HISTORIA DE LA COCINA ESPAÑOLA: ORÍGENES

En consecuencia a la sucesión de culturas que han habitado la Península Ibérica, contamos con una inmensa variedad en lo que respecta a: la música, arte, idioma y como no podía ser menos, la gastronomía.

La situación geográfica de España, ha hecho que determinados productos sean principales en nuestras comidas, por la gran variedad que se nos ofrece. Uno de estos casos es el pescado, al ser una península y por lo tanto estar rodeado casi completamente por agua, este alimento, se ha podido consumir mediante la pesca desde tiempos muy lejanos. Gracias a la gran extensión de valles y caudalosos ríos que filtran el agua con el objetivo de sustentar el regadío, podemos contar con multiplicidad de verduras y fruta fresca en cada temporada. O los reconocidos jamones españoles, que se curan en las montañas de la Península.

Desde el asentamiento de colonizaciones fenicias, griegas o cartagineses hasta nuestros tiempos, la gastronomía española ha evolucionado constantemente con el paso de los siglos.

Los fenicios y griegos, difundieron el cultivo de la vid, trigo y cebada y por lo tanto se comenzó a producir vinos, pan y cerveza (que por esos entonces era una especie de zumo de cebada) ya que vieron la necesidad de dar salida a los excedentes de grano que de no ser consumidos, se estropearían. Los romanos, siguieron sus pasos .Hasta el s.II a.C, la cocina romana se basaba en alimentos básicos: guisantes, queso de leche de oveja, carne de cordero, col, frutas. Pero, a principios del siglo II a.C , los romanos entraron en Asia Menor y descubrieron el refinamiento de las cortes griegas de Oriente. A partir de ese momento, la preparación de las comidas se empezó a hacer larga y costosa. Los servicios de los cocineros, trabajo desempeñado por esclavos, se comenzó a pagar mucho más.

Según pasaban los años, el hombre fue descubriendo nuevos alimentos, formas de conservación y maneras de consumirlo. La alimentación pasó de ser una necesidad diaria a una emoción de paladares, puesto que los romanos realizaban festines y banquetes en honor a la comida. Buscaban nuevos animales, mezclas poco usuales y bebidas para despertar sus intereses de primeros gourmets.

Aunque sin duda, fueron los árabes, los que empezaron a dejar un impacto gastronómico más importante en España. Introdujeron condimentos ligeros aplicados a diferentes platos, al igual que empezaron a combinar frutas o frutos secos en los platos de pescados o carnes, creando otros sabores a las comidas. El azafrán, cítricos como las naranjas, limones o pomelos, hortalizas como las berenjenas, alcachofas o el arroz, sandías, melones, pistachos y dátiles son algunas de las muchas aportaciones gastronómicas que nos dejaron hasta nuestros días.

Años después, con la formación de reinos cristianos, se empezó a elaborar platos con cerdo, ya que tanto para judíos como musulmanes este alimento estaba prohibido.

Los cristianos, hicieron completa utilización del animal, no se desprendían de ningún resto, las partes del cerdo que a los ricos no gustaban, a los pobres alimentaban. A esto, hay que sumarle, algunas de las costumbres gastronómicas que conservamos hasta nuestros días, por ejemplo, preparaban platos especiales para la Cuaresma (sin ninguna otra carne animal que no fuese la de pescado) o la invención de las torrijas.

Año 1492, fue un año que cambió la península en muchos sentidos, no solo fue el triunfo de la Reconquista, sino respecto a la gastronomía del país, que dio un giro enorme tras descubrir el nuevo continente: América y por lo tanto, sumarse a nuestras comidas, una gran variedad de productos, especias y nuevas formas de elaborar platos. Poco a poco, se fueron integrando a nuestra dieta española productos como la patata, tomates, vainilla, pimentón, avena, legumbres o el chocolate. Muchos de ellos, productos indispensables en nuestros platos como pueden ser la tortilla de patata, lentejas con chorizo, gazpacho, fabada asturiana o el típico chocolate con churros.

https://www.culinaryspain.es/historia-de-la-cocina-espanola-origenes

De la desnutrición a la ‘cocinitis’: historia de la comida en España

Se cuenta la historia sobre un país desnutrido, lleno de enfermedades y con muchísima mortalidad infantil precisamente por el mal comer, sobre todo en las ciudades, donde se comía peor que en el campo. “El cereal era la base y luego estaban las legumbres, patatas, muy poca grasa… Más quisieran ellos. Había un poquito de proteína cárnica que venía de la matanza del cerdo, y del pescado mayoritariamente seco, ya que llegaba muy poco fresco”, explican algunos testimonios, que manifiestan que en aquellos años la gran mayoría de la población solo accedía a comida de kilómetro cero, de proximidad. Ahora, lo hemos convertido en un lujo, pero entonces “se comía lo que había de temporada, muy pocos ingredientes, con ingredientes de proximidad, y se hacía un tipo de comida destinada a saciar”.

