno alimenticio en una novela inspiradora

La joven autora argentina Carolina Sichel transformó su experiencia con un trastorno alimenticio en la adolescencia en la novela Hasta el próximo miedo, una obra que busca acompañar y dar voz a quienes atraviesan situaciones similares.

En entrevista con Infobae, Sichel contó que escribir Hasta el próximo miedo surgió de su necesidad de sentirse menos sola durante su propio proceso, con la intención de que otros adolescentes puedan identificarse y sentirse comprendidos.

Según Sichel, la novela nació de una pregunta clave: “¿Qué me hubiera servido o con qué me hubiera gustado encontrarme en el momento que estaba justamente atravesando eso?”. Durante su adolescencia, notó la falta de relatos sobre trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que ofrecieran una perspectiva cercana y realista, más allá de los enfoques centrados en calorías o la balanza.

Un recorrido personal convertido en literatura
Entre 2018 y 2022, Sichel vivió momentos críticos: perdió meses de la escuela secundaria, sufrió desmayos y estuvo al borde de una internación. “Perdí el colegio dos meses porque estaba a gramos de internación. Entonces, me prohibieron ir”, relató.

Su recuperación combinó terapia grupal, talleres en Bellamente y el apoyo de familiares y amigos. Sichel señaló que poner en palabras lo que llevaba años silenciando fue clave para sanar y poder ayudar a otros desde su experiencia.

A partir de su experiencia, Sichel decidió contar su historia y la de muchos otros sin tabúes ni estigmas. La escritura de Hasta el próximo miedo (2023-2024) se convirtió en un acto de catarsis, una manera de ordenar su dolor y un puente hacia quienes hoy atraviesan lo mismo.

“Hasta el próximo miedo”: trama y mensaje

En su novela, Sichel presenta a Julieta, una adolescente que oculta su dolor bajo sonrisas y mentiras, creyendo controlar su alimentación y emociones. A través de ella, la autora refleja cómo los mandatos de belleza, la presión social y el miedo al rechazo generan insatisfacción corporal. El vínculo de Julieta con Pedro, un joven en duelo, permite reflexionar sobre la importancia de compartir los miedos y enfrentar la verdad acompañados.

Hasta el próximo miedo se diferencia de otros relatos sobre TCA al evitar un enfoque reducido o superficial de los síntomas. Sichel buscó reflejar la contradicción, el cansancio, la complejidad emocional y el deseo de ser comprendidos de quienes padecen estos trastornos. “Hay que ser lo más cuidadosos posible al ser un tema también complejo. Entonces, no quería que haya nada que se pueda malinterpretar o que sea medio perjudicial”, comentó.

Sichel eligió el arte y la literatura como refugio y forma de expresión. “Leer me saca de mi cabeza, sobre todo en los momentos más oscuros. La literatura fue mi escape y busco que mi libro también pueda serlo para otros”, afirmó. Además, destacó que la portada del libro simboliza la lucha con la imagen propia y el deseo de reconciliación.

El mayor deseo de Carolina Sichel es que Hasta el próximo miedo sea un refugio y una mano tendida para quienes lo necesitan. Para ella, poner en palabras lo vivido fue difícil pero liberador, y cree que compartir relatos ayuda a romper tabúes y acompañar a quienes se sienten solos. Su mensaje es claro: “La salida se puede lograr en soledad, pero es más difícil y hasta innecesario; acompañado, es más llevadero”.

Bibliografía: https://www.infobae.com/cultura/2025/10/09/hasta-el-proximo-miedo-convirtio-su-lucha-contra-un-trastorno-alimenticio-en-una-novela-inspiradora/

Literatura gastronómica: novelas que se cocinan a fuego lento

La comida en la literatura no solo alimenta el cuerpo, también el alma. En muchas novelas, la gastronomía se convierte en una forma de transmitir emociones, tradiciones y memorias culturales.

En Como agua para chocolate de Laura Esquivel, cada receta refleja las pasiones y costumbres mexicanas; en Chocolat de Joanne Harris, el cacao actúa como símbolo de unión y libertad. Otras obras, como Azteca de Gary Jennings o Delirio de Laura Restrepo, recuperan sabores ancestrales y tradiciones culinarias que definen identidades. El último chef chino de Nicole Mones, en cambio, muestra la tensión entre lo tradicional y la globalización gastronómica.

