La miel y su historia: del Neolítico a nuestros días

La miel y el Antiguo Egipto

De la simple búsqueda de enjambres silvestres para recolectar miel se pasó gradualmente a su cría. Existen registros fidedignos de esta práctica en la época del Antiguo Egipto, unos 3000 años antes del nacimiento de Cristo. En aquella época se utilizaban colmenas cilíndricas de terracota dispuestas horizontalmente, de las que se extraían panales llenos de miel. Fue también durante este periodo cuando se desarrolló la primera forma de apicultura nómada: los egipcios trasladaban sus colmenas a lo largo del curso del Nilo para seguir la sucesión natural de las floraciones y explotar todo su potencial. En el Antiguo Egipto, la miel era un alimento destinado únicamente a las castas más altas, pero también tenía un valor ritual y se utilizaba en medicina. Durante las excavaciones arqueológicas se encontraron tarros de miel en las tumbas de los faraones y se sabe que también se utilizaba durante los ritos de momificación. También se utilizaba para tratar trastornos digestivos, quemaduras y heridas.

Sumerios, babilonios y asirios

Los sumerios utilizaban la miel con fines cosméticos, mientras que los babilonios y asirios habían descubierto sus propiedades beneficiosas para curar afecciones cutáneas, oculares, genitales y digestivas. También se utilizaba para preparar sabrosos platos. La miel era tan importante que incluso el Código de Hammurabi contenía artículos específicos para proteger a los apicultores que sufrían robos. No es de extrañar, ¿no crees? Sumerios, babilonios y asirios y la miel.

La miel en la época griega y romana

En la época de griegos y romanos se menciona ampliamente la miel. La miel y las abejas aparecen a menudo en la mitología, en relatos como el del nacimiento de Zeus, alimentado por ninfas con leche de cabra y miel. Verdadero «alimento de los dioses», la miel se utilizaba tanto en la cocina como en los ritos religiosos y funerarios. Alimento muy consumido por los deportistas, Pitágoras la consideraba un elixir que aseguraba una vida larga y sana. Los romanos importaban grandes cantidades de miel de Chipre, España, Creta y Malta, que parece haber tomado su nombre del preciado alimento. Es también durante este periodo cuando empiezan a surgir importantes datos sobre el mundo de las abejas.

En la Edad Media

A lo largo de la Edad Media, la miel siguió desempeñando un importante papel en la alimentación y comenzó a utilizarse como conservante. Durante el reinado de Carlomagno, la apicultura se desarrolló enormemente, gracias también a una adecuada regulación de la apicultura y a un incentivo para la producción de miel e hidromiel. También durante este periodo, la apicultura se extendió a conventos y abadías.

El siglo XX y las mieles monoflorales

Sólo a partir de principios del siglo XX se empezó a prestar más atención a la miel y sus diferentes tipos. Hasta entonces, las distinciones se basaban en observaciones visuales o en el gusto. En la década de 1920, el concepto de miel unifloral y la necesidad de distinguir la miel según el tipo de flor de la que procedía empezaron a ganar terreno en Italia. Sin embargo, no fue hasta la década de 1970 cuando empezaron a realizarse los primeros análisis melisopalinológicos y de residuos de polen para conocer la flor de la que procedía la miel. El interés por la miel y sus especificidades era tan grande que llevó a la creación de cursos especiales de análisis sensorial y concursos a escala nacional para identificar las mieles de mejor calidad.

Más información en: https://blog.3bee.com/es/miele-storia-es/

¿Varía la calidad nutricional de la carne de según la forma de cocinado?

La calidad nutricional de la carne de vacuno puede experimentar variaciones, si bien no significativas, según la modalidad de cocinado, ya sea frita, horneada o hervida.

La pérdida de minerales como hierro, cobre, zinc y selenio durante la preparación del producto no es, por tanto, preocupante, ya que según se explica en el libro ‘Importancia de la carne de vacuno en la alimentación de los españoles’, editado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), el producto conserva entre un 80% y un 90% de los valores iniciales. Sin embargo, tal y como indica el manual, sí es cierto que la mayoría de las formas de cocinado producen una exudación de líquidos, que origina una pérdida de líquidos y potasio. Por esta razón, la carne no suele considerarse una fuente principal de potasio en la dieta.

El compuesto de la carne de vacuno que mayor impacto recibe en la cocina son las vitaminas, sobre todo las del complejo B, que pueden verse reducidas hasta en un 70% con las altas temperaturas de la cocción.