De ahí los grandes cocidos, las enormes cazuelas con tocino y todo tipo de casquería. Frente a este tipo de comidas, las clases altas se saciaban con otro paladar: “La élite tenía una comida más afrancesada, pero era una caricatura de lo francés”.

Durante la Guerra Civil, la situación fue mucho peor. Sobre todo en las ciudades sitiadas, donde apenas llegaban alimentos. Barcelona, Madrid, Valencia o Alicante. Fue el Gobierno republicano el que instauró las cartillas de racionamiento en 1937. Se hicieron para que nadie se quedara atrás, que diría algún Gobierno hoy en día. Esta época se quedó grabada en esta generación: los años del hambre. Una época en la que más del 80% de lo que se ganaba iba destinado a la comida.

https://www.elconfidencial.com/cultura/2021-01-20/gastronomia-comida-historia-espana_2912295

La apasionante historia detrás de las facturas o bollerías argentinas

En Argentina, hay algo que está a la misma altura del fútbol y del asado, y no es otra cosa que la tradición de juntarse a desayunar los domingos con facturas recién horneadas. Estas deliciosas porciones de masa esponjosa y colorida son parte fundamental de la cultura gastronómica del país. Acompañados de un rico mate  o de un café con leche bien caliente, las facturas argentinas son un placer que pocos pueden resistir. En este viaje a través de la historia de las facturas argentinas, te contaremos cómo nacieron, las variedades más populares y los ingredientes que les dan su inigualable sabor.

El origen de las facturas: una tradición que cruza el atlántico

Para entender por qué las facturas argentinas se convirtieron en una tradición tan arraigada, es necesario retroceder en el tiempo y cruzar el océano Atlántico. La historia de estas delicias se remonta a las influencias gastronómicas europeas, especialmente a las del siglo XIX, con la llegada de inmigrantes europeos, en su mayoría de España e Italia, trajo consigo no solo sus culturas, sino también sus recetas y tradiciones culinarias. Entre estos tesoros se encontraban las recetas para hacer masas dulces y hojaldradas, que se adaptaron y se convirtieron en las facturas que conocemos hoy en día.

Durante el auge del movimiento anarquista en Argentina a principios del siglo XX, los trabajadores comenzaron a luchar por sus derechos laborales. En medio de las huelgas y protestas, los panaderos anarquistas encontraron en las facturas una forma creativa de expresar sus opiniones. Dieron a las facturas nombres provocativos, como «cañoncitos» y «bombas», para llamar la atención sobre sus causas. Estos nombres subversivos se volvieron populares y se han mantenido hasta hoy, aunque con un significado completamente diferente.

Elaboraciones clásicas: cañoncitos, medialunas, vigilantes y más

  1. Medialunas de manteca o de grasa: las medialunas son quizás las facturas más emblemáticas de Argentina. Su forma característica de media luna y su textura hojaldrada y ligeramente crujiente en el exterior, pero tierna en el interior, las hacen irresistibles. Su sabor a manteca y leves toques cítricos las convierte en el compañero perfecto de un buen café.
  2. Cañoncitos: estos pequeños tubos rellenos de dulce de leche son una verdadera delicia. La masa hojaldrada seca contrasta perfectamente con el relleno suave y dulce.
  3. Vigilantes: las facturas vigilantes son simples pero deliciosas. Están cubiertas con una fina capa de azúcar y su nombre se relaciona con los vigilantes o policía durante las protestas anarquistas.
  4. Bolas de fraile o berlinesas rellenas: de origen Alemán, es una masa dulce redonda frita en grasa o aceite y rellena de mermelada o algún tipo de crema, ​ parecido al profiterol. En Argentina se le puso este nombre como burla de cierta parte de la iglesia y el poder que ejercía.
  5. Miguelitos: en esencia, son un pan de leche, suave y esponjoso, normalmente relleno de dulce de leche y cubierto con azúcar impalpable o azúcar glas.
  6. Facturas de dulce de membrillo y crema pastelera: Para los amantes de las combinaciones clásicas, las facturas rellenas de dulce de membrillo son una opción irresistible. La unión de la masa dulce con el relleno frutal es simplemente perfecta.

https://goxonela.com/blog/el-blog-de-goxonela-2/la-apasionante-y-deliciosa-historia-detras-de-las-facturas-argentinas-4?srsltid=AfmBOopS_jy4rkSKN2epki_o4jlN7Cg5U_IcpfpRmGOw3YHqW7Zb6ohI

Historia y origen del yogurt

Se presume que el yogurt se originó hace más de 4000 años, en la actual Turquía, ubicada en Medio Oriente. La palabra Yogur, viene del turco yoğurt (yoghhurt) que proviene de yoğurmak que significa amasar, puesto que se amasaba el producto semisólido durante la elaboración.