La literatura gastronómica también tiene un valor educativo. En escuelas de cocina y cultura se estudian estas obras para conectar los alimentos con la historia, la ética y la sostenibilidad. Algunas, como Cadáver Exquisito de Agustina Bazterrica, van más allá y cuestionan el impacto del consumo y la producción industrial de alimentos.

Estas historias, cocinadas a fuego lento, demuestran que leer también puede ser una experiencia para el paladar y una forma de entender quiénes somos a través de lo que comemos.

Bibliografía: https://www.infobae.com/cultura/2025/08/26/literatura-gastronomica-novelas-que-se-cocinan-a-fuego-lento/

Los microbios nos ayudan📚🦠

Publicado en 2022 por Manuel Sánchez Angulo, Pero, ¿qué han hecho los microbios por nosotros? es mucho más que un manual académico, es una puerta de entrada al mundo de la microbiología industrial aplicada a la alimentación. Siendo uno de los mejores literaturas para estudiantes de Biotecnología, Biología, Tecnología de los alimentos, entre otras.. el libro está estructurado en siete unidades temáticas que abordan desde la bioeconomía y la biología sintética hasta la ingeniería de bioprocesos y el diseño de biorreactores:

  • Unidad A: Fundamentos de la microbiología industrial
    • Introducción a la bioeconomía, biología sintética y el papel de los microorganismos en la industria.
  • Unidad B: Crecimiento de microorganismos
    • Cinética del crecimiento, cultivos discontinuos y continuos, y sistemas de fermentación.
  • Unidad C: Ingeniería de bioprocesos
    • Procesos pre-fermentativos (upstream), diseño de biorreactores y control de parámetros.
  • Unidad D: Aplicaciones industriales
    • Producción de enzimas, antibióticos, ácidos orgánicos, biocombustibles y alimentos fermentados.
  • Unidad E: Seguridad y legislación
    • Normativas sobre microorganismos modificados genéticamente y control de calidad.
    • Tratamiento de residuos, biorremediación y microbiología del suelo.
  • Unidad G: Divulgación y sociedad
    • Impacto social de la biotecnología y percepción pública de los microbios.

Lo destacable de esta obra es su enfoque integrador: no se limita a describir procesos técnicos, sino que permite al lector ponerse en contexto con la narrativa en cuanto a el papel de los microorganismos en la transformación de materias primas en productos alimentarios de alto valor. Desde el cultivo de bacterias lácticas para yogures hasta la fermentación de levaduras en pan y vino, el texto muestra cómo la biotecnología ha convertido a los microbios en aliados esenciales de la industria alimentaria moderna. Además, el libro introduce conceptos clave como el cultivo continuo, la cinética del crecimiento microbiano y el procesamiento upstream, fundamentales para entender cómo se optimizan los procesos industriales en la producción de alimentos.

Un libro que desafía la historia oficial de la pizza porteña y la identidad culinaria argentina

¿Y si la pizza no llegó lista desde Italia? ¿Y si los fideos con tuco no son herencia directa de la península?

Después del éxito de Alfajor argentino, historia de un ícono (2017), el gestor gastronómico e investigador Jorge D’Agostini presenta La Boca, pizza, cocina, identidad (Ediciones O juremos con gloria comer), un trabajo que invita a revisar los grandes relatos sobre la cocina porteña y su verdadera genealogía. Una obra que cuestiona el mito de la “herencia italiana pura” y pone en valor la capacidad criolla de transformar, adaptar y reinventar los sabores.

Con una investigación que abarca más de dos años y se despliega en 400 páginas ilustradas con fotografías, mapas, recortes y piezas artísticas, D’Agostini propone que la identidad culinaria argentina no puede entenderse sin el papel fundacional del barrio de La Boca. Un territorio que, mucho antes de ser postal turística, fue cuna de trabajadores, inmigrantes, artistas y cocineros anónimos que moldearon el gusto de todo un país.“Está claro que la pizza nacida en La Boca no proviene de una tradición inventada. No es un estilo creado para aprovechar el nombre de un barrio famoso, sino una cultura viva, con una receta gestada en su propio territorio”, afirma el autor.

