El menú’: entretenido ‘thriller’ de cocina en el infierno de la vanidad

El filme, con Ralph Fiennes como chef, es una comedia negra sobre la tontería social contemporánea, y una sátira sobre el engreimiento y la más insana de las venganzas

¿De qué se trata?

La apuesta es un thriller de entretenimiento y suspense, trufado de sátira sobre los restaurantes de lujo, mala uva meta cinematográfica, acerada crítica social y un desafío por el arte como única forma de vivir y hasta de morir.

Una experiencia culinaria única. Así se vende el restaurante de la película, solo apto para bolsillos extraordinarios, 1.200 euros por cabeza, situado en una isla privada y apartado de cualquier ciudadanía al margen del propio establecimiento y sus trabajadores. Y hasta allí llega una serie de comensales, todos ellos distintos en formación y objetivos respecto de la comida, y con dos únicos puntos en común: tienen suficiente pasta como para pagar la noche, y en cierto modo han sido elegidos por el chef para poner en ellos su arte, su odio e incluso sus cuchillos. El resultado es una experiencia cercana a lo teatral —aunque con un buen sentido visual por parte de Mark Mylod, de amplia experiencia en la televisión—, sucesivamente inquietante, procaz, graciosa, cruel y macabra. De limitada profundidad, pero efervescente.

¿Ya la has visto? Cuéntame en los comentarios…

https://elpais.com/cultura/2022-12-02/el-menu-entretenido-thriller-de-cocina-en-el-infierno-de-la-vanidad.html?event_log=go

Cine: comer por los ojos

Tras una investigación del sistema de clasificación británico de publicidad a películas estadounidenses, se halló que más del 70% de películas no cumplirían los criterios sobre alimentos. Del mismo modo, en el caso de las bebidas, el porcentaje asciende al 90%. Estos resultados son de gran interés, ya que las películas, como contenido que consumimos, influyen directamente en nuestras conductas y preferencias, ya que lo que aparece en la pantalla suele ser percibido como algo atractivo, moderno o «normal».

Además, otro dato curioso a destacar es que, dependiendo del rol del personaje que consume el alimento, puede impactar de una forma u otra. Es decir, si los héroes no comen saludable, lo más probable es que la audiencia tampoco lo haga. Por esta razón, el cine se presenta como una herramienta poderosa que podría contribuir a promover hábitos de alimentación más saludables y, al mismo tiempo, ofrecer ejemplos a seguir positivos al público.

Bibliografía: https://news.stanford.edu/stories/2020/11/popular-american-movies-depict-unhealthy-diet?utm_source=chatgpt.com

‘Hunger’, la película que triunfa en Netflix a base de alta cocina, noodles y lucha de clases

Dirigida por Sitisiri Mongkolsiri, se estrenó el pasado mes de abril y en pocas semanas se ha convertido en una de las más vistas en la plataforma de streaming

 Le traen la cuenta y comprueba que el restaurante la está insultando en el ticket: «Indignante»

En un caldo con ideas de El Menú sobre cocineros tóxicos y esnobismo de alta cocina servimos una generosa porción de street food al estilo de The Bear. Sazonamos generosamente con estrés recién exprimido de Hierve, emplatamos y ya tenemos Hunger.

Reducir una película a la suma de tramas o ideas vistas en otras es muy simplista y seguramente una falta de respeto para los creadores. Pero esta improvisada receta a partir de recientes éxitos del cine gastronómico puede ayudar a entender de qué va Hambre. Y también el inesperado éxito de esta película tailandesa en Netflix.

Dirigida por Sitisiri Mongkolsiri, se estrenó el pasado mes de abril y en pocas semanas se ha convertido en una de las más vistas en la plataforma de streaming. A poco que uno haya visto otras sobre el tema o algunos de los documentales para foodies que abundan en Netflix, es muy posible que aparezca bien arriba en las sugerencias personalizadas.