Por otro lado, también se asocia a Asia Central y a la antigua Tracia (actual Bulgaria) y península Balcánica al menos desde el año 4500 a. C.

Se cree que es anterior a la agricultura, ya que era un alimento básico de los pueblos nómadas ganaderos, puesto que era fácil de transportar, se conservaba por más tiempo que la leche debido a su acidez y era una buena fuente de energía.
Catálogo de Yogures

La teoría más extendida sugiere que se originó producto de la fermentación espontánea de la leche que era transportada en sacos de piel de animal, fermentación que ocurre debido al calor y a la presencia de bacterias acidificadoras en los sacos. Debido a su fácil replicación facilitó su consumo, ya que bastaba con rellenar los sacos que contenían residuos anteriores con leche y esperar. La costumbre doméstica turca -aún vigente- consiste en hervir leche, agregar un inóculo de yogurt y dejarla enfriar a temperatura ambiente.

Ya en el antiguo testamento se menciona el yogurt y la longevidad de Abraham es acreditada a la leches fermentadas brindadas por ángeles. Plinio el viejo (latino escritor, naturista, militar, entre otros, del siglo I) lo denominó alimento divino y milagroso. Galeno (siglo II) destacó sus beneficios para la salud estomacal. Se le asocian propiedades saludables, como calmante y regulador intestinal.

Se popularizó mundialmente en el siglo XX gracias al bacteriólogo ruso Méchnikov, ganador del premio Nobel en 1908, quien descubrió los efectos positivos de una leche fermentada, conocida como Yahourth, en campesinos de los Balcanes. Luego, demostró los beneficios de las bacterias del yogurt al disminuir la diarrea en lactantes y descubrió la presencia de vitaminas B en éste. Lo describió como un agente antienvejecimiento, brindando una muy buena imagen y popularidad al producto lácteo.

Bibliografía: https://www.artisan.cl/blog/la-historia-del-yogur?srsltid=AfmBOopZx2SsP-K9gbHsPuhejGGLDZ757-W-Z3SWwlR_w4K4k3a-o938

La Historia de los Alimentos: Desde la Prehistoria Hasta la Actualidad

La historia de los alimentos es una de las más fascinantes y complejas de la humanidad. Desde nuestros ancestros prehistóricos hasta la actualidad, los seres humanos han buscado y transformado los alimentos para satisfacer sus necesidades nutricionales y culturales.

La Prehistoria

En la prehistoria, los seres humanos eran cazadores y recolectores, y su alimentación se basaba en la carne de animales que cazaban y en los vegetales y frutos que recolectaban. La caza y recolección de alimentos era una actividad fundamental para la supervivencia de las comunidades prehistóricas, y el conocimiento de las plantas y animales comestibles era transmitido de generación en generación.

Con el tiempo, los seres humanos descubrieron la agricultura y la domesticación de animales, lo que les permitió establecer asentamientos permanentes y desarrollar una alimentación más variada.

La Edad Antigua

En la Edad Antigua, la alimentación de los seres humanos estaba marcada por las diferencias sociales y culturales. En las civilizaciones antiguas de Egipto, Grecia y Roma, la alimentación de las clases privilegiadas se basaba en carnes, pescados, frutas y verduras, mientras que las clases más pobres se alimentaban principalmente de cereales y legumbres.

En esta época también se desarrollaron técnicas de conservación de alimentos como la salazón y el secado, lo que permitió el comercio de alimentos a largas distancias.

La Edad Media

En la Edad Media, la alimentación seguía estando marcada por las diferencias sociales y los hábitos culturales. La alimentación de las clases más altas se caracterizaba por el consumo de carnes, pescados, frutas y verduras, mientras que las clases más bajas consumían principalmente pan y cereales.

En esta época también se introdujeron nuevos alimentos en Europa, como la patata y el tomate, traídos de América por los conquistadores españoles.