A través de diez capítulos, el libro rastrea los orígenes de platos icónicos como la fugazza o los fideos con tuco, revelando que más que “herencias” traídas intactas desde Europa, fueron construcciones criollas marcadas por el trabajo industrial, los conventillos, los bodegones y las adaptaciones populares. Así, la cocina porteña deja de ser una réplica y se vuelve una creación genuina, forjada entre hornos de barro, harina criolla y ollas colectivas. A través de fuentes históricas, referencias demográficas, material pictórico y recetas, el autor construye una obra que no solo desafía mitos, sino que emociona, informa y embellece. Un material pensado para investigadores, cocineros, periodistas, docentes y lectores curiosos que buscan redescubrir lo nuestro con otra mirada

Un libro que desafía la historia oficial de la pizza porteña y la identidad culinaria argentina

El escaparate de la innovación de la industria alimentaria de Castilla y León.

La Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León, Vitartis, presentará el sexto número de su colección editorial «Alimentos del futuro«, que tiene como objetivo divulgar el alto compromiso del sector con la innovación mediante la explicación de casos prácticos y actuales.

Editada por Vitartis con colaboración de Cajamar, cuenta con un total de 152 páginas de las que más de cien se dedican a proyectos innovadores que llevan a cabo los socios, el 82% del total de temas de la publicación. El presidente de Vitartis, destaca la importancia del compromiso innovador de la industria alimentaria para el desarrollo de Castilla y León.

Colaboran en esta edición once expertos de reconocido prestigio, que analizan la situación y los retos de la industria alimentaria en distintos ámbitos: desde los desafíos que suponen la innovación y la sostenibilidad hasta la taxonomía como herramienta estratégica.

El capítulo más extenso de la edición se dedica al relato de un total de 63 casos de innovación, que han llevado a cabo 48 socios de Vitartis en sus respectivas organizaciones: 42 empresas, cuatro centros tecnológicos y dos universidades.

“Un verdadero escaparate de innovación, fiel reflejo del espíritu que explica la existencia de nuestra Asociación, porque quiero recordar que el fomento de la innovación es la razón de ser de Vitartis”, apunta el presidente de Vitartis.

Se trata de proyectos innovadores, situados muchos de ellos en el nuevo universo de la IA, que formulan propuestas vinculadas a la biotecnología, nuevas aplicaciones tecnológicas o nuevas investigaciones científicas en productos.

Más información: https://www.msn.com/

Gastronomía y literatura: de Cervantes a Valle Inclán, los escritores que hicieron un hueco al arte culinario en sus obras

El libro La cocina española de Fernando Villaverde Landa (Editorial Arzalia) analiza cómo distintos autores, de diversas épocas, reflejaron en sus obras la gastronomía de su tiempo.

No importa lo hedonista que seas, siempre hay un tipo de arte que te cautiva por completo. Entre las distintas manifestaciones artísticas —pintura, escultura, cine, moda— también destacan la literatura y la gastronomía, dos disciplinas que históricamente han estado unidas tanto en España como fuera de ella.

La gastronomía, considerada un arte en sí misma, es motivo de orgullo internacional gracias a la calidad y diversidad de los productos españoles y al talento de sus chefs, que han posicionado la cocina española entre las mejores del mundo. Sobre esta riqueza culinaria, su historia y sus protagonistas trata el libro La cocina española de Fernando Villaverde Landa, publicado por la Editorial Arzalia.

Villaverde Landa heredó su pasión por la cocina, ya que proviene de una familia que, durante varias generaciones, ha formado parte destacada de la historia de la restauración en España.

El libro, de más de 1.000 páginas, repasa la historia de la gastronomía en España e incluye fragmentos de grandes autores que reflejan su amor por la cocina.

Edad Media: Arcipreste de Hita y Jorge Manrique

Entre los autores medievales con referencias gastronómicas destaca El Arcipreste de Hita, cuyo Libro de Buen Amor incluye numerosas menciones a la comida en cantares como Las especias, Tres caballeros, Tres ricos o Tres ladrones.