¿Pero de qué va Hunger? Sin spoilers que arruinen una trama que, por otro parte, resulta bastante predecible, Aoy, una joven con un puesto de cocina callejera, acaba trabajando en Hunger, el restaurante más aclamado del país y dirigido por Paul. Para sorpresa de nadie, él chef en cuestión es un auténtico cretino que representa de una forma un tanto extrema esa toxicidad laboral en hostelería de la que tanto se ha hablado.

Todos los estereotipos de la alta cocina sobre el lujo, los clientes encaprichados con el chef de moda, o los ingredientes prohibitivos se suceden uno tras otro. Al otro lado, la cocina de la calle, la familia, las personas… Un chef despiadado y traumatizado en la infancia al que sólo ella, nuestra particular heroína, se atreve a poner en su sitio. De primero de drama gastronómico.

Pese a que la película se llega a hacer bastante larga -le sobran al menos 45 minutos, si Mongkolsiri nos permite el apunte- hay que reconocerle que la parte social ocupa un lugar destacado en la trama y le da cierto interés al asunto. Porque más allá de dar hambre y contar una historia que ya hemos visto muchas veces, Hunger no esquiva las cuestiones morales, económicas y políticas. Son casi lo más interesante, pese a ser presentadas a veces de forma un tanto burda.

Vaya, que si la pretensión era hacer una película a lo Ken Loach pero entre fogones, ha salido regular. Pero si la idea era más sencilla y se trataba de reírse un poco de los ricos -añadir un poco de El triángulo de la tristeza a la receta mencionada antes- y de cierta denuncia social -acompañar de un par de cucharadas de Parásitos– al final ha quedado un plato resultón.

Pero poco más. Porque el resultado recuerda a esos platos con demasiadas elaboraciones e ínfulas, pero en los que, al meter la cuchara, nada parece ligar del todo bien. Se entiende la idea, se ven las buenas intenciones e incluso la técnica es más que correcta. Pero seguramente al salir por la puerta del restaurante ya nos habremos olvidado de él. O nos estaremos preguntando donde nos habían servido algo parecido antes.

Pese a todo ello, se agradecen un par de bofetadas de lucha de clases en un momento el que todavía parece incomodar a muchos que se recuerde que la cocina y el hambre también son política. Alta cocina frente a humildes puestos callejeros. Ricos contra pobres. Caviar o noodles.

Pero volvamos a lo meramente culinario. ¿Las películas sobre gastronomía tienen que dar hambre? Ocurre con The Bear, por ejemplo. Pero en Hierve (Boiling Point) o The Menu no se contempla esta opción. La cocina es protagonista, pero lo que sale de ella o da igual o casi pretende ser una sátira del mundillo gastronómico de altos vuelos.

En Hunger el único plato que tiene cierto protagonismo y que apetece comer -los del chef Paul no pintan muy bien- son los fideos que prepara la protagonista en su humilde puesto de comida callejera. La misma cocinera que quema kilos de kobe hasta conseguir hacerlo perfecto, luego es la diosa del wok cuando se trata de hacer unos noodles.

Pero volvamos a lo meramente culinario. ¿Las películas sobre gastronomía tienen que dar hambre? Ocurre con The Bear, por ejemplo. Pero en Hierve (Boiling Point) o The Menu no se contempla esta opción. La cocina es protagonista, pero lo que sale de ella o da igual o casi pretende ser una sátira del mundillo gastronómico de altos vuelos.

En Hunger el único plato que tiene cierto protagonismo y que apetece comer -los del chef Paul no pintan muy bien- son los fideos que prepara la protagonista en su humilde puesto de comida callejera. La misma cocinera que quema kilos de kobe hasta conseguir hacerlo perfecto, luego es la diosa del wok cuando se trata de hacer unos noodles.

¿Veremos en España también estos noodles versionados por Dani García como ya ocurrió con el bocadillo de The Bear? Seguramente no, pero ahí queda la idea por si se anima.