La Edad Moderna y Contemporánea

En la Edad Moderna y Contemporánea, la alimentación ha evolucionado de manera significativa. La Revolución Industrial trajo consigo la producción en masa de alimentos y el desarrollo de la industria alimentaria. La aparición de nuevas técnicas de conservación de alimentos como la pasteurización y la refrigeración permitió la producción y el consumo de alimentos a larga distancia.

En la actualidad, la alimentación se ha convertido en un aspecto fundamental de la cultura y la identidad de las sociedades. La globalización ha permitido la difusión de alimentos y platos de diferentes partes del mundo, y la preocupación por la salud y el medio ambiente ha llevado a la búsqueda de una alimentación más saludable y sostenible.

Desde la prehistoria hasta la actualidad, los seres humanos hemos transformado y diversificado nuestra alimentación para adaptarnos a las condiciones geográficas, sociales y culturales.

La Evolución de la Alimentación a lo Largo de la Historia: ¿Qué Ha Cambiado?

La alimentación ha sido una necesidad básica para la supervivencia humana desde el inicio de los tiempos. Desde la era prehistórica hasta la actualidad, la forma en que los seres humanos han obtenido, procesado y consumido alimentos ha evolucionado drásticamente.

En la prehistoria, los seres humanos eran cazadores-recolectores y dependían de la caza, la pesca y la recolección de alimentos para sobrevivir. Los alimentos eran consumidos crudos y no había métodos de almacenamiento, lo que significaba que los alimentos debían ser consumidos inmediatamente después de ser obtenidos.

Con el tiempo, los seres humanos comenzaron a desarrollar técnicas para cocinar alimentos, lo que les permitió aprovechar mejor los nutrientes y sabores de los alimentos. Además, la invención de la agricultura permitió a los seres humanos cultivar sus propios alimentos y almacenarlos para su uso posterior. Esto también llevó a la domesticación de animales para la producción de leche, huevos y carne.

A medida que las sociedades se volvieron más avanzadas, la comida se convirtió en una forma de demostrar la riqueza y el estatus social. En la época medieval, las comidas se convirtieron en eventos elaborados que incluían varios platos y bebidas.

Con la llegada de la Revolución Industrial, la producción de alimentos se convirtió en una industria masiva. La producción en masa de alimentos permitió a los consumidores tener acceso a alimentos más baratos y a una variedad de alimentos que antes no estaban disponibles en ciertas regiones.

En la actualidad, la tecnología y la globalización han transformado la forma en que obtenemos y consumimos alimentos. Los avances en la tecnología de la agricultura han permitido la producción de alimentos a gran escala y la creación de alimentos genéticamente modificados. Además, la tecnología moderna ha llevado a la creación de alimentos procesados y empaquetados que tienen una vida útil más larga.

Desde la era prehistórica hasta la actualidad, la forma en que obtenemos, procesamos y consumimos alimentos ha cambiado drásticamente. A medida que la tecnología y la globalización continúan avanzando, es probable que la forma en que obtenemos y consumimos alimentos continúe evolucionando en el futuro.

¿Cuándo se Creó la Primera Comida?

La alimentación es una necesidad básica de los seres humanos, y a lo largo de la historia se han desarrollado diferentes formas de obtener y preparar los alimentos para satisfacer esta necesidad. Pero, ¿cuándo se creó la primera comida?

Es difícil determinar con exactitud cuándo se creó la primera comida, ya que esto ocurrió hace miles de años y no hay registros escritos que lo confirmen. Sin embargo, se sabe que nuestros antepasados ​​cazadores y recolectores ya preparaban alimentos hace más de 2 millones de años.

Los primeros alimentos que se prepararon fueron probablemente carnes asadas, pescados y mariscos, y frutas y verduras crudas. Estos alimentos se obtenían directamente de la naturaleza y se comían crudos o se cocinaban en hogueras rudimentarias.

A medida que los seres humanos desarrollaron herramientas y técnicas más avanzadas, pudieron preparar alimentos de manera más eficiente. Por ejemplo, el descubrimiento del fuego permitió la cocción de alimentos y el desarrollo de la agricultura permitió el cultivo de cereales y otros cultivos.

En las diferentes culturas y épocas, se han desarrollado técnicas culinarias y recetas específicas que han dado lugar a la gran variedad de alimentos y platos que conocemos hoy en día. La cocina es una parte importante de la cultura y la identidad de cada pueblo.

A lo largo de la historia, se han desarrollado diferentes técnicas culinarias y recetas que han dado lugar a la gran variedad de alimentos y platos que disfrutamos hoy en día.

¿Cuál Fue el Primer Alimento en el Mundo?

La pregunta sobre cuál fue el primer alimento en el mundo es difícil de responder con certeza, ya que la historia de la alimentación es muy larga y compleja.