Otros autores medievales que mencionan la comida y los pecados asociados a ella son Pedro López de Ayala en Gula y tragonía, Jorge Manrique en Cebollas albarracanas y cabezuelas de ranas y Juan de Mena en Malvada glotonía.

Edad Moderna: Calderón de la Barca y Cervantes

En la Edad Moderna, además de obras anónimas como El Lazarillo de Tormes, con numerosos pasajes sobre la comida y la escasez, autores como Calderón de la Barca (La pugna de los guisados), Alonso de Castillo Solórzano (Hambre y pasteles) y Miguel de Cervantes (El Quijote) incorporaron la gastronomía en sus textos, según recoge Villaverde Landa.

También destacan en esta época Luis de Góngora (Bizcochos como piedras), Lope de Vega (El príncipe inocente), Francisco de Quevedo (Historia de la vida del Buscón), Santa Teresa de Jesús (El Libro de las Fundaciones) y Tirso de Molina (El Condenado), quienes incluyen referencias gastronómicas en sus obras.

Edad Contemporánea: de Becquer a Lorca

En la Edad Contemporánea, la gastronomía sigue presente en la literatura. Autores como Gustavo Adolfo Bécquer (Desde mi celda, Memorias de un pavo) y José de Espronceda (De Gibraltar a Lisboa, Un volcán en el estómago) reflejan su gusto por la comida en sus obras.

Federico García Lorca dedicó un capítulo a los mesones de Castilla en Impresiones y paisajes, mientras que Mariano José de Larra abordó los convites en El castellano viejo y las fondas en La fonda nueva.

Antonio Machado repasó la tradición culinaria en Coma usted con los dedos, de Una y no más, y Emilia Pardo Bazán también trató el tema en La Tribuna y otras de sus obras.

Benito Pérez Galdós es uno de los autores con más referencias culinarias, con hasta 14 pasajes dedicados a la comida en distintas obras, y Valle-Inclán aborda la gastronomía en textos como El primitivo, La corte de los milagros y Divinas palabras.

Con este recorrido, Fernando Villaverde Landa rinde un homenaje a la historia de la literatura española y demuestra cómo la gastronomía ha conquistado a autores de todas las épocas.

Bibliografía: https://www.20minutos.es/gastronomia/recetas/literatura-gastronomia-autores-cervantes-valle-inclan-5178554/

Bibliografía 1ª foto: https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Ftienda.carmenthyssenmalaga.org%2Fes%2F2668-la-cocina-espanola-fernando-villaverde.html&psig=AOvVaw0qxiVDkPNNftZah9BXaL-Y&ust=1760379855348000&source=images&cd=vfe&opi=89978449&ved=0CBUQjRxqFwoTCMCM65Okn5ADFQAAAAAdAAAAABAS

Bibliografía 2ª foto: https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwww.todoliteratura.es%2Fnoticia%2F59183%2Fentrevistas%2Fentrevista-a-fernando-villaverde-landa-la-fusion-en-la-comida-no-es-de-ahora-ocurrio-en-siglos-anteriores.html&psig=AOvVaw0qxiVDkPNNftZah9BXaL-Y&ust=1760379855348000&source=images&cd=vfe&opi=89978449&ved=0CBUQjRxqFwoTCMCM65Okn5ADFQAAAAAdAAAAABAY

Literatura y gastronomía: entre libros y comida

La gastronomía literaria es casi tan antigua como la escritura misma, un fenómeno que cuenta con miles de años de historia y diversos géneros que vale la pena conocer y explorar.

La alimentación es una de las necesidades básicas del ser humano, por lo que no es extraño que este le haya prestado especial atención a lo largo de su historia. Por ese motivo, desde el momento mismo en el que surgió la escritura encontramos textos que aluden a alimentos y comida, a su almacenaje y su comercio que se convierten en lo que podemos entender como la prehistoria de la literatura gastronómica.

A partir de ahí, hemos visto como el alimento atraviesa diferentes géneros en la literatura y estilos, en todas las culturas y en todas las épocas, del Gilgamesh a la Biblia, de las leyendas populares a los textos medievales del ciclo artúrico, adquiriendo en ocasiones un carácter simbólico o ritual que mantendrá, adaptándose, a lo largo del tiempo.