Bibliografía: Moran, I. (11 de Septiembre, 2023). ‘Hunger’, la película que triunfa en Netflix a base de alta cocina, noodles y lucha de clases. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/comer/tendencias/20230511/8956755/hunger-pelicula-triunfa-netflix-base-alta-cocina-noodles-lucha-clases.html

Qué representa la comida en ‘La sustancia’

El horror también se canalizan a través de la gastronomía en la película de la que todo el mundo habla.

por Laura Pérez

La evasión de la depresión a través de la comida, el desorden alimenticio o el desmontaje de los absurdos cánones de belleza. Todo ello se enmarca dentro de una presión o fuerza maximalista de la que Demi Moore, como Elisabeth Sparkle, no puede escapar desde su propia cárcel basada en la violencia del control.

La provocación de la obra audiovisual se canaliza asimismo a través de un zoom continuado a la comida, como un adelanto del horror corporal que se sucederá a posteriori. Los primeros planos de los alimentos, que parecen traspasar la pantalla, generan precisamente el efecto repugnante deseado. Algo que ya podemos ver desde el inicio del filme con la secuencia de la yema de huevo a la que se inyecta la sustancia química; que presenta, a su vez, la gastronomía como uno de los componentes clave del lenguaje visual de la película.

El filme proyecta así de manera repulsiva y audaz escenas culinarias intensificadas por el diseño de sonido y la presentación desde el momento en el que la actriz e icono del fitness Elisabeth es despedida de su programa de televisión por el productor misógino Harvey.

La perspectiva tétrica y oscura de la película atraviesa la comida: Elisabeth no come por placer, sino por acelerar lo inevitable, sabiendo que el mundo la castigará por ese descontrol. Comer lo que realmente desea significa arrebatar el control de su cuerpo en una sociedad que se lo niega.

Labios babeantes que desgarran comida, pavos eviscerados y consumo excesivo. Todas esas escenas decadentes adelantan las secuencias de horror corporal que le suceden. Mientras tanto, la forma de comer de los personajes los convierte en monstruos repugnantes y glotones. Véase la escena de Harvey comiendo gambas.

Para mas información: Pérez.L  (15 noviembre, 2024)Qué representa la comida en ‘La sustancia’.tapasmagazin. https://www.tapasmagazine.es/que-representa-la-comida-en-la-sustancia/

¿Por qué comemos tanto en las salas de cine?

La disminución de la iluminación nos relaja y, en ese estado, tendemos a consumir más porque la preocupación por la cantidad de comida que ingerimos se desvanece

El fenómeno de sentir hambre mientras disfrutamos de una película en la pantalla grande tiene mucho que ver con el entorno en el que comemos. Y es que el espacio produce un importante impacto en nuestras elecciones y comportamientos a la hora de comprar comida. Por eso los cines buscan crear un espacio sensorial «prefabricado» con una iluminación tenue que cree un ambiente relajado y centrado en la pantalla. Esta estrategia también es utilizada en los restaurantes de lujo para animar a los comensales a comer más, condicionando su estado de ánimo. Sarah Lefebvre, profesora de marketing en la Universidad Estatal de Murray, en Kentucky, Estados Unidos, destaca que la disminución de la luz nos lleva a estar más relajados, y en ese estado de relajación tendemos a consumir más, debido a que la preocupación por la cantidad de comida que ingerimos se desvanece, es decir, no le prestamos atención.

La iluminación baja no solo influye en la cantidad que comemos, sino también en nuestras preferencias a la hora de elegir. Hay estudios que demuestran que, en ambientes con muy poca iluminación, las personas tienden a optar por comidas más ‘indulgentes’ en lugar de elegir una opción más saludable. Esta tendencia se hace aún más grande en el cine, donde la distracción con la trama en pantalla juega un papel adicional. Es aquí donde las palomitas de maíz, un snack poco atractivo en otros lugares, se convierten en un capricho reconfortante.

https://www.abc.es/xlsemanal/ciencia/por-que-comemos-mucho-en-el-cine-peliculas-palomitas.html