Se sabe que los seres humanos han estado buscando y consumiendo alimentos desde hace millones de años, y que su dieta ha evolucionado con el tiempo y según las condiciones geográficas y climáticas de cada región.

Una teoría sugiere que el primer alimento que consumieron los seres humanos fue la carne de animales cazados, ya que se han encontrado restos de huesos de animales en cuevas habitadas por humanos prehistóricos.

Sin embargo, también se sabe que los humanos primitivos recolectaban frutas, raíces y otros vegetales silvestres para complementar su dieta, por lo que es posible que estos alimentos hayan sido consumidos antes que la carne.

Otra teoría sugiere que el primer alimento que consumieron los seres humanos fue la leche materna, ya que es el alimento natural y completo que reciben los bebés al nacer.

En cualquier caso, es importante destacar que la historia de los alimentos es una parte fundamental de la historia de la humanidad, ya que los alimentos han sido y siguen siendo una fuente de energía, nutrición y placer para los seres humanos.

Con el paso del tiempo, los seres humanos han aprendido a cultivar plantas y criar animales para obtener alimentos de manera más eficiente y sostenible, lo que ha permitido el desarrollo de la agricultura y la ganadería.

BIBLIOGRAFÍA

Historia de los Alimentos – LaHistoria

La literatura gastronómica y sus orígenes. ¿Desde cuándo escribimos sobre cocina?

El hombre del siglo XXI vive en una gran paradoja: ya no cocina, pero habla de cocina. Está inmerso en un mundo donde la comunicación gastronómica le rodea, le avasalla, le alecciona, le dirige, le provoca y le estimula. Nada nuevo bajo el sol. El hombre de las cavernas también dormía entre pinturas de bisontes y soñaba con un chuletón muy hecho. Esa es la función de la literatura gastronómica: mover al individuo hacia el ámbito del placer mientras le recuerda su condición de ser social, finito y hambriento.

Así empezaron los sumerios y otros pueblos de la antigua civilización mesopotámica, apuntando en unas tablillas de arcilla y en escritura cuneiforme la cantidad de camellos, cabras, dátiles, pistachos y trigo que llegaba a los silos y las arcas del gobierno. Tarea de burócratas, más que nada, aunque a nosotros nos guste interpretar, 4.000 años después, la vida de aquella Babilonia lujuriosa que se zampaba algo parecido a una baklava. Al poeta griego Arquestrato (siglo IV a.C.) le gustó tanto la idea que escribió un larguísimo poema lleno de guasa y hexámetros sobre qué comer y dónde y lo llamó Hedypàtheia, traducido como Gastronomía. No fue un éxito de ventas, pero tanto las tablillas sumerias como el poema griego nos ayudan a comprender el pasado con una perspectiva más humana y apetecible que la descripción de la sangrienta batalla de las Termópilas.

En la Roma clásica ya habían aprendido de sus antecesores lo suficiente como para saber que en la vida hay que tener un Imperio donde abastecerse, un agrónomo hispano —Columela— que conozca la tierra y sus frutos, un buen cocinero griego, un gran anfitrión —Lúculo— y un gastrónomo que lo escriba todo. A saber, Marco Caio Apicius, quien legó a la posteridad las recetas de los conviviums en su De Re Coquinaria. La parte menos loable de tanto festín, y por extensión del mundo romano, la contó Petronio en El Satiricón, con el banquete de Trimalción y la versionó Fellini.

En la Edad Media y en el Renacimiento escribían de comida los que la tenían: un almohade que vivió en el Al-Andalus del siglo XII y que sabía lo suyo de especias y delicias hispano-magrebís, un cristiano del siglo XIV que escribió en catalán el Llibre de Sent Soví, los monjes letrados y cocinillas, los cocineros de los reyes (Monsieur Taillevent, guisandero de Carlos VI, el Mestre Rupert de Nola, cocinero de Fernando de Nápoles) o de los papas (Bartolomeo Scappi) y algún despistado como Francisco Delgado que dejó anotado en La Lozana Andaluza (siglo XVI) un montón de platos deliciosamente conversos. En este mismo siglo se escribe, cómo no, la Historia General de las Indias (1556) de Francisco Gómez de Gómara, donde se describen por primera vez las maravillas de la futura fusión alimentaria entre Europa, América y África.

En el siglo XVII español se escribe de comida, pero de formas opuestas. La novela picaresca es la mejor descripción del hambre en la España imperial de Carlos V y Felipe II, género coincidente en el tiempo con las recetas del Arte de Cozina (1611) de Francisco Montiño, cocinero real de Felipe II, III y IV. La cocina opulenta de palacio la contó muy bien Carmen Simón Palmer en el libro La Cocina de Palacio, pero la de las calles, Francisco de Quevedo en El Buscón (1603) y, ya en el siglo XX, Lorenzo Silva en La Cocina del Barroco.