Asimismo, el contenido en componentes no esenciales, por su carácter termolábil, también se ve reducido durante la preparación.

El asado, la plancha, la parrilla, la carne hervida y la guisada son los métodos de cocción que mayor pérdida de nutrientes causan, ya que además de las pérdidas de nutrientes termolábiles, se pierden otros nutrientes producidos por la solubilización de vitaminas y minerales y la exudación de compuestos.

Frente a la extendida creencia, el microondas es el método que menos pérdida de nutrientes provoca, debido a que el calentamiento del alimento es homogéneo.

Asimismo, también influye el tipo de corte de carne de vacuno. Las piezas con un alto contenido en músculo, como el lomo o el solomillo, son ideales para plancha, parrilla o asados, mientras que las piezas con alto contenido de tejido conectivo, como la falda o el morcillo, se pueden preparar con cocción lenta.

Según el manual de SEMERGEN, la babilla o la tapa son idóneas para un rebozado que impida la pérdida de agua y grasa intramuscular, manteniendo su valor nutricional e incluso aumentándolo por las vitaminas y minerales del tipo de aceite utilizado.

En el caso de las carnes con altas cantidades de colágeno se descarta la conveniencia de la plancha, la brasa o el horneado, prefiriéndose un calentamiento en medio acuoso con un tiempo/temperatura adecuados, que hagan que el colágeno presente en la carne se desnaturalice convirtiéndose en gelatina, proporcionando una textura de fácil masticación.

Por su parte, la fritura, una de los preparaciones más representativas de nuestra cultura mediterránea, le proporciona a la carne de vacuno ciertos beneficios en cuanto a calidad de grasa. Según se destaca en ‘Importancia de la carne de vacuno en la alimentación de los españoles’, en el proceso de la fritura existen dos fases: una primera en la que hay una evaporación del agua del alimento y una segunda fase en la que penetra la grasa en el alimento, que dependerá del tipo de alimento del que se trate, magro o grasos. En el caso de la fritura de la carne de bovino, desde el punto de vista cuantitativo, la cantidad de grasa que pasa del alimento al bano y viceversa es prácticamente la misma, pero, por el contrario, desde el punto de vista cualitativo, sí que van a existir diferentes cambios de los gradientes de las concentraciones de los distintos ácidos grasos en la grasa culinaria y en el alimento.

En general, en ambos casos la fritura en aceite de oliva de carne de vacuno magra o grasa, mejorará la calidad de su grasa.

BIBLIOGRAFÍA:https://www.provacuno.es/vacuno/notas-de-prensa/varia-la-calidad-nutricional-de-la-carne-de-segun-la-forma-de-cocinado_618_325_1739_0_1_in.html

LA GASTRONOMÍA EN LA LITERATURA

Cuando las palabras se mezclan con los sabores, las descripciones culinarias cobran vida en la literatura. Descubra a los autores que han utilizado la comida como un elemento esencial para tejer historias o para despertar el apetito por la lectura.

“El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón… con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con el óxido de lata”. Así inicia la novela El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez. Hace algún tiempo, una querida amiga me decía que para ella esa era la mejor descripción de la miseria: la falta de café en una cocina. Los pequeños rituales domésticos de preparación de los alimentos, los aromas, las texturas, los colores y los sabores han encontrado siempre su espacio en la literatura. Recetas, semillas mágicas, cenas magníficas, mesas elegantes, ingredientes misteriosos aparecen de un modo u otro en novelas, cuentos y poemas. La gastronomía es un elemento fundamental para crear universos, para describir prácticas y relaciones culturales y para experimentar con el lenguaje.

Los clásicos y la comida

La literatura puede ser un testimonio de las tradiciones alimentarias de otras épocas. Sobre la comida en la literatura clásica, Adolfo Egea Carrasco, en su investigación La poesía gastronómica latina, hace un recorrido por las recetas de la cultura grecorromana. Aunque la dieta mediterránea tuviera su eje en los cereales, la vid y la oliva, el poeta heleno Ananio, quien escribió un Calendario gastronómico, también describe peces y diferentes tipos de carnes que se consumían según la estación:

Agradable es comer a fines de otoño carne de cabritilla,
y comerla de lechón cuando se pisa y machaca la uva…
Después viene del mar el atún, alimento no malo,
sino eminente entre todos los peces en salsa myttõtós.