5 películas que motivan la alimentación saludable

  • El primero de ellos es wall-e, en 2008. Cinta de animación producida por Disney Pixar, para muchos una de las mejores películas de la historia. Personajes súper obesos, no solo por vivir en un ambiente artificial sin presión atmosférica. El problema real está en los alimentos procesados y en la ausencia absoluta de actividad física.
  • En el otro extremo sobresale Super size me en 2004. Un controvertido documental que muestra lo que ocurre con una persona en perfecto estado físico, que solo come en McDonalds durante 30 días. La popular cadena de comida rápida alegó que el experim10ento en el que se basa la cinta era irreal.
  • ¿El menú diario debe ser libre de alimentos procesados? Aunque la mayoría de los especialistas prefieren hablar de consumo moderado, los más radicales aseguran que esto es completamente necesario para gozar de salud y calidad de vida. Esta es la premisa de Tenedores sobre cuchillos 2011, otro documental estadounidense no exento de polémica.
  • Julie & Julia 2009 es uno de los filmes culinarios mas exitosos de todos los tiempos. Aunque para muchos, su trama no evoca una alimentación sana. Son las mismas críticas que en su momento recibió una de las figuras retratadas en esta historia, la célebre animadora de TV y chef estadounidense Julia Child. Ella se defendía diciendo que no se puede olvidar uno de los factores más importantes al comer: simplemente disfrutar.
  • Como agua para chocolate, en 1992, explora la relación entre la comida y el amor. Una historia cargada de magia, elemento típico de la literatura latinoamericana. Está basada en el libro homónimo de la escritora mexicana Laura Esquivel. Romance y gastronomía se convierten en los ingredientes de otra de las películas que motivan la alimentación.

BIBLIOGRAFÍA

https://okdiario.com/salud/5-peliculas-que-motivan-alimentacion-saludable-5059467

Los inicios del cine gastronómico

La alimentación, presente desde el nacimiento hasta la muerte, e imprescindible para la sobrevivencia humana, ha sido considerada un hecho social total, que se manifiesta en gestos sociales organizados a partir de criterios culturales, económicos, nutricionales y simbólicos muy precisos.

Desde sus inicios, el cine no solo ha mostrado historias, también ha retratado cómo comemos y compartimos. Lo que empezó con simples escenas como un desayuno o una copa de vino terminó convirtiéndose en todo un género. Esta relación entre comida y cine no es casual: ambos son rituales sociales, ambos despiertan emociones y construyen identidad cultural. Así, la mesa se transformó en escenario y los alimentos en protagonistas, mostrando que la gastronomía podía contar historias tan profundas como cualquier drama o romance.

En 1895, Louis Lumière rodó El primer desayuno y De copas y amigos, dos de las primeras escenas donde la comida estaba en el centro. Después de décadas en que la gastronomía solo aparecía de forma secundaria, en 1973 Marco Ferreri revolucionó este vínculo con La gran comilona, considerada la primera película del cine gastronómico. A partir de ahí surgieron títulos emblemáticos como El festín de Babette (1987) o Como agua para chocolate (1992), consolidando un género que no solo explora la cocina, sino también su valor simbólico y social. En España, festivales como CineGourland en Bilbao o Film & Cook en Barcelona han reforzado su importancia, demostrando que el cine gastronómico ya es parte del patrimonio cultural y un espejo de nuestras costumbres alimentarias.

Ratatouille es un ejemplo destacado de cine gastronómico, aunque sea una película de animación. Si se deja de lado a la rata Remy, la historia cumple con todos los elementos del género: se desarrolla en una cocina profesional, tiene un lema (“Cualquiera puede cocinar”), refleja tradiciones culinarias francesas (el chef Gusteau y el plato ratatouille), presenta rivalidades entre cocineros, formación de un aprendiz, búsqueda de un plato estrella y tensiones económicas propias de la restauración. Además, incorpora una relación amorosa y la figura de un crítico gastronómico implacable (Anton Ego), semejante al sistema de la Guía Michelin. Incluso los nombres de los personajes y del plato tienen significados relacionados con la gastronomía, la cultura francesa y la crítica culinaria, reforzando su carácter de auténtico cine gastronómico.