La gastronomía en la literatura a lo largo de la historia

Más allá de los antecedentes más o menos remotos que ya hemos citado, en la cultura occidental deberemos esperar hasta la época griega pre-clásica para encontrar los primeros tipos de literatura y textos literarios en los que la gastronomía juega un papel significativo, para encontrar ejemplos fehacientes de gastronomía en obras literarias. Este será el caso de La Ilíada, de Homero, en donde se explican, por ejemplo, los banquetes a base de cerdos y carneros asados al espeto que disfrutaban los soldados.

Aunque quizás el primero texto en el que la literatura tenga la gastronomía como su tema principal sea el Calendario de Ananio, un texto poético del S.VI a.C., que en versos yámbicos describe un calendario gastronómico en el que no faltan alusiones a recetas como la gamba en hoja de higuera, los pescados en salsa de ajo y a ingredientes muy valorados en aquel entonces como el atún, la cabra o el buey cebado.

A partir de esta época, la cocina y la gastronomía jugarán un papel relevante en la historia de la literatura universal, con una primera etapa de oro durante la era imperial romana, en la que abundan obras de temática gastronómica, como el De Re Coquinaria de Apicius y otras, como el Satiricón, considerada la primera novela de la literatura occidental y atribuida a Petronio, en las que lo culinario tiene una importancia particular.

Será también en época romana cuando nos encontremos con un uso extendido de lo gastronómico como un elemento de descripción, como una caracterización de los personajes, lugares o pueblos descritos. Dentro de una cultura que contraponía lo civilizado a lo bárbaro, la descripción de los pueblos del norte de la Península Ibérica, recién conquistados por los romanos, es un buen ejemplo de metáforas culinarias en la literatura. Mientras los romanos se caracterizan por alimentarse con trigo, aceite de oliva, vino o garum, los pueblos cántabros y galaicos que Estrabón describe en el Libro III de su Geografía se alimentan con pan de bellotas, prefieren la manteca al aceite y consumen zythos, una bebida similar a la sidra o a la cerveza, en lugar de vino, una diferencia que permite apreciar el simbolismo de la comida en libros.

A partir de este punto, lo gastronómico aparece como un motivo plenamente consolidado, ya sea como recurso descriptivo o como un elemento cargado de simbolismo, en todos los periodos de la historia de la literatura.

Como elemento descriptivo encontramos lo gastronómico dentro de la literatura española en El Quijote, de cuyo protagonista se explica, ya en la primera página, que «una olla de algo más de vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda», en una tendencia que continuará en obras clásicas de la literatura picaresca hispánica.

Será, sin embargo, a partir de finales del S.XVIII y en especial a lo largo del S.XIX cuando corrientes literarias como el realismo y el naturalismo hagan de lo gastronómico una constante.

La literatura culinaria contemporánea

El S.XX no ha sido una excepción de esta tendencia. Si las décadas anteriores fueron las de la consolidación de lo gastronómico en la literatura, los primeros años del siglo pasado supondrán la diversificación definitiva.

Es ahora, en el cambio de siglo, cuando aparece y se consolida la relación entre lo gastronómico —también la gastronomía líquida— y los géneros policíaco y detectivesco, la relación entre cocina y personajes literarios, algo en lo que las obras de Arthur Conan Doyle sobre el detective Sherlock Holmes, abundantes en referencias a desayunos y cenas, tienen un papel fundacional.

La literatura gastronómica sigue disfrutando hoy de una gran popularidad, tal como demuestra la reciente creación de los Roca Awards por parte de los hermanos Roca para reconocer la creación literaria en gastronomía y esto se traduce en una diversidad de géneros y enfoques nunca antes vista y en una garantía de que en las próximas décadas no solamente seguirá en vigor sino que muy probablemente explorará campos que continúan inéditos en la actualidad.

https://www.bonviveur.es/preguntas/literatura-y-gastronomia

Alimentación, Literatura y Salud

La alimentación, la literatura y la salud mantienen una relación ya que los alimentos nutren el cuerpo, de igual modo que la literatura nutre la mente.