Los romanos, admiradores de la literatura griega, no tardaron en crear sus propios poemas gastronómicos. El comediógrafo Plauto, en su Rudens, presenta un catálogo de productos del mar en el que se mencionan “erizos, lapas, ostras, bálanos, conchas, ortiga marina, mejillones y plagusias estriadas”.

Aunque la comida que aparecía en la mesa de ricos y pobres en Roma era bastante distinta, el pescado era un denominador común. Juvenal, en el libro V de sus Sátiras, dice que los mares romanos se estaban quedando vacíos de tanto pescado que se consumía y debían importarlo desde Córcega.

El poeta Horacio, en el segundo libro de sus Sátiras, presenta las partes de una cena romana y lo que se servía: para entrada, huevos, col, setas, moras y mariscos. De plato fuerte, animales de caza como el jabalí, el cabrito, la liebre. Para el postre, los vinos, los remedios para la ebriedad y las frutas. Mención aparte merece De re coquinaria, de Marco Apicio, un recetario completo que brinda gran información sobre la alimentación en la antigua Roma. Aunque su intención no fue crear literatura como la de Ananio, Juvenal, Horacio o Virgilio, sí ha permitido que cocineros actuales, como Paolo Magnanimi, elaboren sus recetas al estilo de la Roma imperial.

Platillos de ficción en la vida real

Algunas de las recetas que encontramos en la ficción se han trasladado a la vida real. Por ejemplo, las delicias culinarias de la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel: la tortita de Navidad, las codornices en pétalos de rosa, el mole de guajolote con almendra y ajonjolí, han sido recreadas por el chef mexicano Rómulo Mendoza, quien las ofrece en su restaurante Roldán 37.

Lo mismo sucede con la famosa sopa de la reconciliación, que aparece en Afrodita, y que tiene la propiedad de apaciguar a los amantes. Este guiso se hace con tres variedades de hongos, y su receta y preparación la presenta la chef Julissa Pieter.

A propósito de sopas, uno de los más célebres potajes literarios es la caldereta de almejas o clam chowder, de la novela Moby Dick de Herman Melville. En el capítulo XV, el narrador y su compañero Queequeg llegan a la posada Las Marmitas, donde les recibe la patrona, y les pregunta si quieren almeja o bacalao. El protagonista piensa que se le ofrece una sola almeja para dos, pero recibe una sorpresa:

«Un cálido vapor apetitoso que salió de la cocina logró desmentir las perspectivas en apariencia tan lúgubres para nosotros. Cuando la humeante cazuela llegó, el misterio quedó deliciosamente resuelto. ¡Oh, dulces amigos, escuchen esto! Estaba hecha de pequeñas almejas jugosas, apenas más grandes que una avellana, mezcladas con galleta marinera desmenuzada, cerdo salado, el conjunto enriquecido con manteca y espléndidamente condimentado con sal y pimienta».

Aunque la caldereta de almejas ya era un plato tradicional de Nueva Inglaterra, Kate Young, escritora y chef, creó una versión al estilo Melville, que se puede ver.

En la literatura infantil los alimentos están siempre presentes. Clásicos como la casita de chocolate de Hansel y Gretel o Huevos verdes con jamón del Dr. Seuss contienen preparaciones divertidas, deliciosas o indeseables. Algunas de las preparaciones pueden elaborarse en casa, como Las riquísimas recetas repulsivas de Roald Dahl, un libro que instruye paso a paso en la preparación de platillos tomados de las obras del autor de Charlie y la fábrica de chocolate. Y si lo que se quiere es crear una comida de cuento de hadas.

J. K. Rowling, autora de Harry Potter, llenó su universo mágico con comida maravillosa: ranas de chocolate, caramelos Bertie Botts, cerveza de mantequilla. Esta última, al parecer, existió en realidad, en la época de los Tudor, en Inglaterra. Ahora hay muchas versiones, algunas contienen crema de soda, jarabe de caramelo de mantequilla, extracto de mantequilla y crema batida.

Para cocinar elegantes cenas u hornear pastas para tomar con el té, una gran fuente de inspiración son las novelas de Jane Austen. Por ejemplo, Pen Vogler ha escrito el libro Cena con el Sr. Darcy, un compendio de recetas tomadas de las obras de la escritora británica: sopa blanca, cerdo asado y bollos. Siguiendo sus instrucciones, se pueden preparar algunas delicias para salir a un día de campo de inspiración victoriana.