Más información: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1885-52102021000400006

El chef José Andrés lanza una productora audiovisual para elaborar contenido culinario

El popular chef español José Andrés ha lanzado una compañía de producción audiovisual, José Andrés Media, con la que pretende elaborar series de televisión, libros, podcasts y contenido digital enfocado en la cultura culinaria.

«Ha sido mi sueño durante años lanzar José Andrés Media para contar historias sobre quién somos a través de la comida que comemos», contó a la revista Variety Andrés, que afirmó que el contenido será «creativo, divertido, inspirador y auténtico».

«La comida es mucho más que un plato con ingredientes. Nos dice de dónde venimos y a dónde vamos», agregó.

El primero de los proyectos de José Andrés Media será una serie de seis episodios grabada en España y creada junto con la productora de documentales británica Nutopia, que en EE.UU. se emitirá en el canal Discovery Plus.

Al frente de José Andrés Media estará Sam Bakhshandehpour, presidente también de ThinkFoodGroup, la compañía bajo la que se agrupan los distintos restaurantes del chef afincado en la capital de EE.UU.

Mientras, el periodista y escritor Richard Wolffe, uno de los co-autores de los libros de recetas de Andrés, será el director ejecutivo.

Bibliografía https://www.elmundo.es/television/medios/2021/10/02/6158a95bfdddff5f118b4575.html

La comida en el cine.

Alfred Hitchcock.

«Mis películas son trozos de pastel; las películas de otros son trozos de vida», declaró Alfred Hitchcock en distintas entrevistas. Esta afirmación refleja el enfoque hedonista que el director tenía del cine.

Su aversión a la comida queda patente en cómo alimentos aparentemente inofensivos pueden esconder un peligro mortal, como un vaso de leche en Sospecha, un plato de verduras en Sabotaje, o incluso un guiso de verduras que se convierte en arma en Cortina rasgada. 

Una conspiración para un crimen surge en el desayuno del vagón restaurante, como en Extraños en un tren, o la complicidad en un momento de apuro en Con la muerte en los talones.

Como vemos, en el cine de Hitchcock los platos más corrientes acompañan los momentos más incómodos de los personajes. 

Orson Welles.

«Mi médico me dijo que dejara de tener cenas íntimas para cuatro, a menos que haya otras tres personas», es una de las muchas citas y anécdotas atribuidas a Orson Welles relacionadas con la comida.

La toma larga en Ciudadano Kane o Sed de mal recuerda a las expectativas que se tienen al acudir a un restaurante con verdadero deseo. Te acercas al local, atraviesas la puerta, sin interrupción te acompañan a la mesa y te atienden. Tanto en la técnica de Welles como en esta experiencia culinaria, se siente una continuidad y fluidez que envuelve al espectador o comensal.

La comida también toma un papel dramático en su cine. En su película de mayor éxito, Ciudadano Kane, el desayuno se convierte en una metáfora del distanciamiento emocional entre Kane y su esposa. Comienza con ambos enamorados en una mesa pequeña y, a través de pequeñas escenas, la mesa crece en longitud, simbolizando su alejamiento, hasta que terminan en extremos opuestos, sumidos en la lectura de sus periódicos.

Stanley Kubrick.

Durante una cena en la preproducción de La naranja mecánica, Malcolm McDowell preguntó a Kubrick por qué estaba comiendo helado y bistec al mismo tiempo. El director respondió: «¿Cuál es la diferencia? Es todo comida. Así solía comer Napoleón».

Los niños prefieren comer rápido o comer de paso porque el mundo aguarda. Kubrick llevó esta voracidad infantil hacia la vida a su cine, manifestada en su obsesión por captar el detalle, el movimiento, el color, la simetría dentro del plano y su alteración.