Alimentación y salud

La relación entre la alimentación y la salud es bastante destacable. Una buena alimentación resulta primordial para poder gozar de una buena salud; pero en sentido inverso resulta aún más evidente la afirmación, porque una buena salud es muy difícil de alcanzar sin una buena alimentación.

Cuerpo y mente

Por su parte, el cuerpo y la mente están fuertemente ligados. Si el cuerpo está bien nutrido, esto puede repercutir de forma satisfactoria en una mente bien nutrida. Y a la inversa, si se posee una mente bien reforzada, puede resultar más fácil alcanzar un cuerpo vigoroso. Si uno de los elementos no se encuentra conectado de forma adecuada con el otro, la persona no podrá gozar de un completo equilibrio. Por ejemplo, con una buena alimentación puede conseguirse un cuerpo fuerte; pero si la mente no está bien alimentada, se tratará de un cuerpo no totalmente equilibrado. En cambio, si le añadimos una mente fortalecida, por ejemplo, con la literatura, entonces sí podrá estar bien equilibrado.

Aparte de las necesidades básicas esenciales (comida y bebida), una vez alcanzada los seres humanos necesitan otras aportaciones. Y una de las importantes es mantener bien “alimentada” la mente, para poder llevar una existencia plena. Entonces, es cuando entra en escena la necesidad de cultura, una de cuyas máximas exponentes es la literatura.

Alimentación y literatura

Aunque la alimentación y la literatura poseen características propias diferenciadoras, permiten numerosas analogías, dado que los mundos de la alimentación y de la literatura están ligados de numerosas y variadas formas.

Así como no solemos comer siempre los mismos alimentos, también podemos ir leyendo obras de diferentes temáticas. Existen libros de muchos y variados contenidos, así como existen muchos y variados alimentos; por eso se podría decir que los libros de temáticas variadas que leemos son como las comidas variadas que comemos.

Los libros educativos, por ejemplo, podríamos asimilarlos a las hortalizas y verduras. Quizás no siempre apetecen, tal vez no gustan a algunas personas, pero son recomendables e, incluso, necesarias. Existen alimentos difíciles de digerir si no los masticamos de forma adecuada, así como existen libros densos que se deben leer con cierta concentración y con la mente abierta.

También podría comentarse la importancia de la dosis o ración. A veces, no tenemos mucha hambre y con una ración pequeña tenemos suficiente; pero en otras ocasiones nos apetece un buen plato, aunque tal vez no comamos nada más en aquella comida. Asimismo, a veces solo queremos leer durante un rato, pero hay ocasiones que lo que más nos apetece es coger un libro y dejar que las horas vayan pasando en buena compañía.

Algunas obras están dirigidas a un público infantil o juvenil, de igual modo que algunos alimentos pueden estar, en principio, destinados a ser consumidos por personas jóvenes. Además algunas personas pueden llegar a aburrir un determinado alimento, quizás porque tuvieron una mala experiencia en el pasado. De igual modo, puede suceder que una persona no lea a algún autor o autora porque la única obra que leyó no le gustó.

Comer más rápido o más despacio es una cuestión de hábitos; como leer lentamente o más velozmente. Las personas expertas recomiendan tomarse el tiempo necesario para poder comer de manera sosegada, masticando los alimentos las veces que haga falta. Respecto a la literatura, puede depender de la clase de lectura, aunque la calma acostumbra a ser buena aliada.

Casi todo lo que rodea a la acción de comer, como lo que rodea a la acción de leer, puede ser comparado. Hay quien es capaz de comer cualquier alimento en cualquier sitio, pero hay quien no come a gusto si no es con la mesa puesta, sentado y con tranquilidad. Con la lectura sucede lo mismo. O incluso igual que no es recomendable abusar de algunas comidas, puede suceder también con según qué tipo de libros.

Conclusiones

Se podría decir que los libros son el alimento del alma, porque esta también necesita cierta dosis de sustento nutritivo.

En la medida de lo posible, los tres elementos que conforman el título de esta publicación (la alimentación, la literatura y la salud) deberíamos mantenerlos bien presentes en nuestra vida.

Sería deseable un buen control de los tres componentes, para que el resultado final de la combinación sea lo más beneficioso posible para nosotros.

Bibliografía