Alejandro Dumas, además de escribir grandes clásicos de la literatura como Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, era un amante de la buena mesa. No solo incluyó las referencias culinarias en sus novelas, sino que dedicó sus últimos días a producir el Gran diccionario de cocina, publicado en 1873, después de su muerte. Este libro incluye recetas, descripción de productos, chismes sociales y recomendaciones para ser un buen anfitrión, escritos en un lenguaje ameno y brillante, lo que le convierte en una verdadera obra literaria.

Sobre la cocina española, una autoridad literaria fue la polifacética Emilia Pardo Bazán. Entre el siglo XIX y el XX, esta escritora había consagrado su tiempo a editar nueve volúmenes de la Biblioteca de la mujer, una colección de libros con textos feministas.

La obra no tuvo la recepción esperada, ni siquiera suscitó discusión, el desinterés del público contrarió a Pardo Bazán, quien se propuso escribir un libro de cocina como respuesta, porque al parecer era el espacio que la sociedad le permitía a la mujer. En el prólogo de La cocina española antigua, explica con ironía que, ya que el tema del género no le interesa a nadie, se dedicará a contribuir a la economía doméstica. Desde luego, su libro de cocina no era un sencillo compendio de recetas, sino un delicioso texto lleno de referencias filosóficas y literarias, que demostraba la erudición y el brillante estilo de la autora.

En 1973 la poeta y chef Victoria McCabe escribió cartas a los más conocidos poetas de su tiempo, pidiéndoles compartir sus recetas favoritas. Así surgió el libro John Keats’s Porridge: Favorite Recipes of American Poets, en el que aparecen comidas como el borsche, que es una sopa de Europa oriental, cuya receta fue compartida por Allen Ginsberg. También está el pan de Pascua con anís de la escritora Joyce Carol Oates. En la introducción del libro se advierte que la cocina es una metáfora del trabajo poético, pues el poeta es capaz de transformar ingredientes básicos (palabras) en pociones mágicas.

BIBLIOGRAFÍA

La gastronomía en la literatura – Revista Mundo Diners

La historia de la fresa

Cuando pensamos en una fruta que ha viajado por muchos continentes, que se ha cruzado con muchas especies y ha pertenecido a jardines reales hasta llegar a la fruta que conocemos hoy en día debemos pensar en la fresa.
Desde hace más de 2.000 años ya existían ejemplares de fresas silvestres domesticadas, sobretodo en Europa. Y fue en la Edad Media cuando se conoce que las fresas aparecen en los jardines europeos; se encontraron registros del siglo XIV y XV, y se dice que el rey Carlos V llegó a tener más de mil plantas de estas bayas en los jardines del Louvre.
La especie europea tradicional fue Fragaria vesca, conocida como fresa del bosque o salvaje, y fue usada en Europa con fines culinarios y medicinales.
Con el tiempo, se sumaron otras especies como; Fragaria moschata, fue apreciada por su aroma aunque se presenta con una baja producción, y Fragaria viridis, usada más como ornamento. En paralelo, los europeos empezaron a importar la especie norteamericana Fragaria virginiana, originaria de Canadá / Virginia, que produjo frutos más grandes y color rojo intenso.
Mientras tanto, en Sudamérica crecía la especie Fragaria chiloensis, usada desde hace siglos por pueblos indígenas en Chile. En el siglo XVIII, el capitán francés Amédée Frezier llevó algunas plantas de F. chiloensis desde Chile a Europa; aunque solo sobrevivieron pocas, esas supervivientes fueron plantadas en París para fines de investigación y cruce.

https://grupofragaria.com/articulos/origen-de-la-frutilla-fresa/

El origen y la historia de la patata

Hoy en día la patata es considerada uno de los alimentos imprescindibles en nuestras cocinas, gracias a que es un alimento versátil, nutritivo y accesible. Pero hubo un tiempo en que en Europa se la conocía como a un extraño tubérculo. 

La patata es originaria de América del Sur, se conoce que en los Andes ya se cultivaba desde hace unos 7.000 años. Fue cuando los españoles llegaron al continente en el siglo XV, que descubrieron este nuevo tubérculo subterráneo. Al principio creyeron que se trataba de una trufa.

Durante las expediciones marítimas, la patata fue transportada en barcos como alimento de largo recorrido, gracias a su buena conservación. Y a mediados del siglo XVI, entre 1565 y 1570, se introdujo en España, por lo que poco después apareció en jardines de Italia como especie ornamental más que como alimento.