Para conocer lo que se comía en la España del XVIII y principios del XIX, además de recurrir al recetario del fraile aragonés Juan de Altamiras (¡por fin, después de dos siglos, se le echa tomate a los platos!), es muy interesante la literatura de viajes, aunque la cocina española no salga muy bien parada, como ocurre con el puchero de garbanzos (“guisantes del tamaño de una bala”) en el periplo de Dumas De París a Cádiz.

Y es que el inicio del XIX fue esplendorosamente gastronómico. Y francés. A un juez llamado Brillat-Savarin se le ocurrió, incluso, reflexionar, analizar y meditar sobre el gusto y le salió un protoensayo gastronómico o Fisiología del Gusto con tanto aforismo que aún es lectura obligatoria en todas las escuelas de hostelería. Los franceses exportaron el concepto gourmand junto con las guerras napoleónicas. Los españoles respondieron con una Constitución Liberal, un aliado inglés que dio nombre a un solomillo (el duque Wellington) y una perdiz al modo de Alcántara que está en la Guide Culinaire de Escoffier, pero que en realidad es más extremeña que las criadillas de tierra.

En el XIX, el de las dos Españas culinarias, la de los conservadores y liberales gobernando por turnos, se escribió mucho y bien sobre la cocina y sus aledaños: nación, historia, cultura, tradición, identidad y territorio. Fueron precursores de temas que siguen vigentes. Puestos a destacar (ya que hay que resumir) hay que nombrar a la condesa de Pardo Bazán que lo mismo guisaba un pote, que escribía Los Pazos de Ulloa o La cocina Española Antigua, mientras defendía sus derechos de género.

Pero no sirvió de nada, porque poco después la gente tuvo que cocinar con inmundicias. Volvió el fantasma del hambre. Cocina de recursos, del catalán Ignasi Domènech, y Cocinar a un lobo, de M.F.K. Fisher son dos maravillas de la literatura gastronómica con las contiendas y la hambruna como telón de fondo.

Y luego, llegaron ellos… El Manual de Cocina, de Ana María Herrera, o el cocido como metáfora de la indisoluble unión de la familia española (Manuel Vázquez Montalbán, dixit), las Carmencitas, la marquesa de Parabere, Simone Ortega y sus 1080 Recetas, los escritores de la Transición, los cocineros de la Nueva Cocina Vasca, los críticos, los gastrónomos de oficio y beneficio, los Mc Donald’s, el chef mediático, el gurú de lo gastro y hasta un premio de literatura gastronómica apellidado como el recetario medieval: el Premio Sent Soví.

A día de hoy —dicen algunos lastimosamente— “ya no se escribe igual”. Porque no se vive igual. Pero se comunica, se predica, se difunde, se redescubre el pasado, se intuye el futuro…. Porque la vida sigue y habrá que comérsela para contarla.

Bibliografía: https://elpais.com/gastronomia/2024-04-23/la-literatura-gastronomica-y-sus-origenes-desde-cuando-escribimos-sobre-cocina.html

Europeos ya consumían algas hace 8.000 años.

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que las poblaciones humanas de Europa ya consumían algas marinas y plantas de agua dulce (como juncos o nenúfares) hace aproximadamente 8.000 años. Este hallazgo publicado en Nature Communications se basa en el análisis del cálculo dental de 74 individuos procedentes de 28 yacimientos arqueológicos diferentes repartidos por toda Europa. En 15 de estos sitios se identificaron biomarcadores que confirman la ingesta de dichos alimentos.

Este tipo de estudios, basados en técnicas de arqueología molecular, nos permiten analizar el pasado de maneras únicas. El análisis del cálculo dental funciona como una cápsula del tiempo al conservar restos microscópicos de lo que se consumía en vida y permite detectar compuestos orgánicos imposibles de rastrear mediante métodos tradicionales. Gracias a ello, hoy sabemos que las dietas prehistóricas eran más complejas y variadas de lo que se creía, integrando recursos que habían pasado desapercibidos en los registros arqueológicos convencionales.

Hace poco aún se pensaba que, tras la adopción de la agricultura y la ganadería, los alimentos de origen acuático habían perdido relevancia en la dieta europea. Sin embargo, esta investigación demuestra que las algas y las plantas acuáticas formaban parte de la alimentación cotidiana mucho más tiempo del que se creía. No eran solo un recurso secundario, sino un ingrediente integrado en el habito alimenticio de comunidades tanto costeras como ribereñas.