En su filmografía, la comida es una constante. Escenas de personajes preparando platos frente al televisor, soldados comiendo, o familias compartiendo un desayuno tranquilo en medio de un contexto turbulento. A través de estos detalles, Kubrick ofrece pistas sobre la naturaleza de sus personajes. En Lolita, Sue Lyon está inmersa en la ingesta de refrescos y comida rápida, enfatizando su inocencia infantil. En La naranja mecánica, la leche drogada sugiere un protagonista en la encrucijada entre la infancia y la violencia.

Kubrick también destaca contrastes. En Lolita, James Mason muestra repulsión por un perrito caliente parcialmente comido por Shelley Winters. Poco después, no tiene reparo en aceptar un huevo frito de las manos de Lolita. En 2001: Una odisea del espacio, primates devoran carne cruda, en contraste con astronautas consumiendo alimentos procesados.

Sin embargo, en La chaqueta metálica y La naranja mecánica, la comida se convierte en castigo, y los personajes son forzados a ingerirla. El alcohol es un pacto con fuerzas siniestras o sobrenaturales en El resplandor, donde Jack Nicholson vende su alma, literalmente, por una copa de bourbon.

En la cinematografía de Kubrick, no se trata de «eres lo que comes», sino «eres como comes». Y es, precisamente, esta voracidad lo que hace que sus películas hayan creado imágenes icónicas que perduran en la cultura popular de nuestros días.

Cada director, al igual que cada plato, cuenta una historia única. Con cada bocado y cada escena, revelan un pedazo de su alma, sus pasiones y sus obsesiones. En este entramado de sabores y visiones, queda evidente que, en efecto, somos lo que comemos y lo que soñamos en la gran pantalla. 

BIBLIOGRAFIA: https://yorokobu.es/la-comida-en-el-cine/

Forks over knives:

Como alimentaciones alternativas (plant-based / dieta basada en plantas) puede ayudar a combatir algunas enfermedades como la diabetes o el cáncer: forks over knives.

Tenedores sobre cuchillos parte de una investigación que realiza Lee Fulkerson, siguiendo de cerca las trayectorias personales de dos investigadores pioneros, los doctores Colin Campbell y Caldwell Esselstyn. Estos dos profesionales formados en universidades diferentes, uno en la Universidad Estatal de Pensilvania y el otro en la Universidad de Yale, respectivamente, sin conocerse, comparten similares ideas sobre la alimentación.

También se presentan opiniones sobre la alimentación y los hábitos alimentarios, a través de reflexiones de diferentes pacientes, expertos y médicos. La película describe la importancia y relación de la comida en nuestra vida, cotidianidad y tradiciones. Nos presenta como la dieta de Estados Unidos ha cambiado en las últimas décadas, aumentando el consumo de carneazúcar y lácteos; además de cómo se define para ese país qué es bueno, o conveniente, en la alimentación tanto de las familias como de los militares o los niños en las escuelas: dos de cada tres estadounidenses padece de sobrepeso.[1]

Para su director hay una constante relación entre la alimentación y la posterior necesidad de medicamentos. Enmarca los beneficios de una dieta vegetariana, y nos muestra la opinión de expertos sobre los beneficios de comer una dieta basada en alimentos de origen vegetal y la relación que hay entre lo que comemos con las diferentes enfermedades como diabetescáncer e infartos. Participan en el documental Joey Aucoin, Neal Barnard, Gene Baur, San’Dera Brantley Nation, Junshi Chen, Mac Danzig, Connie Diekman, Caldwell Esselstyn, Rip Esselstyn, Ruth Heidrich, Matt Lederman, Alona Pulde, John Mc Dougail, Pam Popper.[2]

Recorre estudios alimentarios y de salud de lugares como FilipinasKeniaNoruegaJapónHawái. El documental fue filmado en CanadáChina y Estados Unidos.[3]

Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Tenedores_sobre_cuchillos