Sin embargo, su destino cambió hacia finales del siglo XVIII, cuando el científico agrónomo Antoine Parmentier impulsó su cultivo en Francia y la convirtió en alimento popular en toda Europa. Desde entonces, la patata participa en la dieta diaria de muchos países.

https://www.pmonti.com/la-historia-y-el-origen-de-la-patata/

Microorganismos, WHO? 🧪🥛🦠

En 1864, el científico francés Louis Pasteur descubrió que calentar líquidos a una temperatura controlada podía eliminar microorganismos dañinos sin alterar significativamente el sabor o la calidad del producto. Este proceso, llamado pasteurización, fue inicialmente aplicado al vino y la leche, y más tarde se extendió a jugos, cervezas y otros alimentos.

Este descubrimiento revolucionario fue tan importante debido a las consecuencias buenas que dejo para la salud y calidad de las personas y alimentos

Ya que antes de la pasteurización, la leche era una fuente común de enfermedades como la tuberculosis y la fiebre tifoidea y gracias a este aporte la leche se convirtió en un alimento seguro y accesible para millones de personas.

Tuvo también un impacto en la industria alimentaria moderna, con productos más duraderos, seguros y transportables. Hoy, sigue siendo una técnica esencial en la producción de alimentos a nivel global que todos disfrutamos, en especial en los países Europeos que se caracterizan principalmente por sus ricos quesos y sus añejados vinos.

En conclusión, el descubrimiento de la pasteurización fue un hito que unió ciencia, salud y alimentación. Louis Pasteur no solo cambió la forma en que comemos, sino que sentó las bases de la microbiología y la tecnología alimentaria. Además de crear un nuevo campo de negocios en el que mas adelante muchas personas tomarían liderazgo.

Historia de la patata

La patata es un alimento indispensable en nuestra dieta, a continuación explicamos el origen, curiosidades y detalles sobre el alimento que protagoniza muchos de nuestros platos a diario.


ORIGEN DE LA PATATA

Es originaria de América del Sur y actualmente se cultiva en casi todo el mundo por sus tubérculos comestibles. Aunque ya era cultivada en el Altiplano Andino por sus habitantes hace unos 7000 años, no fue hasta el siglo XV que los españoles la conocieron. Esto fue en su llegada a América en una expedición española dirigida por Cristóbal Colón, por mandato de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Aquí encontraron éste extraño tubérculo, que nace y se desarrolla bajo tierra. Por esa misma razón, en un principio los españoles creyeron que se trataba de una especie de trufa.

Los indígenas que vivían en los Andes lo llamaban batata, es de ahí de donde deriva su nombre actual. Los españoles se dieron cuenta pronto de las propiedades alimenticias de este nuevo descubrimiento, además de la facilidad con la que se podía conservar. Es por ello que empezaron a consumirla en sus navíos y, algunos años después, la patata fue introducida por estos navegantes en España, aproximadamente entre los años 1565 y 1570. Unos diez años después, se pudo ver cómo la patata se comenzaba a cultivar en los jardines italianos.

CURIOSIDADES DE LOS ORÍGENES DE LA PATATA

Curiosamente, no sólo se encontraban cultivadas en los huertos o los campos, también en los jardines. Como hemos comentado, se introdujeron en los jardines italianos, pero también en el resto de Europa. Fue considerada durante mucho tiempo como una planta exótica que sólo cultivaban unos pocos botánicos y que no siempre era para consumo. Su planta frondosa y con bonitas flores hizo que fuese un elemento ornamental durante esta época.

Fue ya a finales del siglo XVIII, en Francia, cuando el galo Antoine Parmentier, agrónomo y naturista, extendió por toda Europa la costumbre de usarla como alimento. Desde entonces, éste alimento tan presente en nuestra lista de la compra, tuvo una importancia cada vez mayor en nuestra base alimentaria. Como ya sabemos, a día de hoy constituye uno de los alimentos principales en nuestra dieta y en la de otros muchos países del mundo.

DESCUBRIMIENTO DE LA PATATA

Como hemos visto, era cultivada desde hacía mucho tiempo por las poblaciones locales en sus países de origen, Chile y Perú. Los españoles la conocieron en su viaje a América y la trajeron a Europa. Pero tuvieron que pasar muchos años hasta que se reconociera su importancia alimenticia, a finales del siglo XVIII. Gracias principalmente a Luis XVI, se produjo el cultivo de la patata a gran escala.

La patata es una planta de tallo herbáceo, con unos sesenta centímetros de altura. Tiene hojas ovaladas y de color blanquecino en su parte inferior. Al contrario de lo que se pueda pensar en un primero momento, lo que nosotros consumimos no es el fruto. La patata es el tallo subterráneo de la planta, que recibe el nombre de tubérculo, abultado y convertido en almacén de sustancias de reserva.