Posteriormente, el consumo de algas no desapareció con la Antigüedad. En Roma se empleaban en la alimentación, en la Edad Media se regulaba su recolección en regiones como Islandia o Irlanda, y en distintas épocas se utilizaron como remedio frente al escorbuto por su aporte de vitamina C. Hoy, lejos de ser un recurso olvidado, las algas resurgen como alimento funcional por su riqueza en proteínas, compuestos bioactivos y su potencial en sistemas sostenibles de producción.

13 algas para usar en la cocina

Fuentes: https://www.belganewsagency.eu/archaeological-research-reveals-europeans-consumed-seaweed-8000-years-ago

The Colorful Tale of Mexico’s A-maize-ing Grain

Episodes, Podcasts, Season 20

July 22, 2025

Gastropod is a podcast that looks at food through the lens of science and history. It is co-hosted by NICOLA TWILLEY and CYNTHIA GRABER:It talks about the discovery, evolution, and innovation around corn showcasing its importance in Mexico and around the world. Here are some sections of the podcast to synthesise the article but I encourage you to listen to it and check other episodes out. 

CYNTHIA GRABER: Chef Jorge Gaviria’s family had fed him tortillas nearly every day before that one, but when he started this routine, this was the time he claimed tortillas for himself. It was an afterschool snack at his grandparents house, but it was also as he says a relationship, the corn tortilla was the thing that helped him feel grounded after he got home from school.

ALBERTO CHASSAIGNE: Let’s go back to the origins and get in the time machine, go back 10,000 years. Our original corn grass is called teosinte.

TWILLEY: Alberto Chassaigne is the man with the time machine. He’s also in charge of the world’s largest collection of corn, it’s based at a nonprofit just outside of Mexico City. It’s called CIMMYT—that’s the acronym for its name in Spanish, which translates to the International Maize and Wheat Improvement Center. When we visited Alberto, he showed us some of this weedy-looking teosinte

TWILLEY: Teosinte grows wild like a weed all over southern Mexico and Central America to this day. But here’s the thing. For a long time, scientists looking for corn’s origins assumed that maybe teosinte was involved in the mix, but it couldn’t possibly have been the main ancestor. I mean, the wild relatives of wheat actually look like wheat.

GRABER: But teosinte really doesn’t look anything like corn. Those mini cobs are just little long seed heads, really, and they’re covered with a super hard coating, you couldn’t eat those kernels, and when they’re ripe they just burst out and scatter on the ground. You, me, archaeologists in the 70s, none of us would think it was the ancestor of corn.

TWILLEY: And so researchers hunted for the missing link, until advances in science confirmed the impossible: somehow, this unpromising weed was actually *the* source for a crop that Mexico depends on.

For more information: Twilley, N.,Graber, C.(22 de julio de 2025).The Colorful Tale of Mexico’s A-maize-ing Grain.Gastropod.https://gastropod.com/the-colorful-tale-of-mexicos-a-maize-ing-grain/ 

Una tesis de la UOC saca a la luz la historia alimentaria de los Juegos Olímpicos

La investigación incluye multitud de anécdotas que reflejan los cambios en la sociedad y en la nutrición deportiva de los siglos XX y XXI


Han pasado casi 130 años desde los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896. En este tiempo, el deporte y la alimentación de los atletas han cambiado mucho. La primera tesis del doctorado en Salud y Psicología de la UOC estudia precisamente la evolución de la nutrición de los deportistas olímpicos desde 1896 hasta la actualidad.

Es una investigación llevada a cabo en el marco de los grupos FoodLab y Epi4Health de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC dirigida por los investigadores F. Xavier Medina y Laura Esquius, repleta de anécdotas que dibujan la historia: «En las primeras ediciones no había villas olímpicas, los atletas eran amateurs, bebían vino y todavía pensaban, como en la antigua Grecia, que si comían pata de cabra tendrían la fuerza de una cabra. Hoy, hay que preparar 50.000 comidas cada día, informar bien, incluir opciones vegetarianas y velar por la sostenibilidad«. Así lo explica el autor de la tesis, Xavi Santabàrbara Díaz, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, y que ha cursado dos másteres en la UOC.

Bajo el título Evolución y cambios en la nutrición deportiva, la provisión de alimentos y la gastronomía en los Juegos Olímpicos de la era moderna (1896-2020), la investigación de Santabàrbara analiza, desde el punto de vista de la nutrición deportiva, los informes del Comité Olímpico Internacional (COI) de todas las ediciones de los Juegos Olímpicos de verano desde el 1896 hasta el 2020, teniendo en cuenta que las guerras hicieron suspender algunas y que la pandemia retrasó la última.