Los incas conocían más de 60 variedades de patatas adecuadas a los distintos climas. De esta manera, se llegaron a cultivar tanto junto a desiertos costeros como a 4000 metros de altitud, en las zonas cercanas al lago Titicaca. Si tienes curiosidad por conocer sus variedades y cuáles de ellas son las más aptas para cada tipo de plato, puedes consultar nuestro artículo anteriormente publicado «La patata: ¿cuántas variedades podemos encontrar?«.

Además de como hortaliza, la planta de la patata se utiliza también en la actualidad para la producción de almidón, harina de fécula, dextrina y alcohol.

CURIOSIDADES DE LA PATATA

La patata sólo nace de otra patata. Para que haya más probabilidad de éxito en su cultivo, es adecuado que tengan algún grillo, no es necesario que tengan gran cantidad de ellos. Si no los tienen, es recomendable cortar la patata por la mitad. Pero que esto no nos condicione, si todavía no tiene grillos los echará cuando la plantemos. Es fundamental que la tierra disponga de un estado y nutrientes adecuados para que se pueda nutrir la planta. Se planta en la tierra, a unos ocho o diez centímetros de profundidad. Pasado un tiempo, de ella saldrá un brote que crece hacia arriba hasta sobresalir del terreno, dando origen a una pequeña planta.

En la parte subterránea, el brote principal origina otros brotes que, a su vez, producen un grupo de nuevas patatas. Así sucesivamente, hasta conseguir una rica recolecta. La forma que puedan adoptar los tubérculos puede ser muy variada. Estos pueden ser redondos, ovalados o muy alargados. En su parte externa se pueden observar hoyuelos en los que despuntan pequeñas yemas. Por dentro, su pulpa puede encontrarse de color blanco o amarillo.

Como señalamos en nuestro artículo «Los 10 beneficios de la patata«, las propiedades de ésta son muy numerosas. Es un alimento sano y energético, además de contener mucho almidón, azúcares y proteínas. También podemos encontrar en ella cierta cantidad de vitamina B, vitamina C y sustancias minerales que adquieren de la tierra. Es por ello por lo que, entre otras cosas, se ha convertido en un alimento indispensable en nuestras cocinas.

BIBLIOGRAFÍA: https://www.pmonti.com/la-historia-y-el-origen-de-la-patata/

Curiosidades históricas, que tal vez no sabías, sobre los alimentos

La comida es una necesidad vital, tanto como el respirar, pero es mucho más que nutrir nuestro organismo. En la alimentación, de cada individuo, intervienen diferentes factores: biológicospsicológicosculturalessociales históricos. Estos, a lo largo del tiempo, han influido y determinado en la dieta de la sociedad. Es por ello que José Miguel Mulet, catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, hace un análisis de la evolución de la nutrición en su nuevo libro, Comemos lo que somos. Como la cultura y la sociedad han modificado la comida.

La comida es una necesidad vital, tanto como el respirar, pero es mucho más que nutrir nuestro organismo. En la alimentación, de cada individuo, intervienen diferentes factores: biológicospsicológicosculturalessociales históricos. Estos, a lo largo del tiempo, han influido y determinado en la dieta de la sociedad. Es por ello que José Miguel Mulet, catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, hace un análisis de la evolución de la nutrición en su nuevo libro, Comemos lo que somos. Como la cultura y la sociedad han modificado la comida.

¿Por qué en algunos países se comen insectos y en otros no?

Así como en los países occidentales existe un rechazo a la ingesta de insectos, en otras regiones del mundo son considerados como un alimento más de su dieta. Pero los humanos llevan consumiéndolos desde hace miles de años ¿Cómo se explica esta diferencia?

Esto tiene una explicación antropológica, que se remonta a la Prehistoria, y explica José Miguel Mulet: “Los países donde los insectos forman parte de su dieta y su cultura son ecuatoriales tropicales. ¿Por qué? Si vives en un país cálido, le pegas una patada a un tocón podrido y te salen 20.000 larvas. Con eso ya has comido y ya puedes dedicarte el resto del tiempo a pintar las paredes de la cueva o hacer hachas de sílex. Mientras que en un país templado frío si tienes que buscar insectos para comer, echas todo el día. Por lo tanto, era más fácil ponerse todos de acuerdo y cazar un mamut. Y así tenían toda la proteína y todo el alimento que necesitaban”.

Las primeras plantas cultivadas y animales domesticados

Los cultivos primitivos en ser domesticados por el hombre fueron “los que nos siguen dando de comer en la actualidad”: el trigo, la avena y la cebada. Sin embargo, las dos últimos surguieron como una plantación secundaria. “A medida que las poblaciones humanas se iban desplazando hacia climas más fríos, el trigo se moría. Pero, la avena y la cebada, que son más resistentes, eran las que se daban”, explica en los micrófonos de Radio Nacional. Esto ocurrió entre el 10000 a.C y el 6000 a.C Y conforme los poblados se fueron dividiendo en diferentes tipos de sociedades y estos emigraron a distintas regiones, con otro tipo de climas, otras plantas y animales lograron ser amansados. El perro fue el primer animal en ser amaestrado, “lo que pasa es que no fue para comérselo si no fue una domesticación simbiótica”, argumenta.

El nacimiento de la primera bebida alcohólica

Aunque no se conoce la fecha exacta, el primer resto arqueológico donde se ha localizado una bebida alcohólica es en una vasija, en China, aunque no está claro que bebida contenía. Lo que sí se sabe, con certeza, es el cuál fue de la primera bebida alcohólica: el hidromiel. “Es la más fácil de hacer, básicamente miel y agua y con la levadura que hay en el ambiente, cuando te olvidas y la vuelves a encontrar, ya lo tienes hecho”. Además, “en las lenguas indoeuropeas, todas las raíces relacionadas con vino, con bebida, con borrachera y con fiesta remiten a la raíz de la palabra miel”.

El alimento que ha conquistado al mundo, la pizza

Es considerada una de las comidas más internacionales, conocidas y degustadas por la población.¿Por qué se ha hecho tan popular? Pues por un accidente histórico.

En palabras de José Miguel Mulet, “En la batalla de Montecassino, que fue la conquista de Italia a los alemanes por las tropas aliadas, los soldados americanos estuvieron durante cuatro meses en la zona de Nápoles. Y básicamente comieron pizzas. De repente, cuando vuelven a Estados Unidos, quieren probarlo, y van a buscarlo a los barrios italianos. Como les parece un alimento muy pobre, empiezan a ponerle de todo y a hacer la masa gorda. ¿Y qué pasa? Que, en el resto del mundo, como lo veíamos en las películas, queríamos probarlo”.

Bibliografía

https://www.rtve.es/television/20230506/curiosidades-historicas-alimentos-jose-miguel-mulet/2443837.shtml

Recrean un plato de arroz según una receta de un manuscrito de hace 2.000 años

Un equipo de estudiantes chinos ha conseguido cocinar una receta de la dinastía Han Occidental.

¿Es posible revivir las antiguas tradiciones culinarias que se remontan a varios siglos? Esto es lo que ha conseguido un grupo de 11 estudiantes chinos que, tras descubrir un manuscrito extremadamente raro, decidieron mezclar pasado y presente para materializar una receta de arroz sobre un manuscrito de bambú titulado «Shi Fang».

La receta milenaria fue encontrada en la tumba de Wu Yang, general militar y político chino del condado de Hunan quien que llevó a cabo importantes aportaciones a la restauración de la dinastía Han por parte del emperador Guangwu (Liu Xiu), primo de Liu Xuan.

Mezclando pasado y presente

El proyecto, dirigido por estudiantes de la Universidad de Hunan y la Universidad Agrícola de China en Pekín, buscaba comprender cómo preparaban y consumían los alimentos sus ancestros en la antigua China. Para ello, centraron su investigación en un antiguo texto de alto funcionario de la dinastía Han, Wu Yang, que había sido enterrado en la tumba. Se formó un grupo interdisciplinario con expertos en historia, filosofía, ciencias de la alimentación, museología y diseño. Juntos, trabajaron para descifrar la antigua receta y adaptarla a las condiciones modernas.

El manuscrito, que data de hace 2.000 años, fue confeccionado con tiras de bambú y es una receta en la que se explica paso a paso cómo se preparaba el arroz y otros ingredientes en la época de la dinastía Han (202 a. C.-8 d. C.). Cabe destacar que el 60 % de la población china consume actualmente arroz como alimento básico, de ahí la relevancia cultural de este proyecto universitario.