Si bien algún otro grupo de investigación en nutrición ya había revisado estos informes, lo que distingue el estudio de Santabàrbara es su mirada multidisciplinaria: «Habitualmente, las investigaciones se centran en los nutrientes que mejoran el rendimiento, pero se ha analizado poco de dónde venimos y por qué ocurre esto. Los Juegos Olímpicos son el evento por antonomasia del mundo deportivo y queríamos ir más allá: estudiar todos los factores que influyen en la nutrición deportiva en un acontecimiento así«.

Gastrodiplomacia: el kimchi coreano y el arroz con pescado japonés

Entre estos factores se encuentran las particularidades gastronómicas de cada país y su efecto sobre los alimentos que encontrará el deportista en la villa olímpica. «En 1988, en Seúl, el comité organizador utilizó la gastronomía para potenciar el país. Es un claro ejemplo de gastrodiplomacia. Desde entonces, el kimchi es conocido en todo el mundo», ilustra el autor de la tesis. En cambio, continúa, en el caso de Barcelona se dio más prioridad a transformar la ciudad que a potenciar la gastronomía catalana o española.

U otro ejemplo: Japón siempre había sido reticente a considerar su dieta como interesante para los deportistas, hasta que en los Juegos Olímpicos de Tokio, en 1964, la selección nacional de voleibol femenina ganó la medalla de oro. «Entonces, su entrenador explicó la dieta que hacían las deportistas, centrada en bolas de arroz y pescado. Esto cambió la forma de ver la alimentación japonesa», detalla.

El análisis de Santabàrbara, que abarca desde el suministro de alimentos hasta la restauración y la suplementación deportiva, muestra cómo han evolucionado la sociedad y la alimentación de los atletas a lo largo del siglo XX. «La nutrición deportiva ha pasado de ser anécdota y mito a una especialidad consolidada basada en la evidencia científica. Y los Juegos Olímpicos lo ponen de relieve. Por ejemplo, a principios de siglo se consideraba que las proteínas eran lo más importante. A mediados de los años cuarenta, las investigaciones ya determinaron que lo que da energía es el hidrato de carbono. Y, después de la Segunda Guerra Mundial, en los Juegos Olímpicos de Helsinki, ya se tenía en cuenta la importancia de los hidratos».

Bibliografía: https://www.uoc.edu/es/news/2024/la-historia-alimentaria-de-los-juegos-olimpicos

Hidromiel, la bebida alcohólica más antigua

La hidromiel es una bebida histórica compuesta por agua y miel elaborada a través de un proceso de fermentación. Su descubrimiento fue casual, debido a una fermentación natural de la miel. Se trata de una bebida alcohólica que proviene de la fermentación de un mosto a base de agua, miel y levadura. Durante la fermentación los azúcares de la miel se van transformando en alcohol. Dependiendo del tipo de hidromiel que se desee alcanzar se obtendrán con mayor o menor grado alcohólico y dulzor.

La miel se considera un alimento prebiótico muy estable, contiene microorganismos nativos que suelen estar durmientes por la poca proporción de agua de contiene, este contenido en agua tan bajo impide el crecimiento de casi cualquier microorganismo excepto de algunas levaduras y bacterias. una vez que la miel se mezcla con agua, las condiciones cambian, volviéndose más favorables y comienzan a proliferar los microorganismo pero ojo que tiene un factor antimicrobiano muy potente… es una alimento increíble con cualidades antibióticas y prebióticas…maravillas de la naturaleza, la miel va a inhibir ciertos microorganismo patógenos y va a favorecer a otros que son beneficiosos. La hidromiel se inocula con estas levaduras para conseguir que otras bacterias y levaduras no proliferen, controlando la fermentación para obtener un producto estable.

Sus orígenes se pierden en los albores de los tiempos y ha sido consumida por todo el mundo antiguo, en los cuatro continentes habitados, por todas las civilizaciones antiguas: África por distintas tribus, Ásia por la hindú, América por la maya y toda Europa como la griega, romana, celta, normanda, sajona y vikinga.

Durante el Imperio Romano se expandió el cultivo de la vid y por ende el consumo del vino, puede ser que esto fuera la razón por la que se apartó a la hidromiel como la bebida preferida del gran público. Es posible que, por esta razón, la hidromiel es poco conocida actualmente en gran parte del sur de Europa.

BIBLIOGRAFÍA: https://cocinamicrobiotica.es/hidromiel/