Para su experimento, los estudiantes recrearon la receta del arroz según los datos del texto, que detallaba métodos de preparación y cocción de diversos ingredientes, ofreciendo una perspectiva de la gastronomía china primitiva. Querían honrar sus tradiciones culinarias, por lo que no siguieron solo la receta sino que emplearon los instrumentos necesarios para reproducir, lo más fidedignamente posible, el arroz tal y como se comía hace 2.000 años. Usaron un zongzi rural tradicional (una vaporera de madera) y ollas de barro que aún se utilizaban en las aldeas chinas, con lo que consiguieron un efecto similar en su proceso de cocción al método antiguo.

Y para que coincidiera con el arroz descrito en el manuscrito, el equipo seleccionó una variedad similar a la que se cultivaba en Hunan durante la era Han (un arroz no glutinoso). No ha sido un proceso fácil, ya que las variedades de arroz y los métodos de cocción han cambiado a lo largo de 2000 años. Sin ir más lejos, existen 40.000 variedades de arroz cultivado el todo el mundo.

De la misma forma, en la receta no se mencionaban los tiempos de cocción, por lo que tuvieron que ajustar constantemente los experimentos durante la investigación. Y, aunque han admitido que «la autenticidad absoluta es imposible», combinaron técnicas antiguas con equipos modernos para «aprovechar la sabiduría ancestral», según explicó el supervisor del proyecto, el profesor de la Academia Yuelu, Shi Jing a la agencia de noticias Xinhua.

¿Cómo sabe el arroz de hace 2000 años?

Remojaron el arroz durante media hora antes de escurrirlo; luego, lo cocinaron al vapor durante 20 minutos y lo dejaron enfriar, dejando que se secara al aire de forma natural, antes de volver a añadir agua y cocinar al vapor durante 15 minutos más. El resultado era un arroz «suelto pero elástico» con un bajo contenido de azúcar y un sabor agradable.

Y no solo hay una receta para el arroz. El texto, aunque fragmentado, ofrece abundante información sobre las antiguas prácticas culinarias chinas, con recetas que van desde pescado al vapor hasta sopa de pollo, por lo que los jóvenes investigadores afirman estar dispuestos a seguir desentrañando las recetas del manuscrito Shi Fang y continuar recreando estos platos milenarios de la antigua China.

Bibliografía: Romero, S. (5 de Mayo, 2025). Recrean un plato de arroz según una receta de un manuscrito de hace 2.000 años. National Geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/recrean-plato-arroz-segun-receta-manuscrito-hace-2000-anos_23617

La historia del café

Hablar de la historia del café es hablar de un viaje que abarca siglos, culturas y continentes. Pocas bebidas han dejado una huella tan profunda en la sociedad como este fruto nacido en las montañas de Etiopía y convertido, con el tiempo, en una de las mercancías más valoradas del planeta.

El café tiene sus raíces en las tierras altas de Etiopía, donde el cafeto (Coffea arabica) crecía de manera silvestre mucho antes de ser cultivado. Aunque resulta imposible precisar la fecha exacta de su descubrimiento, los historiadores coinciden en que ya en el siglo IX se conocían los efectos estimulantes de sus frutos en algunas comunidades etíopes. El café pasó de ser un fruto local consumido de manera rudimentaria a convertirse en un producto global, con un sistema de cultivo, comercio y consumo que transformó la historia de la alimentación y el comercio internacional.

¿Cómo llegó a España?

En España, el café comenzó a introducirse entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Al principio era consumido principalmente por círculos elitistas formados por comerciantes, diplomáticos y aristócratas que lo habían conocido en sus viajes por otros países europeos o las americas. Su consumo se extendió rápidamente en algunas ciudades que actuaban como centros de intercambio cultural y económico.

En Barcelona, gracias a las intensas conexiones comerciales con Italia y Francia, el café se incorporó pronto a la vida cultural de la ciudad, dando lugar a cafés literarios que marcaron la vida social del siglo XIX. Cádiz, por su condición de puerto abierto al comercio internacional, también fue uno de los primeros lugares donde el café alcanzó gran popularidad. Con el paso del tiempo, el café dejó de ser un lujo de las élites y pasó a convertirse en parte de la vida cotidiana de todos los estratos sociales. En España se asentaron costumbres propias, como el café con leche del desayuno, el cortado como pausa rápida o el carajillo, que combina café con licor.



En la actualidad, el café es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua, con más de 10.000 millones de kilos producidos cada año. Su consumo no es homogéneo: cada país lo ha adaptado a sus costumbres, rituales y estilos de vida, creando una enorme diversidad cultural alrededor de una misma bebida.

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